La primera narcotraficante en la CDMX: Dolores Estévez “Lola la Chata”. Autor: Teresa Colín Gutiérrez

Por Teresa Colín Gutiérrez

Cuando se habla del tráfico de drogas, usualmente se aborda desde la imagen de los grandes capos, sin embargo, esta visión deja de lado muchos otros aspectos como la participación femenina, tal es el caso de “Lola la Chata”.

Su actividad como traficante de drogas se registró desde la época porfiriana, cuando era una niña, hasta el día de su muerte el 4 de septiembre de 1959. Lo sorprendente es que “Lola la Chata” cuenta con un amplio registro de su trayectoria que se puede encontrar tanto en fuentes hemerográficas, en procesos legales como en la literatura, lo que ha provocado que la reconozcan como la primera mujer “narcotraficante” de lo que hoy es la Ciudad de México:

            “FUE APRENDIDA UNA DISTRIBUIDORA DE DROGAS ENERVANTES (Por Hilo directo) México DF. 5 de julio, 1945 – Dolores Estévez Zuleta o María Dolores Ramos Estévez, alías “Lola la Chata” que durante muchos años fue la reina de la distribución de drogas enervantes en todos los círculos sociales de esta capital, fue aprendida esta mañana por la policía y por acuerdo expreso presidencial, será enviada al penal de las Islas Marías, quedando relegada mientras esté en vigor la Ley de Emergencia. “Lola la chata” fue detenida cuando dormía con su amante en una casucha.”[1]

En la nota, María Dolores es considera “la reina de la distribución de drogas”, una mujer que transgrede la conducta femenina esperada por la sociedad, ya que, además de vender sustancias enervantes, tiene un amante y sin mencionar que es corrupta. Parece ser que esta idea de que Dolores es una mujer muy poderosa viene desde las primeras imágenes que se tienen registradas en los periódicos. El problema es qué tanto podemos creer que ella controlaba una gran cantidad del tráfico de estupefacientes.

Ya para el año de 1953 otra noticia sugiere que se hicieron investigaciones sobre la actividad ilegal de Lola la chata:

DESCUBRIOSE UN CENTRO DE VICIO DE “LOLA LA CHATA”
México D.F., mayo 9. —Un buen golpe dio hoy la policía de Narcóticos, al descubrir hoy uno de los numerosos centros de vicios, propiedad de la traficante Dolores Estévez. […] En ese lugar se expendía y se aplicaba morfina a cuarenta personas diariamente. […] Además, detuvieron a cuatro adictos a la morfina. En el local se encontraron jeringas, goteros, agujas hipodérmicas y otros materiales destinados a servir a los viciosos.[2]

Hasta el año de 1957, parecía que Dolores aún bajo vigilancia podía seguir controlando el mercado de las drogas, sin embargo, es evidente que Dolores no era ni la única mujer, ni la única persona que se dedicaba a la venta de heroína o mariguana en esa época. Otro de los aspectos que contribuyeron al imaginario de la gran “narcotraficante” fue que durante el mismo año, el agente que ayudo en la captura de la mujer en cuestión, Enrique Doblado, fue asesinado.

            Así pues, parece que Lola la Chata cumple con ciertos requisitos que comparte con traficantes masculinos como: tener amantes, ser la poderosa cabecilla de una organización criminal y a pesar de estar detenida, siguió controlando sus negocios y cometiendo agresiones contra hombres de la ley. Lo que acabo de escribir, parece que no solo coincide con el imaginario criminal de la época en que vivió Lola la Chata, igualmente aplica para las descripciones actuales sobre los narcotraficantes.

Debemos entender que de nada sirve saber si Dolores fue la primera mujer en la esfera del tráfico de drogas si no se entiende que ella paso por 5 décadas, en un país que estuvo en transformación, no solo en el aspecto político, también en el ámbito social y cultural. Decir que Dolores fue la primera “narcotraficante” en la Ciudad de México es pensar que la prohibición de ciertas sustancias siempre existió.

Algo importante que se debe mencionar es que, según Elaine Carey dice que La madre de Dolores se dedicaba a la venta de drogas y La chata empezó desde muy pequeña a ser una “mula” para ayudar a su madre en el negocio. Esto ocurrió durante el Porfiriato y según Astorga, los productos que contenían coca o mariguana eran tan comunes que se encontraban en venta dentro de las farmacias.

Tiempo después, los estados unidos en “los años veinte inician con la prohibición del opio y del cultivo de la marihuana”[3] lo cual llevó a México a seguir estos pasos debido a la presión política. Ya para la década de los 30, se aprueba El Reglamento de Toxicomanías, en México. Para este momento, el consumo de drogas era principalmente un tema de salubridad y no un problema de seguridad.

En la presidencia de Lázaro Cárdenas se hace un intento por legalizar las drogas, lo cual no duro mucho, a pesar de los buenos resultados. Para el gobierno de Ávila Camacho se decretó que se detuvieran a los “traficantes de drogas”, a partir de la Ley de Emergencia, por la cual muchas personas fueron confinadas a las islas Marías.

En conclusión, el caso de La chata nos ayuda a comprender que, en primer lugar, el tráfico de drogas no es meramente un fenómeno masculino. En segundo término, podemos entender que la producción, el consumo o la venta de drogas paso por una serie de transformaciones históricas, por lo tanto, la ilegalidad de las mismas es un fenómeno reciente. Por último, más que entender a Dolores como la primera mujer traficante, sería más enriquecedor indagar en el proceso jurídico que llevo y de ahí entender cuál ha sido el comportamiento histórico que ha tenido la justicia mexicana en cuanto a las mujeres traficantes y cómo es que la presencia femenina en el tráfico de Drogas ha impactado o no en cuanto a la creación de leyes.

Bibliografía

  • Astorga, Luis Alejandro, El siglo de las drogas, México, Editorial Debolsillo (contemporánea), 2016, p. 160.

Fuentes Hemerográficas

  • “Fue aprendida una distribuidora de drogas”, El Informador, 5 de julio de 1945, sociales, p. 2.
  • “Descubriose un centro de vicio de Lola la chata”, 9 de mayo de 1953, sociales, p. 12.

[1]“Fue aprendida una distribuidora de drogas”, El Informador, 5 de julio de 1945, sociales, p. 2.

[2] “Descubriose un centro de vicio de Lola la chata”, 9 de mayo de 1953, sociales, p. 12.

[3] Luis Alejandro Astorga, El siglo de las drogas, México, Editorial Debolsillo (contemporánea), 2016, p. 23.

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