Inflación, caída de salarios reales, aumento de ganancias, menor inversión. Autor: Arturo Huerta González

En México, a pesar de que la inflación reduce salarios reales e incrementa las ganancias de las empresas, ello no se traduce en aumento de la inversión, debido a la caída de la demanda y a que no hay perspectivas de crecimiento, dadas las altas tasas de interés y los recortes del gasto público que impone la austeridad fiscal del gobierno actual. La inflación y el no incremento de salarios respecto a los precios, está disminuyendo el consumo y demanda, lo que frena el crecimiento de la economía.

En contextos donde no hay oportunidades de inversión en el sector productivo, por falta de demanda, de política industrial y agrícola, como por las altas tasas de interés, las ganancias tienden a dirigirse a actividades especulativas (acaparamiento de mercancías y divisas para revenderlas a mayor precio), como a la compra de empresas, aprovechando que baja el precio de muchas de éstas, dados los problemas de acumulación que enfrentan. Se aumenta así los niveles de centralización del capital en la economía.

Banxico ha dicho que seguirá acompañando las alzas de la tasa de interés que realice la Reserva Federal de EU, y ello lo hace para evitar salida de capitales financieros y la devaluación del peso ante el atractivo de invertir en EU. El banco central quiere mantener la fortaleza del peso y el consecuente abaratamiento del dólar y de las importaciones para así frenar la inflación. El problema de ello es que el alza de la tasa de interés frena la inversión y la producción y por su parte, las importaciones impulsadas por el dólar barato desplazan a la producción nacional, todo lo cual atenta contra el crecimiento económico. Al caer la producción, hace que siga la escasez de productos y el alza de precios. La menor producción va aparejada a su vez de mayor desempleo, para evitar que los trabajadores demanden alza de salarios. Ello reduce el consumo, por lo que Banxico espera que las empresas al vender menos no aumenten los precios. Por lo tanto, la política dirigida a reducir la inflación por parte de Banxico y de Hacienda, recae en el deterioro del nivel de vida de los trabajadores.

Banxico combate la inflación no porque ésta afecte al que menos tiene, sino porque perjudica a los que tienen ingresos, es decir, a los ahorradores y al sector financiero. La inflación beneficia a los deudores pues reduce la carga de la deuda en términos reales (los precios e ingresos de los deudores crecen más que el costo de la deuda), y tiene un efecto redistributivo en detrimento del sector bancario-financiero. De ahí que Banxico procede a aumentar la tasa de interés para que no pierda el sector bancario, a costa de afectar a los deudores y contraer la capacidad de gasto e inversión de éstos, debido a que la tasa de interés pasa a estar por arriba del ingreso de los deudores, lo que reduce la actividad económica.

A pesar del diferencial de tasa de interés que mantiene Banxico respecto a la de EU, para que el capital no se vaya, los inversionistas extranjeros que tienen deuda pública han venido disminuyendo su tenencia de ésta, lo que implica salida de capitales. La participación de extranjeros en tenencia de deuda pública interna pasó de 28% del total en diciembre del 2019 a 16% para fines de julio del 2022. Ello se debe a que no ven perspectivas de que se mantenga la estabilidad cambiaria y se asegure el reembolso de la deuda ante el menor crecimiento que observa la economía mexicana. Lo mismo está presente en el comportamiento de la Bolsa Mexicana de Valores, la cual acumula una pérdida del 1 de enero al 31 de agosto del 2022 de 15.72 por ciento, debido a la caída de la actividad económica y porque no se presentan expectativas de crecimiento que incrementen el ingreso de las empresas que ahí cotizan para que se valore su capital.

Ello evidencia la fragilidad y vulnerabilidad que muestra la economía nacional que irá aumentando como consecuencia de la desaceleración de la economía mundial, como por la política contraccionista seguida por las autoridades monetarias y fiscales.

El alza de la tasa de interés externa e interna aumenta las presiones del sector público y del sector privado dados sus niveles de endeudamiento externo e interno. Ello mejora el ingreso de la banca internacional y nacional y reduce el ingreso de los deudores, lo que contrae su capacidad de gasto y la actividad económica, y se acentúa la desigualdad de la riqueza a favor del sector financiero y en detrimento del sector productivo y de los trabajadores. A ello se suman los problemas de incapacidad de pago de la deuda, dada la caída del ingreso de los deudores, lo que terminará desestabilizando al sector bancario.

Al proseguir las alzas de la tasa de interés, junto a la austeridad fiscal y el no endeudamiento, menos viabilidad hay que aumente la inversión privada, por lo que la economía seguirá cayendo y el desempleo, subempleo y pobreza, aumentando.

Arturo Huerta González
Arturo Huerta González

Economista heterodoxo. Autor de diversos libros, el más reciente titulado Austeridad Fiscal: Causas y Consecuencias, Editorial UNAM.
Profesor de Economía, UNAM. Miembro del SNI Nivel III.

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