Fuga de Cerebros | ¿Sueños ambiciosos para Sembrando Vida? Autora: María Elena Martínez Murillo C.

Sembrando Vida en la Comunidad de Aprendizaje Campesino (CAC) del vivero "San Antonio" en San Mateo Etlatongo, Oaxaca. FOTO: PRESIDENCIA /CUARTOSCURO.COM

Por María Elena Martínez Murillo C.[1]

En Agosto, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), liberó el reporte más actualizado sobre las proyecciones en el tema. La información no es muy distinta a lo expresado en el reporte pasado de 2014, sin embargo, ahora le mejora en las estimaciones lleva al IPCC a calificar de “inequívoco” la influencia humana en los cambios del sistema climático global, así como más lejano cumplir la meta del Acuerdo de Paris sobre no sobrepasar los 1.5 C de incremento en la temperatura global.[2]

En Paris los países acordaron crear planes para reducir sus emisiones de acuerdo con sus posibilidades y condiciones individuales. Estos planes, conocidos como Contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC por sus siglas en inglés), deben actualizarse cada cinco años.

Se espera que, en la Conferencia de las Partes número 26 (CoP por sus siglas en inglés) que se llevará a cabo este noviembre en Glasgow, cada nación presente propuestas concretas para llegar a cero emisiones netas para el 2050 (producir menos emisiones de las que absorben), para avanzar en la materialización de las metas climáticas internacionales.

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Mientras siguen su curso los procesos de análisis y negociación internacional, México y Centroamérica, a igual que otras partes del mundo, experimentan fenómenos naturales más intensos. De acuerdo con diferentes organismos, incluido el IPCC, la región enfrenta un alto riesgo de incremento en sequías y menor productividad de los cultivos. ¿Qué impactos puede tener esto en la estabilidad de la región?

Según el informe del Banco Mundial[3],en ausencia de medidas urgentes de acción climática, el número de migrantes climáticos internos en México y América Central podría duplicarse entre 2020 y 2050.

La región es ya frágil. Honduras, por ejemplo, uno de los países más pobres de América Latina y con una alta tasa de emigración, encabezó la lista de Riesgo Climático Global para el período 1997-2016, de acuerdo con German Watch. De 2014 a 2016, Honduras sufrió una de las sequías más largas registradas, dejando a más de 461 mil personas en inseguridad alimentaria, requiriendo asistencia humanitaria para 1.3 millones de personas, de acuerdo con la FAO.  En 1998 fue devastada por el huracán Mitch y, en 2020, los huracanes Eta e Iota impactaron nuevamente.

La migración climática se suma a otros procesos migratorios guiados por razones económicas y sociales, y hay mucho en juego. A los pocos días de llegar a México, el embajador Ken Salazar ya mencionó que el tema migratorio es un problema profundo que debe atenderse de raíz, y lo señaló junto con la pandemia, la seguridad y el cambio climático, como sus prioridades. La vicepresidenta Kamala Harris había mencionado en junio de este año  la intención de impulsar un plan de inversión para el desarrollo del sur de México y de Centroamérica, en un contexto donde el flujo migratorio irregular entre México y Estados Unidos reporta récords históricos.

Migrantes hondureños en Coatzacoalcos, Veracruz. FOTO: ISABEL MATEOS /CUARTOSCURO.COM

Dentro del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN) que se retomó este mes al haber estado en pausa dese 2016, México y Estados Unidos conversaron posibilidades para fortalecer su relación económica y comercial e impulsar las inversiones y el empleo en Centroamérica.

México, por su parte, ha presionado para extender el programa Sembrando Vida y Jóvenes con futuro desde Chiapas hacia Centroamérica como una estrategia que genere oportunidades de desarrollo y frene la inmigración irregular.

En este contexto, ¿es Sembrando Vida[1] una alternativa viable para el desarrollo en la región?

El programa está planteado como una estrategia de desarrollo rural sostenible para fortalecer las economías campesinas. A la par, plantea beneficios ambientales al reforestar y restaurar sitios donde opera.

El diseño de Sembrando Vida busca evitar errores del pasado al incluir aspectos como la identificación de derechohabientes por medio de un censo (Censo del Bienestar); la entrega de los subsidios a la población sin intermediarios; la incorporación de la banca privada para la dispersión de subsidios, y asistencia técnica en contacto con las necesidades de las personas. El acompañamiento técnico se desarrolla en Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC), que permite el intercambio de experiencias, el rescate de saberes tradicionales y el diálogo entre productores.  

A pesar de ello, es apresurado pensar que pueda extenderse como estrategia regional. El programa aun deja muchas preguntas por resolver.

¿De acuerdo con evaluaciones del propio programa, el fin no es del todo claro. El programa busca contribuir al “bienestar social” y a la “igualdad “ de la población agraria, sin embargo, ¿qué entiende por bienestar social” y por “igualdad”?

Al existir ambigüedad en la definición del objetivo y carecer de mecanismos de medición y monitoreo robustos, el programa no precisa las metas y puertos de llegada. ¿Cuándo se cumple la meta de autosuficiencia alimentaria, producción o sostenibilidad? ¿Cuándo es pertinente que un productor se “gradúe” del programa?¿Cuáles son las herramientas para hacer operativos aspectos como la recuperación del tejido social o la mejora de la calidad de vida? Un análisis de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas apunta a otras preocupaciones como la influencia y el poder de decisión que recae en los técnicos, en un programa con vastas áreas para interpretar.

En términos ambientales, The World Resource Institute (WRI) en México desarrolló una plataforma para monitorear indicadores ambientales y generar información sobre restauración de coberturas forestales, captura de carbono, y recuperación de suelos, biodiversidad y agrobiodiversidad del programa en 2019.

Debido a la falta de acceso a información georreferenciada sobre las parcelas y las acciones apoyadas, WRI solo estimó la pérdida de coberturas forestales. Sin ser una evaluación, el análisis correlaciona al programa con una pérdida de 72 mil 830 hectáreas de vegetación en los municipios donde se implementó durante el primer año (2019).

Antes de pensar en una ampliación geográfica de Sembrando Vida, será imprescindible incorporar instrumentos de transparencia, supervisión y de auditoría sistemática a todas las actividades, aspecto que ha sido débil históricamente en los programas de apoyo al campo en México. Habrá igualmente que fortalecer la planeación en temas como la disponibilidad de viveros y criterios específicos de especies a sembrar.

Quizá la pregunta final que es imprescindible responder es la visión de mercado. Además de fortalecer el autoabasto, si el impulso a plantaciones agroforestales busca algo más que la subsistencia, ¿quién compra y cómo se consolida la oferta de la madera, frutas y otros bienes que se produzcan gracias a Sembrando Vida? ¿Es rentable? ¿Son soluciones sostenibles en el tiempo una vez que el programa desaparezca?

Sin duda, el contexto internacional presentará meses propicios para el análisis más profundo en estos temas. La CoP26 y los intereses compartidos en la relación bilateral México-Estados Unidos pueden ser oportunidades para explorar vías de desarrollo sostenible, inclusivo bajo un lente de resiliencia ante el cambio climático en la región.


[1] Bajo Sembrando Vida, los propietarios o poseedores de 2.5 hectáreas disponibles para proyectos agroforestales reciben 5 mil pesos mensuales, de los cuales 500 pesos se destinan como ahorro para ellos. El programa provee apoyos en especie (plantas, insumos, herramientas) y asistencia técnica.


[1] Consultora en desarrollo sostenible, Strategink. Maestra en Economía para el Desarrollo. Exbecaria Fulbright-García Robles.

[2] Mientras que el informe de 2013 del IPCC proyectó que las temperaturas podrían superar los 1,5 ° C en la década de 2040, el nuevo informe  lo plantea para principios de la década de 2030.

[3] #Groundswell: Prepararse para las migraciones internas provocadas por impactos climáticos

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