Ricardo Salinas Pliego: el empresario incómodo. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Imagen ilustrativa. Foto: @RicardoBSalinas

Por: Ivonne Acuña Murillo

Desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (CSG) (1988-1994) la revista Proceso instauró la costumbre de señalar públicamente a los “hermanos incómodos” del presidente en turno. La administración de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no es la excepción. Sin embargo, no son los casos de Pío López Obrador o de Felipa Guadalupe Obrador Olán, hermano y prima del primer mandatario, los que interesa tratar aquí, sino la relación del primer mandatario con Ricardo Salinas Pliego y la posibilidad de que este último sea el “empresario incómodo” del sexenio lopezobradorista.

https://ipstori.com/

Al final del artículo podrá usted decidir si el empresario Salinas Pliego es digno de tal nominación, como aquel cuyo apoyo, respaldo, insubordinación, mal ejemplo y posible influyentismo tienden un manto de duda sobre la intención presidencial de separar a la política de la economía, pero, como diría Jack, “vamos por partes”.

Primera parte: honor a quien honor merece. El 21 de noviembre de 1994 el semanario Proceso, en su número 942, destacó en portada el artículo “Raúl Salinas. El hermano incómodo”, acusando al hermano mayor del presidente Carlos Salinas de Gortari (CSG) de complicidades, tráfico de influencias, negocios ilícitos y de ser uno de los beneficiarios de la privatización bancaria. Con esta portada se inauguró la sana costumbre de ofrecer a la opinión pública información abierta sobre los parientes que, de alguna manera, han oscurecido la gestión de los ocupantes de la silla presidencial.

Anuncio

Raúl Salinas de Gortari no fue el único o el primer hermano incómodo del siglo XX. Otro digno de portar la banda, no la presidencial, aunque se sintiera merecedor a ella, fue Maximino Ávila Camacho (MAC), hermano mayor (otro) del expresidente Manuel Ávila Camacho (el MAC principal) (1940-1946). Un hermano incómodo más, aunque de menor calado, fue Dámaso Cárdenas, tres años menor que el general Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940).

Segunda parte: ¿qué quiere decir eso de “separar la política de la economía”? La expresión remite a una de las promesas hechas por AMLO durante la campaña presidencial de 2018. “Negocios lícitos sí, al amparo del poder no”, afirmó el 3 de mayo, ni más ni menos, que durante su participación en la 59 Semana de la Radio y la Televisión. Vaya una coincidencia cuando aquí se pregunta si Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, se llevará la medalla del “empresario incómodo” de este sexenio.

La separación del poder político y el económico tendría dos claras consecuencias: una, impedir que los grandes empresarios, como Salinas Pliego, siguieran enriqueciéndose bajo la protección de la presidencia; dos, dejar de canalizar recursos públicos a los sectores más favorecidos, dando prioridad a las demandas y necesidades de las clases más desprotegidas.

Se podría decir que AMLO ha cumplido a cabalidad con la segunda parte de su promesa al hacer llegar dinero de manera directa a personas adultas mayores, jóvenes estudiantes y trabajadores, madres solteras, discapacitados, etc. Igualmente, al dedicar parte del presupuesto a obras públicas encaminadas a desarrollar zonas marginadas del país y a la creación de empleos.

Sin embargo, no parece estar ocurriendo lo mismo en lo referente a los empresarios ligados a su sexenio. Como él mismo denunció en la conferencia matutina del 21 de febrero de 2019, de 1988 a 1994, México pasó de una familia en la lista de multimillonarios, la de los Garza Sada, a tener 24. Razón por la cual, decidió bautizar al presidente de entonces (CSG) como “el padre de la desigualdad moderna”. 

De los 24 empresarios listados por la Revista Forbes, el 1 de octubre de 2019, destacan dos.  Alfonso Romo Garza, ex jefe de la Oficina de la Presidencia y Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, Banco Azteca, Elektra e Italika. El primero ha desempeñado un papel fundamental al servir de puente entre el actual presidente y los empresarios mexicanos.

El segundo, se distingue por formar parte del Consejo Asesor Empresarial del presidente y por ser el primer empresario en (apoyar) el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, incluso antes de la toma de posesión, comprometiéndose a beneficiar a 100 mil jóvenes en los seis años que dure la administración lopezobradorista; a integrar a 12 mil más como aprendices en sus empresas (pagados por el gobierno por cierto); a crear un programa de 300 orquestas (algunas ya financiadas con recursos públicos). Tal vez de aquí se derive la idea del presidente de que, Salinas Pliego es un “empresario con dimensión social”.

Otra participación importante de Salinas Pliego es la de Banco Azteca y su intermediación en la entrega de recursos económicos a los beneficiarios de los programas sociales del gobierno federal.

Tercera parte: no sólo la cercanía del presidente López Obrador y Salinas Pliego da de que hablar, el comportamiento, dichos y mensajeros de este último, también lo hacen. Aquí algunos ejemplos, fechados por orden de aparición durante el año 2020.

25 de marzo, Salinas Pliego afirmó, ante colaboradores, que: “Covid-19 no es mortal, la crisis económica sí” y que el aislamiento desataría delincuencia, rapiña, caos y hambre, por lo que respaldaba al presidente López Obrador en su llamado a continuar saliendo a las calles a consumir. (Respaldo)

17 de abril, Javier Alatorre, conductor estelar de TV Azteca, llamó a ignorar las recomendaciones del subsecretario Hugo López-Gatell. (Insubordinación)

6 de mayo, se conoce que Grupo Elektra y Banco Azteca se amparan para no cerrar sucursales. (Insubordinación)

11 de mayo – Salinas Pliego apoyó la “reapertura económica” de AMLO, afirmando que Grupo Salinas sólo continuaría con actividades esenciales, sin decir cuáles. (Apoyo)

25 de noviembre, Salinas Pliego tuiteó como despedida a Best Buy que cerró sus tiendas en México: “No se preocupen por sus clientes, las más de 1,250 sucursales de Elektra estarán abiertas todos los días, de 9 a 9, para atenderlos y cuidarlos bien (por si un día regresan)”. En tono burlón hizo evidente su negativa a seguir las medidas sanitarias recomendadas. (Insubordinación)

16 de diciembre, fiesta navideña de TV Azteca, con Salinas Pliego como anfitrión. (Mal ejemplo)

Para reforzar lo dicho por él en otros momentos, antes de la fiesta tuiteó textualmente: “Lo dije en Marzo y lo sostengo ahora: El virus nos va a dar a todos (a mi mamá de 85, a mi señora y a mi ya nos dió) (…) pero es de baja letalidad y la medicina ha avanzado mucho en sus métodos de tratamiento”, “no más encierro… No más bozal”. (Insubordinación)

Contraviniendo abiertamente el llamado presidencial a mantenerse en casa y observar las medidas sanitarias, con excepción del uso del cubrebocas, para contener el aumento en el número de contagios y muertes.

La actitud del empresario y las fotos que él mismo subió a Twitter llevaron a usuarios de redes sociales a señalar a quienes participaron del festejo con el hashtag “#Covidiotas”. “Covidiota”, dícese de la persona “cuyo comportamiento durante la crisis por el coronavirus demuestra distintos signos de idiotez”, de acuerdo con El Manual del Covidiota. Guía ilustrada de comportamiento para Haters en confinamiento escrito y editado por Jorge de Juan Farraguas. Las pistas para identificar a un covidiota son: No usa cubrebocas; va a fiestas; hace reuniones; asegura que el virus no le da; no toma sana distancia, entre otras.

A lo anterior, se suma la serie de tuits polémicos, en contra de actores de la vida pública y en relación con temas sensibles, con los que el empresario se ha empeñado en estar presente en la opinión pública, en especial en redes sociales.

Cuarta parte: en las últimas semanas, un nuevo escándalo detonó a raíz de la conocida como “Ley Monreal” o “Ley Banxico”, ya aprobada por el Senado y en revisión en la Cámara de Diputados, mediante la cual se pretende “favorecer la economía de las familias de migrantes” a decir del senador Ricardo (otro) Monreal, su principal proponente.

La ley asignaría al Banco de México (Banxico) la tarea de absorber, mediante compra, el excedente de moneda extranjera, dólares en especial, que circula en las mercados mexicanos y que los intermediarios cambiarios no pueden colocar en el exterior. Esto encendió focos rojos y las críticas no se hicieron esperar. La primera proviene del mismo Banxico desde donde se afirma que “no existe una acumulación de excedentes en dólares”. Para la Asociación Bancaria Mexicana (ABM), los dólares en efectivo que entran al país, vía los migrantes, no exceden el 1%.

A decir de Jonathan Heath, subgobernador de la misma institución, “no se vale reformar una ley para favorecer a una sola empresa”, en referencia clara a Banco Azteca. Otro subgobernador, Gerardo Esquivel, tuiteó, el 9 de diciembre: “Lamentable que se hayan aprobado en el Senado reformas al Banco de México que ponen en riesgo las reservas internacionales y que atentan contra la autonomía del Banco de México”.

La crítica principal apunta a que dicha compra permitiría la entrada de dinero ilícito a las arcas de Banxico en una suerte de operación “lavado de dinero”, tan sólo para favorecer al banco que de manera preponderante recibe envíos en dólares por parte de migrantes mexicanos.

De acuerdo con Alfredo Coutiño, director de análisis para América Latina de Moody’s Analytics, según reporte del sitio Expansión, “Lo ‘bueno’ y lo ‘malo’ del plan de reforma a la Ley del Banco de México”, del 14 de diciembre, obligar a Banxico a la compra de moneda extranjera se podría traducir en presiones inflacionarias por la emisión de dinero “fresco”, en una acelerada acumulación de reservas internacionales con un alto costo para el país en función del diferencial de tasas entre México y otros países, y en obstáculos a la libre determinación de la paridad cambiaria y una posible depreciación del peso mexicano.

La pretendida reforma ha llevado a hacer un símil entre la Ley Televisa, de 2006 y la “Ley Monreal”. Asimismo, ha dado pie a que diversos analistas, como Denise Dresser, le llamen a esta “Ley Lamebotas”. En el artículo del mismo nombre Dresser se pregunta: ¿Qué le debe López Obrador a Ricardo Salinas Pliego? ¿Qué es lo que hace doblegarse al primero e imponerse al segundo?

En la citada revista Proceso, se hace referencia al “propósito último” de dicha ley. En portada del número 2302, del 13 de diciembre, una foto del sonriente dueño de TV Azteca, con la imagen de Banxico a su espalda, va acompañada con la frase, sobre fondo rojo: “En el Senado Morena pone el Banxico a su servicio”, y debajo de esta con letra en un tipo mayor: “La voz del amo”.

La ley Monreal parece apuntar a un claro caso del influyentismo que se asumía desterrado. Este se agrega a las muestras de apoyo, respaldo, insubordinación y mal ejemplo dadas por el empresario, como elementos que apuntalan su nominación al “empresario incómodo” del lopezobradorismo.

Quinta parte: sin embargo, una de las 3 leyes de la “dialéctica mexicana”, a saber: “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”, permite registrar algunos hechos que podrían complejizar el debate sobre si AMLO cede ante el poder de Salinas Pliego o no. Aquí unas fechas más:

21 de octubre, trascendió que Grupo Elektra, deberá pagar 18,455 millones de pesos al SAT por concepto de “infracciones”.

3 de diciembre, se informa que Grupo Elektra deberá pagar 1,431 millones de pesos al SAT.

El bajo pago de impuestos ha sido uno de los indicadores más llamativos de influyentismo en la relación de los grandes empresarios mexicanos con los gobernantes en turno. De manera que, la intención de la SHCP, subordinada al presidente López Obrador, de cobrar los impuestos no pagados por Salinas Pliego, abre un resquicio de duda en torno a la separación aquí anotada y en lo referente al supuesto doblegamiento del primer mandatario ante uno de los empresarios más poderosos del país.

Por lo anterior, cabe preguntarse: ¿a qué juega AMLO cuando, con una mano, pretende beneficiar a Salinas Pliego con la “Ley Monreal” y con otra le aprieta para que pague lo que debe en impuestos?

En otro plano, más preguntas saltan a la vista de quien sabe observar:

¿Por qué el senador Ricardo Monreal es el principal interesado en que dicha ley se apruebe? ¿Busca ganar el apoyo del poderoso empresario y colocarse en mejor posición en la carrera por la candidatura a la presidencia de 2024?

¿AMLO apoya el intento de Monreal por beneficiar a Salinas Pliego y de plano no entiende lo que se juega con esta ley en términos financieros y políticos? O por mejor decir ¿Es acaso que el presidente nació ayer y se chupa el dedo?

En un plano más de reflexión:

¿Realmente Salinas Pliego apoya a AMLO o se sirve de su relación para seguir acrecentando su fortuna e influencia?

¿Se sirve AMLO de Salinas Pliego para mantener una relación conveniente con el empresariado mexicano o se pliega irreflexivamente a su poder?

¿Es Ricardo Salinas Pliego el “empresario incómodo” del sexenio o no?

Yo no tengo todas las preguntas, ¿y usted?

Comenta

Deja un comentario