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Muñoz Ledo: mente brillante que incomodó a autoritarios y redentores. Autor: José Reyes Doria

FOTO: ARCHIVO / CUARTOSCURO.COM

José Reyes Doria | @hotmail.com

Porfirio Muñoz Ledo fue uno de los pocos hombres de Estado en el último medio siglo mexicano, acaso el único, o el más notable. Paradójicamente, me parece que, de haber llegado a la Presidencia de la República, como siempre lo ambicionó, Porfirio no habría sido un buen Presidente, porque, ante las resistencias y estructuras del régimen surgido de la Revolución Mexicana, su convicción reformadora radical hubiera sucumbido ante el ego y la impaciencia del personaje. Porfirio Muñoz Ledo estaba llamado a aportar, desde los círculos cercanos al máximo poder, la mirada estratégica y la ruta del cambio político para construir un Estado Social de Derecho, una república democrática de derechos y justicia. Hasta ahora, esa transformación sigue pendiente, pues el antiguo régimen sigue vigente en sus pilares esenciales.

Porfirio fue la conciencia teórico-estratégica-crítica de los Presidentes Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y López Obrador. Poseedor o poseído por un ego descomunal, sabedor del nivel superlativo de su inteligencia, su cultura, su erudición, su experiencia y su formación teórico-histórica, Muñoz Ledo se sentía en todo momento merecedor de reconocimiento. A la vez que buscaba la democratización de México, se afanaba por ganar gloria personal. Supo conjugar magistralmente ambos impulsos hasta el final de sus días.

En 1987, bajo el gobierno de De la Madrid, supo visualizar los límites del autoritarismo depredador del régimen priista, que claramente había abrazado un credo opuesto a la Revolución Mexicana, como el neoliberalismo. El nacionalismo revolucionario todavía tenía miles de deudas en materia social y de justicia, pero el grupo gobernante ya quería imponer un modelo económico que profundizaría la pobreza y permitiría saquear las riquezas nacionales, concentrando poder y dinero en unas cuantas manos de tecnócratas y oligarcas. El régimen impuso como candidato presidencial a Carlos Salinas de Gortari. Haciendo gala de su ingenio y desafiando al establishment, Porfirio lo bautizó como el “cachorro de los dinosaurios neoliberales”; y junto con Cuauhtémoc Cárdenas y muchos otros priistas, formaron la Corriente Democrática, rompieron con el PRI-Gobierno, y lo demás es historia.

El genio constructor de Porfirio se mostró de inmediato. Logró que tres partidos satélites del régimen, el PPS, el PARM y el PFCRN, lanzaran la candidatura presidencial de Cárdenas. En plena campaña electoral de 1988, Muñoz Ledo, en conjunto con la autoridad y el simbolismo histórico del hijo del General, convencieron a la izquierda partidista del PMS y al candidato de ésta, el ingeniero Heberto Castillo, de declinar en favor de la candidatura de Cárdenas que crecía y crecía recogiendo el descontento popular. El régimen le tenía pavor a Muñoz Ledo, era la némesis que les recetaba todos los días críticas y mofas verdaderamente geniales y certeras. A Cárdenas le robaron la Presidencia en 1988 (Bartlett fue artífice de esta operación desde Gobernación). Muñoz Ledo ganó la primera senaduría de oposición.

El gobierno de Salinas y la bancada del PRI en el Senado se aterraban cuando tenían que debatir con Porfirio en la tribuna. Secretarios de Estado en comparecencia, discusiones entre senadores, eran arrasados sin piedad por el senador Muñoz Ledo. Alguna ocasión, con motivo de una efeméride, un senador del PRI quería lucirse en el terreno de la cultura, quiso desafiar a Porfirio recitando unas estrofas del poema La Suave Patria, de López Velarde: pero después de dos estrofas se confundió y cortó abruptamente su intervención. Muñoz Ledo no dejó pasar la oportunidad, subió a tribuna y declamó magistralmente el poema completo, en sus 158 versos agrupados en 35 estrofas. Y así con temas relativos a poetas y novelistas clásicos, y pensadores como Aristóteles, Hobbes, Maquiavelo, Sartori; etapas de la historia política de México y el mundo. Excepcional maestro e inteligente conocedor del pensamiento crítico.

Ave de tempestades, Muñoz Ledo nunca estuvo en buenos términos por mucho tiempo con sus aliados. Como decíamos, el ego, la impaciencia y la ambición lo encaminaban emprender aventuras genialmente trazadas, pero provocadoras. En 1994 quiso ser candidato presidencial por el PRD, pero se impuso la idea de que Cárdenas debería ir por la revancha; el ingeniero había perdido el impulso y quedó en un lejano tercer lugar. En 1997 quiso ser candidato a la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal, que por primera vez se abría a la elección popular. Nuevamente, la nomenclatura del PRD impuso a Cárdenas, quien finalmente ganó la elección.

Muchos decían que Porfirio estaba acabado, pero en una nueva demostración de talento inconmensurable, se hizo diputado en esa misma lección de 1997. El PRI perdió por primera vez la mayoría absoluta en San Lázaro, pero la oposición estaba fragmentada y con fuertes rencores entre el PAN y el PRD; el PRI maniobró para que la oposición no se uniera y así poder seguir siendo el partido con más diputados y gobernar la Cámara. Pero, otra vez, se les apareció Porfirio. En una operación brillante, articuló y unió a la oposición en un frente para hacer mayoría y quitarle el control al PRI. El gobierno de Zedillo, intentó un verdadero golpe de Estado técnico, al amagar con que no permitiría la instalación de la Legislatura si prevalecía el bloque opositor. Ante la desmesura de esta tentativa, el gobierno reculó, pero con una condición: que Porfirio Muñoz Ledo no fuera el presidente de la Cámara ni le contestara el informe a Zedillo.

Como todos sabemos, Muñoz Ledo convenció a los líderes de la oposición y fue presidente de la Cámara. El discurso de contestación al informe de Zedillo quedó para el estudio de la historia del parlamentarismo mexicano. Muchos legisladores que hoy están en la llamada Cuarta Transformación, se atropellaban en la tribuna clamando: “quiero saludar al único estadista que tiene México”. De esta forma, en unas cuantas semanas, Muñoz Ledo opacó de forma espectacular a Cuauhtémoc Cárdenas, cuya hazaña de ganar la Jefatura de Gobierno de la capital no era poca cosa.

Entre 1988 y el año 2000, Muñoz Ledo impulsó el único gran debate de altura en torno al cambio político necesario en el país. En el famoso debate del congreso del PRD de Oaxtepec, se discutieron dos proyectos de Nación y dos visiones de Estado: el gobierno de salvación redentor encabezado por Cárdenas y otras figaras como López Obrador que por entonces era pieza menor; y la Reforma del Estado para sentar las bases de una auténtica República democrática basada en un Estado Social de Derecho pensada por Muñoz Ledo. Hoy ese debate sigue vivo.

Las incongruencias, pecados y debilidades de Muñoz Ledo, se han comentado de forma copiosa cada vez que rompe y critica a los gobernantes en turno. Sin pelos en la lengua, Porfirio arremetió contra el autoritarismo insensible de De la Madrid; la megalomanía depredadora de Salinas; la tecnocracia antisocial de Zedillo; la vacuidad despilfarradora de Fox; la locura de violencia de Calderón; la corrupción infinita y la banalidad de Peña Nieto; y el redentorismo antipolítico de AMLO. Personajes realmente menores, que ocupan sus cargos gracias a las fuerzas impulsadas por Muñoz Ledo, hoy se dan el lujo de criticar y vituperar a un personaje incuestionablemente histórico.

México se queda sin la elevada mirada teórica-histórica de Porfirio Muñoz Ledo. Personaje polémico y arrollador. Una rara y contradictoria mezcla de Cicerón, Talleyrand, Calles, el Artemio Cruz de Carlos Fuentes, y los pícaros de la política. Salve, Porfirio Muñoz Ledo.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

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