Ratifican sentencia por abuso sexual contra Víctor Ayala, exdirectivo de la Universidad de Guanajuato (nota de Isabel Puente en POPLab)

Imagen ilustrativa.

La Quinta Sala Penal confirmó su sentencia condenatoria por abuso sexual de una estudiante de la Universidad de Guanajuato, quien lo denunció en 2019 y todavía hoy padece acoso por atreverse a romper el silencio.

Por: María Isabel Puente de POPLab.

La Quinta Sala Penal adscrita al Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Guanajuato confirmó la sentencia derivada del expediente 1P2719-272 en la que se condena a un año y tres meses de prisión a Víctor Ayala Ramírez, excatedrático y exdirector de la División de ingenierías de la Universidad de Guanajuato, por el delito de abuso sexual en contra de una estudiante de esa misma institución.

Según el índice de impunidad del sistema penal acusatorio en México, existe una media de 87.3% de acuerdo con cifras de México Evalúa, en este mismo estudio el estado de Guanajuato cuenta con un 0.58% de salidas por sentencias condenatorias, por lo que esta sentencia constituye un precedente importante contra la violencia hacia las estudiantes en el estado de Guanajuato.

Si bien, la ratificación de la sentencia contra su agresor representa un alivio, la sobreviviente del caso (que no víctima), sigue padeciendo las consecuencias de haber denunciado a su profesor: actualmente sufre acoso, señalamientos de personal directivo y administrativo de dicha institución.

La sentencia de primera instancia

Debido a que fue comprobado que la víctima y el imputado se encontraban en el lugar y tiempo de los hechos denunciados y la perito adscrita a la fiscalía determinó que existe daño psicológico derivado de los tocamientos hechos por Víctor Ayala, se determinó una sentencia de 1 año y 3 meses de prisión; una multa de 21 días de UMAS actualizados; una fianza de 5,000 pesos (bajo apercibimiento de no establecer contacto con la víctima por sí o por terceros); la reparación del daño psicológico a la víctima consistente en 10 sesiones de terapia psicológica; y la reparación del daño material por 1,200 pesos.

Debido a que es una condena menor a 4 años de prisión por delito no grave y ser primodelincuente, Ayala gozará de los beneficios de condena condicional, o conmutación de prisión por trabajo a favor de la comunidad. Además, el inculpado podrá pedir un amparo, de considerarlo necesario.

Acoso continuado contra la sobreviviene

En entrevista exclusiva con este medio, la sobreviviente relató que desde que inició su denuncia por acoso contra el ex catedrático Víctor Ayala Ramírez, también ha padecido malos tratos dentro de la Universidad de Guanajuato, ya que personal directivo y administrativo, sin sustento alguno, considera falsos los hechos que ella señaló en su denuncia.

La sobreviviente manifestó que ha considerado desertar sus estudios ya que es muy problemático lidiar con malos tratos y abusos de personas cercanas a su agresor. Ha manifestado que de forma deliberada le han negado el uso de instalaciones o arbitrariamente le han sido cambiadas cargas académicas, ello repercutiendo negativamente en su desarrollo escolar.

Lo que se teme es que haya más casos siendo encubiertos por el mismo personal docente y administrativo, a cinco años de la creación del programa UGénero,no han habido cambios sustantivos en las estructuras de poder universitario, dejando de lado la vida e integridad de las y los estudiantes queda en un plano terciario.

De desertar en sus estudios, nuestra protagonista perdería su beca así como todo el tiempo invertido en ellos. ¿Qué tan justo es que por las faltas de un profesor ella deba pagar estas consecuencias?

Desde que ha iniciado la cuarentena, ella dice sentirse más tranquila ya que puede estudiar desde casa, y así evita la presión generada por personal administrativo y académico.

Foto: POPLab.

Conceptos de violación señalados por el sentenciado

El magistrado adscrito a la Quinta Sala Penal expuso que el inculpado, Víctor Ayala Ramírez, no aportó pruebas significativas para desvirtuar las acusaciones que le fueron imputadas el 09 de agosto de 2019 por abuso sexual.

En el escrito de apelación del sentenciado Víctor Ayala Ramírez se señalaron los siguientes conceptos de violación, que si bien no constriñen ninguna argumentación jurídica que señale faltas al debido proceso o violaciones a sus derechos como inculpado me permito resumirlos:

  1. Que debido a la denuncia en su contra, fue despedido de la Universidad de Guanajuato, lugar donde laboró por 28 años. Y que dichas acusaciones impactaron en su prestigio ya que sus futuros empleadores tienen miedo de contratar a una “mala persona” o abusador sexual” (sic).
  2. Que su familia ha resentido la sentencia condenatoria que recibió, ya que manifiesta que han sido reprendidos socialmente en consecuencia de dicha.
  3. Que a raíz de su salida de la Universidad de Guanajuato ya no podrá continuar asesorando a estudiantes de la máxima casa de estudios, lo que constriñe un perjuicio para dichos asesorados, también alegó que la Jueza de enjuiciamiento fue quien lo despidió de dicha institución.
  4. Que después de nueve meses de desempleo encontró otro trabajo retirado de su lugar de residencia, esto a causa de las acusaciones de la víctima. Por lo que ahora debe trasladarse de su domicilio a su nuevo lugar de trabajo.
  5. También el sentenciado alega haber sufrido un daño moral que mancha su reputación debido a las mendaces acusaciones de la víctima.

Así mismo en los puntos petitorios de la apelación, Ayala Ramírez solicita que sean valorados desde otra perspectiva los testigos de descargo que el sentenciado presentó en las etapas pertinentes del juicio, ya que considera que sus dichos pueden desvirtuar la denuncia de la víctima.

También señala que la víctima le tenía “mala fe y odio en su corazón y en su cerebro ya que lo asoció con alguien que en el pasado le hizo daño (sic)” ya que incluso el inculpado tenía una relación fraternal con la pareja sentimental de la víctima, considerándolo como un hijo. En sus escritos, Ayala afirma que debido a un conflicto de intereses laboral con la pareja de la víctima, fue la verdadera razón de la denuncia por abuso sexual.

Por último, en su apelación acusa a la Jueza de actuar de manera arbitraria al no respetar su derecho a la presunción de inocencia, ya que tuvo que actuar coaccionada socialmente por periodistas, las recientes marchas estudiantiles y demandas de colectivas feministas de la Universidad de Guanajuato.

El Toca 35/2020

Es pertinente hacer una enunciación de los considerandos del Toca (sentencia en segunda instancia) emitido por el Magistrado Francisco Aguilera Troncoso, titular de la Quinta Sala Penal, ya que sienta dos precedentes importantes en el razonamiento jurídico tradicional androcéntrico cuevanense. Esta sala determinó que los argumentos que pretendía revocar la sentencia apelada fueron ineficaces por los siguientes motivos:

Primera: en principio el acusado emitió numerosas apreciaciones subjetivas, tales como que se ha manchado el nombre y prestigio del apelante; que le ha causado prejuicios en lo laboral, académico y familiar; o bien que ha sido difamado en redes sociales; la sala determinó que esto no es materia del juicio, ya que en su escrito de apelación nunca apareció razonamiento jurídico alguno, ni prueba de sus dichos.

Segunda: que el juzgador no puede fundarse en estereotipos sobre las víctimas, ya que los dichos del sentenciado hacen alusión a apreciaciones prejuiciosas sobre las formas de conducirse de las mismas. La forma de actuar o conducirse en sociedad de la superviviente no desvirtúa de ninguna manera los hechos materia de controversia, por lo que se desecharon las afirmaciones de esta clase.

Tercera: el tocante tampoco pudo comprobar que la fiscalía y la jueza confabularan en su contra para perjudicarlo ya que la denunciante comprobó íntegramente su dicho. Incluso no fue posible comprobar que la sentencia tuviera hechos falsos, tal como lo afirmó Ayala Ramírez en sus escritos dirigidos a la Sala en turno.

Cuarta: se consideró que no fue violada la presunción de inocencia de Víctor Ayala Ramírez, ya que esta fue derribada por materia de pruebas válidas y razonamientos suficientes por parte de la juzgadora de origen.

Quinta: respecto a que la juzgadora cedió a la presión social por parte de las marchas estudiantiles y periodistas, debe desestimarse ya que esta es una apreciación subjetiva sin soporte objetivo alguno y no desvirtúa los hechos controvertidos.

De esta resolución lo que podemos apreciar es que aparte de hacer un uso adecuado de argumentación y valoración jurídica, también que se aplica perspectiva de género al no dejarse guiar por estereotipos sobre las víctimas, o bien sobre prejuicios sobre los delitos sexuales, tales como justificar a los agresores porque las víctimas denuncian falsamente para obtener favores de cualquier naturaleza a cambio.

La relevancia del precedente marcado por el caso Ayala

Es la primera vez que un profesor de la Universidad de Guanajuato es condenado por una autoridad judicial por abuso sexual. Aquí lo más llamativo no es la denuncia hacia un profesor por delitos sexuales, ya que muchos catedráticos de la UG han sido señalados anteriormente, no obstante, pocos han sido apremiados con días de inhabilitación pero con goce de sueldo.

Lo inédito de este caso es que, si bien, Ayala Ramírez fue despedido apenas se presentó la denuncia ante ventanilla UGénero, y no cuando hubiera sentencia condenatoria firme ante un tribunal competente, esto jamás había sucedido antes con alguna de las numerosas denuncias de profesoras y estudiantes hacia catedráticos, administrativos y funcionarios.

A pesar de haber sido despedido de la propia universidad, existen aún académicas y académicos pertenecientes a comisiones de Igualdad y de Honor y Justicia que desestiman las numerosas acusaciones en contra de Ayala Ramírez, tan así que Rocío Alfonsina Lizárraga, actual directora de la División de Ingenierías, fungió como testigo de descargo en el juicio en su contra. Estas acciones simplemente no le aseguran a las estudiantes víctimas de acoso desempeñarse en un ambiente libre de violencia, por el contrario son el indicio de continuidad en los ciclos de violencia y encubrimiento en casos de acoso sexual dentro de la Universidad de Guanajuato.

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