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Pierde fuerza el verbo de AMLO? ¿Está desubicado? ¿Empezó el declive? Autor: José Reyes Doria

FOTO: DANIEL AUGUSTO / CUARTOSCURO

José Reyes Doria | @jos_redo

DISCURSO EFECTIVO

El presidente López Obrador ha gobernado, en gran medida, con el discurso. Su estrategia siempre consistió en armar una poderosa narrativa, difundirla todas las mañanas desde Palacio Nacional, no solo para marcar la agenda mediática, sino para controlar a los diversos actores políticos y sociales que pudieran tener la inquietud de enfrentársele. El discurso basado en una visión maniquea de la realidad, es la envoltura perfecta para la denuncia y la descalificación de propios y extraños, y desactivar cualquier asomo de crítica. Hasta ahora, ese estilo personal de gobernar le ha funcionado a las mil maravillas. Sin embargo, a partir de la segunda mitad de este 2023, da la impresión que, ante el paso inexorable del tiempo sexenal, donde ya sonó la trompeta del final de su mandato, no ha sabido cómo adaptar su mensaje a la inevitabilidad de la transmisión del poder y la lucha político-electoral encarnizada que marca el sexto año de gobierno. En estos días, López Obrador luce descolocado ante el hecho de que, por más popular y poderosos que sea, al final de su mandato el Presidente se adentra cada vez más en el terreno de la irrelevancia, en un proceso natural de declive que cada día le arrebata poder, reflectores y centralidad.

TODO EL PODER

Hay que hacer una acotación importante, para entender el enorme poder que, hasta hoy, ha tenido el verbo presidencial. De entrada, la presidencia de AMLO gozó de algo que no tuvieron los anteriores cuatro Presidentes de México: la mayoría absoluta en el Congreso. Esto le permitió aprobar las leyes secundarias que quisiera, hacer y deshacer el Presupuesto, impedir buena parte de la fiscalización y la rendición de cuentas, inducir la elección de consejeros del INE, o paralizar al INAI. El dominio del Congreso, también le ha permitido impedir comisiones investigadoras para casos como la pandemia, la Línea 12 del metro, los migrantes calcinados en el albergue de Ciudad Juárez, el saqueo multimillonario de Segalmex, el cierre de las estancias infantiles, la desaparición de las escuelas de tiempo completo, la estrategia de seguridad pública, o la política migratoria impuesta por Estados Unidos. La cuestión del fracaso del INSABI y el desabasto de medicamentos, por ejemplo, habrían sido seriamente investigados y sancionados con un Congreso sin mayoría del partido en el poder.

Sin mayoría en el Congreso, AMLO difícilmente hubiera podido sacar adelantes reformas y acciones como la militarización de la seguridad pública, y la entrega a militares de obras que deben hacer los civiles. Igualmente, las mega obras como el AIFA, el Tren Maya o la Refinería Dos Bocas, tendrían que haber pasado por un tamiz más riguroso de transparencia, fiscalización y rendición de cuentas. Un Congreso con mayoría de su partido, facilitó la política de concentración de poder del Presidente a partir del debilitamiento presupuestal de las dependencias federales y los gobiernos locales. Lo anterior, es una mínima referencia a los factores de poder que han hecho que el discurso del Presidente tenga tanta fuerza. Pero hay que reconocer que hace falta olfato y talento político para capitalizar esas circunstancias tan favorables.

BUENOS Y MALOS

Fiel a su visión de la política, López Obrador ha utilizado todo ese poder para construir una realidad discursiva basada en la imagen propagandística de buenos y malos, que le ha funcionado para estigmatizar e inmovilizar a sus adversarios. En esencia, AMLO predica todos los días que él y su movimiento representan lo mejor del pueblo, la honestidad y la legitimidad absoluta; mientras que la oposición y todo aquel que lo critique pertenecen al bando de los malos, los demonios que solo quieren regresar al poder para seguir robando y humillando al pueblo. López Obrador no utiliza mucho la expresión “mi gobierno”, sino “nuestro movimiento”, una figura retórica que le permite desentenderse de las responsabilidades legales, políticas y morales de gobernar: bajo este blindaje discursivo, cuando estallan errores, tragedias, corrupciones, escándalos de su gobierno, el Presidente le echa la culpa a los enemigos del pasado, a los neoliberales que sabotean su gestión, a los medios manejados por sus adversarios. En el caso de Segalmex, donde se desviaron recursos por 15 mil millones de pesos, AMLO dijo que al director de esa dependencia, Ignacio Ovalle, lo engañaron priistas del pasado y lo cubrió con un manto de impunidad.

GOBERNAR SIN CULPAS

A pesar de concentrar un enorme poder, su narrativa maniquea le permite a AMLO evadir la responsabilidad de gobernar, trasladándole los costos a las conspiraciones y sabotajes de Salinas, Calderón, o Claudio X. Y este discurso le da resultado. Hoy el Presidente goza de una popularidad de alrededor del 65% a prueba de todo. En parte, esta situación obedece a que el Presidente ha implementado un conjunto de programas sociales que le hacen llegar miles de pesos cada mes, a millones de familias y personas. Este apoyo directo a los más desfavorecidos, es palpable y es de reconocerse; y la gente se lo reconoce y apoya a su Presidente incondicionalmente aunque vean que ha fallado en materia de salud, educación seguridad.

LA NUEVA COYUNTURA

Con todo, AMLO parece desubicado ahora. La irrupción de Xóchitl Gálvez como alternativa real de la oposición para disputar la Presidencia de la República en 2024, parece que ha descontrolado a López Obrador. No sabemos si finge no saberlo, o realmente ignora que la Constitución y las leyes electorales prohíben expresamente que los servidores públicos de alto nivel apoyen o ataquen a los partidos y los candidatos durante los procesos electorales. En el terreno político y moral, AMLO está quedando peligrosamente del lado de los mandatarios que abusaron arteramente de su poder para descarrilar opositores y apuntalar a sus candidatos. Como Fox: ese es el riesgo que ya hemos comentado, que sea recordado con el repudio que genera el guanajuatense. Más allá de lo político y lo moral, y puesto que ha dado muestras de que no va a cambiar en su actitud intervencionista en las elecciones, AMLO pone en riesgo la llegada de su favorita Claudia Sheinbaum a la Presidencia, pues si gana las elecciones en 2024 y el Tribunal Electoral documenta todos los abusos de poder de AMLO en la campaña, se abre la posibilidad de que la elección presidencial sea anulada.

¿AMLO ha perdido el toque? Pareciera que sí, pues se resiste a aceptar las restricciones que le imponen la ley electoral y los procesos inexorables de la entrega del poder. En su justificación de seguir atacando a Xóchitl Gálvez, argumenta que tiene libertad de expresión para defender al pueblo de los engaños de los conservadores que quieren volver al poder. No concibe el Presidente que eso es inconstitucional en tiempos electorales, que es abusivo y deslegitima las elecciones, y, sobre todo, no entiende que el momento político ya no es de él, sino de su candidata Claudia Sheinbaum. Se resiste a aceptar que los ataques y confrontaciones con Xóchitl y la oposición debe quedar en manos de Claudia, de Morena, de sus operadores políticos. Por ello, no solo se sigue utilizando el discurso descalificador sentencioso que le dio resultado los primeros cinco años, sino que le imprime más agresividad y desafía abiertamente al INE, al Tribunal Electoral y al juicio de la historia.

ENTREGAR EL PODER Y EL PROTAGONISMO

En septiembre, seguramente Claudia será la virtual candidata presidencial de Morena, y ahí AMLO debe dejarle toda la cancha, todos los reflectores y compartir amplias porciones de poder con ella. Si no lo hace, es más que probable que la propia candidata tome esas porciones de poder y de autonomía, si quiere sobrevivir políticamente; los fuertes grupos de poder que acompañan a la ex Jefa de Gobierno de la CDMX, también trasladarán buena parte de su lealtad y sus apoyos de AMLO a Claudia. Lo mismo aplica si la candidatura la ganan Marcel Ebrard o Adán Augusto.

Ya hay alertas que deberían ayudar a AMLO a desentrañar su momento. En lo que va de este año 2023, buena parte de las cruzadas discursivas y políticas se han topado con pared, han enfrentado resistencias impensables antes. El caso de la presidencia de la SCJN donde no pudo impedir la llegada de Norma Piña, las filtraciones (desde dentro, a juzgar por su contenido) sobre temas como el plagio de la ministra favorita, las relaciones empresariales de sus hijos, entre otros hechos que obedecen, en parte, a que los diferentes actores, dentro y fuera del círculo gobernante, olfatean el declive natural del poder de López Obrador y se aventuran a resistir o bloquear los deseos presidenciales.

PRUDENCIA O FUGA HACIA ADELANTE

Sin embargo, en estos días observamos que el Presidente, fiel a su estilo, quema las naves y radicaliza aún más su discurso, polariza de forma superlativa su narrativa y manda mensajes en el sentido de que no está dispuesto a compartir el poder que acumuló gracias a sus propios méritos. En esa dinámica verbal, ha planteado cuestiones francamente absurdas, como el hecho cuestionar si la violencia política de género solo debe proteger a las mujeres como Xóchitl, o también deben protegerlo a él, al poderoso Presidente, pues también tiene un género. O la reiteración insensible de que México tendrá un sistema de salud como el de Dinamarca, cuando se está documentando el fracaso y el despilfarro del INSABI, cuando explotan las condiciones deplorables de los hospitales causando muertes en elevadores, cuando médicos y enfermeras salen a las calles a protestar por el deterioro de sus condiciones laborales. Ante esta crisis en el sistema de salud, el Presidente confía temerariamente en que su discurso sigue siendo eficaz para cubrir la realidad, y siente que la tolerancia y el apoyo de su pueblo aguantarán en estos tiempos de feroz lucha por el poder. Veremos qué pasas en las próximas semanas.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

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Un comentarios

  1. Sin duda alguna hemos tenido la inmejorable oportunidad de vivir bajo la dirigencia nacional de un presidente comprometido con el pueblo en especial los más desprotegidos. Dónde también se rompió el cerco informativo y de manipuleo por los medios de comunicación. AMLO y l número 1, y listos para ratificar al substituto de la 4T, con el reto de la mayoría en ambas cámaras para reformar al poder judicial.

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