La cuarentena de los ricos. Autora: Emma Rubio

Mucho se ha politizado el asunto de la cuarentena y si el gobierno en turno hace o no lo adecuado. Esto, como si la ciudadanía careciera de voluntad y dependiera totalmente de la decisión de un dictador como de repente nos quieren hacer creer. Sin embargo, el punto central o el quid para los cultos es ¿qué ha demostrado esta contingencia con respecto a la sociedad? Pues algunos de mis conocidos andan muy indignados porque no se han tomado las medidas drásticas como en otros países, pero la gran diferencia es que en esos países quizá la gente tiene más respaldo social. Como leía en un título por ahí “el virus es el mismo, los países no” y créanme que pese a ser de las pocas privilegiadas de poder encerrarme y seguir trabajando para recibir mi sueldo, estoy muy preocupada pues vivo al día, la filosofía no da mucho para el ahorro, pero como dije, soy privilegiada pues son muchos de mis conocidos que al ser freelance no tienen un sueldo fijo que les permita sobrellevar una cuarentena, sólo preocupándose porque no les peguen el malévolo virus. Y qué decir de aquellos que se dedican al mercado informal y viven de lo que venden día con día. La realidad es que México es un país pobre en su mayoría, y cada vez esa brecha de clase va creciendo pues llevamos años soportando abusos laborales, la ley del trabajo está hecha para el beneficio de los empresarios, pero de aquellos que tienen demasiado. Han sido años que hemos estado vendiendo a la educación como un producto, de ahí que no sea garantía de nada, ni siquiera de capacitarnos para saber nuestros derechos y no permitir las injusticias que se comenten en el ámbito laboral. Ahora no nos extrañe que esté habiendo un desempleo masivo so pretexto de la contingencia, y que hay quienes firman cartas “voluntariamente” para irse la cuarentena sin goce de sueldo, pero con la posibilidad de regresar a trabajar ahí. Este tipo de situaciones aniquilan toda dignidad humana pero la gran mayoría de esos empleados se tienen que tragar con aceite su dignidad pues ante la penumbra el mínimo indicio de certeza es tomado como un tesoro.

No entiendo cómo pudo haber almas que creyeron emotivo el acto de cantar desde sus ventanas de su departamento de súper lujo, al segundo día de su cuarentena. Entonando la canción “cielito lindo” inadmisible pensar que fue un acto de unión cuando lo único que ha puesto en evidencia es que una vez más, México se destaca por su clasismo, su inconsciencia y su falsa mexicanidad de blancos. Al ver tal video me pareció un acto obsceno en el que efectivamente son esos cuantos, los que pueden alarmarse por un virus del mal que pudiese atacar sus finas y delicadas vías respiratorias. Pero acaso ¿saben cuántas muertes por hambre existen en el país? ¿Cuántos niños y niñas tienen que trabajar para tener qué comer? ¿Cuántas personas mueren por pobres, por no tener el dinero para un tratamiento? Y no, no es culpa de que no haya medicamentos en el Seguro Social pues no todos tenemos ese beneficio ya que es otro de los tantos abusos laborales que hemos permitido. Muchos estamos empleados, pero sin seguro porque así es y ya.

Creo que a muchos ciudadanos realmente les falta darse cuenta en qué país están parados, veo algunas opiniones hasta de supuestos servidores públicos o de aquellos que lo fueron y que ahora fingen conciencia y aún con todo y su discurso emotivo o indignado también resultan obscenos. Primero, por considerarnos tontos y creer que les creemos y segundo porque hablan de lo que desconocen, ya que nunca se han preocupado verdaderamente por conocer el país de verdad y no sólo los hoteles de súper lujo como el que tiene un ex presidente acá en la Riviera Maya; las playas que se han adueñado algunos de ellos, es evidente que no tienen idea del México real, mucho menos, saben las necesidades reales de la sociedad.

Si dejaran ya de lado estos mexicanos sus complejos de europeos y se ubicaran, entonces quizá y sólo quizá, podrían decir que les importa el bien común. Pero dicha noción está muy lejos de nuestra realidad. Ahora recuerdo la unión que se vio en el terremoto hace unos años, aparentemente todos y todas pertenecíamos al mismo lugar, todos teníamos miedo y vivíamos en la misma incertidumbre, pero una vez pasado el tiempo ya cada quien a su casa y a darse golpes de pecho por su santidad ganada por la causa de ir a ayudar. Pero ¿qué pasó con los que se quedaron sin casa? ¿les siguen ayudando o sólo fue mientras era noticia y se podía postear en facebook o twitter? Es este nuestro México de “amentiritas”, el México que no acepta que es pobre, racista, clasista e ignorante.

No dudo que somos muchos los que sí hacemos y buscamos ser lo más congruentes que se pueda, lo cual no es nada fácil pues hemos vivido en un solipsismo por años, pero afortunadamente ya somos más los que estamos viendo desde dentro hacia afuera y no al revés, esto es lo que hace que nos movamos hacía la conciencia por un bien común pero el secreto de hacerlo y hacerlo bien. es callándose y haciendo. Por ello es que me queda claro que si hay un virus realmente mortal en México no es el Covid-19 sino el egoísmo, es este justo el virus más peligroso y contagioso que hemos dejado que se convirtiera en pandemia y la muestra está en las caras de millones de personas que hoy no duermen por la angustia pues ya no tendrán qué comer o cómo pagar su vivienda ni los servicios básicos por quien sabe cuánto tiempo. Exhorto a todos a que seamos más conscientes y solidarios y si no de menos, más respetuosos pues no todos tenemos los mismos privilegios y pensar que sí, es ya en sí mismo grosero. Muchas personas necesitan de nosotros, pero tristemente no podemos ayudarles mucho porque también hemos dejado que el egoísmo invadiera la bondad y por ello ya no nos atrevemos a meter a alguien desconocido a nuestras casas.

Coincido con el gran Slavoj Zizek cuando dice que el virus realmente es el capitalismo y si bien, él propone darle la vuelta aprovechando la circunstancia, yo sinceramente dudo que algo así sea posible en México porque para ello se requiere de no ser egoísta y de mucha conciencia social para generar el bien común, pero después de leer, escuchar y ver lo que algunas personas de mi entorno cercano dicen, hacen o reproducen me es difícil creer que seríamos capaces de un cambio tan radical como el de hacer totalmente de lado nuestros intereses personales. En fin, deseo que tengan una cómoda y entretenida cuarentena aquellos que puedan hacerla porque muchos otros estarán comiéndose las uñas pensando cómo diantres sobrevivir, por ello feliz cuarentena a los ricos de este país.

@Hadacosquillas

Deja un comentario