Inicio Opinión La chica enmascarada y la tiranía de existir. Autora: Emma Rubio

La chica enmascarada y la tiranía de existir. Autora: Emma Rubio

Una de las series que la anda rompiendo en estos días es la recién añadida en Netflix, La chica enmascarada. Los K-dramas han tenido una gran aceptación por el público latinoamericano y es que quizá estamos cansados de algunos contenidos que no van más allá de que solo digamos “ok, ya terminó”, pues si algo tienen los coreanos es que por lo regular no te dejan ir así nomás, te tienen que hacer sentir algo con respecto a la vida.

La chica enmascarada es la historia de una chica común llamada Kim-Mo-Mi, una joven poco agraciada del rostro que sueña con ser una estrella musical, pero al no tener el físico que demanda la industria dejó su sueño para el ámbito de lo oculto. Comenzando de este modo a vivir su sueño a través del internet. Creada por Kim Yong-hoon, la serie de Netflix La chica enmascarada, historia basada en un web cómics de suspenso, donde una oficinista acomplejada por su aspecto se convierte en una enmascarada celebridad de internet. Cabe señalar que los seguidores del cómic quedaron impresionados del parecido de la protagonista con el personaje del cómic, Kim Yong-hoon comentó que en realidad sí tardaron mucho tiempo en encontrarla pero se logró.

El tráiler muestra el momento en que Kim Mo-Mi -el personaje principal- admite sus pecados con una voz escalofriante. Lo que sigue es una montaña rusa que nos lleva por la vida de Mo-Mi, desde su sencilla vida como oficinista a su transformación en la popular modelo web en su personaje de chica enmascarada y, finalmente, como la prisionera número 1047 que parece arrepentirse mientras sueña con escaparse.

Tres actrices, Lee Han-byeol, Ko Hyun-Jung y Nana, interpretan a Kim Mo-Mi en las distintas etapas de su vida. Cada una aporta un matiz único a este personaje en sus transformaciones a lo largo de la serie. Además de la protagonista, la serie de suspenso cuenta con un grupo de personajes, que se convierten en jugadores clave para la historia.

El director Kim Yong-Hoon los describe como “individuos heridos y marginalizados”, todos enredados en el misterio del asesinato. Las líneas borrosas entre el bien y el mal crean una narrativa cautivadora llena de ambigüedad.Kim Mo-Mi obligada a vivir bajo tres nombres diferentes (la oficinista Kim Mo-Mi, la modelo A-reum y la prisionera número 1047), se transforma en un personaje enigmático que goza los aplausos y la adoración de su audiencia virtual, incluso cuando se siente totalmente infeliz en su vida fuera de cámaras, debido a su compleja apariencia. Un incidente imprevisto desata su transformación en asesina, agregando otra identidad a su tumultuosa vida.

Ju Oh-Nam interpretado por Ahn Jae-hong, el único placer de este empleado de oficina es ver transmisiones por internet después del trabajo. Cuando se da cuenta de que la chica enmascarada es su colega Kim Mo-Mi, desarrolla una fijación por ella que le absorbe la vida por completo. Ahn describe a su personaje como un empleado corporativo que quiere borrar su presencia durante el día, pero revivirla en su propio mundo por la noche. El actor se enfocó en ilustrar “el corazón de un hombre que arrancó en la dirección equivocada desde el principio”, con lo que aumentó la anticipación por ver su interpretación del lado profundo y oculto de este personaje.

Kim Kyung-Ja, Yeom Hye-ran, de La gloria, interpreta a una madre cuyo mundo entero gira alrededor de su hijo. Cuando él desaparece, ella se lanza en una búsqueda incansable para encontrarlo. Yeom dice: “Esperaba que la venganza de Kim Kyung-Ja no estuviera motivada únicamente por su maternidad. Quería incluir varios conflictos complejos originados por su edad, su religión y demás creencias; sostuve muchas discusiones sobre estos conflictos que surgen a medida que se acerca a este objetivo más grande y claro: la venganza”.

Estos se podrían decir que son los personajes que destacan más en el drama y que nos llevan por un laberinto emocional que nos atrapa y nos arranca la voluntad de apagar la pantalla. Me gusta mucho que cada capítulo es la perspectiva de cada personaje de un mismo hecho, pero aderezado con la historia personal de cada uno, lo cual te lleva a la intimidad de los personajes, haciéndote parte de sus historias logrando quizá el entendimiento, la empatía y también la desesperanza.

Estamos ante una historia que apela a muchas cosas, pero principalmente a la demanda social por ser “alguien” pues nos es familiar la frase “debo ser alguien” como si la propia existencia nos la tuviésemos que ir ganando con el pasar del tiempo, como si al nacer no tuviéramos valor alguno. Y no conforme con ello, el valor implica, aceptación social, éxito y si es posible hasta fama.

Ahora bien, lo que considero que vale la pena analizar en esta serie es justo la tiranía social de ser justo lo que te dicen que es lo mejor, vaya lo que Martin Heidegger en su obra Ser y Tiempo nos describe como la tiranía del “Se” pues el filósofo alemán nos explica justo la necesidad que tiene la humanidad de existir, sin embargo, ante tal avidez de novedad, lo cual significa la necesidad de cambio constante y esto cada vez es más inminente pues basta ver los estudios de los últimos años con respecto a la capacidad de concentración. Pues Heidegger desde 1927 ya lo apuntaba al decir que ante esta necesidad constante de algo nuevo, el ser humano deja de existir obedeciendo sus propias voluntades pasando a ser un esclavo de la dictadura social donde hace lo que se dice que se debe hacer y piensa lo que se dice debe pensar, la dictadura del “Se”. Y si nos detenemos a analizar la naturaleza del personaje Kim-Mo-Mi es justo el ejemplo perfecto que representa a infinidad de seres que al no aceptarse a sí mismos, generan otra vida alterna, lo cual ya es muy fácil en la red, quizá antes había que ocultarse y generarse el espacio propicio para ser lo que en verdad se quiere ser pero hoy día ya basta un entorno virtual para poder proyectar ahí tus deseos y hacerlos posibles, tal como la protagonista que se realizaba teniendo su vida de celebridad en la red. Pero ¿qué llevó a Kim a vivir en la sombra de su propio sueño? Justo lo que Guy Debord menciona en su texto La sociedad del espectáculo.

“Los jóvenes de todo el mundo han sido autorizados a elegir entre el amor y una unidad recogida de basuras. En todo el mundo han elegido la unidad recogida de basuras”. Esta es una aseveración fuerte por lo real que es, ya que los jóvenes hoy en día lejos de buscar algo que en verdad les apasione, buscan hacer algo que los lleve a ser celebridad, en un estudio reciente sobre las vocaciones resultó que la mayoría de los jóvenes aspiran a ser influencer, cantante, en pocas palabras celebridad. Pero de aquellas que no sugiere algún tipo de formación y/o preparación sino de aquellos que la misma sociedad ha construido y hecho celebridad ya sea solo por su carisma o por su belleza, esto último completamente del plano subjetivo. Sin embargo, muy pocos realmente son reconocidos por un talento real.

Ante esta realidad viene muy a cuento ahondar más sobre el texto de Debord pues en La sociedad del espectáculo, Debord argumenta que la sociedad moderna, especialmente la sociedad capitalista avanzada, se ha transformado en una sociedad donde la vida cotidiana se caracteriza por la dominación de la imagen y la representación sobre la realidad tangible. Debord utiliza el término “espectáculo” para referirse a esta dinámica y afirma que la sociedad contemporánea está saturada de imágenes, simulacros y medios de comunicación que alienan a las personas y las mantienen pasivas y desvinculadas de la verdadera experiencia de la vida.

Algunos de los conceptos clave en La sociedad del espectáculo incluyen:

  1. La mercantilización de la vida: Debord argumenta que, en la sociedad del espectáculo, todas las relaciones humanas y todas las actividades se han convertido en mercancías para ser consumidas, y la cultura se ha convertido en un producto comercializado.
  2. La alienación: Debord sostiene que las personas se han vuelto alienadas de su propia existencia debido a la omnipresencia de las imágenes y la representación mediática, lo que lleva a una pérdida de autenticidad y autodeterminación.
  3. La falsa conciencia: Argumenta que las personas están atrapadas en una “falsa conciencia” creada por el espectáculo, lo que significa que perciben la realidad a través de una lente distorsionada y manipulada por los intereses del poder y el capital.
  4. La sociedad del consumo: Debord también aborda cómo el consumismo desenfrenado y la búsqueda constante de novedades contribuyen a mantener el espectáculo en funcionamiento, ya que las personas buscan constantemente la satisfacción a través de la adquisición de bienes y experiencias efímeras.

Kim es la clara representación de esto, pues ella misma decide hacer de ella una mercancía a cambio de halagos y aplausos. Necesidad que se reafirma con el rechazo de su madre quien desde pequeña la ubicó en su fealdad física haciendo de ella una mujer insegura y con la autoestima hasta el séptimo infierno de Dante. Es muy interesante la transformación de Kim pues de ser una joven que se ocultaba para cumplir su sueño pasó a ser una joven que se ocultaba para no ser descubierta, total, que Kim toda su vida se la pasó en el ocultamiento de sí misma ¿se imaginan lo difícil que ha de ser vivir así? Cada uno de los personajes tiene algo que te llama a la compasión pues por muy odiosos que se porten hay algo que te hace comprenderlos, pues cada uno tiene un por qué de ser como es. La historia nos muestra de modo bastante claro y hasta crudo la miseria humana, cada capítulo te deja una sensación, las escenas sanguinarias te llevan justo a la emoción del que ejecuta el crimen, te hacen imposible no empatizar con el sufrimiento del personaje.

Un personaje que al igual que Kim sufre los estragos de las exigencias sociales con respecto a los cánones estéticos, es Chun-ae, una joven que conoce en el bar donde trabaja Kim ya después de su transformación física. Ambas se reconocieron como las dos víctimas de la sociedad ya que ambas se sometieron a cirugías plásticas para poder aceptarse a sí mismas. Kim, motivada por la necesidad de desaparecer aprovecha para cambiar su rostro y así hacer de ella una mujer muy bella y Chun al igual que Kim siempre se sintió rechazada y abusada por su físico poco agraciado. Sin embargo, en la historia de Chun entra en escena Choi-Bu-Yong un joven atractivo que por mucho tiempo fue una celebridad, una vez más la serie nos pone sobre la mesa el gran peso de la sociedad del espectáculo en la vida de los mortales, pues este joven que lo tenía todo era justo lo que ellas dos añoraban, Kim la fama y Chun el amor y reconocimiento de él pues el joven había sido su compañero y abusó de ella usándola como él mismo dijo como “cajero automático” por lo que Chun se las ingenia para arruinarle la carrera y al lograrlo después por la culpa le da acogida en su casa y vaya que no termina bien. Esta parte nos reafirma justo la premisa principal de la serie que es el cómo uno mismo se puede esclavizar con tal de tener lo que creemos que deseamos tener.

El reconocimiento público como lo más importante cueste lo que cueste así sea la libertad, a Kim le costó todo, no solo la libertad de ser ella misma sino la libertad de habitar el mundo, pues tarde o temprano la justicia te alcanza, perdiendo de este modo toda posibilidad de disfrutar a su hija, de reconciliarse con su madre y simplemente de vivir. Kim muestra una gran fortaleza, pero de esa que se forja a través de la vida pues al ser tan rechazada desde niña no tuvo alternativa que hacerse muy fuerte para sobrevivir. Realmente es un personaje con muchas cualidades de hecho, es una buena mujer que tuvo que asumir la responsabilidad de sus actos de los cuales no fue más que víctima de las circunstancias, pues en ningún momento se le ve maldad. Ni estando en la cárcel, pues ahí más bien se mostró desinteresada con la vida, poco le importó correr riesgo. Es un personaje entrañable que nos muestra la vulnerabilidad de la existencia humana, y cómo podemos realmente ser tan manipulados que sin darnos cuenta podemos prescindir de nuestra propia existencia con tal de ser lo que los demás nos dicen que es lo mejor. Ante la espectacularidad de la existencia ¿qué nos queda de real? Habitamos en una simulación constante; basta asistir a una pequeña reunión para observar a todos los actores y actrices de su propia vida, sacándose fotos, diciendo frases con verbos nuevos como “esto es instagrameable” lo cual se traduce en esto es digno de mostrar a los demás a cambio de que me den likes y me sigan. Hoy todos buscan convertirse en celebridades de su propia existencia nos importe o no lo que hagan a los demás. Como dijo el filósofo francés: “Toda la vida en las sociedades donde rigen las condiciones modernas de producción se manifiesta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que antes se vivía directamente, se aleja ahora en una representación” Y tal cual, vivimos ante diversos espectáculos que lejos están de ser la auténtica realidad. Justo como dice el hoy famoso filósofo surcoreano Byung-Chul Han: “Percibimos la realidad a través de la pantalla. La ventana digital diluye la realidad en información, que luego registramos. No hay contacto con cosas. Se las priva de su presencia. Ya no percibimos los latidos materiales de la realidad. La percepción se torna luz incorpórea.” Efectivamente, se vuelve complejo distinguir entre realidad y simulación lo cual nos lleva a la realización y desarrollo de meta realidades o como diría Lypovetsky a los hiperreal, al exceso de realidad que nos sobrepasa y nos convierte en meros espectadores de las vidas ajenas y de la propia.

La chica enmascarada nos hace reflexionar sobre todo esto de tal modo que es difícil no cuestionarse a sí mismo ¿soy en verdad lo que quiero ser o lo que dicen que sea? ¿en algún momento de mi vida he modificado algo de mi propia esencia con tal de encajar y ser aceptado? ¿qué tanto soy capaz de simular con tal de que no se sepa lo mal que me siento o lo mal que la estoy pasando? Pues no sé ustedes, pero yo cada día veo más simuladores y de todas las edades, no es propio de los más jóvenes. Y es que no es secreto que cada vez hay más y más humanos sumergidos en la depresión que nos ha generado la misma realidad. Pues como bien lo señaló en su momento el ya conocidísimo Sigmund Freud en su texto muy recomendable por cierto, El malestar de la cultura, aquí señala precisamente (y ya pasaron muchos años de esto) que la sociedad está en tal malestar que se verá obligada a tener que consumir drogas para sobrellevar la realidad. Y bueno, basta ver las estadísticas de la riqueza acumulada los últimos años por los laboratorios que producen todas las cetinas como la duloxetina, la paroxetina y demás antidepresivos. No estaba errado el psicoanalista. Es por ello que considero que vale mucho la pena acercarse a esta serie con una perspectiva crítica y preguntarnos ante lo observado ¿qué me dice esto de mí? En una de esas descubres que no te gusta mucho el espectáculo que has conformado de tu propia existencia. Pues como dijo el gran sabio Píndaro por allá del 518 a.c: “Debes llegar a ser lo que debes ser”. Esto es, que seas fiel a tu esencia, seas tú mismo sin miedo al escrutinio social.

@Hadacosquillas

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