Por: Ivonne Acuña Murillo
Como es costumbre, no concluyen en un debate presidencial las comparaciones entre uno u otro proyecto de gobierno, el intercambio de posturas, los señalamientos, los contrastes y las acusaciones. Tampoco la competencia entre candidaturas. Concluido el encuentro comienza el proceso conocido como “posdebate”, durante el cual se busca, igual que en el primero, ganar la aceptación de la ciudadanía.
En algunos casos, el posdebate permite reforzar el triunfo alcanzado a la vista de quienes decidieron seguir en medios la transmisión del encuentro; en otros casos, para intentar obtener “después” la victoria que no fue posible hacer realidad “antes”. Es el caso de Xóchitl Gálvez Ruiz, candidata de la coalición “Fuerza y Corazón por México”, formada por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), quien ha intentado de múltiples maneras justificar su fracaso y casi asegurar que, de haber habido otras condiciones, ella hubiera sido la ganadora.
Con este afán se dedicó, al menos la semana siguiente al debate, a decir a quien quería escuchar que “fue culpa” del formato, del Instituto Nacional Electoral (INE) que a decir de ella “cambió las reglas en el último minuto” y de sus autoridades que se dieron cita en el evento, en primera fila y frente a ella, ¡mirándola!
Pero, de eso ya se habló bastante. Toca mencionar a quienes siguen empeñados en convencernos de que ella, sin duda, es la mejor candidata para ocupar la silla presidencial. La mejor, sin duda, se sostiene aquí, para una oposición desprestigiada, sin liderazgos fuertes, sin mentes lúcidas, sin proyecto de país, sin amor al pueblo.
Una de esas destacadas personalidades es la escritora Guadalupe Loaeza, que un arranque brillante, a qué negarlo, comparó a Xóchitl con su rival, Claudia Sheinbaum Pardo. En su lúcido texto “¿A quién creerle?”, publicado por el diario Reforma, el 9 de abril, Loaeza hace acopio de sabiduría y afirma que Sheinbaum “Será muy académica, científica, preparada, política, seria y en extremo estructurada” pero que no le cree nada. Más aún, hace un agudo análisis psicológico desentrañando la razón profunda, anclada en la infancia, que explica la personalidad de Claudia, “inconmovible”, “cero empática y cero humana”, que la lleva a sentir envidia de Xóchitl, en sus propias palabras: “Desde que son pequeñas, las que tienen el pelo muy chino generalmente le tienen una envidia mortal a las niñas de pelo lacio y Claudia lo tiene, desde que nació, sumamente rizado”, mientras que Xóchitl “lo tiene muy lacio y con muy buena caída”.
Es ese cabello rizado y la envidia del pelo lacio lo que, a decir de la escritora, hace de Sheinbaum una “mujer de hielo y sin corazón”, como afirmara la misma Xóchitl en el Primer Debate Presidencial. ¿Será que fue la propia Loaeza quien asesoró previamente a la candidata para que hiciera tal afirmación? Curioso dato, pues en diversos análisis ha sido verbalizada la hipótesis en torno a que dicho consejo seguro le fue dado por “los machines” de su equipo, pero viéndolo bien, no sólo los hombres pueden ser misóginos, las mujeres también al reproducir, sin mediar reflexión, los estereotipos a partir de los cuales en una sociedad masculina se descalifica a las mujeres. O, ¿tú qué opinas?
Y continua Loaeza, a lo largo de su texto, golpeando las supuestas soberbia y frialdad de una mujer pagada de sí misma, para al final poner en alto el “estilo desenfadado y espontáneo” de Gálvez, quien le “inspira mil veces más confianza que una Claudia tan aparentemente segura de sí misma.” Por supuesto, no podía faltar el golpe al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), al decir: “Ella muestra el mismo defecto que López Obrador: mentir, mentir y mentir.” Remató Loaeza su teórica disertación afirmando: “Le creí mucho más a Xóchitl Gálvez, en el debate, que a Claudia Sheinbaum, profundamente cínica y arrogante, de quien a fin de cuentas no sabemos cómo piensa”.
¡Qué conclusión! Después de dedicar párrafos y párrafos a describir la personalidad de la candidata presidencial Claudia Sheinbaum, Loaeza concluye no saber cómo piensa. Vaya embrollo, yo tampoco sé ¿a quién creerle? A la autora de todo el texto o a la de la conclusión. Usando la misma metodología psicoanalítica que ella, podría avanzar la conclusión de que la escritora tiene doble personalidad: una se dice conocedora profunda de quien es Claudia y, la otra, lo niega. ¿Será que ambas discuten acaloradamente en su cabeza?
No lo sé, lo que sí puedo asegurar es que los argumentos de Loaeza, a pesar del nivel tan trivial en que la autora se mueve, forman parte de un bien orquestado plan para sembrar en la mente de las y los votantes ideas erróneas sobre quiénes son Claudia y el presidente, buscando encontrar en el “estilo desenfadado y espontáneo” de Xóchitl virtudes políticas o sociales que no tiene. Un solo caso basta para ejemplificar este punto. “Si a los 60 años no has podido hacer un patrimonio, eres bien güey, con todo respeto”. Ni respeto ni nada, con su afirmación Gálvez insultó, el 11 de abril en un mitin en Huixquilucan, Estado de México, no sólo a Sheinbaum, contra quien iba dirigido el dardo, sino a millones de personas en el país, de 60 años y más, pero también jóvenes de 25 a 39 años que no cuentan con una vivienda propia ahora y que ven difícil tenerla en el futuro.
De acuerdo con datos del “Reporte Anual de Vivienda 2023”, del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, a su vez basada en información la Encuesta Nacional de Vivienda (ENVI) del Instituto de Estadística y Geografía (INEGI): el 21.1 % de los hogares del país cuenta con al menos un integrante que tiene necesidades insatisfechas al no poder rentar, comprar o autoproducir una vivienda. En función de este criterio, se calcula que existe un déficit de 8.2 millones de viviendas. Tan solo en el Valle de México se acumula un 2.5 % del total de hogares (589 mil) con necesidades de vivienda incumplidas. Entre los factores observados se encontró un decrecimiento anual de 3.5% de la producción de vivienda, entre 2010 y 2020, lo que se tradujo en un cálculo de 439.9 mil hogares que no se han conformado por la escasez de propiedades y sus altos precios. De continuar la dinámica actual, se sostiene en el estudio, se estima que, entre 2020 y 2030, la cantidad total de hogares buscando vivienda en el país habrá crecido al 1.95 % anual. Con estos datos, ya puedes calcular a cuántas personas ofendió Xóchitl con su juicio en torno a las personas, que antes y después de los 60, no han podido adquirir una vivienda propia.
Pero, este no es el único nivel, el de la trivialidad y los dichos “al chilazo”, en que se mueven quienes pretenden evitar a toda costa que la Cuarta Transformación (4T) continúe. Lo hacen de manera menos superficial, aunque buscando igualmente el impacto mediático que alcance para que las y los votantes que van con AMLO, Morena y la 4T desistan de su decisión de votar por Claudia Sheinbaum y las y los candidatos de la coalición “Sigamos Haciendo Historia”, formada por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
En este tenor, puede ser considerada la acusación en contra del ministro en retiro Arturo Zaldívar, actual asesor de la candidata Sheinbaum para la Reforma al Poder Judicial. La acusación, filtrada a medios de comunicación, se basa en un documento de autor(es) anónimo(s) presentado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) el 8 de abril y al que sin dilación ni tomar parecer de otros miembros de la Corte la ministra presidenta Norma Piña dio entrada, de manera que pudiera iniciarse de inmediato la investigación en contra de Arturo Zaldívar. Los cargos apuntan a supuestas prácticas realizadas por el ministro en retiro y otros jueces y magistrados, presionados por él, para vulnerar la autonomía e independencia del Poder Judicial y favorecer a AMLO y la 4T. Estarían involucrados también en este asunto, el exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, y Netzaí Sandoval, asesor de Lenia Batres Guadarrama, quién recién el 14 de diciembre de 2023 se incorporó como ministra a la SCJN. Cabe señalar que Batres ha sido militante de Morena.
Como puede observarse, con esta denuncia, que bien puede compararse con una ametralladora multicañón, se pretende derribar a varios objetivos al mismo tiempo buscando obstaculizar una posible reforma al Poder Judicial en los términos ya planteados en la iniciativa presentada por el presidente de la República que propone, en principio, que los magistrados y jueces de distrito, así como los magistrados del Tribunal de Disciplina Judicial, sean elegidos de manera directa y secreta por la ciudadanía.
Por supuesto, la respuesta del exministro Saldívar no se hizo esperar. En compañía de Mario Delgado, dirigente nacional de Morena, informó el 16 de abril que solicitará juicio político en contra de la ministra presidenta de la SCJN, Norma Piña, por su intervención indebida en el proceso electoral, por delitos contra la administración de justicia, ejercicio ilícito del servicio público y uso ilegal de fondos, entre otros.
No es menor la suspicacia que dicha denuncia provoca, toda vez que se presenta en medio del proceso electoral y poco después de que el fracaso evidente de Gálvez en el Primer Debate Presidencial, así como su incapacidad para acercarse numéricamente, en las encuestas, a la candidata puntera, confirman las escasas posibilidades de la oposición representada por la coalición “Fuerza y Corazón por México”.
El procedimiento iniciado en contra de Saldívar es un punto más que sumar a los intentos por construir argumentos que permitan acercarse a lo que ya el presidente ha calificado como “golpe técnico” y que aquí se nombra como lawfare. Esto es, minar la legitimidad de quien gobierna o pretende gobernar a partir de una supuesta aplicación de la ley. Por esto, los ataques al exmagistrado no pueden pasarse por alto como una cosa sin importancia o desligada del actual proceso electoral.
Es así como se pasa de la trivialización de Loaeza y los “chilazos” de Gálvez a los intentos por dar un golpe jurídico a la actual administración y a la que, a todas luces, está por venir.
Mirada desencantada
Avergüenza Sandra Cuevas a Movimiento Ciudadano (MC), partido que decidió llevarla como candidata al Senado de la República, a pesar de los múltiples abusos cometidos por ella en su gestión como alcaldesa. Si no te acuerdas, puedes consultar mi artículo “¿Quién puede frenar a Sandra Cuevas, alcaldesa de la Cuauhtémoc?”, publicado el 29 de enero en este mismo sitio, el del periodista Julio Astillero.
Pero, ¿qué hizo esta vez la abusiva política? Te cuento. El 12 de abril llevó a cabo una rodada cerrando a su paso calles principales de la Ciudad de México, como el Paseo de la Reforma, desde la alcaldía Cuauhtémoc hasta Cuajimalpa. Hizo su recorrido montada en su vehículo Razer (RZR), producto de “un supuesto regalo” que luego integró en el “Operativo Diamante”. Su espectacular vehículo, parecido a los que usa Batman, fue a su vez escoltado por motocicletas y autos de lujo, todos “sin placas” y rotulados con logos del partido naranja. No podía faltar la música a todo volumen de MC, en la que se promociona la candidatura a la presidencia de Jorge Álvarez Máynez. ¡No me ayudes comadre! habrá pensado “Máynez presidente”.
Imagina lo que Cuevas hará de llegar al Senado de la República. No cabe duda que la política en México se encuentra en una debacle, en la que la falta de liderazgos políticos se traduce, entre otras cosas, en que personas prepotentes y faltas de razón se “adueñen” de los cargos públicos para los que fueron votadas y los usen para su beneficio personal pasando, flagrantemente, por encima de los derechos de la ciudadanía.
Que con su pan se lo coma MC, en el pecado llevará la penitencia. Lástima que con su embarrada nos salpicará a todos, todas y todes.
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Tres nuevos consejeros del INE asumirán funciones hasta 2035 con perfiles distintos en experiencia, propuestas y polémicas en el proceso. Abigail Saucedo Castro | Quinto Poder El Instituto Nacional Electoral (INE) inicia una nueva etapa tras la aprobación de tres nuevos integrantes de su Consejo General por parte de la Cámara de Diputados. Se trata de Frida Denisse Gómez Puga, Blanca Yassahara Cruz…





