¿Por qué la marihuana es ilegal en México? Entrevista al Dr. Domingo Schievenini

Por Luis Domínguez y Alejandra Romero

Con una amabilidad única, el Dr. Domingo Schievenini conversa con quienes esperamos su participación en la conferencia Repensar el alcohol y las drogas: Transformaciones globales y prácticas locales en la historia; organizada por la Alcoholic and Drug History Society (ADHS) y la UNAM. Este coloquio, organizado cada dos años en distintas partes del globo, reúne a una gran cantidad de académicos y expertos en temas relacionados con alcohol y drogas, para debatir los avances y reflexiones en sus respectivos campos de estudio.

Doctor en Historia por la UNAM, y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Sus áreas de investigación se centran en la historia de las drogas y la aplicación de políticas públicas en materia de sustancias. Ha expuesto el resultado de sus investigaciones en la Universidad de Utrecht Holanda, la Universidad de Shanghái, Universidad de Greenwich, entre otras; Además de publicar para revistas científicas y obras colectivas coordinadas por la Universidad de Quilmes y por el MIT Press. Actualmente se desempeña como Profesor-Investigador en la Universidad Autónoma de Querétaro.

Entrevistadores (E): ¿Cómo empezó el proceso de la prohibición del consumo de marihuana en México?

Domingo Schievenini (DS): En el caso de la prohibición del cannabis podemos irnos varios siglos atrás para identificar el origen del proceso. El cultivo del cannabis llega a América con los españoles y se cultivó por órdenes de la Corona Española, quienes lo conocían como cáñamo y lo utilizaban para fabricar fibra textil. No conocían o no les interesaba sus propiedades psicoactivas y bueno, en este proceso que va del siglo XVI al XVIII, los cultivos de cannabis se expandieron por todo el país y la planta se adaptó a climas más cálidos que dieron pie a modificaciones fenotípicas: plantas menos altas, con tallos menos gruesos, pero con mayor cantidad de flores que contenían resina con fines psicoactivos.   

A partir de esta adaptación fenotípica, los indígenas adoptan esta planta y la incorporan a un brebaje llamado pipiltzintzintli, que se ocupaba en diversos rituales. Es en este contexto que aparece la primera prohibición: el Tribunal del Santo Oficio emitió un Edicto de Fe prohibiendo el pipiltzintzintli porque supuestamente provocaba contacto con el demonio.

Mas allá de que este haya sido la primera prohibición formal del cannabis en México, resulta más importante que ahí tenemos el inicio del desprecio moral contra el consumo de esta planta; el cual se mantendría vigente y se percibiría claramente a mediados del siglo XIX cuando las autoridades de diversos municipios y estados, considerando este hábito como un vicio, comienzan a prohibirla. El vicio no era propiamente un delito tipificado por el código penal, sino más bien un defecto moral. Desde entonces, esas premisas han menguado el dialogo racional y científico.

Por otro lado, la prensa se sumó a este desprecio moral contra el consumo durante segunda mitad del s. XIX y el XX, pero no solo lo calificaron como un vicio, sino que además relacionaron sistemáticamente el uso de marihuana con la locura y la violencia. Con esos antecedentes se creó una amalgama estigmatizante y se preparó el terreno para que la marihuana se prohibiera ya a nivel nacional en las primeras décadas del siglo XX.

E: ¿Cuáles fueron los argumentos legales que en el S. XX se presentaron para prohibir el cannabis?

DS: Los puntos argumentativos se arrastran desde finales del XIX. Ubicamos las primeras prohibiciones locales (la primera de la que se tiene documentación es la de la ciudad de México en 1869). De entre todas estas prohibiciones hay dos factores en común: primero, se habla de que se prohíbe la marihuana para velar por el “bien público” o por el “orden público”; y el segundo factor es que se está prohibiendo el mal uso de la planta.

Si se afirmaba un mal uso, eso quiere decir que existe un buen uso. Este buen uso era el uso medicinal, el cual estaba totalmente avalado por la Sociedad Farmacéutica de México y fue contemplado por los diversos códigos sanitarios promulgados durante el porfiriato, que permitían la compra con prescripción médica de varios preparados, ungüentos, pomadas y de cigarrillos, los cuales incluso se publicitaban en la prensa. Pero lo que trataban de prohibir esas leyes locales era el uso no medicinal que hoy en día conocemos como uso recreativo.

Ya en el siglo XX, en el Congreso Constituyente llevado a cabo en Querétaro, tenemos al diputado José María Rodríguez, que se pronuncia contra la marihuana señalando que la planta degeneraba la raza. Esta preocupación quedaría asentada en la Constitución de 1917, en el artículo 73 fracción 16, donde se señala que es facultad del Congreso de la Unión y del Departamento de Salubridad Pública emprender la campaña contra el alcoholismo y contra las sustancias que provoquen vicio y degeneren la raza.

Tres años después de la promulgación de la Constitución, Venustiano Carranza autorizaría el decreto con el que se prohibió la marihuana a nivel nacional en México. El decreto fue titulado Disposiciones sobre el comercio de productos que pueden ser utilizados para fomentar vicios que degeneren la raza y sobre el cultivo de plantas que pueden ser empleadas con el mismo fin. Los términos empleados en este título evidencian las preocupaciones relacionadas con el vicio, pero también con la degeneración de una ambigua concepción de raza. Desde la fracción del articulo 73 constitucional y el decreto de 1920, se habla de “vicios,” que como mencione, es un concepto con reminiscencias morales muy añejas; pero la degeneración de la raza sería el argumento central con el que se prohíbe la marihuana.

Pero, ¿qué quieren decir los legisladores y gobernantes con degeneración de la raza?

Cuando hablaban de degeneración racial, las autoridades mexicanas evidenciaban preocupaciones derivadas de un discurso con aspiraciones científicas que habían sido importadas de Europa durante finales del XIX. Estas ideas fueron adoptadas por la elite científica en México y toda Latinoamérica, principalmente por médicos pertenecientes a las elites que en el porfiriato tenían mucho poder e influencia, dando pie a un prejuicio degeneracionista que explicaba el por qué los sectores pobres y marginados vivían en esas condiciones, aunque en realidad estaba marginado estructuralmente.

Y bueno, la prohibición nacional del cannabis se inserta en esa lógica, consecuencia de un hibrido de preocupaciones por parte de las élites que implicaban inquietudes raciales y también clasistas, depreciando las prácticas comunes en los ambientes pobres y marginales. Como decíamos, los antecedentes de este proceso se vienen arrastrando desde el porfiriato, se acentuaron en la revolución, pero se consolidan en los gobiernos posrevolucionarios; en concreto con el código sanitario de 1926, que borra por completo los usos medicinales, y el código penal federal de 1931 vigente, con muchas modificaciones, pero vigente al día de hoy.  

Este último código, el de 1931, tipifica varios actos relacionados con la marihuana como delitos contra “la salud” … entonces aquí ya cambiamos de bien jurídico. Teníamos la “raza” y aquí empieza a entrar la “salud”; y este punto es fundamental porque de pronto, en tan solo una década, las preocupaciones sobre esta degeneración de la raza mutan en una supuesta protección de la salud, pero nunca se explicó la salud de quien se estaba protegiendo ¿Era acaso la salud del sujeto que consumía? porque siendo así ¿qué pasaba si estaba consumiendo con usos medicinales?… ¿la salud pública? si no tenían ningún indicador para afirmar eso. Tal vez lo que se estaba protegiendo era más bien una entelequia conformada por la salud moral de ciertos sectores de la sociedad mexicana. 

E: Muchas veces se señala a Estados Unidos como el principal creador de la política antidrogas, pero en algunos Estados de dicho país la marihuana se ha despenalizado ¿Por qué en México el debate sobre la despenalización del cannabis se ha paralizado?

DS: México prohíbe la marihuana a nivel nacional en 1920, Estados Unidos en 1937; son 17 años de diferencia. Entonces efectivamente, los prejuicios contra la marihuana son mucho más añejos aquí. Ahí lo que valdría la pena discutir con mirada histórica es si México es pionero en estas prohibiciones, y eso es todo un tema si tomamos en cuanta las prohibiciones previas en Brasil, la india… en fin.

Y bueno, ya viniendo al presente… es complejo. Se podría decir que el proceso de regulación esta atorado. Las decisiones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) a partir del caso SMART (Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante) en el 2015, señalaron la inconstitucionalidad de la prohibición absoluta del consumo; y esta decisión la toma la CSJN tutelando al libre desarrollo de la personalidad, entendiéndolo como un derecho fundamental.

Estas decisiones auguraban una ruptura histórica, más aún cuando la Suprema Corte estableció este mandato al poder legislativo para que regulara el cannabis a nivel nacional, pero este proceso se estancó, un poco por omisión, un poco por inoperancia, un poco por la negligencia del poder legislativo; pero también es innegable que hay actores, fuerzas reales de poder detrás de este estancamiento.

Sabemos que, ante esta negligencia del poder legislativo, la Suprema Corte resolvió el año pasado una declaratoria general de inconstitucionalidad a través de la cual ya todo ciudadano puede obtener permiso directo a través de la Secretaría de Salud, específicamente a través de la COFEPRIS, pero este mecanismo burocrático es un instrumento que solo unas cuantas personas van a poder utilizar y por lo tanto todavía estamos a años luz de una regulación nacional.

Y bueno, más allá de los factores reales de poder, la razón específica o técnica por la cual se detuvo este proceso de regulación… así de manera muy breve es que, tras el mandato de la Suprema Corte en el 2019, que le indica al poder legislativo que haga una regulación nacional, se presentaron varias iniciativas que fueron discutidas e integradas en un proyecto de ley que se tituló Ley Federal para la Regulación del Cannabis. Este proyecto también fue aprobado en la cámara de diputados, pero ellos hicieron algunas modificaciones que al final no gustaron a la cámara de origen, la cámara de senadores, y entonces los senadores no lo han aprobado y la regulación nacional quedó estancada. Todo parece indicar que ese proyecto, que estuvo a milímetros de aprobarse, se va a desechar por completo y se va a empezar el proyecto nuevamente, casi desde cero; presentando nuevas iniciativas.

Si tuviéramos que hacer una lectura optimista de todo esto, podríamos decir que las nuevas iniciativas que vayan haciendo y que ya se están haciendo, se van a hacer previendo los puntos de tensión entre diputados y senadores, atendiéndolos con rigor científico, con evidencia y esperando que ahora si haya voluntad científica para que este proceso legislativo llegue a buen puerto. 

Al final, las ciencias sociales en general y la historia en particular nos muestran que no hay argumento alguno, ni un solo argumento, para justificar el hecho o la decisión de mantener vigente la política prohibitiva en materia de cannabis en México.

Con el panorama brindado por el Dr. Domingo Schievenini, podemos dar cuenta de la historicidad de la prohibición de la marihuana en México. Sin embargo, no solo el uso del cannabis ha estado permeado por estigmas y prejuicios que la han llevado a su proscripción, sino que también otras sustancias han pasado por un proceso similar, como la coca o el opio.

Como bien nos ha mencionado el investigador, los argumentos que en un inicio sostuvieron la política prohibicionista hoy son prácticamente inexcusables. Es hora de encontrar otros caminos en las políticas sobre drogas que aporten soluciones reales a los problemas de violencia causadas por los traficantes de drogas; dejando de lado los argumentos moralistas que hasta el día de hoy permanecen en la legislación.


[1] Por Luis Domínguez (@Lgdm99) y Alejandra Romero (@AleIntrovertida), historiadores integrantes del curso “Narcotráfico y Crimen Organizado en México” de la UNAM. Twitter @NCO_FFyL

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