Juan y su esposa María no creía en la existencia del coronavirus; uno de ellos murió
“Nos fuimos a Cancún y nos contagiamos de la COVID-19”, así empieza el relato de las vacaciones más tristes que ha vivido la familia González, quienes no creían en el coronavirus y perdieron a un familiar a causa de esta enfermedad.
Juan González y su esposa María son de Puebla, pero tienen a una hija viviendo en Cancún y debido a que no la habían visto desde hace mucho tiempo, decidieron ocupar las vacaciones de diciembre para ir a visitarla y de paso ir a turistear.
Llegaron y no se resguardaron en la casa de la hija de los González, visitaron las playas, conocieron un cenote y pocos días después el señor Pedro, quien no quería ir al viaje, empezó a sentirse mal. Se negó ir al doctor, se auto medicó y como fueron pasando los días su gripe, tos, calentura, empeoraron.
Los otros familiares empezaron a perder el gusto y también registraron los mismos síntomas, cansancio, temperatura, gripa, estornudos.
Aunque la hija de los González que vive en Cancún les insistió en llevarlos al médico ellos se negaron, pues creían que ya no los iban a dejar salir y que se iban a morir. Entonces solicitaron atención vía telefónica para atender a pacientes que quieren recuperarse desde su casa.
Tuvieron que comprar tanques de oxígeno, rentar un departamento junto al suyo para aislarlos, pero sus síntomas en vez de mejorar, empeoraron. Principalmente el señor Pedro fue el que empeoró, al grado que una noche no pudo respirar y tuvieron que internarlo de emergencia. Al llegar al hospital tuvieron que intubarlo.
Sus hijos que viven en Puebla tuvieron que irse a Cancún y desde ese momento ya toda la comunicación con su familia fue a través de video llamadas, pero él no podía hablar, sino que una enfermera tenía que grabarlo para que los familiares estuvieran tranquilos.
Sólo cinco días pasaron y Don José falleció, sus hijos decidieron no decirle a su mamá ni a sus compadres, porque aún seguían recuperándose de este virus. Desde Cancún tuvieron que buscar lugares para incinerar el cuerpo, checar todo el papeleo necesario y hablar con la aerolínea para cumplir con los trámites necesarios y poder subir las cenizas al avión.
Los hijos regresaron una semana después para darle la noticia a su madre y a sus compadres, quienes se arrepintieron mucho de haber ido a Cancún sabiendo que está vigente la pandemia.
La familia González regresó a Puebla hasta febrero, pues tenían que asegurarse de que ya estuvieran sanos al cien por ciento. Regresaron tristes, apenados, con culpa y muchos sentimientos encontrados.
Lo que creían que iban a ser las vacaciones de su vida se convirtieron en el peor viaje. Perdieron a un ser querido y pusieron en riesgo su salud.
Anímicamente aún no se recuperar, hay noches que lloran hasta quedarse dormidos por el remordimiento y físicamente aún quedan estragos de la COVID-19, pues se cansan al caminar mucho, de repente les falta el aire al subir escaleras y la comida no les ha vuelto a saber igual.
La familia González compartió este relato a OEM-Informex para hacer conciencia para confirmar que el virus sí existe y que aún no es tiempo de bajar la guardia.
Los nombres que se mencionaron no son reales, la familia pidió que fueran cambiados por respeto a los involucrados.
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