La escuela privada y su lucha debido a Covid. Autora: Emma Rubio

La educación ha venido a mostrarse como el gran fracaso pero esto lo ha sido no solo a partir de la pandemia; el Covid lo único que ha hecho es venir a poner en evidencia que la educación ha sido el gran olvido de todos los gobiernos. Hoy las instituciones educativas privadas se enfrentan ante lo que bien podría ser su declive; si bien vivimos en un país donde la educación básica es gratuita son muchas las familias de este país que deciden hacer el esfuerzo de pagar una escuela privada porque es una realidad que la escuela pública es ineficiente para la realidad que enfrentamos desde hace años y ahora ante el reto que vivimos con mayor razón, o la educación se deconstruye o servirá para nada.

No es un tema sencillo de abordar simplemente porque no es cualquier tema, llevamos años viendo cómo la sociedad en general pasa de la educación sin cuestionamiento alguno, aún esas familias que pagan colegiaturas altísimas, son pocas las que verdaderamente se preocupan por el tipo de modelo educativo que se aplica o porque realmente sus hijas e hijos aprendan cuestiones funcionales para la vida. Llevo 24 años en el ámbito y hasta hoy puedo decir que las escuelas privadas en lo único que marcan la diferencia es en otorgar mayor cúmulo de contenidos, mayor competencia para ser mejor trabajador o más calificado para un puesto laboral pero no para hacer seres humanos felices, seguros de sí mismos, seres independientes, capaces de creer en sus sueños. Puede que existan escuelas o más bien comunidades educativas que sí lo buscan pero están al margen del sistema y además son solo para un sector mínimo de la población.

Hoy las escuelas privadas se han manifestado, quieren ya su regreso a clases sí o sí, pues apelan a la salud mental de la infancia y la juventud, la realidad es que sí se ha visto muy afectada por el encierro, por la falta de convivencia. La realidad sobrepasó a las escuelas y ninguna escuela ha estado a la altura de las circunstancias y no por falta de capacidad, para poder dar solución a un problema hay que comprenderlo y comprender esta realidad nos ha llevado bastante tiempo. Sin embargo, siendo honesta, dudo mucho que las escuelas particulares realmente estén preocupadas por lo que dicen, el principal motivo es el económico ya que muchas se han visto en la necesidad de perecer.

Si realmente este tipo de instituciones se preocupara por lo que hoy dicen, desde cuando hubiesen entendido esta necesidad la cual no es una “necesidad Covid”, este tipo de instituciones han hecho de la educación una mercancía y esto es también responsabilidad de las autoridades educativas que dejan abrir escuelas por doquier como si fueran abarroterías. La educación es cosa seria y no se debe dejar en manos de un empresario a quien lo que le ocupa es ganar dinero pues aunque ponga de director a un pedagogo, siempre el interés primordial será la ganancia. De lo contrario, si se ponderara la educación, no se hubiera dejado a nadie sin trabajo ni sin educación pero la realidad es que esto es imposible cuando la esencia es ser una empresa y es lógico que ninguna escuela privada sin ese flujo de dinero se pudiese sostener.

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Es por ello que hoy se ha hecho una necesidad ineludible abrir las puertas de esos colegios pues de lo contrario seremos más los desempleados quienes dejan de ser docentes por convertirse en recursos convenientes o inconvenientes según entre el flujo de dinero. Mucho se critica a los docentes pero nunca se han puesto a pensar en quienes trabajan en el sector privado, quienes realmente tienen una realidad laboral muy cuestionable.

He oído varias veces a otros profesionistas envidiar las vacaciones de los docentes, pues sepan que los docentes en instituciones privadas si están por horas, no cobran ese tiempo por lo cual así que les encante tener vacaciones, pues no, porque en ese tiempo se tienen que reinventar y ponerse a hacer otra cosa para ganar dinero porque su trabajo “oficial” no le da ese privilegio.

Las empresas educativas no sólo hacen de la educación una mercancía sino que cosifican a los docentes. Si no fuera esta la realidad que he visto en innumerables empresas educativas pues entonces sí que creería que el interés primordial es la salud del alumnado pero ¿qué hay de la salud de su personal? ¿acaso son inmunes? Vaya dilema, pues ciertamente hoy día son indispensables estas opciones educativas y honestamente no me atrevería a apelar a las autoridades cuando es evidente que la educación pública es un fracaso. Considero que me toca apelar como siempre a la ciudadanía para que tengamos más conciencia de lo que es realmente la educación y que si no la tratamos con el respeto que se merece, le damos el sitio digno que merece dentro de la sociedad y valoramos a todos aquellos que se dedican a enseñar entonces no esperemos que este mundo mejore y que no solo es cuestión de ver si se cumplen o no los protocolos; es cuestión de educarnos para que esto que hoy vivimos ya no se repita.

Pues tan sólo pónganse a pensar ¿qué vamos a hacer ahora con toda la infancia y juventud que ya está en suma afectada? Los impactos en la salud mental sí son muy preocupantes y ahora ¿quién se hará cargo de eso? ¿los docentes a quienes no les pagan dignamente y se les trata como si a ellos no les afectara en lo mínimo la realidad? Pues es uno de los argumentos más comunes de las familias: “para eso pago”.

Emma Laura Rubio Ballesteros
Emma Laura Rubio Ballesteros

Licenciada en filosofía, maestra en educación y especialista en Teoría Crítica y hermenéutica, certificada en educación socioemocional. Autora de diversos artículos en revistas académicas

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