Meditar revitaliza el cerebro y crea felicidad. Autora: Cecilia Salazar

“Después de miles de estudios podemos afirmar que meditar crea un alto nivel de felicidad.”
Doctor Judson A. Brewer, titular de la Cátedra de Psiquiatría en la Universidad de Yale

En el año 2000, un equipo de investigación del Instituto de Neurología del London College pudo corroborar lo que las culturas milenarias ya sabían, la plasticidad cerebral es una realidad.

Se analizaron los cerebros de taxistas de Londres expertos, con un conocimiento especial sobre las calles, rutas y colonias de la ciudad con resonancias magnéticas y se compararon con los cerebros de taxistas novatos. Las resonancias magnéticas mostraron que la zona denominada hipocampo posterior, vinculada con la memoria espacial, era de mayor tamaño en todos los taxistas expertos que en los novatos sin importar la edad.

Este descubrimiento científico vino a cambiar la creencia de la ciencia, que hasta entonces afirmaba que el cerebro no sufría modificaciones y sobre todo abrió un universo de posibilidades de investigación en neurociencias, como se puede entrenar al cerebro, eso los llevó a investigar a la meditación como práctica para lograr la plasticidad cerebral.

  • Meditar evita el envejecimiento del cerebro

A partir de entonces, se han realizado miles de experimentos, que demuestran que nuestro cerebro puede crear nuevas redes neuronales que sustituyen a las células muertas por accidentes, enfermedades o por envejecimiento. Casos extremos como el de un joven que perdió todo el hemisferio derecho del cerebro y logró con entrenamiento que su hemisferio izquierdo cubriera casi todas las funciones, y llevar una vida funcional.

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Cuando nacemos nuestro cerebro cuenta con una reserva de 100 mil millones de neuronas, la misma cantidad que se dice hay de estrellas en la Vía Láctea; durante nuestra vida perdemos 50 mil neuronas diarias, porque cada vez que pensamos o tenemos una idea nuestras neuronas mueren, así al final de nuestros días habremos gastado sólo 10% de todas nuestras neuronas, pero hoy sabemos que la inteligencia no se mide por el número de neuronas, sino por la cantidad de conexiones y redes neuronales que logre nuestro cerebro y también sabemos que solo la estimulación es capaz de conseguirlas.

Hasta hace muy pocos años se pensaba que, durante la vida adulta, el cerebro no produce neuronas nuevas. Sin embargo, un equipo de científicos del Instituto Médico Karolinska (Suecia) ha diseñado una técnica basada en la medición de carbono 14 y ha logrado determinar que cada día nacen mil cuatrocientas neuronas nuevas.

La estimulación de nuestro cerebro para establecer nuevas redes neuronales debe darse desde que nacemos, el estimular los músculos, articulaciones, piel, vista, sonidos, tacto, gusto y olfato va creando esa redes que nos darán la inteligencia, física, intelectual y emocional. En psicopedagogía se dice que más de 90% de los que aprendemos, lo hacemos durante los primeros cinco años de vida, y que después pasamos la vida intentando entender lo que aprendimos.

Miles de células neuronales mueren todos los días, el problema es que no son células aisladas, estas neuronas forman parte de redes complejas en nuestro cerebro, que al morir rompen la conexión entre estas redes y se da lo que conocemos como envejecimiento del cerebro, por lo que comenzamos a manifestar cambios en nuestro rendimiento que van desde la falta de concentración hasta la pérdida de la memoria.

  • ¿Pero si podemos entrenan a nuestro cerebro, y tenemos 90% de nuestras neuronas a nuestras disposición por qué debemos enfrentar el envejecimiento cerebral?

A través de técnicas como la meditación puedes entrenar a tu cerebro y restablecer tus redes con neuronas nuevecitas, todo se trata de que tus pensamientos no te estorben para que tu mente aprenda a volar en el universo de las neuronas.

Cuando tenemos ocupado a nuestro cerebro en pensamientos rumiantes, lo único que hacemos es desgastar nuestras neuronas y crear una especie de tráfico que impide que nuestra mente llegue a los lugares inexplorados de nuestro cerebro, por eso debemos detener nuestros pensamientos, pararlos, ponerles un alto y la meditación te enseña a poder hacerlo. La mayor parte del tiempo que pasamos despiertos tenemos el cerebro distraído, sin centrarse en nada en concreto, viajando de pensamiento en pensamiento, de sueño en sueño. Aunque pudiera parecer que esos momentos son relajantes, los estudios demuestran que cuanto más deambula nuestro cerebro, menos feliz es la persona.

  • Científicos de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, se manifestaron “desconcertados” por los grandes beneficios de la meditación en el cerebro del ser humano, en cuanto a favorecer el desarrollo de personas felices y en el beneficio en enfermedades como autismo y esquizofrenia. (1)

El área que se activa en esos instantes ‘inactivos’ de deambulación de la mente es la Red Neuronal por Defecto y se sabe que está relacionada con el déficit de atención y los trastornos de ansiedad, entre otros. Un nuevo trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Yale y publicado en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS) ha evaluado a gente que lleva diez años practicando la meditación y ha comparado, mediante resonancias magnéticas cerebrales, su actividad con la de personas que o no meditaban o no tenían tanta práctica.

En dicho estudio se han centrado en tres tipos distintos de meditación:

Meditación de la concentración: se basa en la respiración y en las sensaciones que percibimos de nuestro cuerpo, permitiéndonos centrar y aquietar la mente, estar presentes en el aquí y el ahora.

Meditación del amor y la amabilidad: consiste en proyectar sentimientos de amor y estima hacia terceros o hacia uno mismo, evocando y repitiendo mentalmente afirmaciones positivas de refuerzo emocional que necesitemos en ese momento.

Meditación de la conciencia sin elección: se trata de centrar la atención en los pensamientos que pasan por la mente, aceptándolos pero no recreándonos en ellos.

En todas estas modalidades, los meditadores mostraron un descenso de la actividad en la Red Neuronal por Defecto e incrementaron la Red Orientada a las Tareas, que es aquella que ponemos en marcha cuando queremos conseguir un objetivo. Este efecto se comprobó tanto durante la meditación como en los periodos de descanso, lo que para los investigadores indica que «las personas que meditan durante muchos años desarrollan una nueva red neuronal por defecto en la que hay una mayor conciencia de uno mismo y del presente y menos ensoñación». Es decir, la meditación nos da la posibilidad de crear nuevas redes neuronales o lo que es lo mismo, nuevas formas de pensar y de dirigir nuestro diálogo interno.

La meditación es una práctica milenaria con efectos beneficiosos para el organismo y la salud mental. Pese a que dichos efectos son confirmados por quienes la practican, el mundo occidental no se ha interesado por la meditación a nivel científico hasta hace pocos años. Son cada vez más los datos y los estudios que nos permiten comprobar esos beneficios ya conocidos y que fomentan la incorporación de la práctica meditativa a nuestro día a día.

No existe una única técnica de meditación, cualquier actividad humana puede (y debe) convertirse en ello, ya sea el arte, algún oficio o limpiar la casa, si logramos estar en el “aquí y ahora” es decir poner toda nuestra atención en lo que estamos haciendo, sin pensar, absolutamente en nada y poner toda tu atención en lo que está haciendo, seguro que distraerá a tus pensamientos, para que tu mente neuronavegue lo suficiente y enlace neuronas en una nueva red que te permita resarcir tus redes obsoletas y aprendas a percibir tu mundo cada día con mayor claridad.

La meditación dirigida es una extraordinaria herramienta para que con el tiempo puedas aprender a meditar siempre, en cada momento y en cada actividad de tu vida cotidiana. Yo he encontrado en el cocinar y diseñar una excelente herramienta para meditar o profundizar sobre conflictos o problemas que tengo que resolver, el distraer totalmente a mis pensamientos con el aquí y ahora, le permite a mi mente navegar libremente para crear nuevas redes y encontrar soluciones laterales a conflictos o problemas lineales.

Según afirma el coordinador del estudio, el psiquiatra Judson A. Brewer, “la meditación ya había mostrado sus capacidades para ayudar a dejar de fumar o a sobrellevar mejor ciertas enfermedades, pero conocer su funcionamiento en el cerebro amplía el rango de implicaciones clínicas que puede tener”, recomendando “empezar a meditar ya, incluso con dedicarle unos minutos al día se podrán comprobar sus beneficios a largo plazo”. El hecho de demostrar que la meditación es una herramienta capaz de alterar y modificar la Red Neuronal por Defecto abre un amplio campo de investigación para el tratamiento de todo tipo de adicciones y trastornos de conducta, pero sobre todo, te dará paz y felicidad.

Porque la paz es necesaria.


Cecilia Salazar
Articulista
Maestra en Desarrollo Humano
Maestra en Desarrollo Organizacional
Directora de Yoga y Desarrollo Humano Papantla
Facebook Yoga y Desarrollo Humano Papantla

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