Te espero aquí sentado a la deriva,
en esta barca de naufragios y derrotas,
debajo de todos y de todo, pero arriba,
con el cuerpo intacto pero la mente rota.
Te espero aquí, sentado en las antípodas
a merced de vendavales contrarios
con el alma fragmentada, pero omnímoda,
acompañado de mis libros, pero solitario.
Te espero sin esperar un adarme
de nada de esta miserable vida.
Te espero en la sombra, sin inmutarme.
Te espero aquí beodo y desafiante
en medio del sueño y de la huida
como un cognoscente nigromante.





