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Gana el Fracking: ¿fractura hidráulica y también fractura Claudia-AMLO? Autor: José Reyes Doria

José Reyes Doria | @jos_redo

En estos días de guerra por el petróleo en Irán, circuló con éxito un meme de fino humor, donde aparece Ricardo Anaya, excandidato presidencial del PAN, al lado de los líderes de Estados Unidos e Irán, en una situación relajada por haber decidido poner fin a la guerra. El mensaje del meme dice “Anaya les explicó que el petróleo ya es obsoleto, y ante tal iluminación Trump y Jamenei se dieron cuenta que no tenía caso matarse por algo ya caduco”.

Ese meme es un irónico recordatorio de que la Realpolitik suele imponerse en las coyunturas extremas. Ante el imperativo de controlar el flujo de petróleo en el estrecho de Ormuz, Irán y EEUU no dudaron en desatar una guerra, desdeñando sutilezas como la que pregonó Anaya en la campaña presidencial de 2018 en  el sentido de que el petróleo sería obsoleto en pocos años y que, por lo tanto, la propuesta de AMLO de fortalecer PEMEX era un delirio trasnochado.

Pues bien, la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de aceptar la fracking para la extracción de gas natural, es otra expresión de la Realpolitik: es indispensable producir el gas natural suficiente para la sociedad y la economía mexicanas, para no depender de la buena voluntad del extranjero. En gran medida, es una cuestión de soberanía nacional, o al menos de soberanía energética.

El asunto encierra una interesante mezcla de contradicciones de todo tipo, que, sin embargo, son disipadas o postergadas por la Realpolitik, por la necesidad imperiosa de asegurar un energético vital para el país como lo es el gas natural. Una contradicción radica en el discurso ambientalista que siempre ha enarbolado Claudia Sheinbaum desde décadas antes de ser Presidenta, contra el fracking. Coincidía plenamente con el posicionamiento irreductible de los grupos ambientalistas en contra de la también llamada fracturación hidráulica.

Porque realmente, el fracking conlleva enormes riesgos ambientales. Es una forma no convencional de extracción de gas natural. Existen yacimientos a alrededor de cinco mil metros de profundidad, donde el gas no está a la mano, sino que se encuentra atrapado en formaciones rocosas o lutitas; el método consiste en romper, fracturar esas rocas, esa parte del subsuelo, para liberar el gas y extraerlo.

De entrada, se deben destinar cantidades bíblicas de agua. Para cada pozo que utiliza la fragmentación hidráulica se requieren hasta treinta millones de litros de agua dulce. En estos tiempos de alarmante escasez de agua, es muy delicada la decisión de destinar esos volúmenes masivos al fracking. Pero, tal vez más grave, esa agua se inyecta mezclada con arena y químicos para que puedan detonar la fracturación hidráulica, y regresa la subsuelo y a veces a la superficie, convertida esa agua en un agente contaminante extremadamente peligroso.

Otra dimensión de los riesgos del fracking, es el tema de la sismicidad, el eventual daño estructural al subsuelo que pueda desencadenar elementos que incrementen la sismicidad en las regiones donde se aplica la fracturación hidráulica.

Pese a tales riesgos ambientales, la Presidenta ha puesto sobre la mesa la necesidad de recurrir al fracking para producir el gas natural que México necesita. La Presidenta fue especialmente cuidadosa al plantear la decisión. Afirmó que ahora existen avances tecnológicos capaces de reducir significativamente los impactos ambientales de la fracturación hidráulica. Para asegurarse de ello, se creó un grupo de trabajo para analizar las mejores condiciones, lo menores costos y riesgos en la adopción del fracking.

También fue cautelosa la Presidenta, al afirmar que no se otorgarían concesiones a las empresas nacionales o trasnacionales para la extracción de gas basada en el fracking; el proyecto se basaría en asociaciones bajo la tutela de PEMEX. El objetivo de esta definición es mandar el mensaje de que se mantiene la línea discursiva y política de evitar toda forma de privatización. Sin embargo, dado que PEMEX carece totalmente de tecnología y recursos para el fracking, inevitablemente las empresas privadas, sobre todo las trasnacionales, obtendrán ganancias y presencia preponderantes.

La cuestión fue planteada de la forma más cuidadosa, al grado de que la Presidenta casi no mencionó la palabra “fracking”, sino que puso énfasis en llamarlo explotación “no convencional” de gas natural. Incluso, el periódico afín al régimen, La Jornada, también evitó al máximo el estigmatizado vocablo de fracking.

El periodista Julio Hernández resaltó que la Presidenta recurrió al tono trágico de Hamlet: ser o no ser, fracking o no fracking. Claudia Sheinbaum lo planteó así: “la pregunta es: ¿explotamos el gas no convencional, sí o no?, ¿Por qué sí? Pues porque nos da más soberanía energética. ¿Por qué no? Pues porque tiene impactos ambientales.

La puerta está abierta, la coyuntura global que impacta en el sector energético de forma impredecible, hace imperiosa la necesidad de garantizar la seguridad energética del país, lo cual incluye el acceso sostenido a energéticos como el gas natural. La Realpolitik se impone al discurso ideológico: México depende en un 75 por ciento del gas importado desde Estados Unidos, no tenemos reservas para más de una semana. En México tenemos yacimientos de lutitas para revertir en gran medida esta situación en un lustro, pero es necesario recurrir al fracking.

Lo más probable es que la Presidenta anuncie próximamente una estrategia de explotación de gas natural basada en la utilización de la fracturación hidráulica.

Y ello encierra otra contradicción por demás interesante: la aceptación del fracking es diametralmente opuesta a la postura que tuvo el ex presidente AMLO todo su sexenio. López Obrador abominaba el fracking, tanto por los riesgos ambientales como por los riesgos de abrirle las puertas al capital trasnacional, y porque en su opinión esta participación extranjera afectaba la soberanía nacional.

Sabemos que el bloque gobernante del régimen tiene el acuerdo tácito de preservar una especie de legado de AMLO, como fundador y líder máximo del movimiento. En los distintos niveles y sectores del régimen, incluido Palacio Nacional, se la piensan dos veces antes de impulsar decisiones contrarias al credo de AMLO. Pues bien, la adopción del fracking es una superación de los mandamientos obradoristas.

La Presidenta considera que el fracking es indispensable para el país en esta coyuntura nacional y global. Así como en otros temas, como la política de seguridad pública, ha implementado políticas contrarias al ideario de AMLO, en este aspecto de la estrategia energética también podría pintar su raya.

La Presidenta tomaría tal decisión bajo tres argumentos: a) México necesita lograr seguridad y soberanía energéticas; b) la Presidenta requiere reafirmarse como vértice del poder, porque se haga lo que se haga, ella es la responsable histórica en su sexenio; y c) porque el ideario o el legado de AMLO no son las Tablas de Moisés.

Cuando la reforma energética de Enrique Peña Nieto, se intentó abrir las puertas masivamente a las trasnacionales para explotar gas natural vía fracking. Hubo un gran rechazo ambientalista, político y social; lo cual, aunado a otros factores de organización y control en el sector energético, impidió la aplicación de esa política energética. 

Ahora, si finalmente se utiliza el fracking, cabe esperar que esa estrategia se implemente sin la rapacidad saqueadora e irresponsable del Peñanietismo. Pero también debe vigiarse y exigirse, que, por el bien de todos, la política del fracking de Claudia Sheinbaum se diseñe y ejecute con todo profesionalismo, con toda la responsabilidad ambiental, social y fiscal que no tuvieron, o al menos no en grado suficiente, las obras y políticas emblemáticas del sexenio anterior.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

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