El viernes en la mañanera del presidente Andrés Manuel celebrada en el estado de Jalisco, se expuso el tema de los muchos desaparecidos que se dan en ese estado, como bien señaló la periodista que puso el tema sobre la mesa; parece que se los traga la tierra.
Diciembre del 2022, hubo un día en el que un hombre que solía vender tamales en uno de esos municipios mencionados en la mañanera desapareció pues días antes le habían ido a cobrar derecho de piso a ese hombre bueno y trabajador, que atendía un puesto de tamales por años. Él al no querer pagar esa injusticia, de pronto ya no volvió a casa y hasta el día de hoy parece que se lo tragó la tierra. Sus familiares no saben absolutamente nada, pues al acudir a las autoridades, lo mismo de siempre, las cámaras no sirven, no saben qué pudo haber pasado pero nadie hace nada porque en el fondo todos saben exactamente lo que pasó. No hay búsqueda, no hay cadáver, solo un inmenso dolor que comienza con esperanza pero que día a día se va apagando.
Esta es la historia de un hermano de una gran amiga mía, y como esta historia, millones de ellas y sí, como lo expuso la periodista, en Jalisco cada vez hay más desaparecidos. En sus diapositivas de cómo se encuentran los delitos solamente mencionaron un secuestrado, lo cual me llamó la atención pues entonces se debería de tipificar la desaparición como otro delito.
Jalisco es tal cual una especie de “triángulo de las Bermudas”, la gente se desaparece y nadie puede explicar tales desapariciones. El presidente meramente se centró en lo que está haciendo Encinas y sí, es cierto que están haciendo, pero un sexenio no es nada para tremenda podredumbre de años. Y tampoco es político que frente a todo el mundo el presidente cuestione o reproche al gobernador, pero mi esperanza es que tras bambalinas sí le cuestione al inútil de Alfaro quien evidentemente está más que amañado y que por su perfil no dudaría que trabaja para algún cártel al hacer oídos sordos ante tanta barbarie en su estado.
Son tantas las familias que padecen el mismo sufrimiento en ese estado, el sufrimiento de la incertidumbre y el dolor de no saber nada sobre alguno de sus familiares, y hay tantas cosas sin explicación que acontecen en esta país que tal parece que Jalisco terminará este sexenio siendo esa especie de misterio como el triángulo de las Bermudas, pues las autoridades en su gran incompetencia ni siquiera saben cómo manejar tremendas situaciones, y son de lo más fríos, indiferentes, quizá porque ya están tan acostumbrados a recibir esas denuncias que tan sólo es un número más, número que por cierto no se vio reflejado en esas tantas diapositivas que pusieron en la conferencia. Por ello insisto que habría que replantearse si la desaparición podría tipificarse como un delito porque evidentemente, eso inflaría en mucho sus números delictivos en Jalisco y no, no van mejorando, tampoco han bajado, así que hoy es una de esas veces que le pido al presidente, de quien soy completamente seguidora y confío plenamente en él, que no, no acepte esas cifras porque al aceptarlas incurre en mentirnos a nosotros, su pueblo bueno que estamos padeciendo el dolor de tantas desapariciones de hombres, jóvenes, mujeres. Y no solamente en Jalisco, acá en Quintana Roo hay tanto por decir pero hoy solo quiero hablar de Jalisco y la incompetencia de Alfaro, quien creo que a muchos nos parece evidente, no es más que un narcopolítico más de esos que lamentablemente se quedaron con la escuela de Calderón.
Por mucho que lo defienda su esposa Margarita, Calderón ha sido de lo peor que le ha pasado a este país.






