Nobleza republicana. Autor: Federico Anaya Gallardo

Querida lectora: la semana pasada terminé mi artículo explicándote que en el Senado de 2006-2012 coincidieron Ricardo Monreal Ávila (entonces PRD, hoy Morena) y Dante Delgado Rannauro (entonces Convergencia, hoy MC). El primero ya había sido senador en 1991-1997 (por el PRI). El segundo llegaba por vez primera al Senado en 2006. Pero Dante ya había sido gobernador de Veracruz entre 1988 y 1992 como substituto de Fernando Gutiérrez Barrios (PRI) cuando éste pasó a México como secretario de Gobernación del hoy español Salinas de Gortari. Don Fernando (que recientemente ha sido retratado por Gabriel Ripstein en su serie Un Extraño Enemigo para Netflix, 2018-2022), pese a su desencuentro con los salinistas, llegaría al Senado en 2000 –aunque murió apenas dos meses después de tomar posesión de su escaño.

Estos tres personajes muestran el cursus honorum parlamentario que te he descrito en mis entregas previas. Ricardo Monreal fue senador y luego gobernador. Dante Delgado y don Fernando primero fueron gobernador y luego senador. Aparte, Monreal y Delgado han sido diputados federales. Lo interesante de la triada es que nos muestra cómo dos partidos de la vieja oposición al PRI consolidaron sus liderazgos y nomenklatura por vía parlamentaria (PRD y MC). Aclararemos que el tránsito del PRI a la oposición fue duro. El priísmo persiguió a los monrealistas zacatecanos y encarceló a Delgado. Pero, en mi opinión, en su formación final como parte de la élite parlamentaria, en ellos imperó la influencia adquirida y los contactos ganados. Estos son los que aseguraron su inclusión en el nuevo régimen de partidos. Agreguemos a David Monreal, quien estuvo en el Senado entre 2012 y 2018 para luego ganar la gubernatura zacatecana en 2021. Entre él y su hermano, en 2024 la familia Monreal habrá ocupado un escaño de nuestra cámara alta por 18 años y gobernado su Estado natal por una década.

Veamos otros ejemplos interesantes.

El sonorense Manlio Fabio Beltrones Rivera (n.1952) ha sido tres veces diputado federal (1982-1985, 2003-2006, 2012-2015) y dos veces senador (1988-1991 y 2006-2012). Luego de seis años en las cámaras y dos en la Administración Federal (subsecretario de Gobernación cuando Gutiérrez Barrios era secretario y Salinas presidente), logró la candidatura sonorense y fue gobernador en Hermosillo entre 1991 y 1997. Retornó a las cámaras otra década y luego fue presidente nacional del PRI entre 2015 y 2016. Su hija Sylvana Beltrones Sánchez fue diputada (PRI, plurinominal, 2015-2018) y es actualmente senadora (PRI, Sonora, 2018-2024). Finalmente, Sylvana está casada con Pablo Escudero Morales, miembro del PVEM que fue diputado federal por este partido (2009-2012) y Senador (PRI-PVEM, Ciudad de México, 2012-2018). La misma red familiar ha mantenido su presencia en la cámara alta durante las últimas dos décadas.

El cursus honorum no siempre se reproduce a través de la familia, como en el caso de los Beltrones y los Monreal. Pero siempre reporta poder en la nomenklatura del partido al que se pertenece. La tlaxcalteca Beatriz Paredes Rangel, luego de una juventud radical y agrarista, fue diputada estadual (1975-1978), dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC) del PRI, diputada federal tres veces (1979-1982, 1985-1986 y 2009-2012), gobernadora de Tlaxcala (1986-1992) y senadora dos veces (1994-2000 y actualmente, 2018-2024). Paredes ha sido subsecretaria de Gobernación en tres ocasiones (una de ellas con don Fernando y otra con Jorge Carpizo MacGregor).

Pero lo más interesante de la biografía de la ciudadana Paredes es que encabezó el Comité Ejecutivo Nacional del PRI más estable de los últimos treinta años, siendo presidenta nacional de su partido entre 2007 y 2011 (cuatro años) –durante la segunda administración federal panista. Su secretario general en esa encomienda fue otro cuadro del mismo calibre: Jesús Murillo Karam, quien también había sido diputado federal tres veces (1979-1982, 1985-1986 y 2012-2015), gobernador de Hidalgo (1993-1998) y senador dos veces (1991-1992 –antes de ir a Pachuca– y 2006-2012 –antes de unirse a la Administración Peña Nieto como Procurador General).

Esto último que anoto nos da una idea de la importancia política de la detención de Murillo Karam en 2022 a raíz de las nuevas investigaciones sobre el Caso Ayotzinapa (2014) y también por qué la senadora Paredes Rangel es una de las precandidatas naturales del PRI a la Presidencia para 2024.

Esta ligera revisión de senadurías, diputaciones federales y dirigencias del PRI nos muestra que la idea de Luis Carlos Ugalde de 1999 en sentido de reconstituir el liderazgo de ese partido en sede parlamentaria no era aberrante. Pero hay que decir que desde antes de que fuera claro que el “partidazo” perdería la Presidencia, sus élites ya se reproducían dentro del triángulo gubernatura-diputación federal-senaduría. Veamos dos ejemplos nayaritas.

Emilio M. González (1913-1998) fue un trabajador adolescente de telégrafos que en los 1920 y 1930 organizaba huelgas en el Noroeste (sí, lectora, hubo un tiempo en que los priístas fueron revolucionarios). González fue tres veces diputado federal priísta (1940-1943, 1949-1952 y 1979-1982) representando a la CTM (cuando esta era marxista, cuando esta expulsó a los marxistas y cuando se había vuelto charra). Dos veces fue senador (1952-1958 y 1970-1976), antes de llegar a la gubernatura nayarita (1981-1987). Terminado su sexenio, don Emilio regresó a Senado (1988-1994). A fines de los 1990 el cetemista era ya muy viejo para ser parte de nueva élite priísta parlamentaria. En 1997 sucedió provisionalmente al anciano Fidel Velázquez al frente de la CTM y orientó la elevación del un poco menos viejo Leonardo Rodríguez Alcaine. Sin embargo, su hijo Ney González (n.1963) sería diputado nayarita dos veces (1990-1993 y 1996-1999) para luego ser diputado federal (2000-2003) y finalmente gobernador entre 1993-1999.

No todos tienen éxito en este cursus honorum. Veamos el caso del nayarita Celso Humberto Delgado Ramírez, quien fue diputado federal y senador en los 1970 y 1980, antes de llegar a la gubernatura en Tepic en 1987. Pero luego de estos éxitos, Celso sólo logró ser cónsul en Canadá por muchos años. A su regreso ha estado en la dirigencia nacional del PRI pero sin ejercer mucha influencia. No ha regresado a las cámaras federales como sí hicieron González, Paredes y Beltrones.

Nota histórica. Cuando la República de Florencia alcanzó su máxima autonomía y la mayor igualdad entre sus ciudadanos se elevó entre los “magri” (los flacos, los pobres) una familia de tintoreros y comerciantes llamada Médicis. Las familias de “grosi” (los gordos, los ricos) la despreciaban, pero no pudieron vencer la valentía de Salvestro (primero aliado y luego manipulador de los trabajadores), el talento mercantil de Juan (fundador del banco) y la habilidad política de Cosme (primer jefe permanente de la ciudad). Nosotros –cegados por el oropel– recordamos más a Lorenzo, hijo de Cosme, al que llamaban El Magnífico. Razón de la nota: ninguna nobleza republicana es duradera si no sabe atraer talento e inteligencia. Cosme fue el patrono de la ciencia y arte que forjaron el Renacimiento. Atención: toda nobleza termina por olvidar sus orígenes humildes.

Regresemos al clan Beltrones. En diciembre del año 2000, quince días después de la toma de posesión del primer presidente no-priísta de México, Manlio Fabio fundó la empresa “Ar Información para Decidir, S.A. de C.V.”, una consultoría especializada en “información clasificada y oportuna, análisis y estadística sobre temas referentes al federalismo, el desarrollo regional y las finanzas públicas en general” (Liga 2). El socio principal de Beltrones en este proyecto fue Jesús Alberto Cano Vélez, quien había sido su secretario de Planeación del Desarrollo y Gasto Público en Sonora. Hacia 2003 la consultoría publicaba informes detallados sobre los ingresos fiscales de cada entidad federativa con datos que elevaban el debate público. Ese año, Beltrones retornó a San Lázaro y Cano Vélez sería secretario técnico de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la cámara baja. En 2005 Proceso señaló la contradicción entre el posicionamiento de la consultoría en favor de la transparencia fiscal y la puerta giratoria que había creado con la burocracia parlamentaria especializada en la materia.

Desde 2011 la consultoría fundada por Beltrones publica la revista ar –con información financiera y fiscal acerca de todas las entidades federativas y de los gobiernos municipales más importantes. Las portadas recientes de esta publicación (Liga 3) muestran que sus editores (encabezados por Cano Vélez) procuran dar seguimiento a todas las administraciones estaduales –sin importar su signo partidista. Esto podría significar que ahora se han establecido múltiples puertas giratorias entre la consultoría y las más diversas élites estaduales.

Concluyo esta nota con una palabra dominguera: prosopografía. A partir de las biografías de los miembros de un grupo, esta disciplina histórica describe continuidades y rupturas en el modo de vida, formas de reclutamiento, e identidades colectivas. Hablo de nobleza republicana porque, contrario a las monarquías (adonde sólo interesan las biografías de una familia) o las democracias (adonde interesan las biografías de todas y todos); los regímenes republicanos (de Roma a Florencia y de Venecia a los EUA) forman poliarquías dominadas por élites en perpetuo enfrentamiento. Esas élites forman clientelas y tratan de monopolizar el acceso a los puestos públicos. A veces son brillantes, a veces sólo egoístas. El pueblo debería vigilarlas con atención y asegurarse que sus pleitos y venganzas no perjudiquen a las mayorías. Y cuando, pese a todo, insistan en hacer daño, hay que hacer como hizo la generación de Savonarola y Maquiavelo con los Médicis: expulsarles de la ciudad.

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:
https://www.pressreader.com/mexico/el-financiero/20191203/282200832785700

Liga 2:
https://www.proceso.com.mx/nacional/estados/2005/2/11/politica-informacion-negocios-50751.html

Liga 3:
http://www.revistaar.com/#contenido

Federico Anaya-Gallardo
Federico Anaya-Gallardo

Abogado y politólogo. Defensor de derechos humanos. Ha trabajado en Chiapas, San Luis Potosí y Ciudad de México. Correo electrónico: agallardof@hotmail.com

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