Política feminista/ Cambiar el modelo completo: El feminismo late a la izquierda. Autora: Aleida Hernández Cervantes

Marcha de colectivos feministas en la Ciudad de México, el 2 de febrero de 2019. Foto: Xinhua

El feminismo es teoría y movimiento social, ambos son vasos comunicantes que se han retroalimentado siempre. Su principio es la igualdad entre hombres y mujeres, pero también en su centro de preocupaciones está erradicar cualquier opresión humana existente. El problema es que en nombre del feminismo se ha querido plantear que solo importa el acceso igualitario a puestos y espacios de poder, laborales, académicos y sociales para las mujeres, sin importar la estructura de explotación u opresión en la que aquéllos están montados. Esta visión reduccionista plantea una igualdad de oportunidades en la dominación como bien señalan Cinzia Arruza, Tithi Bhattacharya y Nancy Fraser en Feminismo para el 99% Un manifiesto[i]: una visión, que en nombre del feminismo, les pide a las personas que se muestren agradecidas de que sea una mujer, y no un hombre, quien aplasta sus sindicatos, manda un dron a matar a sus padres, o encierra a sus hijos en una jaula en la frontera. Las autoras estadunidenses en la introducción de este manifiesto se plantean una gran pregunta que es del todo actual para las mujeres y el feminismo: ¿seguiremos buscando la igualdad de oportunidades en la dominación mientras el planeta arde? Por eso es muy importante separar las intenciones.

Por un lado, están quienes piensan que es suficiente que las mujeres accedan en igualdad de condiciones a todos los espacios de la vida social, sin discutir o poner en cuestionamiento las estructuras de dominación u opresión, como por ejemplo el género, el racismo, el sistema económico capitalista, entre otros. Y están quienes, tomando en consideración la larga historia del feminismo y sus luchas, saben que aquéllo no basta en lo absoluto. Que no se trata de que las mujeres compartan equitativamente la dirección de la dominación. Se trata de erradicar la explotación y la opresión. Se trata de cambiar el modelo completo.  

Cambiar el modelo completo implica cuestionar el modelo que sostiene la explotación laboral que, en el contexto de la globalización económica ha intensificado las brechas de desigualdad entre las personas y aún más entre mujeres y hombres, por el tipo de empleos precarios a los que en su mayoría acceden, por el hecho de que han realizado trabajo del hogar sin remuneración y por la desigualdad en los salarios entre hombres y mujeres.

Cambiar el modelo completo, implica cuestionar la existencia de clases sociales y de racismo en el que se montan jerarquías de opresión también entre mujeres: las mujeres trabajadoras frente a las mujeres capitalistas; las mujeres blancas frente a las mujeres negras e indígenas, las mujeres de los centros frente a las mujeres de las periferias.

Cambiar el modelo completo, implica cuestionar el sistema de género en el que se anidan las desigualdades entre hombres y mujeres, debido a la tradicional división sexual del trabajo, que ha impedido el reparto equitativo de las tareas del hogar y de cuidados, ese sistema de género que ha implicado una subordinación histórica de las mujeres frente a los hombres, considerándose los cuerpos y vidas de las mujeres como propiedad de ellos. En este rubro, el acceso al aborto legal y seguro es un tema fundamental para la autonomía y libertad de decidir de las mujeres, por eso es un derecho incanjeable frente a alguna negociación política.

Por eso el llamado de la reciente organización de México Sí, a que se integren a sus filas a feministas, es absolutamente contradictorio con todos los postulados del feminismo, a menos que sólo se refieran a llamar a mujeres que sólo luchan por compartir equitativamente la dirección y representación de las formas de opresión, pues México Sí[ii], integra tanto a grupos de centro-derecha como de ultraderecha que están en contra de cambiar el modelo completo, de opresión de género así como económico y laboral. Por el contrario, los grupos pro-vida insisten en que las mujeres no puedan decidir libremente sobre su cuerpo, insisten en mantener a las mujeres en la subordinación y obediencia social; por su lado los grupos de derecha y ultraderecha empresarial, insisten en mantener el sistema económico capitalista que ha llevado al mundo a la devastación ecológica y ha profundizado las brechas de desigualdad social porque funda sus pretensiones y acciones en la explotación de unos cuantos sobre miles y miles de personas.

Por eso el feminismo actual está llamado a no sólo propugnar por el acceso igualitario a todos los espacios de representación social, sino a cambiar el modelo completo. Pues si se ha luchado desde hace tantos años para que las mujeres no estén bajo ninguna forma de opresión y explotación social, también bajo el mismo principio, el feminismo no se puede permitir que lo esté, ser humano alguno.

Por eso en el feminismo tenemos que ser más y más radicales en cuanto a ir a la raíz de los problemas. Por eso, el feminismo es anticapitalista, porque está contra todas las formas de opresión social y de violencia y lucha por los bienes comunes de la humanidad. Por eso el feminismo, late a la izquierda y más allá.


[i] Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya y Nancy Fraser, Feminismo para el 99%. Un manifiesto, Buenos Aires, Rara Avis Editorial, 2019.

[ii] Ver las interesantes respuestas que da la académica y comunicóloga feminista Raquel Ramírez a la revista Forbes, sobre el llamado a las feministas a integrarse a México Sí https://www.forbes.com.mx/politica-si-por-mexico-invita-feministas-a-pesar-organizaciones-provida/?fbclid=IwAR1nC9DneIuGB0zwJiUPIBMBB0dnuZVr_BPzjLWqWKveS4AM0u2MqHVjjbE

Aleida Hernández
Aleida Hernández

Profesora e investigadora de la UNAM, ha escrito diversos libros y artículos sobre derecho, seguridad social, trabajo, despojo, luchas sociales y derechos de las mujeres. Actualmente es integrante del Grupo Interinstitucional y Multidisciplinario para atender la Declaratoria de Alerta por Violencia de Género contra las mujeres de la Ciudad de México.

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