La otra emergencia: sin medicamentos contra padecimientos graves (por Verónica Ayala en QuintoPoder)

Por Verónica Ayala/@vayalamty en QuintoPoder

Aunque en los últimos cien días la atención pública en México se ha centrado en la emergencia sanitaria por el Covid-19, desde hace meses persiste en los hospitales públicos del País el desabasto de medicamentos.

Sin duda el caso que más se ha visibilizado es el de los niños con cáncer, cuyos papás han alzado la voz para exigir que sus hijos reciban las quimioterapias que requieren, al verse afectados sus tratamientos por la falta de fármacos.

Sin embargo, se trata de una problemática generalizada en el sistema de salud que afecta de igual manera a pacientes adultos, y no solamente oncológicos sino con distintos padecimientos, a lo largo y ancho del País.

Viven viacrucis por sus hijos

Fidel Sánchez Cruz forma parte del movimiento de padres de niños con cáncer que tienen ya más de un año reclamando porque les han negado medicamentos para sus pequeños, lo que no sólo ha retrasado sus tratamientos y deteriorado su salud, sino que ha costado la vida de algunos.

Su hijo Jesús Francisco, un menor de 5 años de edad, diagnosticado desde hace casi tres años con leucemia, se vio afectado en algún momento al retrasarle su tratamiento porque en el Hospital Federico Gómez, en la Ciudad de México, no contaban con fármacos.


Por Verónica Ayala / @vayalamty

Aunque en los últimos cien días la atención pública en México se ha centrado en la emergencia sanitaria por el Covid-19, desde hace meses persiste en los hospitales públicos del País el desabasto de medicamentos.

Sin duda el caso que más se ha visibilizado es el de los niños con cáncer, cuyos papás han alzado la voz para exigir que sus hijos reciban las quimioterapias que requieren, al verse afectados sus tratamientos por la falta de fármacos.

Sin embargo, se trata de una problemática generalizada en el sistema de salud que afecta de igual manera a pacientes adultos, y no solamente oncológicos sino con distintos padecimientos, a lo largo y ancho del País.

Viven viacrucis por sus hijos

Fidel Sánchez Cruz forma parte del movimiento de padres de niños con cáncer que tienen ya más de un año reclamando porque les han negado medicamentos para sus pequeños, lo que no sólo ha retrasado sus tratamientos y deteriorado su salud, sino que ha costado la vida de algunos.

Su hijo Jesús Francisco, un menor de 5 años de edad, diagnosticado desde hace casi tres años con leucemia, se vio afectado en algún momento al retrasarle su tratamiento porque en el Hospital Federico Gómez, en la Ciudad de México, no contaban con fármacos.

Y aunque tramitó un amparo para que no volvieran a negarle un medicamento a su bebé, como lo llama, Fidel, habitante del Estado de México, ha visto de cerca cómo la mayoría de quienes iniciaron el tratamiento con su hijo han perdido la batalla en el camino.

Ya no queremos que les nieguen el medicamento o quimioterapia y que sigan falleciendo más niños, por eso estamos haciendo esto”, dijo. “Se nos están uniendo de todo el País, de Tijuana, Guerrero, Oaxaca, Guadalajara, Aguascalientes, Querétaro, que vea el Presidente que sí se está escaseando el medicamento en diferentes estados.

“Es una situación muy triste, pero el Presidente y la gente de Salud no quieren ver”, agregó, “no quieren darse cuenta que nosotros no estamos robando, no estamos pidiendo nada regalado, nomás estamos peleando, estamos exigiendo nuestros derechos”.

Los padres han realizado protestas, huelgas de hambre y se han reunido con funcionarios de la Secretaría de Salud federal, sin tener hasta ahora una respuesta clara sobre la falta de medicamentos y el compromiso de que en ningún hospital volverá a faltarles un solo fármaco para sus hijos.

“Nos siguen mintiendo y el cáncer no nos espera, el cáncer sigue avanzando. Nosotros ya no queremos que mueran más niños”, expresó. “Vamos a seguir luchando, exigiendo a la gente de Salud nuestros derechos, para que nuestros hijos terminen sus quimioterapias”.

Aunado a la incertidumbre de que a su hijo le vuelvan a faltar medicamentos para continuar con su tratamiento, Fidel, quien labora como ayudante en un restaurante, hoy enfrenta también la falta de ingresos pues tiene dos meses sin trabajar por la contingencia por el Covid-19 y, al igual que otros padres de niños con cáncer, solventa los gastos de su familia con apoyos que recibe de fundaciones.

“Esta es la peor enfermedad que hay y los medicamentos son muy costosos para uno que va al día, no puede uno comprar un medicamento de 5 mil (pesos), el más barato es de 2 mil 800, y de ahí hay medicamentos que valen hasta 48 mil pesos, 24 mil, estamos hablando de miles”, señaló.

“Por eso le pedimos al Gobierno que nos apoyen con todos estos medicamentos, porque ya han fallecido muchos niñitos por falta de quimioterapia, por falta de medicamentos. Y no sabemos si es problema del hospital o de los que surten, o tienen escondido el medicamento”.

¿Cuántos más tienen que morir?

Yamileth Del Río no corrió con la misma suerte y vio la salud de su hijo Alexis deteriorarse y perder la batalla en escasos tres meses, tras haber padecido la falta de medicamentos.

El pequeño de 3 años de edad, también diagnosticado con leucemia, recibía sus quimioterapias en la Clínica 25 del IMSS, en Monterrey, que atiende no sólo a pacientes de Nuevo León sino de otras entidades de la región como Coahuila, Tamaulipas y Chihuahua.

Aunque desde mediados del 2019 comenzaron a faltar fármacos, su madre cuenta que fue hasta noviembre pasado cuando el tratamiento de su hijo se vio afectado por ello.

“Me decían que no había, que era un desabasto nacional, pero sí se conseguían por fuera los medicamentos y yo tenía que buscar la manera para comprarlos por mi cuenta, haciendo hasta lo que no para conseguir dinero”, señaló

Aunado a la falta de medicamentos que había sufrido y retrasado su tratamiento, la salud de Alexis se deterioró luego de que le postergaran una radioterapia -primero porque las máquinas no funcionaban y después por la falta de anestesiólogos-, tras lo cual en enero sufrió una recaída.

El pequeño falleció el 19 de febrero, tres semanas antes de su cumpleaños número 4.

“¿Qué esperan? ¿Cuántos más tienen que morir para que hagan algo?”, exclamó su madre. “Que se pongan en nuestros zapatos, que se pongan en los zapatos de los papis y de las mamis que todavía están ahí en el hospital, que vayan y se echen una vuelta para que vean cómo es la realidad ahí, porque no es como se las pintan.

“Que les pregunten a los papás qué les ha faltado, no a los directores de las clínicas y hospitales”


Por Verónica Ayala / @vayalamty

Aunque en los últimos cien días la atención pública en México se ha centrado en la emergencia sanitaria por el Covid-19, desde hace meses persiste en los hospitales públicos del País el desabasto de medicamentos.

Sin duda el caso que más se ha visibilizado es el de los niños con cáncer, cuyos papás han alzado la voz para exigir que sus hijos reciban las quimioterapias que requieren, al verse afectados sus tratamientos por la falta de fármacos.

Sin embargo, se trata de una problemática generalizada en el sistema de salud que afecta de igual manera a pacientes adultos, y no solamente oncológicos sino con distintos padecimientos, a lo largo y ancho del País.

Viven viacrucis por sus hijos

Fidel Sánchez Cruz forma parte del movimiento de padres de niños con cáncer que tienen ya más de un año reclamando porque les han negado medicamentos para sus pequeños, lo que no sólo ha retrasado sus tratamientos y deteriorado su salud, sino que ha costado la vida de algunos.

Su hijo Jesús Francisco, un menor de 5 años de edad, diagnosticado desde hace casi tres años con leucemia, se vio afectado en algún momento al retrasarle su tratamiento porque en el Hospital Federico Gómez, en la Ciudad de México, no contaban con fármacos.

Y aunque tramitó un amparo para que no volvieran a negarle un medicamento a su bebé, como lo llama, Fidel, habitante del Estado de México, ha visto de cerca cómo la mayoría de quienes iniciaron el tratamiento con su hijo han perdido la batalla en el camino.

Ya no queremos que les nieguen el medicamento o quimioterapia y que sigan falleciendo más niños, por eso estamos haciendo esto”, dijo. “Se nos están uniendo de todo el País, de Tijuana, Guerrero, Oaxaca, Guadalajara, Aguascalientes, Querétaro, que vea el Presidente que sí se está escaseando el medicamento en diferentes estados.

“Es una situación muy triste, pero el Presidente y la gente de Salud no quieren ver”, agregó, “no quieren darse cuenta que nosotros no estamos robando, no estamos pidiendo nada regalado, nomás estamos peleando, estamos exigiendo nuestros derechos”.

Los padres han realizado protestas, huelgas de hambre y se han reunido con funcionarios de la Secretaría de Salud federal, sin tener hasta ahora una respuesta clara sobre la falta de medicamentos y el compromiso de que en ningún hospital volverá a faltarles un solo fármaco para sus hijos.

“Nos siguen mintiendo y el cáncer no nos espera, el cáncer sigue avanzando. Nosotros ya no queremos que mueran más niños”, expresó. “Vamos a seguir luchando, exigiendo a la gente de Salud nuestros derechos, para que nuestros hijos terminen sus quimioterapias”.

Aunado a la incertidumbre de que a su hijo le vuelvan a faltar medicamentos para continuar con su tratamiento, Fidel, quien labora como ayudante en un restaurante, hoy enfrenta también la falta de ingresos pues tiene dos meses sin trabajar por la contingencia por el Covid-19 y, al igual que otros padres de niños con cáncer, solventa los gastos de su familia con apoyos que recibe de fundaciones.

“Esta es la peor enfermedad que hay y los medicamentos son muy costosos para uno que va al día, no puede uno comprar un medicamento de 5 mil (pesos), el más barato es de 2 mil 800, y de ahí hay medicamentos que valen hasta 48 mil pesos, 24 mil, estamos hablando de miles”, señaló.

“Por eso le pedimos al Gobierno que nos apoyen con todos estos medicamentos, porque ya han fallecido muchos niñitos por falta de quimioterapia, por falta de medicamentos. Y no sabemos si es problema del hospital o de los que surten, o tienen escondido el medicamento”.

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¿Cuántos más tienen que morir?

Yamileth Del Río no corrió con la misma suerte y vio la salud de su hijo Alexis deteriorarse y perder la batalla en escasos tres meses, tras haber padecido la falta de medicamentos.

El pequeño de 3 años de edad, también diagnosticado con leucemia, recibía sus quimioterapias en la Clínica 25 del IMSS, en Monterrey, que atiende no sólo a pacientes de Nuevo León sino de otras entidades de la región como Coahuila, Tamaulipas y Chihuahua.

Aunque desde mediados del 2019 comenzaron a faltar fármacos, su madre cuenta que fue hasta noviembre pasado cuando el tratamiento de su hijo se vio afectado por ello.

“Me decían que no había, que era un desabasto nacional, pero sí se conseguían por fuera los medicamentos y yo tenía que buscar la manera para comprarlos por mi cuenta, haciendo hasta lo que no para conseguir dinero”, señaló.

Aunado a la falta de medicamentos que había sufrido y retrasado su tratamiento, la salud de Alexis se deterioró luego de que le postergaran una radioterapia -primero porque las máquinas no funcionaban y después por la falta de anestesiólogos-, tras lo cual en enero sufrió una recaída.

El pequeño falleció el 19 de febrero, tres semanas antes de su cumpleaños número 4.

“¿Qué esperan? ¿Cuántos más tienen que morir para que hagan algo?”, exclamó su madre. “Que se pongan en nuestros zapatos, que se pongan en los zapatos de los papis y de las mamis que todavía están ahí en el hospital, que vayan y se echen una vuelta para que vean cómo es la realidad ahí, porque no es como se las pintan.

“Que les pregunten a los papás qué les ha faltado, no a los directores de las clínicas y hospitales”

Del Río estima que en los últimos tres meses de vida de Alexis, de noviembre a febrero, gastó al menos unos 100 mil pesos de su bolsa, que obtuvo vendiendo cosas, haciendo rifas, pidiendo donaciones y recibiendo también apoyos de fundaciones.

“Cuando mi hijo tuvo la recaída y estuve más tiempo en el hospital fue cuando me di cuenta que no sólo faltaban medicamentos para las quimioterapias”, refirió.

“Había demasiada escasez desde suero, paracetamol, muchas pastillas que los niños ocupan, cremas que el IMSS te debería de dar y desgraciadamente tampoco las tienen”, añadió. “A veces no había ni siquiera material para que las enfermeras pudieran hacer las curaciones o material cuando le accesaban un catéter, y muchas veces como mamá uno las tenía que comprar”.

Hoy Yamileth ha reactivado la página en Facebook que abrió en su momento para buscar apoyos para financiar el tratamiento de su pequeño, “Juntos Con Alexis”, con el fin de difundir casos similares y ayudar a otros padres de familia que están pasando porque lo que ella vivió.

“Yo voy a seguir alzando la voz y a mí nadie me va a callar, porque a mí ya no me pueden intimidar”, expresó. “Lo más preciado para mí era mi hijo y él ya partió, y pues no hay nada con lo que me puedan perjudicar ya”.

“No elegimos estar enfermos”
Además de la angustia y la incertidumbre que viven los pacientes oncológicos, la guanajuatense Hortensia Soria Martínez ha experimentado también la preocupación de que su tratamiento se vea afectado y de tener que conseguir recursos para financiar los fármacos que requiere.

Tras haber sido diagnosticada con cáncer de colon hace diez meses y empezar a recibir sus quimioterapias El pasado mes de diciembre, a la mujer de 51 años de edad le empezaron a negar en enero tres medicamentos para su tratamiento, dos de premedicación y la quimioterapia tomada.

A Hortensia, quien se atiende en el Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío, en León, Guanajuato, le informaron inicialmente que con el cambio del Seguro Popular al Insabi sus medicamentos ya no serían cubiertos, y después la canalizaron para que los adquiriera a través de un laboratorio que les surte medicinas y tiene presencia en el mismo nosocomio, sin posibilidad de traerlos de fuera.

“Cuando uno contrae esta enfermedad, desgraciadamente todo se viene en contra, porque no puedes trabajar, entonces está uno sin recursos. Y si acaso llevas algo de dinero es para comer algo, pero no sales con más dinero para ver qué se ofrece para el tratamiento. Uno va con la idea de que tenemos el tratamiento seguro, garantizado”, dijo.

“Cuando nos hacen esto de negarnos los medicamentos o de pedirnos dinero para conseguir medicamentos, se nos agrega otra situación difícil y eso no contribuye en nada a nuestra salud. No es tanto el medicamento, es la angustia que te genera y esta situación la vive muchísima gente, incluso que vienen de fuera. En verdad es algo muy complicado, muy cruel”.

Aunque la mujer, quien se trasladaba de Guanajuato a León para recibir su tratamiento, recurrió a un amparo para que le garantizaran el suministro de fármacos, no todos los pacientes afectados están en la misma situación.

“No fallecemos tanto del cáncer, fallecemos de la falta de medicamentos y de recursos para conseguirlos”, sostuvo “Es algo muy grave, porque si no recibes tratamiento te empiezas a sentir mal, todo falla. Todos sabemos que si suspendemos el tratamiento para cualquier enfermedad pues la enfermedad retoma fuerza, es de suma importancia continuar con el medicamento.

Por Verónica Ayala / @vayalamty

Aunque en los últimos cien días la atención pública en México se ha centrado en la emergencia sanitaria por el Covid-19, desde hace meses persiste en los hospitales públicos del País el desabasto de medicamentos.

Sin duda el caso que más se ha visibilizado es el de los niños con cáncer, cuyos papás han alzado la voz para exigir que sus hijos reciban las quimioterapias que requieren, al verse afectados sus tratamientos por la falta de fármacos.

Sin embargo, se trata de una problemática generalizada en el sistema de salud que afecta de igual manera a pacientes adultos, y no solamente oncológicos sino con distintos padecimientos, a lo largo y ancho del País.

Viven viacrucis por sus hijos
Fidel Sánchez Cruz forma parte del movimiento de padres de niños con cáncer que tienen ya más de un año reclamando porque les han negado medicamentos para sus pequeños, lo que no sólo ha retrasado sus tratamientos y deteriorado su salud, sino que ha costado la vida de algunos.

Su hijo Jesús Francisco, un menor de 5 años de edad, diagnosticado desde hace casi tres años con leucemia, se vio afectado en algún momento al retrasarle su tratamiento porque en el Hospital Federico Gómez, en la Ciudad de México, no contaban con fármacos.

Y aunque tramitó un amparo para que no volvieran a negarle un medicamento a su bebé, como lo llama, Fidel, habitante del Estado de México, ha visto de cerca cómo la mayoría de quienes iniciaron el tratamiento con su hijo han perdido la batalla en el camino.

“Ya no queremos que les nieguen el medicamento o quimioterapia y que sigan falleciendo más niños, por eso estamos haciendo esto”, dijo. “Se nos están uniendo de todo el País, de Tijuana, Guerrero, Oaxaca, Guadalajara, Aguascalientes, Querétaro, que vea el Presidente que sí se está escaseando el medicamento en diferentes estados.

“Es una situación muy triste, pero el Presidente y la gente de Salud no quieren ver”, agregó, “no quieren darse cuenta que nosotros no estamos robando, no estamos pidiendo nada regalado, nomás estamos peleando, estamos exigiendo nuestros derechos”.

Los padres han realizado protestas, huelgas de hambre y se han reunido con funcionarios de la Secretaría de Salud federal, sin tener hasta ahora una respuesta clara sobre la falta de medicamentos y el compromiso de que en ningún hospital volverá a faltarles un solo fármaco para sus hijos.

“Nos siguen mintiendo y el cáncer no nos espera, el cáncer sigue avanzando. Nosotros ya no queremos que mueran más niños”, expresó. “Vamos a seguir luchando, exigiendo a la gente de Salud nuestros derechos, para que nuestros hijos terminen sus quimioterapias”.

Aunado a la incertidumbre de que a su hijo le vuelvan a faltar medicamentos para continuar con su tratamiento, Fidel, quien labora como ayudante en un restaurante, hoy enfrenta también la falta de ingresos pues tiene dos meses sin trabajar por la contingencia por el Covid-19 y, al igual que otros padres de niños con cáncer, solventa los gastos de su familia con apoyos que recibe de fundaciones.

“Esta es la peor enfermedad que hay y los medicamentos son muy costosos para uno que va al día, no puede uno comprar un medicamento de 5 mil (pesos), el más barato es de 2 mil 800, y de ahí hay medicamentos que valen hasta 48 mil pesos, 24 mil, estamos hablando de miles”, señaló.

“Por eso le pedimos al Gobierno que nos apoyen con todos estos medicamentos, porque ya han fallecido muchos niñitos por falta de quimioterapia, por falta de medicamentos. Y no sabemos si es problema del hospital o de los que surten, o tienen escondido el medicamento”.

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¿Cuántos más tienen que morir?
Yamileth Del Río no corrió con la misma suerte y vio la salud de su hijo Alexis deteriorarse y perder la batalla en escasos tres meses, tras haber padecido la falta de medicamentos.

El pequeño de 3 años de edad, también diagnosticado con leucemia, recibía sus quimioterapias en la Clínica 25 del IMSS, en Monterrey, que atiende no sólo a pacientes de Nuevo León sino de otras entidades de la región como Coahuila, Tamaulipas y Chihuahua.

Aunque desde mediados del 2019 comenzaron a faltar fármacos, su madre cuenta que fue hasta noviembre pasado cuando el tratamiento de su hijo se vio afectado por ello.

“Me decían que no había, que era un desabasto nacional, pero sí se conseguían por fuera los medicamentos y yo tenía que buscar la manera para comprarlos por mi cuenta, haciendo hasta lo que no para conseguir dinero”, señaló.

Aunado a la falta de medicamentos que había sufrido y retrasado su tratamiento, la salud de Alexis se deterioró luego de que le postergaran una radioterapia -primero porque las máquinas no funcionaban y después por la falta de anestesiólogos-, tras lo cual en enero sufrió una recaída.

El pequeño falleció el 19 de febrero, tres semanas antes de su cumpleaños número 4.

“¿Qué esperan? ¿Cuántos más tienen que morir para que hagan algo?”, exclamó su madre. “Que se pongan en nuestros zapatos, que se pongan en los zapatos de los papis y de las mamis que todavía están ahí en el hospital, que vayan y se echen una vuelta para que vean cómo es la realidad ahí, porque no es como se las pintan.

“Que les pregunten a los papás qué les ha faltado, no a los directores de las clínicas y hospitales”

Del Río estima que en los últimos tres meses de vida de Alexis, de noviembre a febrero, gastó al menos unos 100 mil pesos de su bolsa, que obtuvo vendiendo cosas, haciendo rifas, pidiendo donaciones y recibiendo también apoyos de fundaciones.

“Cuando mi hijo tuvo la recaída y estuve más tiempo en el hospital fue cuando me di cuenta que no sólo faltaban medicamentos para las quimioterapias”, refirió.

“Había demasiada escasez desde suero, paracetamol, muchas pastillas que los niños ocupan, cremas que el IMSS te debería de dar y desgraciadamente tampoco las tienen”, añadió. “A veces no había ni siquiera material para que las enfermeras pudieran hacer las curaciones o material cuando le accesaban un catéter, y muchas veces como mamá uno las tenía que comprar”.

Hoy Yamileth ha reactivado la página en Facebook que abrió en su momento para buscar apoyos para financiar el tratamiento de su pequeño, “Juntos Con Alexis”, con el fin de difundir casos similares y ayudar a otros padres de familia que están pasando porque lo que ella vivió.

“Yo voy a seguir alzando la voz y a mí nadie me va a callar, porque a mí ya no me pueden intimidar”, expresó. “Lo más preciado para mí era mi hijo y él ya partió, y pues no hay nada con lo que me puedan perjudicar ya”.

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“No elegimos estar enfermos”
Además de la angustia y la incertidumbre que viven los pacientes oncológicos, la guanajuatense Hortensia Soria Martínez ha experimentado también la preocupación de que su tratamiento se vea afectado y de tener que conseguir recursos para financiar los fármacos que requiere.

Tras haber sido diagnosticada con cáncer de colon hace diez meses y empezar a recibir sus quimioterapias El pasado mes de diciembre, a la mujer de 51 años de edad le empezaron a negar en enero tres medicamentos para su tratamiento, dos de premedicación y la quimioterapia tomada.

A Hortensia, quien se atiende en el Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío, en León, Guanajuato, le informaron inicialmente que con el cambio del Seguro Popular al Insabi sus medicamentos ya no serían cubiertos, y después la canalizaron para que los adquiriera a través de un laboratorio que les surte medicinas y tiene presencia en el mismo nosocomio, sin posibilidad de traerlos de fuera.

“Cuando uno contrae esta enfermedad, desgraciadamente todo se viene en contra, porque no puedes trabajar, entonces está uno sin recursos. Y si acaso llevas algo de dinero es para comer algo, pero no sales con más dinero para ver qué se ofrece para el tratamiento. Uno va con la idea de que tenemos el tratamiento seguro, garantizado”, dijo.

“Cuando nos hacen esto de negarnos los medicamentos o de pedirnos dinero para conseguir medicamentos, se nos agrega otra situación difícil y eso no contribuye en nada a nuestra salud. No es tanto el medicamento, es la angustia que te genera y esta situación la vive muchísima gente, incluso que vienen de fuera. En verdad es algo muy complicado, muy cruel”.

Aunque la mujer, quien se trasladaba de Guanajuato a León para recibir su tratamiento, recurrió a un amparo para que le garantizaran el suministro de fármacos, no todos los pacientes afectados están en la misma situación.

“No fallecemos tanto del cáncer, fallecemos de la falta de medicamentos y de recursos para conseguirlos”, sostuvo “Es algo muy grave, porque si no recibes tratamiento te empiezas a sentir mal, todo falla. Todos sabemos que si suspendemos el tratamiento para cualquier enfermedad pues la enfermedad retoma fuerza, es de suma importancia continuar con el medicamento.

“A mí sí me preocupa no tener medicamento pronto, porque me da miedo que el avance, el poco o mucho avance que yo tenga, retroceda y tenga consecuencias fatales”, añadió.

Hortensia cuestionó la falta de sensibilidad y de apoyo del Gobierno federal ante la difícil situación que atraviesan.

“Yo a veces me he preguntado por qué hay apoyos para las madres solteras, para los ninis, para los adultos mayores, y no hay un apoyo para los que estamos enfermos. Nosotros no elegimos tener esta enfermedad y estamos en una situación difícil porque no tenemos ningún apoyo, tenemos que solventar nuestros gastos”, manifestó.

“Lo mínimo sería que nos garantizaran nuestro tratamiento, el derecho a la salud que todos tenemos. No elegimos estar enfermos, nadie elige contraer una enfermedad y mucho menos una enfermedad costosa, larga y mortal”.

El martirio de jóvenes positivos
Aldebarán Gómez Magadán, un activista zacatecano de 24 años, tuvo que enfrentar no sólo su realidad como paciente seropositivo, sino también el temor de que su salud se viera perjudicada ante la falta de antirretrovirales.

El joven es coordinador estatal de la Red Nacional de Jóvenes Positivos, que da precisamente acompañamiento en todo el proceso a adolescentes y jóvenes con VIH.

“Nosotros estamos al pie del cañón acompañándolos”, dijo. “Es difícil recibir la noticia, pero también es muy difícil comunicarla tanto a tu pareja como a tu familia. Y todavía enfrentarte a que te nieguen o te retrasen los medicamentos, es algo que de pronto se vuelve una necesidad para sobrevivir.

“Yo ese mes que estuve sin el medicamento estuve tenso, el tema anímico también afecta defensas y tu salud”, añadió.


Por Verónica Ayala / @vayalamty

Aunque en los últimos cien días la atención pública en México se ha centrado en la emergencia sanitaria por el Covid-19, desde hace meses persiste en los hospitales públicos del País el desabasto de medicamentos.

Sin duda el caso que más se ha visibilizado es el de los niños con cáncer, cuyos papás han alzado la voz para exigir que sus hijos reciban las quimioterapias que requieren, al verse afectados sus tratamientos por la falta de fármacos.

Sin embargo, se trata de una problemática generalizada en el sistema de salud que afecta de igual manera a pacientes adultos, y no solamente oncológicos sino con distintos padecimientos, a lo largo y ancho del País.

Viven viacrucis por sus hijos

Fidel Sánchez Cruz forma parte del movimiento de padres de niños con cáncer que tienen ya más de un año reclamando porque les han negado medicamentos para sus pequeños, lo que no sólo ha retrasado sus tratamientos y deteriorado su salud, sino que ha costado la vida de algunos.

Su hijo Jesús Francisco, un menor de 5 años de edad, diagnosticado desde hace casi tres años con leucemia, se vio afectado en algún momento al retrasarle su tratamiento porque en el Hospital Federico Gómez, en la Ciudad de México, no contaban con fármacos.

Y aunque tramitó un amparo para que no volvieran a negarle un medicamento a su bebé, como lo llama, Fidel, habitante del Estado de México, ha visto de cerca cómo la mayoría de quienes iniciaron el tratamiento con su hijo han perdido la batalla en el camino.

Ya no queremos que les nieguen el medicamento o quimioterapia y que sigan falleciendo más niños, por eso estamos haciendo esto”, dijo. “Se nos están uniendo de todo el País, de Tijuana, Guerrero, Oaxaca, Guadalajara, Aguascalientes, Querétaro, que vea el Presidente que sí se está escaseando el medicamento en diferentes estados.

“Es una situación muy triste, pero el Presidente y la gente de Salud no quieren ver”, agregó, “no quieren darse cuenta que nosotros no estamos robando, no estamos pidiendo nada regalado, nomás estamos peleando, estamos exigiendo nuestros derechos”.

Los padres han realizado protestas, huelgas de hambre y se han reunido con funcionarios de la Secretaría de Salud federal, sin tener hasta ahora una respuesta clara sobre la falta de medicamentos y el compromiso de que en ningún hospital volverá a faltarles un solo fármaco para sus hijos.

“Nos siguen mintiendo y el cáncer no nos espera, el cáncer sigue avanzando. Nosotros ya no queremos que mueran más niños”, expresó. “Vamos a seguir luchando, exigiendo a la gente de Salud nuestros derechos, para que nuestros hijos terminen sus quimioterapias”.

Aunado a la incertidumbre de que a su hijo le vuelvan a faltar medicamentos para continuar con su tratamiento, Fidel, quien labora como ayudante en un restaurante, hoy enfrenta también la falta de ingresos pues tiene dos meses sin trabajar por la contingencia por el Covid-19 y, al igual que otros padres de niños con cáncer, solventa los gastos de su familia con apoyos que recibe de fundaciones.

“Esta es la peor enfermedad que hay y los medicamentos son muy costosos para uno que va al día, no puede uno comprar un medicamento de 5 mil (pesos), el más barato es de 2 mil 800, y de ahí hay medicamentos que valen hasta 48 mil pesos, 24 mil, estamos hablando de miles”, señaló.

“Por eso le pedimos al Gobierno que nos apoyen con todos estos medicamentos, porque ya han fallecido muchos niñitos por falta de quimioterapia, por falta de medicamentos. Y no sabemos si es problema del hospital o de los que surten, o tienen escondido el medicamento”.

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¿Cuántos más tienen que morir?

Yamileth Del Río no corrió con la misma suerte y vio la salud de su hijo Alexis deteriorarse y perder la batalla en escasos tres meses, tras haber padecido la falta de medicamentos.

El pequeño de 3 años de edad, también diagnosticado con leucemia, recibía sus quimioterapias en la Clínica 25 del IMSS, en Monterrey, que atiende no sólo a pacientes de Nuevo León sino de otras entidades de la región como Coahuila, Tamaulipas y Chihuahua.

Aunque desde mediados del 2019 comenzaron a faltar fármacos, su madre cuenta que fue hasta noviembre pasado cuando el tratamiento de su hijo se vio afectado por ello.

“Me decían que no había, que era un desabasto nacional, pero sí se conseguían por fuera los medicamentos y yo tenía que buscar la manera para comprarlos por mi cuenta, haciendo hasta lo que no para conseguir dinero”, señaló.

Aunado a la falta de medicamentos que había sufrido y retrasado su tratamiento, la salud de Alexis se deterioró luego de que le postergaran una radioterapia -primero porque las máquinas no funcionaban y después por la falta de anestesiólogos-, tras lo cual en enero sufrió una recaída.

El pequeño falleció el 19 de febrero, tres semanas antes de su cumpleaños número 4.

“¿Qué esperan? ¿Cuántos más tienen que morir para que hagan algo?”, exclamó su madre. “Que se pongan en nuestros zapatos, que se pongan en los zapatos de los papis y de las mamis que todavía están ahí en el hospital, que vayan y se echen una vuelta para que vean cómo es la realidad ahí, porque no es como se las pintan.

“Que les pregunten a los papás qué les ha faltado, no a los directores de las clínicas y hospitales”

Del Río estima que en los últimos tres meses de vida de Alexis, de noviembre a febrero, gastó al menos unos 100 mil pesos de su bolsa, que obtuvo vendiendo cosas, haciendo rifas, pidiendo donaciones y recibiendo también apoyos de fundaciones.

“Cuando mi hijo tuvo la recaída y estuve más tiempo en el hospital fue cuando me di cuenta que no sólo faltaban medicamentos para las quimioterapias”, refirió.

“Había demasiada escasez desde suero, paracetamol, muchas pastillas que los niños ocupan, cremas que el IMSS te debería de dar y desgraciadamente tampoco las tienen”, añadió. “A veces no había ni siquiera material para que las enfermeras pudieran hacer las curaciones o material cuando le accesaban un catéter, y muchas veces como mamá uno las tenía que comprar”.https://www.facebook.com/v7.0/plugins/post.php?app_id=&channel=https%3A%2F%2Fstaticxx.facebook.com%2Fx%2Fconnect%2Fxd_arbiter%2F%3Fversion%3D46%23cb%3Df3c3b86290c635c%26domain%3Dquinto-poder.mx%26origin%3Dhttps%253A%252F%252Fquinto-poder.mx%252Ff9cf8b8b459bb8%26relation%3Dparent.parent&container_width=0&href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FJuntosVenceremosElCancer10%2Fposts%2F599635977572648&locale=en_US&sdk=joey&width=500

Hoy Yamileth ha reactivado la página en Facebook que abrió en su momento para buscar apoyos para financiar el tratamiento de su pequeño, “Juntos Con Alexis”, con el fin de difundir casos similares y ayudar a otros padres de familia que están pasando porque lo que ella vivió.

“Yo voy a seguir alzando la voz y a mí nadie me va a callar, porque a mí ya no me pueden intimidar”, expresó. “Lo más preciado para mí era mi hijo y él ya partió, y pues no hay nada con lo que me puedan perjudicar ya”.

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“No elegimos estar enfermos”

Además de la angustia y la incertidumbre que viven los pacientes oncológicos, la guanajuatense Hortensia Soria Martínez ha experimentado también la preocupación de que su tratamiento se vea afectado y de tener que conseguir recursos para financiar los fármacos que requiere.

Tras haber sido diagnosticada con cáncer de colon hace diez meses y empezar a recibir sus quimioterapias El pasado mes de diciembre, a la mujer de 51 años de edad le empezaron a negar en enero tres medicamentos para su tratamiento, dos de premedicación y la quimioterapia tomada.

A Hortensia, quien se atiende en el Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío, en León, Guanajuato, le informaron inicialmente que con el cambio del Seguro Popular al Insabi sus medicamentos ya no serían cubiertos, y después la canalizaron para que los adquiriera a través de un laboratorio que les surte medicinas y tiene presencia en el mismo nosocomio, sin posibilidad de traerlos de fuera.

“Cuando uno contrae esta enfermedad, desgraciadamente todo se viene en contra, porque no puedes trabajar, entonces está uno sin recursos. Y si acaso llevas algo de dinero es para comer algo, pero no sales con más dinero para ver qué se ofrece para el tratamiento. Uno va con la idea de que tenemos el tratamiento seguro, garantizado”, dijo.

“Cuando nos hacen esto de negarnos los medicamentos o de pedirnos dinero para conseguir medicamentos, se nos agrega otra situación difícil y eso no contribuye en nada a nuestra salud. No es tanto el medicamento, es la angustia que te genera y esta situación la vive muchísima gente, incluso que vienen de fuera. En verdad es algo muy complicado, muy cruel”.

Aunque la mujer, quien se trasladaba de Guanajuato a León para recibir su tratamiento, recurrió a un amparo para que le garantizaran el suministro de fármacos, no todos los pacientes afectados están en la misma situación.

“No fallecemos tanto del cáncer, fallecemos de la falta de medicamentos y de recursos para conseguirlos”, sostuvo “Es algo muy grave, porque si no recibes tratamiento te empiezas a sentir mal, todo falla. Todos sabemos que si suspendemos el tratamiento para cualquier enfermedad pues la enfermedad retoma fuerza, es de suma importancia continuar con el medicamento.

“A mí sí me preocupa no tener medicamento pronto, porque me da miedo que el avance, el poco o mucho avance que yo tenga, retroceda y tenga consecuencias fatales”, añadió.

Hortensia cuestionó la falta de sensibilidad y de apoyo del Gobierno federal ante la difícil situación que atraviesan.

“Yo a veces me he preguntado por qué hay apoyos para las madres solteras, para los ninis, para los adultos mayores, y no hay un apoyo para los que estamos enfermos. Nosotros no elegimos tener esta enfermedad y estamos en una situación difícil porque no tenemos ningún apoyo, tenemos que solventar nuestros gastos”, manifestó.

“Lo mínimo sería que nos garantizaran nuestro tratamiento, el derecho a la salud que todos tenemos. No elegimos estar enfermos, nadie elige contraer una enfermedad y mucho menos una enfermedad costosa, larga y mortal”.

El martirio de jóvenes positivos

Aldebarán Gómez Magadán, un activista zacatecano de 24 años, tuvo que enfrentar no sólo su realidad como paciente seropositivo, sino también el temor de que su salud se viera perjudicada ante la falta de antirretrovirales.

El joven es coordinador estatal de la Red Nacional de Jóvenes Positivos, que da precisamente acompañamiento en todo el proceso a adolescentes y jóvenes con VIH.

“Nosotros estamos al pie del cañón acompañándolos”, dijo. “Es difícil recibir la noticia, pero también es muy difícil comunicarla tanto a tu pareja como a tu familia. Y todavía enfrentarte a que te nieguen o te retrasen los medicamentos, es algo que de pronto se vuelve una necesidad para sobrevivir.

“Yo ese mes que estuve sin el medicamento estuve tenso, el tema anímico también afecta defensas y tu salud”, añadió.

Cuenta que aunque el desabasto comenzó a mediados del 2019, se acrecentó a principios de este año, luego de que sin previo aviso descontinuaran a nivel nacional un medicamento que les suministraban.

“Yo estuve batallando con el medicamento, a veces que yo iba a resurtir mis recetas me decían que no tenían el medicamento, que fuera después, dentro de una semana, y no lo tenían a veces”, narró.

“Y los antirretrovirales son medicamentos muy importantes que no podemos dejar, que necesitamos tomarlo día con día, y si no lo tomamos generamos una resistencia”, añadió. “Es un medicamento que no debería haber desabasto dada la importancia que tiene sobre la persona”.

Incluso, ante el retraso recurrente en la entrega de estos fármacos, Aldebarán ha aconsejado a los chavos que están en su situación hacer su ‘guardadito’ para enfrentar el desabasto con sobrantes de pastillas, cuyos precios van de los 8 mil a los 15 mil pesos el frasco con 30, para un mes.

“Si con un día que te lo dejes de tomar te puede afectar, ahora imagínate semanas o un mes”, expresó. “Yo lo que hice también fue empezar a tomar precauciones para reforzar mis defensas”.

El joven diagnosticado desde hace cuatro años señaló que la misma situación de falta de antirretrovirales se ha presentado en entidades como Veracruz, Querétaro, Morelos, Ciudad de México, Chiapas y Guanajuato, entre otras, y persiste en algunas, a pesar de que han presentado quejas ante la CNDH y el IMSS.

“Es un derecho el que nosotros tenemos a la salud, tenemos que tener ese acceso bien, y más nosotros porque lo necesitamos, porque es algo que requerimos para seguir viviendo, sin ese medicamento nosotros no duraríamos”, sostuvo.

“Yo no recuerdo haber tenido problemas con el desabasto anteriormente, los empezamos a tener del año pasado en adelante y la situación sigue igual en muchos lados”.

El Covid-19, un agravante

Andrea Rocha, una abogada capitalina que desde hace poco más de un año ha promovido en todo el País más de 150 amparos -en su mayoría de menores- para obligar a las autoridades a garantizar los medicamentos a pacientes como Aldebarán y Hortensia, señala que la problemática del desabasto de fármacos es generalizada y va más allá de los pacientes oncológicos y con VIH.

Los casos que ha documentado abarcan también a personas con padecimientos más comunes, como diabetes, y a quienes requieren trasplantes, entre otros.

Públicamente, las autoridades de Salud federal han atribuido esta situación -que prometieron resolver este año- al combate a la corrupción en los contratos que de manera opaca y desventajosa se otorgaban a un grupo de distribuidoras de fármacos que concentraban el suministro de medicamentos, que eran adquiridos hasta un 40 por ciento más caros.

En el caso particular de los menores con cáncer que son atendido en el IMSS, la dependencia ha achacado la falta de medicinas para sus tratamientos a la falta de producción nacional y de proveedores, y ha prometido desde agosto pasado resolver el problema, buscando incluso con otras farmacéuticas.

Sin embargo, pese a las promesas del Gobierno, persiste la falta de medicamentos.

Rocha sostiene que las autoridades federales no han reconocido su responsabilidad en los juzgados y continúan sin resolver de fondo esta crisis en el sector salud.

Aunado a recortes presupuestales, advierte que la puesta en marcha del Instituto de Salud para el Bienestar -que sustituye al Seguro Popular y de cuya operación aún no hay claridad en los estados-, y la pandemia por el Covid-19 han venido a complicar aún más el panorama.

“Con la transición del Seguro Popular al Insabi estaba ya todo colapsado”, sostuvo. “Pero la crisis de medicamentos ya existía, y el Covid sólo vino a agravar aún más la situación”.

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