Inicio Opinión Rumbo al totalitarismo; Cédula Única de Identidad Digital. Autor: Iván Uranga

Rumbo al totalitarismo; Cédula Única de Identidad Digital. Autor: Iván Uranga

La mente totalitaria no acepta lo diverso, es por esencia monológica, admite sólo una voz, la que
emite el amo y servilmente repiten sus vasallos.
-Sergio Pitol

El totalitarismo es un intento por restablecer características de sociedades pasadas en un marco
moderno, de someter al individuo al pensamiento del grupo e imponer valores morales únicos a toda
la sociedad.
Tzvetan Todorov

En días pasados la Cámara de Diputados re-aprobó la Cédula Única de Identidad Digital (CUID) con el apoyo de todos los partidos políticos. La implementación de un documento único de identidad ha sido una larga añoranza del Estado Mexicano. Fue Carlos Salinas de Gortari quien creó la primera ley para intentar implementarla en 1990. Luego lo intentaron Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y ahora Andrés Manuel López Obrador pretende concluir la propuesta de Salinas de Gortari.

Fue justo en el momento de la creación del Institutito Federal Electoral como órgano autónomo del Estado en 1990, que el gobierno se vio en la necesidad de recuperar el control de la identidad de los ciudadanos y comenzó una larga carrera para intentar implementar una cédula de identidad.

En 1990 Salinas intentó implementarla, pero ante la oposición ciudadana argumentó falta de presupuesto y ya no pudo. El 28 de octubre de 2004 Vicente Fox a través de Francisco Gil Díaz, entonces secretario de Hacienda, anunció el programa Ejecución del Proyecto de Credencialización que nunca pudo concretar. En 2006, Hacienda insistió y asignó un contrato por más de 2 millones de pesos para crear la credencial de identidad nacional –a la que llamó Formas Numeradas Multiaplicativas (Fornum)–, pero se canceló por irregularidades en la licitación. El proyecto Fornum contemplaba crear, en no más de tres años, una base de datos con la información biométrica de 26 millones de mexicanos, a quienes se dotaría de una credencial con chip capaz de almacenar dirección, CURP, nombre, nacionalidad, edad y fotografía. La Secretaria de Hacienda pretextó que el IMSS y el ISSSTE le habían pedido crear esa base de datos. Se perdió el dinero y el proyecto también fracasó.

Los primeros registros

Hasta antes de 1829 cuando en el estado de Oaxaca se expide el Código Civil del Estado, era la Iglesia Católica la única encargada del registro y control de las personas a través de las partidas parroquiales o fe de bautismo. Pero es hasta la creación del Registro Civil en 1859 que Benito Juárez le quita el poder total a la Iglesia Católica sobre la población.

En 1996, Ernesto Zedillo logra concretar un mediocre registro público poblacional y el 23 de octubre se publicó en el Diario Oficial de la Federación, el Acuerdo Presidencial para la adopción y uso por la Administración Pública Federal de la Clave Única de Registro de Población (CURP). Que hasta la fecha no ha logrado su objetivo de universalidad, con la desventaja que no usa datos propios sobre los domicilios de los ciudadanos.

En 2013 la intención de imponer la Cédula de Identidad a menores por parte de Felipe Calderón se fue a la congeladora.

Ahora a principios de diciembre del 2020, los diputados aprueban una nueva ley para intentar nuevamente imponer la cédula de identidad, ley que presentan como si fuera idea original de la autoproclamada cuarta transformación, y como si ningún mexicano tuviera memoria, y nos dicen que:

Esta Cédula se constituirá en el documento oficial de identificación ante todas las autoridades mexicanas, ya sea en el país o en el extranjero y ante las personas físicas y morales con domicilio en el país, así como para todo tipo de trámite o servicio.

Contendrá, tanto en su versión física como digital, la Clave Única de Registro de Población, nombres y apellidos, fecha de nacimiento, entidad federativa de nacimiento, nacionalidad y datos biométricos en términos de lo que disponga el reglamento correspondiente.

Por lo que aun sin la autorización del Senado de la República, la secretaria de Gobernación comenzó a hacer declaraciones. La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que llegó a la Suprema Corte de Justicia en 1996 propuesta por Zedillo por recomendación de Salinas y se mantuvo en el puesto durante 20 años, ahora señala en el colmo del absurdo que “la Cédula Única de Identidad Digital es la piedra angular para garantizar los derechos humanos”. Es decir, según la notaria y senadora con licencia secretaria de Gobernación sin CUID no hay derechos humanos. Así como este vacío argumento, se han escuchado cientos desde el Estado para intentar justificar la implementación de un documento que sólo le sirve al Estado, porque póngase a pensar mi estimado lector ¿cómo cambiaría su vida con la CUID?, ¿en qué lo beneficia?

Sánchez Cordero también declaró que “para el gobierno de la Cuarta Transformación un eje rector es el bienestar de la población”, dijo días después de anunciar que la Secretaría de Hacienda gestiona un préstamo con el Banco Mundial para concretar ese proyecto. Es decir; la 4T pretende que sea el Banco Mundial principal promotor del neoliberalismo en el mundo con el que endeudemos más al país, para que se implemente una forma de control ciudadano en un país militarizado.

Vivimos en un país militarizado, en vías de la militarización total, hoy, como nunca, son todas las fuerzas armadas del país las únicas responsables de la seguridad. En lo personal me ha tocado ver en la práctica cómo funciona la Cédula de Identidad en Brasil, Chile, Colombia y El Salvador y en todos los casos el portar o no portar la cédula de identidad es pretexto para que las fuerzas armadas usen la extrema violencia contra los ciudadanos y se convierte en vía de los hechos como si fuera tu placa del automóvil, que debes portarla en todo momento, y de no hacerlo te toca corralón, o en este caso prisión.

Recuerdan las historias de nuestros compas en 1968, en donde mucho de ellos, ante la presencia militar, optaban por tragarse su credencial de estudiante, porque portarla era causal de muerte. En 1987 presencié en San Salvador el asesinato de un compañero muy querido; sólo caminábamos y se acercó un grupo de militares a solicitarnos la cédula, yo les aclaré que era extranjero y podía mostrarles mi pasaporte, Miguel Cervantes, mi acompañante y miembro de la Asociación Salvadoreña de Trabajadores del Arte y la Cultura, les dijo que no traía su cédula y el militar sin mediar otra palabra lo asesino junto a mí y siguió su camino.

Hay experiencias históricas de muchos países en donde se instauró el fascismo, por ejemplo en Europa, en donde las credenciales de identidad evidentemente tuvieron un uso político y fue un instrumento clave para el totalitarismo de Estado. En España, Costa Rica, Uruguay y Venezuela, la cédula de identidad se ha convertido actualmente, en la principal forma de control ciudadano. Por más que repita el presidente López Obrador de que las cosas ya no son como antes, en realidad, según el último reporte de Amnistía Internacional, la Guardia Nacional durante el poco tiempo que lleva funcionando ya acumuló miles de denuncias, por violación, tortura, desapariciones y malos tratos contra los migrantes centroamericanos. La vocación real de los militares es hacer daño, no son entrenados para ser sutiles negociadores o para moderar su  violencia. No se puede cambiar el comportamiento de un animal (aunque sea racional) entrenado para matar.

Aun en el extremo caso de creer en la palabras de AMLO, nada garantiza que la extrema derecha no tome el poder en México, a través de un golpe de Estado militar o hasta por la vía electoral, como hemos visto en otros países con gobiernos tan progresistas como el de Lula Da Silva en Brasil hoy gobernado por el fascista Jair Bolsonaro.

¿Se imaginan qué sería de todos nosotros con un Gilberto o Javier Lozano en el gobierno, con todo el poder legal de las fuerzas armadas para reprimir y con todos los datos de cada ciudadano para hacerlo?

Una de las consideraciones importantes en cuanto al tema, –desde 1990– ha sido la preocupación de que la credencial de elector pierda su validez como documento de identidad, por lo que se empezarían a generar problemas serios en términos electorales, porque el incentivo para obtener tu INE desaparece, esta preocupación es válida y no; en México tenemos un largo historial de abstencionismo electoral, ya que participa sólo 50% de las personas inscritas en el padrón electoral, la razón más obvia es la falta de formación política y cívica de la ciudadanía y el hecho de que la credencial de elector se convirtió en estos años en el único documento de identificación oficial absolutamente necesario para realizar cualquier trámite, por lo que la población la tramita, no para votar –que es su única función reglamentada– la tramita para poder sobrevivir dentro del Estado, así que con o sin CUID una gran parte de los mexicanos no votará.

Realmente más que ayudar salimos perdiendo, porque vamos a tener que hacer dos engorrosos trámites,  uno para obtener el documento de identificación y el otro para votar, porque el INE tendría que dejar de ser “identificación oficial” para convertirse sólo en el documento para votar, y salimos perdiendo nosotros y nuestros descendientes porque nos endeudaremos con miles de millones más para un documento que no nos beneficia.

Y de alguna forma saldría perdiendo la democracia electoral porque la calidad de sus instrumentos electorales, como el padrón y la lista nominal, van a dejar de ser prioritarios.

En lo político, quien sale perdiendo realmente es el Instituto Nacional Electoral, porque sin un documento que sirva como identificación oficial, sus históricos problemas para la credencialización se convertirán en pesadillas, y probablemente terminarán administrando un documento decadente.

Lo que es obvio, es que todos los argumentos para implementar la CUID son mera demagogia, porque tenemos millones de mexicanos inexistentes para el Estado que no ha sido capaz ni siquiera de garantizarles un acta de nacimiento y ahora pretende un nuevo documento que por los menos para los más pobres es inaccesible.

Su implementación tiene un claro sesgo de control político y policiaco-militar, que pone en riesgo muy claramente a la libertad y a la democracia y abre las puertas de par en par a los militares que hoy siguen violando los derechos humanos, pero ahora con el respaldo de la ley, en un país en donde la seguridad humana no existe y en donde todos y cada uno de su elementos militares en la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina solo protegen el territorio y los “bienes” de la nación, el extractivismo, los intereses migratorios de Estados Unidos y las propiedades de las grandes empresas, pero no la vida y/o la seguridad de las personas. Con todo el poder que se les ha dado a los militares es muy fácil que tomen el control del poder político y tengamos que vivir su esencia totalitaria.

Si AMLO y su congreso insisten en terminar la labor de Salinas de Gortari aprovechando el apoyo popular y el letargo obradorista que viven las resistencias, lo mínimo que debien considerar por ley, es que la CUID no debe estar ligada bajo ninguna circunstancia a los instrumentos de seguridad militarizada del Estado. No puede ser la Secretaria de Seguridad, ni la Defensa Nacional, ni Marina, ni siquiera puede ser la Secretaría de Gobernación la que controle los datos, cuya función oficial es la de regular la política interna del Estado, porque se corren muchos riesgos de persecución política y/o policiaca-militar, previniendo que los gobiernos que vienen, tengan todas la herramientas para ser totalitarios.

Este instrumento de identificación si así lo quieren, debe ser coordinado por una institución no gubernamental o por lo menos por el Registro Civil o por  el Inegi, pero si lo controla la sociedad, el Inegi o el Registro Civil pierde su función política y policiaca, y no tendría ningún sentido para el Estado.

En todo caso lo que pasará es que AMLO quiere hacerle al INE lo que Juárez le hizo a la Iglesia Católica al quitarle el poder del control del registro ciudadano concluyendo lo que su correligionario y antecesor Salinas de Gortari comenzó.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga
Iván Uranga

Especialista en Ciencias Sociales, promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, escritor de
ensayos, novelas, cuentos, teatro y poesía.

3 COMENTARIOS

  1. Cuando yo era joven (hace cincuenta años), un vecino y amigo italiano, que vino a dar clases a México, me dijo (y enseñó) mi que llamaba su Carnet, que debía llevar continuamente, y era precisamente el tipo de credencial que se propone.

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