¿Mal menor o colaboracionismo? Autora: Pilar Torres Anguiano

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De duobus malis, minor est semper eligendum
(Es mejor elegir siempre el menor de dos males).
Cicerón

El estrecho de Mesina, en Italia, separa la isla de Sicilia de la zona de Calabria; comunica al mar Tirreno con el Jónico. En su parte más angosta, mide sólo 3 kilómetros de ancho. Según la tradición en ese lugar había dos monstruos marinos, en la orilla de un canal. Uno frente al otro. Caribdis (hija de Poseidón), del lado de Sicilia, formaba grandes remolinos que succionaban los barcos. Escila, por su parte, con cuerpo de mujer y cola de pez, los devoraba. Cuando las embarcaciones intentaban evitar a uno, pasaban muy cerca del otro y viceversa. La mitología griega nos plantea el dilema que enfrentó Ulises; quien, al optar por acercarse a Escila, perdió a seis hombres… pero si hubiera pasado cerca de Caribdis, habrían muerto todos. De cualquier modo, un resultado desastroso que en nuestros días, nadie en su sano juicio celebraría.

Se opta por el mal menor ante un auténtico dilema ético; y me refiero a uno auténtico, no a un pseudo dilema. Es decir, cuando el individuo está obligado a actuar y a tomar una decisión; y ninguna de las alternativas es deseable. Apelar a este criterio, implica que realmente se han descartado todas las posibilidades. Todas.  

Aquí es importante señalar que la ética clásica presupone que un acto moralmente malo nunca se ejecuta ni se elige por sí mismo. Así, hay un fuerte conflicto de conciencia al tener que elegir entre dos cosas: una mala y otra peor. Lo cual es un innegable avance, sobre todo, tomando en cuenta que también hay quienes dicen que las muertes de civiles inocentes son daños colaterales.

Pero el conflicto del mal menor entra en contradicción con otros principios éticos, que indican que nunca es lícito cometer un mal. Recordemos, por ejemplo, que Sócrates sostiene que siempre es mejor sufrir una injusticia, que cometerla… vaya, ni siquiera es válido cometerla para evitar una injusticia mayor.

El principio del mal menor está presente en la ética clásica, con Aristóteles y los estoicos y otras escuelas en las que no se afirman valores morales absolutos, sino criterios que se aplican entre casos diferentes. Desde otras perspectivas más conservadoras, en cambio, se debe tomar en cuenta que, propiamente hablando, un mal moral nunca se puede considerar como “mal menor”; sobre todo si se trata de algo que podría haberse evitado, pero no se hizo, por negligencia.

Todo esto se resume en el principio fundamental que nunca se puede cometer el mal para conseguir un bien. Es decir, este criterio del mal menor se aplica correctamente sólo de manera muy limitada y en ocasiones bien definidas.

Muchas veces, el criterio del mal menor es en realidad, colaboracionismo.

El 30 de octubre de 1949, durante la ocupación alemana en Francia, el primer ministro Philipe Pétain pronunció un discurso en la radio, en el que exhortaba a los franceses a colaborar con el gobierno nazi. Esa actitud da nombre al colaboracionismo, tristemente célebre. Pero no fue exclusiva de Francia. También se dan ejemplos tristemente similares en Grecia, Croacia, Hungría, Países Bajos y Austria (tal vez recordarán la última parte de la película The sound of music, conocida en México como La novicia rebelde, en la que la familia Von Trap debe escapar a Suiza después de interpretar Edelweis, una canción considerada reaccionaria en ese contexto colaboracionista). Entre varios pintores, escritores y artistas hay nombres supuestamente ligados al colaboracionismo: Coco Chanel, Jean Cocteau, Edith Piaf, Picasso, Camus, Sartre y Simone d Beauvoir. 

¿Traidores o pragmáticos? ¿Héroes o villanos? ¿Colaboracionismo o mal menor? ¿Cuál es cuál? ¿Hasta dónde llega uno y empieza el otro?

Hay que decir que, aunque exista la obligación moral de elegir el mal menor, el que haya obligación de hacerlo no exime de culpabilidad o responsabilidad a quien tomó la decisión, no debe defenderse lo indefendible. 

Si bien es cierto que hay que saber elegir las batallas, tampoco se vale tomar de pretexto el dilema del mal menor, para cubrir una decisión previa tomada con negligencia. No hay principio ético que avale eso. Tampoco es válido hablar desde el cinismo de quien en su momento, pudo haber hecho algo y no lo hizo (vgr, ex presidentes Fox y Calderón).

Sí, ya sé que en política las cosas son distintas. Ayer, para respaldar las críticas, varios andaban citando a Churchill y Maquiavelo con eso de escoger la deshonra/desorden sobre la guerra y obtener ambas. No sé si Maquiavelo, o Churchill mismo, sean el mejor ejemplo a seguir. Tampoco sé de análisis políticos, sólo un poco de filosofía. Las aguas son turbias y el canal, estrecho. De cualquier modo, los monstruos correspondientes nos esperan para devorarnos; cada uno en su orilla.

@vasconceliana

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