Joven estudiante imparte clases a niños para recuperar su lengua chontal en Oaxaca (nota de Diana Manzo en IstmoPress)

Foto: IstmoPress.

Por: Diana Manzo / Agencia de Noticias IstmoPress

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Los únicos hablantes del chontal en Santa María Zapotitlán son los adultos mayores, y eso motivó a Rubicelia Martínez Pérez, joven estudiante de 20 años de edad a recuperarla en plena pandemia a través de un taller que imparte durante dos horas y media -de 10:00 a 12:30 pm- de lunes a viernes, a niñas y niños de su comunidad.

Rubicelia aprendió hablar su lengua en el el Instituto Superior Intercultural Ayuuk en donde estudia el sexto semestre de la licenciatura en Administración y Desarrollo Sustentable, aunque el interés de recuperarla siempre ha sido una motivación de su vida, pues considera que una lengua madre forma parte de la identidad de los pueblos de México.

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Esta joven pensó que ante el desplazamiento de su lengua, que es una identidad para su comunidad, era necesario realizar una acción y eso hizo; en julio del año pasado, con la anuencia de la autoridad municipal y con las medidas sanitarias inició el taller de lengua chontal, que a ocho meses lleva un avance en la lectoescritura de esta lengua.

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El chontal tiene dos variantes, la que se habla en la zona del Istmo de Tehuantepec y la de la sierra sur de Oaxaca, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sólo quedan 3 mil 840 hablantes de chontal en México, de los cuales, Rubicelia detectó que sólo los adultos y adultos mayores lo hablan, el resto de los sectores, no.

Esta lengua como las 55 de las 68 que aún se hablan en México, vivieron un desplazamiento forzado cuando llegaron las misiones culturales, quienes en su confusión de que las lenguas “confundían o afectarían o causarían atrasos” en la educación” obligaron a los estudiantes a sólo hablar el castellano.

Rubicelia para atraer a las y los niños les otorgó de forma gratuita todo el material didáctico que recibió como donativo de personas altruistas, quienes interesados en su proyecto y en el rescate de la lengua, la apoyan de forma constante.

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Los menores entre 6 y 9 años de edad llegan emocionados, portan sus libretas y material didáctico y comienzan a vivir esta aventura; algunos ya pronuncian los números, otros los colores e inclusive algunos ya interactúan en forma de un diálogo corto.

La joven aprendió el chontal cuando cursó los primeros semestres de su universidad y pensó que compartir su conocimiento a los infantes contribuirá a que la lengua se conserve por mucho más tiempo.

“Mi interés por la lengua chontal surgió cuando realicé una investigación sobre el desplazamiento de la lengua materna en mi comunidad, en mi último grado de la preparatoria; fue ahí cuando realmente me di cuenta que estábamos perdiendo por completo un elemento tan importante de la identidad cultural”, expresó.

Ella dijo que el gusto por el chontal aumentó más al ingresar a la universidad porque ahí fue cuando recibió clases de lengua, pero no había el chontal, entonces entró al zapoteco, y eso la orilló a  investigar sobre la lengua a través del internet, de un cuadernillo que elaboró la organización civil Tequio Jurídico y un diccionario en pdf publicado por el Instituto Lingüístico de Verano y así aprendió números, saludos, objetos y animales.

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“Cuando iba a mi comunidad ya les preguntaba a mis papás palabras que quería conocer, con ellos aprendí a presentarme y poco a poco a conocer y saber pronunciar otras palabras, así que antes de concluir el tercer semestre; una compañera me animó en abrir el grupo de Chontal dentro de la institución y  juntas decidimos hacerlo y hablar con el coordinador de lenguas y así comenzó este amor de rescate por mi lengua”, agregó.

Además de eso, a través del Facebook, también fomenta el aprendizaje de la lengua Chontal y abrió una página a la que nombró “Tifayi Laljtayki” “cultivando nuestra lengua”, y desde entonces eso hace: “Sembrar la semilla del chontal y cultivarla con talleres, textos y mucha imaginación”.

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Leodegario Martínez, representante del colectivo Fane Kantsini, así como la agrupación Binni Biaani, son los aliados de Rubicelia, han contribuido de forma permanente con materiales y recientemente a través de un juego de mesa elaborado por el colectivo “Lin Awa”, los niños y niñas cultivan esa lengua que para esta joven no debe morir jamás.

Agencia de noticias IstmoPress
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