Netflix prepara serie sobre Jeffrey Dahmer, el asesino serial que impactó el mundo, conoce su historia (Francisco Hernández en OEM-Informex)

Foto: Cortesía | @iRubiomx

Jeffrey Dahmer fue acusado de realizar canibalismo e incluso necrofilia

Francisco Hernández | El Sol de Hermosillo

Netflix confirmó hace unos días que se está desarrollando una miniserie sobre él, dirigida por Ryan Murphy, creador de American Horror Story y Ratched.

Si algo ha caracterizado a Estados Unidos a lo largo de los años, es su gran número de violencia, una que no proviene del crimen organizado y que se da cotidianamente en las calles, barrios o lugares tan impensables como las escuelas.

Los problemas sociales y la facilidad con la que las personas pueden conseguir armas de fuego u objetos punzocortantes, hay un rubro donde el país norteamericano ha destacado infamemente, el de los asesinos seriales.

A pesar de ser un término que se acuñó en dicho lugar, los asesinos seriales o en serie, son un tema que se daba desde hace cientos de años, pero la humanidad no tenía el conocimiento para poder categorizarlos.

Sin embargo, entre los años sesenta y ochenta, el aumento de estos casos aumentó considerablemente dando paso a uno de los asesinos más famosos y terribles de la historia: Jeffrey Dahmer.

El Carnicero de Milwaukee

Jeffrey Lionel Dahmer nació en Milwaukee, Wisconsin un 21 de mayo de 1960, y es considerado uno de los asesinos seriales más prolíficos con un total de 17 casos comprobados entre los años de 1987 y 1991, aunque su primer asesinato lo cometió en 1978.

Dahmer era homosexual, sintiéndose más atraído por los jóvenes de raza negra o hispanos, llegando quitarle la vida incluso a menores de edad.

Si se preguntan a qué se debe el apodo que le dio la prensa, simple, Jeffrey no sólo se caracterizó por asesinar a sus víctimas, sino que llegó a descuartizar, cometer necrofilia, canibalismo y por último llegó a usar un enorme contenedor lleno de ácido para disolver los cuerpos, mismos que tenía en su habitación al lado de la cama.

Primer asesinato

A pesar de que Dahmer se convirtió en un asesino en serie a finales de los años ochenta, lidió con su extraña personalidad desde muy joven, siendo un chico (a diferencia de muchos otros asesinos) que vivió una infancia llena de amor.

Con padres que lo procuraban, pero siempre mostrando una conducta extraña que dejaba ver ciertos indicios más que curiosos para su edad, tales como la atracción hacia abrir peces y verlos morir, recoger animales atropellados de la calle para examinarlos y mantener insectos en formol.

Dahmer siempre fue considerado un chico raro y a pesar de ser cada vez más introvertido, buscando encajar, no lo lograba, llegando a convertirse en un alcohólico desde secundaria.

Tras el divorcio de sus padres cuando él tenía 18 años de edad y abandonar sus estudios en la Universidad Estatal de Ohio por sus problemas de alcoholismo, además de ser denunciado por un chico de 13 años a quien pagó por tomarle unas fotos, pero al tratar de acariciarlo este se asustó y huyó, permaneciendo en la cárcel por 10 meses.

Fue en 1978, cuando las fantasías más oscuras del joven se hicieron realidad, cuando encontró a Steven Hicks haciendo autostop, situación que Dahmer había imaginado cientos de veces, pero que ahora, estaba ocurriendo en verdad.

Le ofreció ir a su casa y pasar un buen rato con alcohol y mariguana, ofrecimiento que el joven Hicks aceptó emocionado, pues en aquellos años no era tan extraño.

Según declaraciones posteriores del asesino, estuvieron la noche tomando y fumando e incluso llegaron a tener relaciones de manera consensuada.

Cuando el chico decidió irse, Dahmer no pudo aceptar que esto ocurriera, hasta ese momento, no había conocido a nadie homosexual al igual que él, no quería volver a sentirse solo, por lo que insistió en que se quedará, llegando incluso a los golpes.

En medio de todo esto, Dahmer cogió una barra de hierro que tenía y lo golpeó en la cabeza. Según algunas versiones, pasó un tiempo observando el cuerpo, sin saber bien qué hacer, incluso abusando de él para después desmembrarlo y ponerlo en bolsas para la basura.

Subió a su coche y salió en medio de la noche en busca de donde deshacerse de las evidencias, pero fue detenido por una patrulla por ir demasiado rápido, al momento de preguntarle que llevaba en las bolsas, contestó que basura y por alguna razón el oficial le creyó sin inspeccionarlas.

Tras este evento, Dahmer volvió a su casa, decidiendo no hacer algo así de nuevo, por un lapso de tiempo fue machacando lo más que pudo los huesos y esparciéndolos en el bosque.

Su padre le aconsejo enlistarse en el Ejército para restaurar su vida, pues era la única manera que veía viable.

Dahmer lo hizo y pasó algunos años en Alemania, sin embargo, fue dado de baja por su conducta y sus constantes problemas con la bebida.

Un dato curioso, es que durante los años que Dahmer pasó en Alemania con el Ejército, ocurrieron algunas desapariciones de personas, pero nunca se vincularon con él.

Vivía con constante culpa con los recuerdos de su asesinato, atormentado por sus recuerdos, quiso olvidarse de todo y seguir con su vida, llegando a frenar su impulso asesino que iba en aumento por muchos años, algo poco común para los asesinos de su clase.

Ola asesina

En 1987, ya con 27 años de edad, solía frecuentar bares y sitios donde era común toparse con personas homosexuales, era bien parecido, alto, además de carismático con las personas que le interesaban, siempre con un perfil bajo.

Una noche, conoció en un bar gay a Steven Tuomi, bebieron por un rato y decidieron ir a una habitación de hotel, Dahmer aseguró que no recuerda nada de lo sucedido, sólo recuerda despertar a la mañana siguiente con el cadáver de Tuomi a su lado.

Sin saber cómo lo había asesinado, supo desde un principio que él era culpable de aquello, totalmente asustado, pero logrando mantener la calma, salió del hotel, compró una gran maleta donde metió el cadáver y lo llevó al sótano de su casa (era de su abuela).

Violó y desmembró el cuerpo, aunque esta vez conservó su cabeza, la cual hirvió y conservó el cráneo, algo que se convertiría en una especie de marca en sus trofeos.

Durante los siguientes meses, cometió dos asesinatos más, además de tener sexo por dinero con un joven de 14 años, hermano de una de sus víctimas tiempo después.

Cumplió una condena más por abuso de menores y su abuela lo echó de casa. Siendo empleado en una chocolatera de Milwaukee y rentando un apartamento en un complejo donde él era el único blanco del vecindario, Dahmer era descrito por sus vecinos como alguien extraño y solitario, pero que no se metía con nadie.

De hecho, era cordial, siempre saludaba o podía platicar si se daba el caso al toparse con alguno de sus vecinos de piso.

En ese lugar, asesinó a otras 12 personas, todos varones, incluso llegando a salvarse de ser descubierto en una ocasión en 1991, cuando Konerak Sinthasomphone (hermano del menor por el cual fue enjuiciado por abuso de menores), logró escapar, pero estando sedado.

Dahmer había aprendido a sedar a sus víctimas con una especie de ácido, para así poder tener control total de ellas, antes de matarlas, por alguna razón, el chico no tuvo un efecto total, por lo que escapó en un momento de descuido de Jeffrey.

Sin embargo, al momento de contarle a la Policía, Dahmer llegó al lugar y como no podía hablar, argumentó que era su amante y habían tenido una discusión, al escuchar el discurso tan convincente, además de no querer involucrarse demasiado en esos temas, dejaron al chico en las garras de Dahmer.

Lo llevó de vuelta a su departamento para después estrangularlo y hacer su ya habitual ritual con su cadáver.

Fin del terror

En el mes de julio de 1991 las protestas en Milwaukee por la desaparición de tantos hombres y jóvenes de raza negra e hispana en la ciudad eran cada vez más grandes.

Alegaban que al tratarse de ese tipo de personas, las autoridades no estaban haciendo el trabajo como se debería, pues habían sido rebasadas por la situación, sin pistas y con muy poca iniciativa por parte de los patrulleros.

Con toda esa presión, los agentes empezaron a tomar medidas más severas, patrullajes cada vez más constantes por las zonas y durante la noche del día 22 de ese mes, una patrulla se topó con una escena peculiar, cuando Tracy Edwards pidió ayuda estando desnudo y esposado.

Al momento de ir al departamento de Dahmer, éste los recibió con mucha calma, pensando que era una disputa de pareja, los oficiales sólo pidieron que liberara de las esposas a Edwards, quien les advirtió que en su habitación tenía un cuchillo con el cual lo había amenazado.

Al escuchar esto, uno de los oficiales pidió a Dahmer quedarse donde estaba, pues él revisaría, al checar su habitación no pudo evitar el extraño hedor del lugar y encontró dicha arma en uno de los cajones.

Pero lo más extraño, fueron una serie de fotografías de cadáveres a lo que Edwards mencionó que podría tenerlos en su refrigerador, pues recordó que Dahmer se había molestado cuando él intentó abrirlo para tomar cerveza.

Al revisar, el oficial soltó un grito, pues encontró restos de partes humanas, así como cabezas en el congelador.

Dahmer trató de huir, pero fue sometido por el otro agente y al lugar rápidamente llegaron más oficiales e investigadores.

Los vecinos sólo podían ver atónitos como los oficiales salían con cajas y cajas llenas de partes humanas y evidencias, además de un enorme contenedor que desprendía un horrible hedor.

Dahmer fue juzgado en total por 17 asesinatos, abuso de menores, conducta indecente, canibalismo, necrofilia, entre otras cosas, para un total de 15 cadenas perpetuas.

En su departamento se encontraron siete cráneos humanos, fotografías de cadáveres, restos humanos y se le encerró en el Columbia Correctional Institute en Portage.

A pesar de que siempre negó que elegir sus víctimas se trataba de un tema racial, este rumor se mantuvo en los medios, por lo que tuvo problemas con otros reclusos de raza negra que culminaron en su muerte en 1994.

Mientras se encontraba haciendo labores de limpieza con otros dos reclusos, un hombre reo afroamericano esquizofrénico llamado Christopher Scarver y con Jesse Anderson, quien había asesinado a su esposa y culpado a un hombre negro, tuvieron una disputa.

Scarver golpeó en dos ocasiones el cráneo de Dahmer con una barra de metal (algo curioso pues Dahmer así cometió su primer asesinato), y después hizo lo mismo con Anderson, ambos terminaron muriendo.

Hasta nuestros días, los actos de Jeffrey siguen impactando al mundo, llegando a inspirar libros, películas e incluso una obra de teatro, recordándonos que siempre, la realidad supera a la ficción.

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