México en el laberinto de la covid-19. Autor: Felipe León López

Ahora que recordamos el Premio Noble a Octavio Paz, también nos hacen pensar en si coincidimos que al país se lo está llevando “la chingada” y lanzamos el fervoroso “¡Viva México, hijos de la chingada!”.

La situación es complicada, porque estas dos visiones son contrapuestas y no complementarias. Estamos en camino directo a llegar a los cien decesos por la pandemia y al mismo tiempo desafiamos a la muerte por esa necesidad humana de socializar. Los estudios de opinión nos dicen que hay miedo por morir y valentía por necesidad económica, pues la sobrevivencia es lo que urge para todos y cada uno de los mexicanos.

En la comparecencia en el Senado de la República del subsecretario Hugo López Gatell se quiso señalar culpables y se partidizaron las argumentaciones cuando el país requiere la unidad de la clase política para hacerle frente a las secuelas de la pandemia. La caía de la economía tardaría diez años en recuperarse; miles de empleos y subempleos se han perdido; hay un número indeterminado de negocios grandes y pequeños han cerrado; la industria se recupera parcialmente en algunas entidades, el turismo sigue en crisis y la vacuna se ha vendido como un instrumento propagandísticos, generando expectativas falsas.

Nos preguntamos el 23 de marzo del año en curso, “¿Y después de la pandemia del coronavirus qué?” refiriéndonos a la lista de temas que el Estado mexicano debería atender ante el inminente golpe multifactorial que desataría: la convivencia cotidiana radicalmente quebrada; el sector salud rebasado por insuficiencias en todo el mundo; la economía familiar en crisis y presionada por la sobrevivencia; el turismo quebrado y con efectos directos a grandes núcleos sociales que dependen del sector servicios.

Asimismo, hablamos de las cadenas de suministro limitadas; la militarización ascendiente (que en México ha ido ampliándose para pasar de las tareas de seguridad pública a las industrias de la construcción, edificación de escuelas, al control de las fronteras, de los puertos y hasta la promoción social y de salud pública); una sociedad civil más activa, crítica y dura, que no se dude comiencen a salir las calles manifestándose cuando la crisis los alcance a sus bolsillos; y, finalmente, que la seguridad comenzaría a mostrarnos otro rostro frente a los eventuales vacíos de autoridad y quebranto institucional.

“En este momento, México y el mundo obligan a una responsabilidad ética, colectiva e individual”, parafraseando a Pablo Blázquez. Todos estamos obligados a actuar con prontitud y colaboracionismo, pues después del coronavirus nada será igual.

Regresando a Octavio Paz en su famoso ensayo El Laberinto de la Soledad concluye que la chingada es, pues, “la madre abierta, violada o burlada por la fuerza”; es la Malinche y sus hijos, todos los mexicanos; somos el engendro de la violación del chingón conquistador. Si la Malinche “se ha vendido”, ha traicionado a su raza, y no la perdonamos, y por eso nos lleva la chingada. Ahora nos estaría llevando por otras circunstancias, pero con el mismo significado, pues ninguno quiere asumir su responsabilidad para poder amainar esta monstruosidad llamada covid-19.

“La normalidad” no llegará este 2020 ni tampoco el 2021. La normalidad no será la misma, porque el impacto de la pandemia atravesó todo el espectro de nuestra vida cotidiana, sin importar nuestra posición económica, edad, sexo, actividad o nivel educativo, también lo publicamos el 1 de mayo con el título “El D+1 de la postpandemia”.

Ese artículo concluíamos que, para salir adelante, los responsables del poder político deberían trabajar a favor de la unidad, contrario a lo que ha destacado Jorge Zepeda Patterson, de que el presidente opera la división para evitar la unificación de gobernadores y las élites en su contra. La fórmula debería ser distinta, apostar por la unidad si quienes desde el poder político quieren impulsar un New Deal o un modelo tipo holandés, o quizá un modelo México para enseñanza al mundo.

“La aterradora desaceleración de la economía exige una política contra-cíclica contundente que implique el incremento del gasto y perderle el miedo al déficit público, como lo hacen todos los países del mundo”, sentenció uno de los aspirantes a dirigir MORENA.

Otra voz afín a la 4T, Gerardo Esquivel, del Banco de México, en un estudio sobre Los Impactos Económicos de la Pandemia en México, que circuló ampliamente en redes sociales, hace un exhorta a que “aprendamos de la historia, a actuar con inteligencia, a evitar que más gente caiga en situación de pobreza, a ayudar a soldar las tuberías rotas de la economía y a hacerlo antes de que sea demasiado tarde”.

En la coyuntura de estos mensajes aparece caminando la que podría ser la más radical de las iniciativas si el gobierno de la República, los gobernadores, los sectores sociales y económicos pueden programarlo para aterrizarlo después del 2021, evitando con ello contaminar el debate y enturbiar más la estridencia política: una Convención Nacional Hacendaria, que podría dar pie a una Reforma Fiscal Integral, una que sea socialmente responsable y ponga fin a privilegios y desequilibrios del actual pacto federal.

Hoy el debate en el mundo ya no es tanto de salud pública sino del modelo económico a impulsar para salir adelante como humanidad. Difíciles días se vienen para aterrizarlos en políticas públicas que, ante todo, crucen todo el espectro social que está dañado, quebrado y frágil como no pasaba desde las guerras mundiales, sólo que esta vez no hubo bombas ni balazos, sino virus y descontrol social.

Recitando a Octavio Paz en la Vuelta al Laberinto de la Soledad, nos decía que “en ciertos periodos los pueblos se vuelven sobre sí mismos y se interrogan. Despertar a la historia significa adquirir conciencia de nuestra singularidad, momento de reposo reflexivo antes de entregarnos al hacer”.

En conclusión, es tiempo de mucha reflexión sobre el cambio social que debe aterrizarse a la brevedad, en un acuerdo nacional de unidad y diálogo, bajo el reconocimiento a la pluralidad de pensamiento y dejando de lado las imposiciones y mezquindades que en nada ayudan a construir cambios verdaderos y duraderos. 

Contacto: feleon_2000@yahoo.com

Felipe León López
Felipe León López

Analista político, egresado de la FCPyS UNAM, con especialidad en estudios prospectivos. Es coautor de El Video poder en México (1995), Una Historia hecha de Sonidos (2004), Historia y Remembranzas de Radio Educación (2008) y Días de Radio (2017). Ha sido colaborador de portales, diarios y revistas de cultura, política y educación. Contacto feleon_2000@yahoo.com

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