La muerte de un héroe llamado Julian. Autora: Emma Rubio

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Foto: Xinhua

La indiferencia ante el aislamiento, dolor y soledad que vive Julian Assange es la muestra fehaciente de que el mundo vive uno de sus más grandes declives. Muy pocos medios han sido capaces de denunciar la gran violencia y la funesta tortura a la que ha sido sometido durante tanto tiempo. Julian ha sido perseguido no por poner en peligro ninguna nación sino por develar las atrocidades perpetradas por Estados Unidos en Irak y Afganistán entre otras muchas cosas más que pasan tras bambalinas entre quienes se pelean las riquezas del mundo.

Es evidente que la decisión tomada al respecto con Assange ha sido más política que judicial como lo demostró el pedido expreso del líder laborista a la primera ministra del Reino Unido, pues como es sabido, las decisiones democráticas anglosajonas no tienen reparo en hacer trozos el Estado de Derecho y el derecho internacional cuando les parece conveniente. Poco les importa violar la soberanía de otro país.

El periodista australiano estuvo durante siete años esperando el salvoconducto para viajar a Ecuador y de repente le dicen que siempre ya no y lo someten a la idea de una extradición hacia Estados Unidos. Assange es el ejemplo claro de nuestra decadencia humana, nuestra indiferencia hacia la verdad y nuestro desconocimiento de la justicia. Julian nos mostró la barbarie que han cometido algunos, se jugó la vida porque estuviésemos adecuadamente informados. Sin embargo, son más los que no ven en esto un acto de bondad, y en ello, una vida de virtud. Pocos han sido en esta época los que se han arriesgado a perderlo todo con tal de que la humanidad sepa la verdad.

Hoy me duelo por este hombre que no sólo se arriesgó sino ha sido sometido a una de las peores condiciones de vida que pueda tener un ser humano, es tanto el enojo de esos que se han visto descubiertos que tan sólo han hecho evidente que Assange tenía entonces la verdad y que todo aquello que mostró era real. Quien odie a Julian Assange, odia la verdad, la injusticia y permanece indiferente al dolor humano.

Es inadmisible que estemos permitiendo la muerte lenta de un ser humano y más de un hombre que lo único que ha hecho es trabajar por la libertad de expresión. Ha sin duda, conformado un nuevo paradigma en el ámbito de la comunicación, nos ha mostrado las grandes ventajas de la web y cómo la verdad puede estar al alcance de las almas ávidas de conocer la verdad. Justo es su gran pecado, darnos la verdad, así como Prometeo dio el fuego a la humanidad.

Pero pasan los días y nadie dice nada, Julian es un hombre que va muriendo en silencio paradójicamente pues fue su voz la que nos regaló, va muriendo poco a poco porque al parecer a ninguna nación le conviene hacer algo al respecto, sólo sentir “solidaridad” ¿es en serio? ¿hasta ahí puede llegar un mandatario? ¿no hay modo de intervenir? Julian parece ya la causa perdida en la que ni la ONU ha podido intervenir pues ¿qué tantos intereses están en juego como para dejarlo morir con la más funesta indiferencia y sin ningún atisbo de empatía y compasión? Es en verdad deprimente que se pondere más la “ganancia” por encima de una vida humana. ¿Acaso están ciegos? Estamos en una situación en la que el mundo colapsa, ya no sólo sus sistemas políticos sino el mundo, la vida. Y siguen aferrados a su razón ilustrada e instrumental ¿para qué? ¿Para terminar encerrados en un búnker sin disfrutar ni de su libertad por haber acabado con la vida? Lo que le están haciendo a Assange nos lo están haciendo a toda la humanidad.

La verdad es el pecado mortal de esta sociedad, estamos convirtiéndonos en la peor sociedad de los últimos tiempos, donde al tener tanta información y saber de modo simultáneo todo lo que va pasando en el mundo, nos va rebasando la realidad y simplemente estamos quedando como meros espectadores de la misma. Hay tantas luchas simultáneas que no es de extrañar que una que otra pase desapercibida y termine por aniquilarse a sí misma.

Yo misma no sé ni qué hacer, mi trabajo con las mujeres no ha sido suficiente pues no ha dejado de haber feminicidios en donde vivo. Mi trabajo en las empresas no ha sido suficiente pues sigue habiendo esclavos a sueldo, mi trabajo en la escuela no ha sido suficiente pues sigue habiendo jóvenes que idealizan el ser narcos. Sin embargo, no quiero ni debo dejar estas luchas porque de lo contrario mi mundo sería un mundo de culpas y desesperanza. Es por ello que hoy pensemos en comunidad qué podríamos hacer por este héroe que están dejando que se consuma en soledad y enfermedad. Tengo el sueño de que si toda la comunidad mundial demanda libertad y justicia para él, de menos, le dejarán morir dignamente como merece. Y por otro lado, todos hagamos de su obra una obra maestra que nos otorgó voz y libertad, que nos aclaró sospechas y lo demostró y reconozcamos en él al héroe de este sigo que está muriendo por amor a la verdad, sin duda es un gran filósofo que así como Sócrates fue asesinado injustamente hoy Assange es ese hombre fuerte y valiente que está dando su vida por la verdad. ¿Hay algo más virtuoso que ello?

@Hadacosquillas

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