Posmodernidad, pandemias y educación. Autora: Rosalina Romero Gonzaga

Un mundo desbocado

La edad posmoderna que comenzó en el siglo XX y se extiende hasta nuestros días ha traído cambios inéditos de enorme amplitud, alterando la dinámica de los gobiernos y las sociedades mundiales. Las transformaciones han estructurado un nuevo orden mundial basado en la expansión capitalista y la hegemonía internacional de los mercados. El proceso de globalización capitalista se erige a través de mecanismos de “destrucción creadora”[i] en la que conviven elementos de innovación tecnológica (electrónica, informática, robótica, biotecnología) y modificaciones en las transacciones industriales y económicas.

Con ello, las naciones del orbe entraron a la era de la unipolaridad o la hegemonía de los Estados Unidos (1989-2001) y la era de orden posmoderno (2002-2018) donde se está generando un proceso de transición hegemónica estadunidense en el que emergen el poderío de las potencias emergentes como China y Rusia. En el transcurso de las dos etapas han ocurrido 11 epidemias y pandemias virales[ii] provocadas por la sobrepoblación, la urbanización, los cambios climáticos, la movilidad y el desplazamiento de personas. Un balance de las enfermedades infecciosas realizado en 2016 nos alertaba desde entonces sobre varias situaciones:

  • Los virus que causan epidemias o pandemias en la actualidad no son estrictamente virus nuevos, han existido por muchos años en animales o incluso circulado de manera silenciosa en poblaciones humanas.
  • Aunque las epidemias están bajo control, existen razones médicas para pensar que regresarán.
  • Los virus de la influenza con capacidad de producir pandemias tienen como reservorios aves, como son el caso de la influenza AH5N1 y AH7N9, o mamíferos, especialmente el cerdo, como es el caso de la influenza porcina AH1N1.
  • No es fácil predecir cuáles serán las próximas epidemias o pandemias de origen viral, por lo que se hace necesario que nos preparemos con anticipación para cualquier eventualidad.
  • Las respuestas a las más recientes epidemias y pandemias virales han sido básicamente reactivas, hoy en día tenemos conocimientos y medios científicos para adoptar estrategias proactivas que nos permitan prevenir o contener los brotes epidémicos en sus inicios.[iii]

Lo anterior se escribió hace cuatro años. Hoy, enfrentamos un horizonte de incertidumbre mundial, en el cual tiene lugar la guerra de precios del petróleo que libran Arabia Saudita y Rusia; las tensiones entre Estados Unidos y China sobre el origen del coronavirus; la carrera por ver quién logra antes una vacuna;[iv] las pruebas de armas nucleares que realizan Estados Unidos, China y Rusia;[v] el retiro de 83 mil millones de dólares de los mercados emergentes.[vi]

La crisis del coronavirus está provocando escenarios absurdos y mezquinos como el enfrentamiento entre las dos economías más grandes del mundo en lugar de trabajar juntos para luchar contra la pandemia mundial. Estados Unidos y China se han involucrado en un juego de acusaciones sobre el origen del virus donde ambos compiten por la imagen pública y el liderazgo. En cambio, es poco difundido o conocido el plan diseñado por la UNESCO denominado Coalición Mundial para la Educación COVID-19 para ayudar a los países a desplegar sistemas de aprendizaje a distancia que ayuden a millones de niños, adolescentes y jóvenes a enfrentar el cierre de escuelas y universidades.

Una educación disruptiva

Una educación como la enseñanza a distancia ha planteado a los países del mundo nuevos retos y, particularmente, a México. En la primera reunión en línea de ministros de educación organizada por la UNESCO el pasado 10 de marzo, el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, reconoció que “solo el 60% de los estudiantes tienen internet”, por lo que se tuvo “que ofrecer una combinación de educación a distancia con televisión abierta”. Sin embargo, el funcionario federal no se refirió a las estrategias para llegar a lxs niñxs con necesidades especiales y a lxs niñxs, adolescentes y jóvenes en contextos indígenas y rurales. Tampoco planteó recursos adicionales para apoyar la enseñanza a distancia y mejorar la conectividad en zonas aisladas, dos aspectos que resultan relevantes en los momentos actuales.

Sin duda, el cierre de escuelas a nivel global[vii] aumentará las dificultades de lxs niñxs, adolescentes y jóvenes al acentuarse las desigualdades e inequidades sociales por algunas o varias de las repercusiones adversas como: a) la interrupción del aprendizaje, sobre todo, para lxs alumnxs desfavorecidos, quienes con menos oportunidades educativas fuera de la escuela se verán obligados a renunciar a su educación, así sea de manera momentánea; b) el aumento del abandono escolar, ya que el regreso y permanencia en la escuela será particularmente difícil de conseguir; c) la falta de preparación para la educación a distancia (online) y en el hogar (homeschooling) de los padres de familia, con educación y recursos limitados; d) la falta de preparación para la educación a distancia de los docentes, con habilidades y destrezas orientadas al diseño de lecciones en línea pertinentes; e) el acceso desigual a los portales de aprendizaje digital se traduce en la falta de acceso a la tecnología o a una buena conexión a internet, lo que representa un obstáculo para el aprendizaje continuo, especialmente para lxs estudiantes de familias desfavorecidas; f) el aislamiento social al que estarán expuestos muchxs niñxs, adolescentes y jóvenes al perder el contacto social, que es esencial para el aprendizaje y el desarrollo, lo que puede desencadenar situaciones o conductas de mayor riesgo; g) la falta de atención y cuidado de lxs niñxs, adolescentes y jóvenes por parte de los padres que trabajan y suelen dejarlos solxs, profundizando los problemas de comunicación abierta y afectiva; h) los altos costos económicos que representan para los padres de familia faltar al trabajo cuando las escuelas cierran para cuidar de sus hijxs, lo que resulta en pérdida de salario, disminución de la productividad y posibles despidos.

Así, la educación y la escuela pública en tiempo de pandemias se enfrentan a enormes retos que implican derribar toda la estructura organizativa curricular de tiempos, de asignaturas, de espacios, de clases, de prácticas educativas para adaptarse a situaciones nuevas, a situaciones, disruptivas, desbocas e imprevistas.

Rosalina Romero Gonzaga
Profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales,
FCPyS-UNAM
rrgonzaga@comunidad.unam.mx
twitter: @rrgonzaga23

Notas:


[i] José Joaquín, Brünner (2004) Globalización cultural y posmodernidad, Santiago de Chile, FCE.

[ii] Entre otras, el SRAG (síndrome respiratorio agudo grave); chikungunya; influenza porcina AH1N1, sarampión; MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio); Ébola; Zika; dengue; fiebre amarilla.

[iii] http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0535-51332016000300001

[iv] https://www.jornada.com.mx/ultimas/mundo/2020/02/03/acusa-china-a-eu-de-201ccrear-y-sembrar-el-panico201d-por-coronavirus-9528.html; https://www.jornada.com.mx/ultimas/mundo/2020/03/22/eu-elimino-cargo-de-experta-en-china-meses-antes-de-brote-de-covid-19-2419.html
https://elpais.com/internacional/2020-03-18/las-tensiones-entre-ee-uu-y-china-se-incrementan-en-medio-de-la-crisis-por-el-coronavirus.html

[v] https://www.jornada.com.mx/ultimas/mundo/2020/03/21/eu-prueba-con-exito-misil-hipersonico-7714.html

[vi] https://www.jornada.com.mx/ultimas/economia/2020/03/23/viene-una-recesion-como-la-de-2009-201co-peor201d-fmi-8373.html

[vii] 861.7 millones de niños y jóvenes -aproximadamente la mitad de la población estudiantil mundial- permanecen alejados de las escuelas y universidades, con cierres nacionales efectivos en 119 países. Asimismo, alrededor de 60,2 millones de maestros en el mundo tampoco pueden trabajar en las aulas, en: https://es.unesco.org/news/mitad-poblacion-estudiantil-del-mundo-no-asiste-escuela-unesco-lanza-coalicion-mundial-acelerar

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