Roma y lo sublime de ser mexicano. Autora: Emma Rubio

Me negaba a escribir sobre este film, pero es imposible no hacerlo derivado al fenómeno que aconteció en torno al mismo. Aclaro que yo no soy en lo absoluto una crítica de cine porque precisamente apelo a la idea filosófica de que no es posible que haya críticos de arte cuando el arte es aquello que emana de lo más auténtico y profundo de un ser. Lo que en todo caso de lo que se podría dilucidar es de la técnica que como bien dijo Walter Benjamin es en lo que la obra de arte ha quedado reducida cuando no demanda o denuncia la misma obra, es decir, cuando no nos trasmite su aura. Así que para aquellos que busquen una postura al respecto temo decepcionarlos, pero no tengo una, tan sólo emitiré lo que yo desde mi propia interpretación he visto con respecto no sólo el film, sino a lo que se generó a partir del mismo.

Como obra fílmica me pareció excelente su ambientación, en verdad nos llevó a un México de los años setenta. Yo soy de esa época y sí recuerdo ese México, mentira vil que sólo aquel que vivió en la ciudad la entendería, como el tweet que anduvo circulando, y lo menciono porque justo este tweet denota hacia dónde quiero llegar, así que dejémoslo en el tintero mientras. Otro de los aciertos del film me parece la fotografía, sí es buena pero nada nuevo para quienes hemos visto a Gogard, Fellini, Fassbinder y Fernández; son planos muy parecidos. Sólo porque esto es una columna y no un ensayo no los anexo, pero son tan similares que no me parecieron tampoco ninguna propuesta en cuanto a la técnica. El guión es una historia muy respetable por tratarse de la propia visión del autor y su relación con su nana Cleo. La historia la trata de contar no desde su propia experiencia de niño, pero sí desde su perspectiva según la vida de Cleo; a fin de cuentas, es su propia visión. Él retrató lo que supuso era la vida del personaje, lo cual es muy válido y respetable. Poco aprovechó a mi parecer el momento histórico, la creación de los halcones, quienes más adelante fueron quienes actuaron en la matanza del Jueves de Corpus “La masacre Corpus Christi”, también llamada el halconazo, grupo paramilitar de quien el padre del hijo de Cleo era miembro. Sin duda alguna, encontramos símbolos muy interesantes como la banda de guerra que pasaba por la calle cuando los personajes se encontraban, como la “Patrona despidiéndose para siempre de su esposo” y otra, cuando todos están por irse de vacaciones para no estar cuando el padre saque las cosas. Cleo en silencio sufriendo su pérdida. Lo que más han rescatado es el tema de las mujeres, y dicen esto: “Las mujeres estamos solas”. Hubo varias críticas en las que dicen que Cuarón normaliza la diferencia de clases. Yo me pregunto ¿no son normales ya desde antaño? ¿ahora de dónde surge la indignación ante tales comportamientos “burgueses”? porque no hay que ser burgués para darse cuenta que esto es más que normalizado. Yo he escuchado a personas expresarse “esta gente”, “esa gente”, “este tipo de personas” y no son en lo absoluto burgueses. Pero ahora en su hipocresía o meta hipocresía, porque en realidad es una hipocresía de la hipocresía, les sale el amor por la diferencia que la sociedad misma ha marcado.

Yalitza ahora en portadas de revistas con ropa de autor como un ícono de belleza y de talento cuando con todo respeto yo no le vi un gran talento y eso de la estética es tan subjetivo. Pero vaya casualidad que nos la ponen como ícono poco después de la penosa reacción racista y clasista en contra de los hondureños en nuestro país, ahora veo mujeres que ni tantito se le parecen a Yalitza diciendo: “si así somos las mujeres de bellas en México”, esto es justo la enorme hipocresía a la que me refiero, el clasismo que finge no serlo es más cruel y recalcitrante.

Volviendo al tweet del que aquel que no vivió en Ciudad de México no le entenderá, es tan clasista y discriminatorio. “El entendimiento es tan sólo para los de ciudad”, quisiera saber si este hombre que se atrevió a hacer semejante discriminación tan sólo creció ahí en la Roma.

Este film no ha venido más que a reafirmar el complejo mexicano del que tanto nos habló Octavio Paz, seguimos siendo una raza de sometidos, de malinchistas, de inseguros. Nos reafirmamos en tanto que hacemos menos al otro y vanagloriamos lo que añoramos ser pero que sabemos nunca seremos.

Yalitza más que su aporte en Roma es destacada por su aporte simbólico al país, ahí sí le aplaudo a Cuarón, porque nos regaló no una obra de arte sino un símbolo que viene a demostrarnos que a pesar de lo jodidos que estemos, de lo ignorantes que seamos, de lo“ feos” que seamos según la estética mundial, podemos “triunfar”, salir en las pantallas, vestir Armani y Hugo Boss, podemos aspirar a ser modelos de Vogue y podemos, aun mejor, ser famosos de la nada. Esto es lo que para mi viene a generar el fenómeno Roma. Un ápice de esperanza a los mediocres mexicanos que siguen replicando un modelo clasista. Hay quienes dicen que el quid de la historia es el demostrar que las mujeres estamos solas. En este sentido me parece tan pobre la historia porque lo manejó como un sitio común. Hay en verdad historias que tocan la temática tan artísticamente, tan bellamente, como las historias que cuenta la gran cineasta Nadine Labaki, por citar alguno de sus filmes ¿Y ahora a dónde vamos? Ahí sí se ve de modo preponderante el papel que tiene la mujer dentro de cualquier sociedad, y vaya, no hablar de lo bello del texto fílmico en el que uno llora, ríe, pero bueno, esta es otra historia. Eso no lo logró Cuarón, a mi parecer, y no porque no sea mujer sino porque el discurso me pareció muy pobre. Así que como decía el gran Oscar Wilde: “No hay libros inmortales. Los libros están bien escritos o mal escritos simplemente. Los libros que el mundo llama inmortales son los libros que muestran al mundo su propia vergüenza”. Asimismo, con la obra Roma, creo que más que ser una gran obra, nos ha mostrado nuestra propia vergüenza como mexicanos, nuestro clasismo exacerbado que lo único que esconde es nuestro gran sentido de inferioridad y nuestro enorme miedo.

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