Los jabalíes, una de las especies invasoras más dañinas, liberan cada año las mismas emisiones que un millón de automóviles (artículo de The Conversation)

Foto: Michal Renčo / Pixabay, CC BY-NC.

Christopher J. O’Bryan, The University of Queensland; Eve McDonald-Madden, The University of Queensland; Jim Hone, University of Canberra; Matthew H. Holden, The University of Queensland y Nicholas R Patton, University of Canterbury

Los cerdos salvajes, también conocidos como cerdos ferales, cerdos asilvestrados o jabalíes, son una de las especies invasoras mas dañinas del planeta. Son reconocidos por dañar la agricultura y la biodiversidad.

El principal motivo por el cual los cerdos salvajes son tan dañinos es porque voltean el suelo a gran escala, como si fueran tractores arando el campo. Nuestro nuevo estudio es el primero en calcular el alcance global de este problema y sus implicaciones en relación con las emisiones de carbono.

Nuestros hallazgos son asombrosos. Hemos descubierto que la superficie de suelo removido por los cerdos salvajes es equivalente a la superficie de Taiwán. Y liberan 4,9 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, lo mismo que un millón de coches.

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Una gran porción del carbono del planeta es almacenada en el suelo, por lo tanto, liberar aunque sea una pequeña fracción de éste carbono a la atmósfera puede tener un enorme impacto para el cambio climático.

El problema con los cerdos

Los cerdos salvajes (Sus scrofa) son nativos de Europa y Asia, pero hoy viven en todos los continentes, excepto la Antártida, siendo uno de los mamíferos más ampliamente repartidos por el planeta. Se calcula que tres millones de cerdos salvajes viven en Australia.

Se estima que destruyen cultivos y pastos por un valor superior a 100 millones de dólares australianos (60 millones de euros) en Australia, y más de 270 millones de dólares US (228 millones de euros) en solo 12 estados de los Estados Unidos de América.

También se ha descubierto que los cerdos salvajes amenazan directamente a 672 especies de vertebrados y plantas en 54 países. Entre ellas se encuentran las ranas terrestres australianas, las ranas arborícolas y múltiples especies de orquídeas, ya que los cerdos destruyen sus hábitats y las devoran.

Se cree que su distribución geográfica se ampliará en las próximas décadas, lo que sugiere que sus amenazas para la seguridad alimentaria y la biodiversidad probablemente empeorarán. Pero aquí nos centramos en su contribución a las emisiones de carbono globales.

Su huella de carbono

Investigaciones anteriores han puesto de manifiesto la posible contribución de los cerdos salvajes a las emisiones de gases de efecto invernadero, pero sólo a escala local.

Uno de estos estudios se llevó a cabo durante tres años en bosques de Suiza. Los investigadores descubrieron que los cerdos salvajes provocan un aumento de las emisiones de carbono del suelo de alrededor del 23% anual.

Otro estudio realizado en la Reserva Natural Nacional de las Montañas Jigong, en China, descubrió que las emisiones del suelo aumentaron en más de un 70% anual en los lugares perturbados por los cerdos salvajes.

Para descubrir cuál es el impacto a escala mundial, realizamos 10 000 simulaciones de los tamaños de las poblaciones de cerdos salvajes en su distribución no nativa, incluyendo América, Oceanía, África y partes del sudeste asiático.

Para cada simulación, determinamos la cantidad de suelo que alterarían usando otro modelo de un estudio. Por último, utilizamos estudios de casos locales para calcular la cantidad mínima y máxima de emisiones de carbono ocasionadas por los cerdos salvajes.

Y calculamos que el suelo que los cerdos salvajes alteran cada año en todo el mundo es probablemente de entre 36 214 y 123 517 kilómetros cuadrados, es decir, los tamaños de Taiwán e Inglaterra.

La mayor parte de este suelo alterado y las emisiones asociadas ocurren en Oceanía debido a la gran presencia de cerdos salvajes y por la cantidad de carbono almacenado en el suelo en esta región.

¿Cómo se liberan las emisiones al remover el suelo?

Los cerdos salvajes utilizan su duro hocico para remover el suelo en busca de hongos, invertebrados o raíces. Este comportamiento similar al del arado suele alterar el suelo a una profundidad de entre cinco y 15 centímetros, que es aproximadamente la misma profundidad que el arado de los cultivos hecho por el humano.

Los cerdos salvajes remueven el suelo en busca de alimento, como hongos, invertebrados y raíces de plantas. University of Kentucky, Department of Forestry and Natural Resources, Forestry Extension.

Debido a que los cerdos salvajes son muy sociales y comúnmente se mueven en grandes grupos, pueden destruir completamente una parcela pequeña para alimentarse. Esto los convierte en enemigos del carbono orgánico almacenado en el suelo.

En general, el carbono orgánico del suelo es resultado del equilibrio entre la entrada de materia orgánica en el suelo (por ejemplo, los hongos, los residuos animales, el crecimiento de las raíces y la hojarasca) y su salida (por ejemplo, la descomposición, la respiración y la erosión). Este equilibrio es un indicador de la salud del suelo.

Cuando se alteran los suelos, ya sea al arar un campo o por los efectos de animales al remover el suelo o hacer su madriguera, se libera carbono a la atmósfera como gas de efecto invernadero.

Esto se debe a que al ser removido, el suelo queda expuesto al oxígeno atmosférico, que promueve el crecimiento rápido de microrganismos. Estos nuevos microrganismos vigorizados descomponen la materia orgánica que contiene carbono.

Duro y astuto

El control de cerdos salvajes es increíblemente difícil y costoso debido a su comportamiento astuto, su fuerte carácter y su rápida tasa de reproducción.

Por ejemplo, los cerdos salvajes son conocidos por sortear trampas si han sido capturados previamente, y son hábiles a la hora de cambiar de comportamiento para escapar de los cazadores.

En Australia, algunos de los esfuerzos para controlar las poblaciones de cerdos salvajes son las batidas organizadas, la instalación de trampas y cercos, y programas de control aéreo.

Algunos de estos métodos de control pueden también causar considerables emisiones de carbono, como por ejemplo el uso de helicópteros para el control aéreo y el uso de otro tipo de vehículos para la caza. Sin embargo, los beneficios a largo plazo de la reducción de los cerdos salvajes pueden compensar con creces estos costes.

Trabajar para reducir las emisiones globales no es una tarea sencilla, y nuestro estudio es una herramienta más en la caja de herramientas para evaluar las amenazas de esta especie invasora ampliamente diseminada.

Christopher J. O’Bryan, Postdoctoral Research Fellow, School of Earth and Environmental Sciences, The University of Queensland; Eve McDonald-Madden, Associate professor, The University of Queensland; Jim Hone, Emeritus professor, University of Canberra; Matthew H. Holden, Lecturer, School of Mathematics and Physics, The University of Queensland y Nicholas R Patton, Ph.D. Candidate, University of Canterbury

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

The Conversation
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