En el pasado marzo de 2026, un diputado del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil (partido en el gobierno) propuso una enmienda de Ley Complementaria que vincula el banco central al ministerio de Hacienda y se propone que elbanco central, además del objetivo de garantizar la estabilidad de precios, mantenga el pleno empleo, suavice las fluctuaciones del nivel de actividad económica y salvaguarde la estabilidad y eficiencia del sistema financiero.
Se señala que “la revisión de la Ley Complementaria N° 179 de 2021 es una necesidad imperiosa para corregir el aislamiento institucional del banco central de Brasil, que actualmente opera bajo un modelo de autonomía marcado por un importante déficit democrático. De hecho, el banco central goza hoy de autonomía absoluta con respecto al poder electo y al programa de gobierno legitimado en las urnas”.
La enmienda se pronuncia contra las altas tasas de interés debido a que “producen una serie de efectos adversos en la economía. Aumenta el costo del capital de trabajo para las empresas, ejerciendo presión sobre los precios y obstaculizando, si no impidiendo, la inversión productiva. También hace imposible que el país alcance el nivel de inversión necesario para su desarrollo económico y social. Las altas tasas de interés también contribuyen al sobreendeudamiento de los hogares, aumentando el estrés financiero de las personas y reduciendo su capacidad de consumo”.
Se afirma que “la autonomía del banco central es absoluta solo en relación con el poder político, pero no con los intereses del mercado financiero” y de ahí que se propone que “la autonomía del banco central no puede ser absoluta frente al poder democráticamente elegido” y de ahí que se pronuncian por una autonomía relativa donde el banco central se vincule a Hacienda, para así conjuntamente cumplir con los propósitos democráticos nacionales de crecimiento, pleno empleo, baja inflación y estabilidad bancaria.
En noviembre de 2018 el partido del Trabajo (PT) en México propuso una iniciativa de ley para cambiar los objetivos de Banxico, donde además de baja inflación, se incorporaba el de crecimiento económico, alto empleo y estabilidad bancaria. Dicha iniciativa se publicó en la Gaceta Parlamentaria, pero no pasó a comisiones, debido a que el coordinador del partido mayoritario en la Cámara de Diputados se opuso a ello.
La economía nacional y la gran mayoría de los países enfrentan severos problemas. Éstos se acentuarán ante la inflación y escasez de productos que se derivan como consecuencia de la guerra en el Medio Oriente, por lo que no se puede continuar con las políticas predominantes que impiden hacer frente a ello.
El contexto de estancamiento, alto subempleo, miseria, fuertes rezagos productivos, alta dependencia de importaciones y de entrada de capitales e incapacidad de la política económica para encarar tal situación, evidencian que no se puede continuar con la autonomía del banco central (que impide financiar al gobierno), con la alta tasa de interés, la austeridad fiscal, la apreciación cambiaria, la libre movilidad de mercancías y de capitales, así como la desregulación del sector bancario y financiero, causante de ello.
El escenario internacional actual está generando escasez de productos y alza de precios, que aumentarán la tasa de interés, las presiones sobre las finanzas públicas y privadas, así como la vulnerabilidad de los mercados de capitales y de divisas y menor crecimiento económico. Ello hace necesario cambiar la política económica para que actúe a favor del sector productivo para reducir importaciones, el déficit de comercio exterior, los requerimientos de entrada de capitales y la vulnerabilidad externa en que ha caído la economía nacional.
No puede continuar la autonomía del banco central que solo sirve a los intereses del sector financiero y no a los objetivos nacionales de crecimiento productivo y de empleo. El gobierno debe financiarse con su propia moneda para abandonar la austeridad fiscal y pueda incrementar la inversión pública para encarar los rezagos productivos, el deterioro de los sectores estratégicos, de la infraestructura, el transporte público (metro), los servicios de salud, de educación, y todos aquellos que han sido afectados por los recortes presupuestales. Debe replantearse la autonomía del banco central y sus objetivos. El banco central debe comprar deuda directa del gobierno a baja tasa de interés, para que la política fiscal actúe en forma contra cíclica para retomar el crecimiento económico, la generación de empleo formal y mejorar los niveles de vida de la población. Ello no será inflacionario, sino que, al incrementarse la capacidad productiva, se compatibilizaría baja inflación con crecimiento económico y alto empleo, lo que actuaría a favor de la estabilidad bancaria.




