Inicio Nacional Lo expresidente no quita lo cínico: Zedillo y Calderón muerden su propia...

Lo expresidente no quita lo cínico: Zedillo y Calderón muerden su propia lengua. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Fotos: Cuartoscuro.

Por: Ivonne Acuña Murillo

En el Foro “20 años de FIL: Democracia y Libertad”, llevado a cabo el 21 de octubre, en Madrid, España, dos expresidentes mexicanos, Ernesto Zedillo Ponce de León (EZPL) y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa (FCH), se mordieron la lengua al criticar los populismos en América Latina volteando a ver a México, el primero, y al actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el segundo. El cinismo “no anda en burro” diría una popular y conocida actriz cómica mexicana. Si adivinó usted, la India María.

Mucha cola que les pisen tienen ambos exmandatarios, pero el cinismo les hace olvidar que son actores de las acciones que critican, las cuales contribuyeron de manera negativa a la situación actual del país. Emulan, pero al revés, lo dicho por López Obrador en torno a que en el pasado están las causas de nuestros males. Como en un juego de palabras, pretenden hacernos creer que el futuro se resquebraja y que el mal está en el presente, dejando de lado que cuando la actual administración llegó al poder ya ellos, y otros de sus antecesores, habían expropiado el futuro de las nuevas generaciones y se habían encargado de destruirlo con medidas que nos han llevado a la precariedad económica y a una violencia desbordada, inédita en tiempos de paz.

¡Vaya desmemoria! Desde su pedestal de exmandatarios, ese que les unge de sabiduría y experiencia, o al menos eso creen, obvian a propósito aquellos hechos por los que habría que reprocharles y conducirlos al basurero de la historia, cerrando bien la puerta y tirando la llave para que no vuelvan a salir. Abusan no solo de su posición privilegiada, una especie de fuero invisible, sino de la decisión de aquel a quien critican para no llevarlos ante la justicia a responder por aquellas acciones que han convertido a México en el ejemplo del país donde todo pasa y no pasa nada, donde vivir duele, donde morir violentamente, ser secuestrado o desaparecida es una posibilidad latente y un temor compartido por todos y todas, donde abundan los trabajos precarios y la inseguridad laboral, la falta de seguridad social, de salarios dignos, de certidumbre respecto del futuro, donde ser ciudadano y ciudadana exige no casarse con las declaraciones grandilocuentemente cínicas de un Zedillo salido de las sombras del retiro o de un Calderón que se niega a aceptar que ya no tiene el poder.

Qué difícil resulta soltar la batuta cuando la orquesta te ha destituido o tu periodo ha concluido. ¡No me voy y no me voy! Parecieran gritar al tiempo que se dicen demócratas consumados y no aceptan que la ciudadanía, 30 millones 113 mil, 483 votantes, se haya decantado por una opción distinta a la que ambos representan.

Pasado el toro, Zedillo y Calderón asumen que lo lograron, que hicieron de México un país mejor. ¡Vaya memoria! ¿Selectiva? ¡Sin duda! Y desde el olvido voluntario se atreven a hablar en el foro “20 años de FIL: Democracia y Libertad”, donde desvergonzadamente participaron para exponer sus “sabias” opiniones en torno al futuro de la democracia en América Latina.

Zedillo dijo, entre otras cosas, que:

Estamos viendo que muchos gobiernos han surgido como los populismos clásicos prometiendo que el maná caerá del cielo; fórmulas mágicas para resolver nuestros problemas y culpar siempre a los otros, los otros pueden ser el pasado, los extranjeros, o hasta gente de este lado del océano (del continente europeo) y nunca se reconoce la responsabilidad propia para enfrentar y resolver esos problemas. Esa es la historia del populismo porque accede al poder con demagogia, ah, pero eso sí, en estos casos, la mayoría de esos liderazgos populistas accedieron al poder gracias a la democracia que otros construyeron. Toman el poder con la democracia y la primera tarea es empezar a erosionar, a destruir la democracia que con tanto trabajo otros construyeron.

Ciertamente Zedillo no ofreció soluciones mágicas ni populismo, aunque llama la atención que en campaña presidencial, después del asesinato de Luis Donaldo Colosio, ofreciera atacar problemas más asociados al pueblo que a las élites: justicia para todos vía una reforma y modernización del sistema de justicia, seguridad, empleo digno y bien remunerado, apoyo a las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes), crecimiento económico, todo poniendo en el centro a “la persona”, misma que sería el eje de su plan de gobierno.

Amarga desilusión cuando el llamado por Carlos Salinas de Gortari “error de diciembre” se tradujo en: “ Las tasas de interés internas se dispararon del 20% a finales de 1994 al 109% en el tercer mes de 1995. El salario sufrió deterioro. Más de 7 mil empresas quebraron. El mercado interno se contrajo y sobrevino el desempleo. Una gran parte de los que debían a los bancos ya no pudieron pagar. Si en 1990 la cartera vencida alcanzaba un 20% del capital total de los bancos, en 1995 se elevó hasta el 93.8%.” (Jorge Alonso, “FOBAPROA: un crimen más del partido de Estado”, Envío digital, Número 199, octubre 1998).

Qué bueno que no fue populismo ganar la silla presidencial vía el programa “Solidaridad”, creado por Carlos Salinas de Gortari y con la campaña del miedo que sacó provecho de dos asesinatos políticos ocurridos el 23 de marzo y el 28 de septiembre de 1994, el de Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato del PRI a la presidencia de la República, y el de José Francisco Ruíz Massieu, secretario general del PRI, respectivamente, antecedidos del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo el 24 de mayo de 1993 y de la oportuna aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) el 1 de enero de 1994.

Por supuesto, no puede acusarse a Zedillo de populista cuando lo último que se acordó de mirar fue al pueblo, bueno, corrigiendo, lo hizo cuando rescató a los bancos y trasladó a mexicanas y mexicanos comunes la obligación de pagar dicho rescate: 43,000 millones de pesos cada año, durante 50 años.” (Diego Ventura, “Conoce el Fobaproa, la deuda bancaria que los mexicanos seguirán pagando por medio siglo”, Business Insider México, 5 de agosto de 2020).

El pomposo programa conocido como Fobaproa (Fondo Bancario de Protección al Ahorro), terminó rescatando a empresarios corruptos. Creado en 1990, el Fobaproa, fue un esquema que estaba diseñado como un seguro para los depósitos bancarios de los ahorradores, pero tras el “error de diciembre” de 1994, tuvo que ser utilizado por el gobierno de Zedillo para devolverle solvencia a los bancos y proteger el ahorro de sus clientes. Pero al implementarse el rescate se descubrió que algunos de los bancos beneficiados estaban involucrados en casos de fraude, evasión fiscal y malas prácticas bancarias por parte de algunos empresarios. Los casos más sonados fueron los de Carlos Cabal Peniche, propietario de Banca Cremi y Banco Unión (hoy inversionista de Interjet); el fallecido Jorge Lankenau, dueño de Banca Confía y Ángel Rodríguez “El Divino”, propietario de Banpaís. (Diego Ventura…).

“Fue tal la insolvencia de los bancos durante la crisis de 1994, que el Fobaproa terminó absorbiendo su cartera vencida en los siguientes años, hasta acumular una deuda de 552,300 millones de pesos, equivalentes al 11% del tamaño de toda la economía mexicana de ese entonces, por lo cual tuvo que ser convertida a deuda pública en 1999 y que hasta hoy, la ciudadanía continúa pagando con sus impuestos”. (Diego Ventura…).

Así visto, con Zedillo no bajó maná del cielo, al menos no para el pueblo, pero cabría preguntarse si descendió para ciertas élites bancarias y familiares de políticos que alcanzaron a beneficiarse de las transacciones del Fobaproa, convertido en el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB), en diciembre de 1998, con lo cual queda de manifiesto que el exmandatario muerde su propia lengua. Basta recordar que Mario Beauregard, secretario ejecutivo del IPAB aceptó la asignación, mediante subasta pública, de 1,700 casas con valor de 3,000 pesos mexicanos cada una a la firma Construcciones Prácticas, propiedad de Miguel Khoury Siman, amigo de Manuel Bribiesca Sahagún (hijo de Martha Sahagún de Fox), supuesto proveedor de material de PVC, a través de su empresa Conductores Mexicanos. Dichas casas, cuyo valor era infinitamente superior, fueron confiscadas a sus poseedores cuando no pudieron pagar sus deudas bancarias. (La Redacción, “Acepta el IPAB que vendió 1,700 casas a socio de Bribiesca”, Proceso, 13 de octubre de 2005).

Se duele Zedillo de que “los populistas” lleguen al poder por la vía democrática y desmonten después las instituciones que les permitieron llegar. Cabe preguntarse ¿de qué democracia habla Zedillo? ¿De la que permite beneficiar a un grupo en detrimento del bienestar de las grandes mayorías?; ¿de la que ha permitido que las élites políticas y económicas se enriquezcan a costillas del resto de la población?; ¿de la que abre el camino para ocupar la silla presidencial después de un magnicidio? Habrá que preguntarle.

Para concluir y de manera contradictoria, Zedillo critica a quien, entiéndase López Obrador, recupera recetas del pasado, actitudes políticas e incluso ideologías “que son parte del fracaso del pasado de América Latina y eso es terrible”, para después decir, en torno a lo que considera un mal manejo de la pandémica de Covid-19, “que esto se debe a que no se continúa con los proyectos o reformas que se hacen en gobiernos anteriores”. El expresidente cantinflea además de darse un balazo en el pie. En primer lugar, reconoce que las recetas del pasado, ese que él habita, son la causa del fracaso de América Latina, a menos, claro, que México no forme parte de esta; en segundo lugar, sostiene que el mal manejo de la pandemia se dio por no continuar con los proyectos o reformas anteriores, en pocas palabras, las recetas del pasado. Esta confusión, supone cuestionarse en torno a la “conveniencia democrática” de seguir operando bajo las instituciones que en el pasado son la causa de un presente caótico y la falta de un futuro pensado como la posibilidad de una vida mejor.

Por su parte, Calderón dijo también:

Que la mexicana “Es una democracia que está a punto de caer y a punto de caer me refiero quizá en un mes más”. Para sostener su dicho citó cuatro pruebas del test de la democracia que, por supuesto, AMLO no pasa, pero él sí. Juzgue usted.

La primera: “El poderoso acepta o rechaza, con palabras o con acciones, el juego democrático. Y afirmo que el poderoso de México rechaza el juego democrático, no solo porque nunca ha reconocido el resultado de una elección, salvo en la que él ganó (sonrisa) y por poco lo desconoce también ¿no?”. Lo que Calderón deja de lado es que él ganó las elecciones de 2006, “haiga sido como haiga sido”, para ser más exactas, gracias a un fraude electoral cuyas pruebas saltaron a la vista (leer: Ivonne Acuña Murillo, Sociedad_dividida.pdf , Foro Multidisciplinario UIC, No. 2, octubre-diciembre de 2006,).

Para reforzar su punto, Felipe de Jesús ofrece otro ejemplo: “Otro acto antidemocrático es el ataque constante al INE, le ha bajado presupuesto, agrede a sus consejeros, los amenaza. Ahora, por eso digo que el mes próximo puede caer la democracia, tiene una reforma que pretende desaparecer al INE, a la autoridad electoral que creamos (sic) con el presidente Zedillo y poner en su lugar a autoridades que van a ser electas popularmente. Es decir, las huestes del partido del presidente decidiendo la suerte de las elecciones. Amenaza y chantajea a fin de someter a los otros poderes…”. Igualmente, el expresidente hace trampa y deja fuera el papel protagónico que algunos consejeros del INE han desempeñado en contra del presidente, su gobierno y su partido.

Segunda prueba del test de democracia: “El que tiene el poder rechaza la legitimidad de sus oponentes o no, por supuesto que no (no queda claro si sí o si no AMLO rechaza dicha legitimidad). No hay una visión de que un ciudadano tiene el derecho a discrepar del presidente, sino que somos (Calderón recurre con frecuencia al uso del “nosotros”, obviando que él no es un “nosotros” como los demás a menos que solo se refiera a expresidentes) ‘conservadores’, ‘fifis’, que por cierto entiendo es un apodo del siglo XIX de un carácter homofóbico, porque ‘fifi’ es un rico amanerado en aquella época”. Tendrán los “fifis” que decirle a Calderón “no me ayudes compadre”, por aquello de que les agregó lo de “amanerados”.

Y continua: “No solo se desconoce la legitimidad sino se persigue a los adversarios, se nos persigue más bien. El principal candidato opositor a López Obrador (en alusión a Ricardo Anaya), independientemente de mis discrepancias con él (tal vez se refiere a que Anaya le arrebató la candidatura del PAN a su esposa Margarita Zavala y de que prácticamente los obligó a abandonar su partido), está perseguido y protegido en Estados Unidos por acusaciones absurdas. Yo mismo tengo seis carpetas de investigación en mi contra de carácter penal de las cosas más ridículas que luego puedo platicar (sonrisa).” Si ajustar cuentas a expresidentes hubiera estado en la agenda de AMLO, ni Calderón ni Zedillo hubieran participado en el foro citado y mucho menos se hubieran sentido en la libertad de arrojar todo el lodo que han lanzado contra el mandatario que, a diferencia de ellos, si fue elegido democráticamente y no ha tenido que transitar su mandato entre gritos de “espurio” y mentadas de madre como cierto expresidente sin memoria.

Tercera prueba, “Se tolera o se fomenta la violencia y el Ejército y las Fuerzas Armadas tienen instrucciones del presidente de no combatir a la delincuencia, […] esto ha provocado algo que me parece un problema medular en México que es la captura del Estado por parte del crimen organizado, es decir, hay regiones del país que hoy están ya en manos del crimen organizado y el narcotráfico.” ¡Vaya una confesión! ¿Pues que no fue así como él mismo dejó al país al final de su administración cuando trato de convencernos, con inmisericorde spotiza, que íbamos ganando la guerra contra el narco y las bandas de la delincuencia organizada? Sí que la memoria es selectiva.

Tal vez Calderón extraña los días en que morían personas bajo fuego cruzado, se nos decía, en enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas, a su mando, y las bandas del narco y la delincuencia organizada. No hay que olvidar que en su sexenio se dio un incremento del 192.85% respecto de los homicidios cometidos durante la administración de Vicente Fox en que se registró un decremento de 1.62%. (“Homicidio a lo largo de los sexenios; con Calderón repuntó, una montaña rusa con Peña y con AMLO, una meseta”, El Universal, 26 de julio de 2022). El saldo de Calderón ascendió a 120 mil 463 muertes violentas o como él mismo les llamó “efectos colaterales”. Tendencia imparable al punto de que durante la actual administración, en que se ha buscado frenar de manera pacífica la “declarada” guerra contra el narco, el número de personas muertas de manera violenta asciende a 121 mil 655. (Lidia Arista, “Gobierno de AMLO supera los 120,000 homicidios del sexenio de Calderón”, Expansión Política, 20 de junio de 2022).

Cuarta y última, “El poder amenaza o restringe las libertades civiles incluyendo las de la prensa.” ¿Habrá olvidado Calderón lo que les hizo a los periodistas José Gutiérrez Vivó y a Carmen Aristegui obstaculizando la libertad de prensa que hoy tanto defiende?

No se puede olvidar el trato dado por este expresidente a Gutiérrez Vivó, con las consecuencias ya conocidas en contra de un periodista, su carrera y proyectos noticiosos, comenzando por las advertencias denunciadas: “Parecerá increíble lo que voy a expresar, pero estoy muy consciente de lo que estoy diciendo. Nunca me había tocado, en 40 años, que antes de que se tomara posesión de un cargo se mandara un recado diciendo ‘están castigados’, ‘vamos a ver cómo se comportan’, ‘vamos a ver su conducta’, ‘no nos importa que transmitan la información de esta oficina de la Presidencia’, ‘qué pueden hacer’, ‘y sí se portan bien, en algún momento les dará una audiencia el señor presidente (Calderón) para llegar a un arreglo’”, comentó Gutiérrez Vivó en la entrega de reconocimientos del Club de Periodistas de México, el 6 de diciembre de 2006. (Laura Poy, “El equipo de Calderón lanza amenazas contra comunicadores: Gutiérrez Vivó”, La Jornada, 7 de diciembre de 2006).

Respecto de Aristegui no puedo evitar hacer un símil entre Calderón, como presidente, y el conductor ebrio que conducía, el 19 de octubre, uno de los trenes de la Línea 2 del Metro de la Ciudad de México. Erick “N” abrió accidentalmente, debido a los efectos del alcohol, las puertas del Metro que daban a las vías, razón por la cual fue denunciado por los pasajeros y obligado a abandonar la operación del tren. Una de las usuarias lo increpó gritándole: “Eres un peligro para la comunidad” y otra comentó “Mira como viene, ¿así o más ebrio?”.

Si esto se dice de un conductor que tiene bajo su responsabilidad cientos de vidas, ¿qué podría decirse de un presidente que tuvo bajo su protección a más de cien millones de personas? y que no tuvo siquiera la atención de aclarar si tenía problemas con el alcohol cuando la periodista Carmen Aristegui se lo preguntó, cuestionamiento que le costó ser despedida, a raíz de una manta que el diputado Gerardo Fernández Noroña colocó en la Cámara de Diputados, el 3 de febrero de 2011, y en la que podía leerse: ¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto? No, ¿verdad? ¿Y por qué lo dejas conducir el país?

A esta última prueba agregó Calderón las tres p’s: populismo: ofrecer soluciones fáciles a problemas que no tienen soluciones fáciles; polarización: la demonización sin descanso del adversario. Al respecto, ¿ya olvidó Calderón que se le hizo fácil sacar al Ejército a las calles para realizar funciones de seguridad pública? ¿No recuerda tampoco que él y Vicente Fox Quesada, otro exmandatario, asesorados por el publicista español Antonio Solá, comenzaron la polarización que actualmente se vive con la campaña “AMLO es un peligro para México”? Aquí sí pensé que su lengua comenzaría a sangrar profusamente al recordar que justo eso es lo que le ha hecho a López Obrador, “demonizarlo”, y que no ha cesado en sus ataques a pesar de que AMLO es hoy el presidente de la República, profundizando, de la mano de la élite política a la que pertenece y que se cree dueña de México, la polarización.

Agregó a lo anterior la división del imaginario colectivo (tocándose la cabeza) en dos grupos: una élite corrupta y codiciosa y el pueblo sabio y bueno. Confieso que creí que iba a decir: amlovers y amlohaters, por aquello de las polarizaciones. ¡Perdón me debrayé! y extravié la tercera “p”.

Después de lo expuesto no queda más que reconocer que “lo expresidente no quita lo cínico” y que, en más de una ocasión, Zedillo y Calderón mordieron su propia lengua.

<em>Ivonne Acuña Murillo.</em><br>
Ivonne Acuña Murillo.

Socióloga feminista, académica de la Universidad Iberoamericana. Analista política experta en sistema político mexicano y género. Autora de más de 250 artículos periodísticos y 25 académicos publicados en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha contribuido al análisis del presente y el futuro de un país que se desgarra en múltiples medios escritos, radiofónicos y televisivos, tanto nacionales como internacionales. X: @ivonneam

Hallan sin vida a Yorleni Barragán, estudiante que sufrió un accidente en moto y luego fue “auxiliada” por un automovilista (nota de Abigail Saucedo en Quinto Poder)

La joven desapareció tras un accidente vial en Michoacán. Su cuerpo fue localizado días después y la Fiscalía ya investiga el caso. Abigail Saucedo Castro | Quinto Poder La búsqueda de Yorleni Berenice Barragán García terminó con un desenlace que ha conmocionado a habitantes de la región de Los Reyes y Jacona, en Michoacán. La joven de 27 años, estudiante de…

Deja un comentario

Discover more from Julio Astillero

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading