¿Han llegado a un tope el alza de precios y la tasa de interés? Autor: Arturo Huerta González

Las autoridades de Banxico han señalado que la inflación en el país ya llegó a su pico en el 2022 y que empezará a disminuir en el 2023. Pero no dicen si ello los llevará a reducir la tasa de interés de referencia que ellos establecen. Miembros de la Junta de Gobierno han dicho que mantendrán una política monetaria cautelosa y firme ante el entorno complejo e incierto. Temen disminuir la tasa de interés, debido a que no han logrado aumentar el desempleo en los niveles deseados para reducir la demanda de productos que estos ejercen y el alza de precios que ésta origina. El problema es que de no bajar la tasa de interés seguiremos con la actividad económica en los niveles del 2018, por lo que se prolongará la disminución de ingresos de empresas y familias, así como la inversión y el consumo y se incrementarán los problemas de insolvencia que desestabilizarán al sector bancario.

Las altas tasas de interés y las políticas de recortes presupuestales (insertos en la austeridad republicana), encaminados a evitar salida de capitales que devalúe la moneda, están contrayendo la inversión y llevan a la economía a la recesión. Al disminuir ésta la producción, incrementa la escasez de productos por lo que seguirá el alza de precios, el crecimiento de importaciones y del déficit de comercio exterior, que hará que la inflación acompañe a la recesión. Ello aumentará más la vulnerabilidad del país en relación con la entrada de capitales, debido a que la recesión que se avecina en EU, Europa y China y la inestabilidad de los mercados de capitales y de divisas, reducirá la entrada de capitales al país, por lo que se tendrá que recurrir a las reservas internacionales para cubrir el déficit de cuenta corriente. Ello disminuirá los niveles de confianza sobre la economía que desea el capital, lo que acentuará la salida de capitales, haciendo insostenible la apreciación del peso.

La economía seguirá en tendencia decreciente, reduciendo su crecimiento potencial e incrementando los niveles de endeudamiento y los problemas de insolvencia y los del sector externo. Las autoridades monetarias y hacendarias no deben obsesionarse con la reducción de la inflación, la austeridad fiscal y la apreciación del peso (todo lo cual favorece al sector financiero), debido a que todo ello ha actuado contra el crecimiento económico y la generación de empleo bien remunerado y la distribución del ingreso.

Estados Unidos está disminuyendo la inflación más rápido que México, lo que los llevará a frenar el alza de la tasa de interés primero que México, por lo que al seguir nuestro país con altas tasas de interés se prolongará la recesión a diferencia que ella será más corta en Estados Unidos.

Los países desarrollados dejarán de realizar aumentos de la tasa de interés a fin de evitar caer en fuerte recesión, así como en mayor caída de sus mercados de capitales y en problemas de insolvencia. Algunos países postergarán sus metas de inflación de 2%, para bajar las tasas de interés y trabajar con inflación del 4 anual, para evitar caer en fuerte recesión. La flexibilización de la política monetaria y fiscal con una inflación moderada, permitiría condiciones de crecimiento y configuraría condiciones de pago de la deuda pública y privada. Diferente es la situación que toman las autoridades monetarias y hacendarias en nuestro país. Éstas no proceden a disminuir la tasa de interés y expandir el gasto público a favor de la inversión para evitar la recesión económica. Creen que al hacer ello se incrementaría la demanda, los precios, las importaciones, el déficit de comercio exterior y afectaría el tipo de cambio. Sin embargo, ello no acontecería debido a que la mayor inversión aumentaría la producción y sustituiría y reduciría importaciones y el déficit de comercio exterior, por lo que no habría presiones sobre el tipo de cambio. Pero las autoridades prefieren seguir estableciendo altas tasas de interés para favorecer al capital financiero en vez de actuar a favor del sector productivo que requiere de bajas tasas de interés e incremento del gasto público.

Al no atender al sector productivo seguirán los rezagos productivos y las presiones crecientes sobre el sector externo, por lo que la economía nacional no ha llegado al tope del alza de los precios y del alza de la tasa de interés dados los requerimientos crecientes de entrada de capitales requeridos para encarar el déficit externo y mantener su objetivo de peso fuerte.

Arturo Huerta González
Arturo Huerta González

Economista heterodoxo. Autor de diversos libros, el más reciente titulado Austeridad Fiscal: Causas y Consecuencias, Editorial UNAM.
Profesor de Economía, UNAM. Miembro del SNI Nivel III.

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