La extinción de la política. Autora: Emma Rubio

FOTO: JUAN PABLO ZAMORA /CUARTOSCURO.COM

Estamos comenzando el periodo de campañas y la guerra sucia de un lado y otro es por demás clara. La funesta realidad política del país se hace evidente ante el poco sentido común para postular candidatos. Algunos sacando del basurero de la política a los viejos que en teoría son los que saben de la praxis, también invitando y postulando a figuras públicas con nulo conocimiento de política ni siquiera un acercamiento a la noción de la misma pretendiendo que están armando una artillería pesada para poder derrocar al gobierno en turno.

En realidad lo que tenemos como resultado es un circo con personajes de todo tipo, desde la reina de belleza, la cantante vulgar de cabaret, el político rancio de dudosa moral, los compas del presidente de partido, el intento fracasado del personaje religioso cuya moral es inexistente y así es como se conforman las campañas más grandes de la historia de México.

Pero frente a toda esta fauna de personajes surrealistas yo me cuestiono ¿dónde quedó la política? En este tiempo pretender hablar sobre política debe comenzarse por los prejuicios que todos tenemos, ya son escasos los políticos reales de profesión, sin embargo, cada uno de nuestros prejuicios albergan a la política misma, son representativos de la política en el sentido más amplio de la palabra a diferencia de lo que se piensa; nuestra idea de política está más acercada a la noción que a la que tenga cualquiera de los que están pretendiendo un cargo público puesto que nuestros prejuicios no tienen su origen en la arrogancia de los intelectuales ni son debidos al cinismo de aquellos que han vivido demasiado y han comprendido demasiado poco.

No podemos acallarlos porque apelan a las realidades innegables y reflejan fielmente la situación efectiva de la realidad, esa que por cierto dudo mucho que Ricardo Anaya conozca con todo y su actuación de populismo. Los aspectos políticos a tomar en cuenta, se fundan en la base de la sociedad, no en las pretensiones altivas de los payasos del circo.

El gran peligro que veo en todo esto, es que la política en sentido estricto finalmente desaparezca pues también nuestros prejuicios por muy auténticos que sean, terminan también confundiendo a la política con lo que la extermina. Al dejarnos llevar por los espectáculos, estamos contribuyendo a la catástrofe de la política, a la aniquilación de la misma, permitiendo de este modo que gane el juego de la simulación.

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La violencia está siendo la gran protagonista, se encuentra a disposición de la esperanza, juega con ella como si la esperanza no pudiera existir sin la violencia.

Debemos tratar de rescatar la noción de política en su estricto sentido, como el ámbito en el que los seres humanos son primariamente activos, dando a los asuntos humanos una durabilidad que de otro modo no gestarían la esperanza. Estamos acostumbrados a las mentiras, a la violencia pasiva con la cual nos controlan, haciéndonos creer que hay un ente malo que destruirá nuestras vidas cuando en realidad los únicos que estamos destruyendo la vida somos todos juntos y bien unidos en la destrucción. Es momento de confiar en que la esperanza no es ninguna utopía ¿tiene sentido alguno la política? Quizá algunos responderían que al ser tan antigua es absurdo cuestionarse por su sentido, otros incluso como una candidata consideran que los políticos no son necesarios, es como una doble negación en la que se anula a sí misma paradójicamente reafirmándose como política.

Esta pregunta hacerla en un contexto en el que la política ha sido causa de muchas tragedias resulta hasta radical, incluso, hasta desesperada. ¿Tiene, pues, la política todavía algún sentido? Planteada de este modo, evoca el advenimiento de un totalitarismo a nivel mundial en la que la vida entera del humano ya está politizada por lo cual, ya no hay libertad. Y aquí entramos en una cuestión digna de plantearse ¿política y libertad son conciliables? Algunos teóricos dirían que en lo absoluto, que la libertad comienza donde termina la política y otros dirán que pueden coexistir. Sin embargo, si tomamos en cuenta no sólo la política local y echamos un vistazo a la geopolítica, tenemos a la vista un desarrollo de múltiples posibilidades de aniquilación donde vemos al Estado como un monopolio y aquí ya no se trata únicamente de la libertad sino de la vida. Por lo tanto, todo lo político resulta cuestionable, hace dudar de si bajo las condiciones actuales, la política y la conservación de la vida son compatibles. Pero secretamente, muy en el subtexto de la narrativa mundial se encuentra la esperanza de que la humanidad será razonable y abolirán a la política antes de que ésta termine con nosotros. Así que más que enfocarse en un duelo de politiquería barata, deberemos ver más allá de las fronteras y enfocarnos en lo que tenemos que hacer para evitar que nos engulla el gran Leviatán.

@Hadacosquillas

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