Las lecciones que el Culiacanazo nos dejó (por Juan Veledíaz en OEM-Informex)

Foto: Jesús Verdugo/OEM-Informex.

Hasta la fecha no está claro hasta qué punto este suceso se trató de una suma de fallas de inteligencia, contraingeligencia y en la toma de decisiones.

Juan Veledíaz

Culiacán, Sin.- A las 14 horas del jueves 17 de octubre de 2019, una sección compuesta por 35 elementos del Grupo de Análisis de Información del Narcotráfico (GAIN), militares preparados en operaciones especiales, apoyados por ocho efectivos de la Guardia Nacional (GN), llegaron en siete vehículos y dos patrullas a las afueras de la casa en la zona de Tres Ríos donde se encontraba Ovidio Guzmán López.

Minutos después comenzó la movilización con una incursión al interior del inmueble donde estaba el hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán con su familia.

Pasadas las 14:15 horas, Ovidio fue detenido y en pocos minutos a las afueras del lugar comenzó un fuerte tiroteo entre un grupo armado que llegó al lugar y los soldados que formaban el primer anillo de protección de la operación.

En términos militares, los 35 efectivos del GAIN y los ocho de la GN formaban parte del “círculo interno” de la operación. El que debía dar protección adicional a la operación estaba compuesto por tropas de la Novena Zona Militar, que tiene su sede en Culiacán, efectivos de la GN, soldados del 94 batallón de infantería, elementos de la 24 Compañía de Infantería No Encuadrada (C.I.N.E.) y militares del tercer batallón de operaciones especiales y del 110 de infantería.

Este circuló falló en su propósito ya que los soldados del 94 batallón no llegaron al punto que debían asegurar pues fueron agredidos en su ruta.

En resumen, la seguridad exterior no se materializó por la extensa movilización en Culiacán de sicarios.

El peso de la operación recayó en la unidad especial del GAIN, quienes habían llegado a Culiacán apenas el 9 de octubre y no conocían el terreno, además de que les faltó información de inteligencia sobre la capacidad de reacción de los grupos al servicio del Cártel de Sinaloa.

La operación coordinada por los hermanos Guzmán para el rescate de un miembro del clan, apoyados por las huestes de Ismael ‘El Mayo’ Zambadaque se movilizaron desde el sur de Sinaloa y la zona serrana, originó que en menos de una hora fueran rodeadas las bases militares en Cosalá, en la sierra; en Costa Rica, donde está el cuartel de la Policía Militar, y en el Fuerte, al norte del estado.

Los grupos criminales tomaron la iniciativa debido al factor sorpresa, mejor conocimiento del terreno y una estrategia de propaganda en redes sociales que sembró desconcierto en las fuerzas de seguridad y atemorizó a la población para que no saliera de sus casas.

Estas acciones fueron sólo el primer paso de la estrategia para el rescate de Ovidio, pues para las cuatro de la tarde formaban inició una segunda ofensiva criminal.

Durante ésta, el general Maximiliano Cruz Ramos, comandante de la Novena Zona Militar, salió del cuartel acompañado de dos oficiales y 47 efectivos de tropa para rescatar a un pelotón retenido por sicarios en la caseta de cobro de la salida sur de Culiacán.

El general y sus hombres fueron emboscados en tres puntos diferentes del trayecto. Pese a ello siguió su ruta.

Momentos antes, la unidad habitacional militar había sido atacada con granadas que no explotaron al faltarles distancia. En ese lugar un sargento jugaba con unos niños, los pistoleros lo observaron y fueron sobre él, los menores corrieron pero a él se lo llevaron.

Los sicarios lanzaron otra granada que tampoco explotó y algunos entraron a los departamentos donde no encontraron a nadie, pues la gente salió por las ventanas, otros se escondieron en los closets.

Tras los ataques a la unidad habitacional, el comandante de la 24 C.I.N.E salió y fue atacado en los mismos puntos donde momentos antes había sido emboscado el general Cruz Ramos.

A las 17:49 se ordenó desde la Ciudad de Méxicoun repliegue táctico, se retiraron las fuerzas de la operación y se abortó la misión. Ovidio Guzmán López fue liberado y minutos después uno de los grupos armados soltaron al oficial y su pelotón que habían sido retenidos en la caseta de cobro.

A un año de distancia, ¿qué falló en el Jueves Negro?

De acuerdo a altos mandos militares consultados en las últimas semanas, faltó claridad y se cometió el error de dejar en los escalones más bajos la responsabilidad operativa. Esto impidió tener el control de la operación y que la información fluyera por los conductos adecuados y llegara a los altos mandos.

Hubo fallas graves en la línea de mando, la falta de claridad impidió reaccionar de forma adecuada. Los diagnósticos fueron erróneos y afectó la toma de decisiones que elevó los riesgos.

Faltó información sobre la capacidad de movilización de los distintos grupos que llegaron de poblaciones aledañas y de municipios distantes como el sur y la sierra de la entidad. Fue evidente la ausencia de un vínculo entre los análisis de inteligencia y las operaciones, los planes militares no consideraron variables y redundó en una ejecución desarticulada e improvisada.

Otros especialistas como la profesora e investigadora en temas de seguridad nacional Paloma Mendoza Cortés, consideraron que “los analistas de inteligencia fallaron en la anticipación del uso del ciberespacio como teatro de operaciones para difundir desinformación y pánico entre la población, como un acto de guerra sicológica”.

Este fallo se sumó a la incomunicación y opacidad en la toma de decisiones, que abonó al descontrol en una situación crítica.

A un año del Culiacanazo, no está claro hasta qué punto este suceso se trató de una suma de fallas de inteligencia, contraingeligencia y en la toma de decisiones. Lo más grave es que dejó un precedente para el futuro, donde no faltará quien quiera imitar el suceso.

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