Inicio Opinión México y el 2020. Autora: Emma Rubio

México y el 2020. Autora: Emma Rubio

Imagen ilustrativa. Mujeres portan mascarillas como medida de prevención contra el nuevo coronavirus (COVID-19) en una calle, en la Ciudad de México. Foto: Xinhua/Francisco Cañedo.

En todo el mundo estamos enfrentando una situación sin precedentes en muchos siglos. Y en México hemos estado enfrentando muchas cosas además de la situación de salud. En nuestro país nos encontramos en un proceso de transformación a nivel político y por ende se esperaría que social.

Sin embargo, ya sabíamos que dicha transformación sería una tarea compleja ya que no es fácil tumbar una ideología y con ideología me refiero no al neoliberalismo per se, sino a los pésimos actos de los que ha sido víctima esta Nación. No es cosa fácil querer terminar con años de malas acciones, de mentiras y sobre todo, de actos tan mezquinos y obscenos para la naturaleza humana. Hemos estado en manos de seres malévolos, narcisistas, enfermos de poder, seres que matan como si la vida dependiera de ellos. Hemos estado en manos de personajes que no distinguen el narco del gobierno. México es el claro ejemplo de la degradación humana. Y hasta aquí quizá podamos levantar la mano y señalar, decir que esos seres habitan en la esfera de lo público. Y es que no paramos de saber de cuántas personas son las que estaban metidas en el fango de la corrupción. Este año ha sido marcado por una pandemia, una situación que como decía, no hay precedentes. Y el juicio público hacia el presidente se ha venido haciendo como si cada sexenio se hubiese vivido una pandemia. Es desde aquí desde donde haré mi breve análisis puesto que sin duda alguna es el hecho que nos ha marcado a toda la humanidad.

Al inicio de este acontecimiento, muchas personas comenzaron a manifestar su despertar de conciencia, su preocupación auténtica por entender en dónde radicaba la naturaleza del gran problema.

Sin embargo, como era de esperarse, el egoísmo comenzó a prevalecer  y lo más funesto, la ignorancia.

Las personas de los medios de comunicación se han esforzado muchísimo por demostrar la verdad, la población se ha abocado en una lucha absurda por querer tener la razón de algo que ni se termina de comprender pero que creen que velan por sus intereses más próximos. Hemos vivido en un país que pese al encierro ha sido cuidadoso en no perder su racismo, de seguir cultivando su complejo de superioridad. El México de los chairos, los fifís, el país de los que están acostumbrados a que les digan qué y cómo pensar. Hoy a fin de año, vemos que hemos fracasado como sociedad pues ha podido más el ego de pensar que somos grandes críticos, que desde nuestra pantalla podemos señalar lo que los otros hacen mal según nuestro ignorante conocimiento. Basta ver el juicio al secretario Gatell a quien de inepto no lo bajan como si cada año se enfrentara una pandemia y como si en México fuera el único país donde colapsó. Y peor aún, como si el secretario Gatell fuera el responsable de que yo misma tenga conciencia. Tan absurdo es pensar eso como absurdo el que se culpe a un presidente de no poder romper con todo lo que en años de corrupción se construyó. Todos esos hábitos de delincuencia no se terminan de un día para otro, simplemente uno no por deseo comienza a tener un hábito de ejercitarse debe uno generar el comportamiento y para lograrlo se debe ser constante ¿qué tan difícil ha de ser quitarle lo corrupto a tantos servidores públicos?

Es en verdad triste intentar hacer una especie de análisis cuando ni siquiera hay material para hacerlo pues lo único que se ha generado al respecto es sólo intentos pobres de denostar acciones de un gobernante y su equipo, estando de trasfondo el enojo por haber perdido privilegios. Ahora me gustaría preguntarles como ese presidente que tuvimos ¿y ustedes qué hubieran hecho? Sí, me encantaría saber qué hubiera hecho Peña Nieto si le tocaba este año a él, o al espurio de Calderón.

Sin duda alguna, creo es tiempo de dejar tanta palabrería vacía y ponernos a trabajar desde lo que somos nosotros mismos, ciudadanos activos, y que en lugar de estar tuiteando, o peleando en redes sociales sin argumentos reales, nos pongamos a fortalecer la educación, el mayor fracaso de muchos sexenios, que nos pongamos a trabajar por que haya justicia y dejemos de aceptar tanto atropello por parte de todas las instituciones privadas y públicas. En pocas palabras, que dejemos de pensar solamente en nosotros mismos y en verdad pensemos en comunidad de lo contrario, Andrés Manuel será un presidente más que pasó por el camino de la historia y el pueblo como siempre, se quedará de espectador pasivo. Pues sus flacos intentos de ser oposición no sólo son risibles sino además egoístas. No falta el ser humano de clase media que piensa que “Sí” va por un cambio pero no le queda claro que va por el cambio hacia las cuentas de quienes hoy están siendo afectados. México es un país más grande que cualquier politiquería que es lo mismo que porquería y debemos trabajar por México que somos todos los seres humanos que trabajamos por salir adelante, por los niños y niñas que merecen la mejor formación como seres humanos, los jóvenes que necesitan la oportunidad de cumplir sus sueños. México no son los que están en el senado, en las curules, los que se quedaron sin sus privilegios. A todos ellos debemos exigirles que trabajen y ganen lo que creen que merecen. Pues resulta obsceno su enojo, cínico e incluso es un insulto para todos los que día a día trabajamos para poder tener lo básico. Y hoy son muchos los que se han quedado sin trabajo, sin hogar y no porque no se maneje bien lo de la pandemia, no por el sistema neoliberal, sino porque por años se ha mantenido un hábito egoísta en el que lo único que ha prevalecido es el embrutecimiento de la mente mexicana, la promesa de un sueño de que algún día se podrá tener lo que los políticos y los de los medios nos han restregado en la cara. Así que este 2020 en verdad terminémoslo con conciencia, esta conciencia que no te permite seguir siendo el mismo idiota que cree que lo que dicen los dolidos de su cartera es la verdad ni tampoco los que están hoy en el gobierno en turno. Creo que el mejor regalo navideño que podemos otorgarnos es el uso de nuestro propio cerebro y comenzar a pensar por nosotros mismos. Infórmense de sitios viables y usen su propio pensamiento crítico. Si no, entonces no se quejen y reclamen a papá AMLO y no faltará el prepotente que dirá “es mi empleado”, pues sí, en efecto, si lo ve como su empleado, entonces sea un buen líder y no un pobre ignorante que repite la frase y sin hacer nada al respecto. Así que feliz navidad, disfruten su obsequio de la libertad, y úsenlo con inteligencia para que logren aprender a pensar por sí mismos. Cuando lo hagan, regocíjense en el acto de pensar que en realidad es escaso.

Emma Laura Rubio Ballesteros
Emma Laura Rubio Ballesteros

Licenciada en filosofía, maestra en educación y especialista en Teoría Crítica y hermenéutica, certificada en educación socioemocional. Autora de diversos artículos en revistas académicas

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