Resistir en el Istmo: El corredor de tierra, aire y agua. Autor: Iván Uranga

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“Saldremos al paso con huipiles de flores a defender nuestro territorio”
Mujeres del Istmo

“Nunca ha llegado un funcionario en nuestra lengua a explicarnos cuáles son los pros y los contras del megaproyecto”, afirman las mujeres de Istmo, en comunidades en donde más de la mitad de sus habitantes hablan alguna lengua indígena; cuentan que los que llegaron a hacer la consulta lo hicieron con engaños, convocando a las autoridades municipales que representan a partidos políticos y que nada tienen que ver con las organizaciones comunitarias, condicionaron la entrega de apoyo a dar la autorización para un megaproyecto que nadie conoce y lo más importante es que no tomaron en cuenta a las mujeres de Istmo, que son quienes por derecho toman las decisiones que afecten a la economía y el cuidado de la tierra.

Por lo que la asamblea “El Istmo es Nuestro” se declaró en estado de emergencia y representantes de los pueblos ikoots, binnizá, ayuuk, chatinos, chontal, cuicateco, mixteco, chinanteco, mazateco, nahua, maya, tzotzil, tzeltal, zoque, totonaco, purépecha y ñañhú, reunidos en el Istmo han acordado una estrategia conjunta para resistir a los megaproyectos impulsados por el Gobierno Federal porque atentan contra su territorio, su cultura, su hogar, su vida y pretenden saquear los bienes naturales y sobreexplotar la mano de obra de los pueblos.

Desde los tiempos de Benito Juárez los habitantes del Istmo han escuchado la intención del gobierno de invadir su territorio para unir el océano Pacífico con el Atlántico, con un tren que le permita a los capitalistas del mundo incrementar sus ganancias trasladando sus productos de una forma más rápida y a menor costo, el gobierno argumenta que no afectará, pero la ciencia y la historia dicen lo contrario, cada megaproyecto en el mundo y en México ha cobrado la vida de miles de especies y culturas, por ejemplo en el Canal de Panamá en 50 años ha perdido 54% de la selva de la cuenca. Los istmeños han visto pasar decenas de presidentes que con diferentes nombres han intentado cortar a México para beneficio de los más poderos, los discursos ya los conocen, son los mismos, con diferente tono, ya saben que eso de que “ayudarán al pueblo” es el engaño para que los ricos sean más ricos. Hoy después de decenas de años de luchar contra el neoliberalismo se viene un nuevo embate disfrazado de “primero los pobres” y con el Corredor Multimodal Interoceánico del actual gobierno federal viene de nuevo la intención de partir a México por su cintura y hacer una frontera intermedia que contenga la migración hacia el norte con proyectos industriales y de maquila, en trabajos ínfimos a costa del aire, la tierra y el agua que son la razón de vida de las culturas del Istmo.

El artículo 7 del Convenio 169 de la OIT firmado por México en su primer inciso establece que “los pueblos deberán participar en la formulación, aplicación y evaluación de los planes y programas de desarrollo nacional y regional susceptibles de afectarles directamente”, y el artículo 6 establece que el gobierno deberá “consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas… Las consultas llevadas a cabo en aplicación de este Convenio deberán efectuarse de buena fe, ser de previo conocimiento, libre e informada”.

Para las consultas que dice el gobierno que ya fueron aprobadas, las comunidades originarias fueron llevadas a siete lugares distintos bajo el engaño de que les darían apoyos, y ya que estaban ahí les dijeron que sí les darían los apoyos, pero debían firmar su autorización al proyecto, violando los procedimientos contemplados por la ley y el convenio 169 de la OIT, sin respetar los mecanismos de decisión de cada comunidad y sobre todo sin tomar en cuenta el parecer de las mujeres de Istmo que son el principal recurso cultural de la región y quienes deciden de forma tradicional lo mejor para cada comunidad, y que en su carácter de madres de la tierra, son las responsables de su cuidado amoroso.

Los compañeros de la cooperativa “La Coperacha” (https://lacoperacha.org.mx/), un colectivo de información que da voz a las resistencias, y ellos mismos como una resistencia a la tragedia económica y política que vive nuestro país, son una expresión del periodismo que se avergüenza del lamentable papel de los medios de comunicación de la gran industria de la información. Han ganado dos veces el Premio Nacional de Periodismo, premios de los que opinan: “Admiramos por mucho tiempo al Club de Periodistas hasta que en el 2011 nos otorgó el Premio Nacional de Periodismo… y reincidió en 2018, ahí declinó nuestro respeto” (Groucho Marx). Hoy en la Agencia Informativa La Coperacha, han desarrollado una nueva investigación para darles voz a estas comunidades del Istmo que defienden el agua, el aire y la vida de su territorio, bajo el proyecto periodístico llamado: “Resistir en el Istmo-El corredor de tierra, aire y agua” con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburg Stiftung con quien compartimos el compromiso por construir un mundo más solidario.

El corredor de aire, agua y vida

Defender el corredor de aire, agua y vida significa resistir en el Istmo
territorio es la tierra, los montes y los ríos, territorio es arraigo
y los recuerdos vividos, sin territorio no hay música, ni vida, ni amorío,
territorio es alimento, es hogar, es vida, es lo que me inspira a luchar…
Palabra de mujer.

En línea recta 200 kilómetros separan los puertos de Coatzacolacos y Salina Cruz, la zona ubicada entre Veracruz y Oaxaca donde el Gobierno Federal pretende impulsar uno de sus proyectos prioritarios del sexenio: El Corredor Multimodal Interoceánico.

Pero también son 200 kilómetros donde se extiende un corredor de aire, agua y vida. Ahí conviven once pueblos originarios y afrodescendientes que resguardan desde hace siglos al corazón más biodiverso del país, así como a las principales cuencas de agua que nutren a la región: Coatzacoalcos, Tehuantepec y Grijalva.

El corredor es un megaproyecto para el traslado internacional de mercancías al cual se le destinaron este año ocho mil millones de pesos; además, recursos y personal del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas para la realización de “consultas” en dos días y justificar su aprobación.

Del mismo modo se le ha dedicado muchos minutos en noticiarios de radio y televisión y cuartillas en notas periodísticas para explicar las bondades del “desarrollo económico” que generaría. En contraparte las voces que están en contra, aquellas que nacen en los pueblos que serán afectados, no han tenido eco en la mayoría de los medios de comunicación de nuestro país.

Ante ello Resistir en el Istmo se convierte en una herramienta pertinente. Es un relato surgido desde los pueblos, una mirada de la vida comunitaria que no coincide con el desarrollo que quiere el gobierno, una alerta del riesgo que corren la riqueza cultural y biológica de la región.

Voces de los pueblos binnizá o zapoteco, ayuuk o mixe, zoque, ikoots o huave, chontal, chinanteco, mazateco, mixteco, popoluca, náhuatl y afromexicano, ubicados en 80 municipios oaxaqueños y veracruzanos se expresan aquí. Las mujeres que defienden la vida y el territorio alzan su voz.

Las resistencias han surgido desde la Sierra de Santa Martha en Veracruz, y pasan por Matías Romero, Chimalapas, Juchitán, Tehuantepec, y los pueblos mareños como Álvaro Obregón, San Dionisio y San Mateo del Mar, en Oaxaca. Ellas saben que el megaproyecto del Istmo no es nuevo y como en intentonas previas, le salen al paso con huipiles de flores.

Resistir en el Istmo

Este material reúne diez trabajos periodísticos de radio,
 que recogen las voces de diversos actores sociales,
 sobre un proyecto obstinado que intenta instalarse una vez más
”.
Agencia de Información “La Coperacha” (@La_Coperacha)

El proyecto “Resistir en el Istmo” está compuesto de una serie de 10 reportajes radiofónicos, un video y un micrositio que visibilizan las formas de vida comunitaria de 11 pueblos indígenas en riesgo ante el proyecto del Corredor Interoceánico del actual Gobierno Federal.

Situémonos en la cintura de México, la parte más estrecha del territorio. De un lado tiene al Océano Pacífico y del otro al Atlántico. Es la región conocida como el Istmo de Tehuantepec, y su importancia no reside sólo en la posibilidad de convertirse en el gran paso comercial como han soñado los gobiernos.

Se trata de una de las zonas con mayor confluencia cultural y de mayor diversidad biológica de México. En los 200 km que van de Coatzacoalcos a Salina Cruz, habitan desde hace siglos 11 culturas indígenas.

Aunque el actual gobierno decretó “el fin de la época neoliberal”, el Proyecto Interoceánico impulsado por la “Cuarta Transformación” no parece ser tan distinto. Información a cuentagotas, una prisa inusitada, consultas exprés sin posibilidad de diálogo; pero sobre todo porque observa al Istmo desde una dimensión económica global de gran escala, sin respetar la vida de la región

Por fortuna la experiencia de las comunidades organizadas está probada, han padecido, combatido y en algunos casos revertido proyectos extractivos. Su mirada diferente les permite avizorar lo que se avecina.

En estos años, en estos días, vivir aquí significa, Resistir en el Istmo.

Los 10 reportajes radiofónicos en capsulas de 6 minutos:

1 – El Istmo de Tehuantepec en la mira del megaproyecto

Con el Corredor Interoceánico dos formas de concebir el mundo están en juego.

Nos habla del proyecto Transístmico a través de la opinión de sus detractores, por ejemplo de la indomable juchiteca Betina Cruz que se ha destacado por la defensa de su cultura y su territorio desde hace décadas contra las empresas eólicas.

2 – El “Triángulo de la Resistencia”, la necesidad de unificar las luchas

Los pueblos zapotecos e ikoots hermanados por la defensa de su zona mareña, hoy enfrentan una nueva lucha. Nos cuenta como renace “El Istmo es nuestro”

3 – Nosotros el Pueblo Ikoot, guardianes del mar y el viento

La vida y resistencia de este pueblo mareño ante proyectos eólicos.

La historia, lucha y fuerza de los hueves.

4 – Comitancillo, el pueblo entre flores que derrotó a la fábrica de aspas

Una comunidad aguerrida que lucha por el patrimonio de su pueblo.

El pueblo organizado ha demostrado que puede detener los proyectos extractivos.

5 – Los Chimalapas abastecen la vida comunal del Istmo

Territorio ancestral zoque que vive amenazado por los grandes proyectos.

El río Espíritu Santo es corazón del Istmo que abastece a la vida de la región.

6– Matías Romero, Oaxaca, cruzado por la modernidad

El progreso le dio un tren que luego le quitó, ahora le ofrece un Corredor Interoceánico. Les quitaron su territorio, los derechos de vía de la federación para las vías del tren, líneas de altas tensión, los ductos de Pemex y la carretera y ahora quieren terminar de despojarlos de su territorio con un gasoducto.

7 – Mujeres del Istmo, las que con amor cuidan la tierra

Contra el machismo, la violencia y los desafíos que trae para las mujeres el Corredor Interoceánico. La lucha por sus derechos pasa por el interior de la casa, su comunidad, las empresas y el gobierno.

8 – El agua del sur de Veracruz, los megaproyectos la necesitan

Su defensa congrega la resistencia de los pueblos.

La defensa del agua es la clave de la resistencia.

9 – Radios comunitarias, el canto de los pueblos

Su papel es acompañar la defensa del territorio.

50 radios comunitarias en defensa del territorio.

10 – La resistencia está llamada a ser la voz del pueblo

Arropada de flores, totopos y viento, la identidad istmeña pide respeto a su forma de vida. Ser del Istmo es estar en la riqueza biodiversa de la cintura de la matria.

El video Un recorrido visual

Aquí inicia un recorrido visual y auditivo de 22 minutos en donde la palabra de las y los defensores del Istmo se mezcla con los paisajes y los sonidos de la naturaleza desde Veracruz hasta Oaxaca por la cintura de México, el Istmo de Tehuantepec, donde se pretende instalar por enésima ocasión el Corredor Interoceánico, proyecto económico que busca conectar los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz para el traslado mundial de mercancías.

El vídeo: (https://istmoresiste.org.mx/video/).

Las Rolas de la Resistencia

En San Miguel Chimalapas, dentro del estado de Oaxaca, se encuentran los compositores e intérpretes Felipe Miguel Sánchez y su hermano Camilo Miguel Sánchez, quienes aportan con sus voces, cantos y acordes una forma de resistencia.

Don Felipe, desde la puerta de su casa donde domina las montañas de Los Chimalapas, le canta al santo patrono del pueblo y a su tierra comunal.

Autor: Felipe Miguel Sánchez

Canción: Patrón San Miguel

(https://www.youtube.com/watch?v=wvrOzY6dykg)

Para Don Camilo componer corridos “es una forma de dejar algo para los que vienen detrás, como un recuerdo”.

Autor: Camilo Sánchez

Canción: Rescate a la tierra

(https://youtu.be/VQsMKhmEB-4)

Estas manifestaciones artísticas con tonos y cuerdas nos invitan, inspiran y contagian una manera de expresarnos y una forma particular de defender el territorio en el que vivimos.

Autor: Camilo Sánchez

Canción: El misionero

(https://youtu.be/k2nCqR4BiWQ)

Los materiales periodísticos se pusieron a disposición de más de 100 radios comunitarias y universitarias del país, además se pueden descargar del sitio Resistir en el Istmo y se comenzó a transmitir esta semana por La Coperacha, que transmitirá en simultáneo con las radiodifusoras hermanas dos entrevistas por semana.

A modo de conclusión.

La visión del Estado sigue siendo histórica, sociológica, económica, ecológica y culturalmente la misma que llegó de Europa hace 500 años, no hemos sido capaces de descolonizarnos y crear una visón propia emanada del respeto a las 69 naciones sobrevivientes en el territorio mexicano, la creencia de que somos una sola nación y la mestización forzada ha ido eliminado la calidad de arraigo de las comunidades protectoras de la tierra y ha dado paso cada vez más a las corporaciones depredadoras. En México, continúan los procesos coloniales; el trabajo esclavo; la educación bancaria; la trata de personas; el desplazamiento de población; la pérdida de base territorial; el acaparamiento de tierras; la salud desapropiada y la nutrición chatarra. Pero también continúa la respuesta organizada de los pueblos ligados territorialmente en la defensa de la vida.

Independientemente del estudio de impacto ambiental que no ha sido presentado y discutido con cada comunidad, ningún estudio científico contempla a los seres humanos que habitan ese territorio como parte del hábitat y el impacto que tendrá. Para el gobierno y las empresas sólo es un negocio que significa dinero obtenido bajo su criterio colonial de desarrollo, para los habitantes del Istmo significa, su cultura, su arraigo, sus recuerdos, sus montes, sus ríos, sus manantiales, su mar, sus muertos, su alimento, sus fiestas, su baile, su música, sus creencias, sus rituales, sus lugares sagrados, su tierra, sus amores, sus noches, sus días, y su vida y nadie pierde la vida sin luchar por ella.

Cada vez los sistemas de colonización son más sofisticados, más peligrosos y ocupan mayores territorios, conforme crecen las declaraciones de buena voluntad, los compromisos de boca y de papel y legislaciones “supuestamente positivas” que no se cumplen y que el Estado por su propia condición colonial no puede cumplir. Todo lo que conocemos como Estado es producto de las formas de organización capitalista que se imponen en nuestros territorios bajo la premisa de dominar y desaparecer todas las formas preexistentes de gobierno, es decir; el Estado mexicano está formado en esencia para que el indígena y su cultura no pueda existir, en 200 años de existencia pasamos de una población con 70% de la población que hablaba alguna lengua indígena a 6% por sus prácticas de castellanización. Los pueblos indígenas en México no son pueblos minoritarios, son pueblos minorizados. Quizás, y sólo quizás, si retomamos la utopía de la autonomía nacional podríamos pensar en que nuestra nación pudiera tener un futuro diferente.

Si el planeta respetara la visión filosófica de las comunidades originarias no estaríamos a un paso de la extinción. Los pueblos indígenas deben dejar de ser el suvenir de México, se deben reconocer como sujetos políticos para establecer un nuevo pacto nacional que nos permita crear una confederación de naciones autónomas y coexistir en un mismo país respetando la capacidad de cada pueblo para decidir y autodefinirse.

Resistir en el Istmo es un llamado desde su voz a la organización, a la lucha, a la solidaridad con los pueblos y las comunidades originarias que han defendido desde siempre la biodiversidad de la Tierra de los depredadores artificiales motivados por la avaricia y la necesidad de poder, luchar junto a nuestros hermanos es luchar por nuestra propia existencia y la de las especies aún no extintas y difundir este trabajo para sensibilizar a otros para hacerlo, es una obligación ética y humana.

La vida es una construcción consciente.
Iván Uranga
@CompaRevolución
iuranga@cnpm.mx

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