Fuga de Cerebros | Repensar el alcohol y las drogas. La ADHS en la UNAM. Autores: Abigail Hernández, Eduardo León y Francisco Carrillo

Foto: Fuga de Cerebros

Por Abigail Hernández, Eduardo León y Francisco Carrillo[1]

La mañana del miércoles 15 de junio, un buen número de investigadores y ponentes internacionales llegaron a la Coordinación de Humanidades de la UNAM dispuestos a dialogar sobre drogas y alcohol. Aprovecharon el check-in para intercambiar primeras impresiones acerca del clima mexicano, sobre el regalo que se les brindó en el registro y, por supuesto, la expectativa que generaba cada una de las ponencias programadas. Quizá uno de los mayores temores de los organizadores fue no contar con suficiente café para los asistentes pues, como comentó uno de los presentes, a pesar de ser “el Congreso de Alcohol y Drogas” la principal adicción es el café.

            De cualquier forma, el entusiasmo se percibía en la primera actividad que estaba programada, por lo que el Auditorio “Jorge Carpizo” presumió un lleno total para escuchar las palabras de bienvenida de Paul Gootenberg, presidente de la Alcohol and Drugs History Society (ADHS). El Dr. Gootenberg argumentó que la celebración del Congreso en México se debe a que América siempre ha sido objeto de producción y exportación de intoxicantes, por lo que entender su papel es crucial para comprender el fenómeno social del consumo, prohibición y tráfico de drogas. La conferencia, titulada “Why are we in Mexico? 5,000 years of Pivotal Drug History in Las Americas” recibió un gran aplauso, mismo que se repetiría constantemente en cada una de las mesas durante el resto de la reunión.

            Las mesas, siempre programadas entre las 8:30 y las 17:00, reflexionaron en torno a una droga o un problema en específico. De esta manera, el miércoles se llevaron a cabo conferencias sobre el crimen organizado, la policía, los psicodélicos, el café y el pulque, entre otras más. Tuve oportunidad de estar presente en esta última, donde cuatro académicos explicaron no sólo los orígenes de la criminalización del pulque, sino también su repercusión para la sociabilidad del mexicano. Además, reflexionaron en torno a la actual revalorización de la bebida y los efectos que puede tener, tanto en la construcción de una identidad como en su apropiación por grandes empresas capitalistas. Las aportaciones metodológicas y de resultados fueron, en general, buenas durante todo el congreso.

            Únicamente pausadas por dos breaks para tomar café y un lunch patrocinado por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. El primer día de conferencias terminó y los asistentes se retiraron a la ceremonia de apertura en Polanco, donde los esperaba un evento en la Cervecería Modelo, aunque algunos otros asistentes internacionales se aventuraron a descubrir la ciudad.

            A lo largo de los tres días, diversos ponentes expusieron sus temas de investigación, donde el formato y el espacio de las ponencias cambiaban bastante: algunos presentaban desde sus países de origen mediante la plataforma de Zoom, algunos otros presentaban desde el auditorio de la Coordinación de Humanidades o desde los espacios proporcionados por el Instituto de Investigaciones Sociales. El idioma en el que se desarrolló el congreso fue en su mayoría en inglés, pero hubo varias ponencias en las que se habló español; por fortuna, las conferencias magistrales se traducían al instante, lo que permitía saltar la barrera del idioma.

Las ponencias desarrollaron temas que nos permitieron propiamente repensar lo que representa el alcohol y las drogas en el mundo. El segundo día del congreso tuvo temas sumamente interesantes como el uso de sustancias psicodélicas en comunidades indígenas o la presencia de las drogas en los raves, y todo pensando desde distintos espacios, desde México hasta los países de los que menos escuchamos. Los investigadores y ponentes fueron muy accesibles, e incluso se mostraron dispuestos a que les hiciéramos pequeñas entrevistas respecto a sus exposiciones y sobre su opinión de lo que representaban las drogas y el alcohol.

Como todo lo bueno tiene un fin, este ciclo de conferencias fue concluido con las participaciones de Carlos A. Perez Ricart, Jaime Olivera Hernández, Josh Mentako, Aurea Toxqui, Estefanía Ciro Rodriguez, Lisa Sánchez, José Domingo Schievenini, Ryosuke Yokoe, entre otros. En estas ponencias que también se dieron de forma simultánea en la Coordinación de Humanidades y el Instituto de Investigaciones Sociales, ya fuera de manera presencial o en reunión vía Zoom, se pudo ver una vez más las diferentes posturas, líneas de investigación y sobre todo se dejaron ver las inquietudes sobre el propósito de hacer este congreso bienal.

            Una de las inquietudes que más se hicieron presentes, fue el alcance que tienen estas investigaciones hacía el público en general, pues lamentablemente hay demasiadas limitantes que no permiten el público conozca más sobre los debates en torno al alcohol y las drogas, entre ellas se mencionan: el idioma en el que se encuentra la información, la falta de interés por parte de las instituciones públicas y privadas en traducir, divulgar y hacer “más digerible” la información, los efectos negativos de políticas prohibicionistas de sustancias psicoactivas que ocasionan estigmas para investigar y dispersar, e incluso la falta de interés por parte de los investigadores de acercarse al público en general.

Estos cuestionamientos hechos en su mayoría por los mismos asistentes de las conferencias, ponen sobre la mesa una “certificación” de las investigaciones. El Doctor mexicano Osiris Sinhué González Romero de la University of Saskatchewan señaló en una entrevista realizada en el congreso que, “solo a algunos académicos notables se les apoya” y propone una “política horizontal” donde colaboren distintos sectores de la sociedad y se comprometan con la sociedad e impulsen la dispersión de información que ayudaría a salvar vidas y también darle fin a la mal llamada “Guerra contra el narco.”

Al igual que los dos días anteriores, el día estuvo dividido en dos coffee breaks y el lunch donde se degustaron los famosos tacos en el jardín del IIS. Este espacio que podía verse como un descanso, también era un buen momento para socializar entre los asistentes que se mostraban curiosos por conocer a otros, por dialogar e intercambiar contactos para mantenerse comunicados después del evento.

            Tras el lunch, algunos investigadores asistieron a la reunión anual de la ADHS para hacer un breve recuento sobre lo acontecido a lo largo de tres días.

El Congreso culminó con dos conferencias simultáneas en el IIS y la Coordinación de Humanidades, la primera llevaba por título “Addiction and Experimentation”, y la segunda

An Illusory Divide between Intoxicants and Medicine?”. Más tarde los asistentes se reunieron en una ceremonia “Tequila Awards Ceremony” que bromeando, un participante, decía que era para cerrar el congreso dignamente.

* * *

La próxima reunión de la ADHS se celebrará hasta 2024 en una sede por confirmar. Hasta entonces, creemos que se puede reflexionar en torno a la (esperada) importancia de eventos como este. ¿De qué sirven congresos sobre historia de alcohol y drogas? El propio Paul Gootenberg, quien tuvo la amabilidad de platicar con nosotros hacia el final junto con la Dra. Cecilia Autrique, resuelve esta pregunta: “Todo el mundo sabe que la historia de drogas tiene muchas implicaciones para el mundo actual. Estamos comprometidos en explorar las conexiones entre la historia y el presente (las políticas públicas)”. La Dra. Autrique, por su parte, señala que este tipo de congresos son importantes para que las personas “influyan en el debate para que se abran alternativas en instituciones”.

            En lo personal, creemos que este tipo de congresos benefician en la medida que aportan serias reflexiones sobre las transformaciones de las prácticas y pensamientos sobre alcohol y drogas. Las conferencias deberían ser tomadas como oportunidades incomparables de crecimiento y desarrollo, más allá del turismo académico que puede darse al respecto. La oportunidad de asistir resultó una maravillosa experiencia. Deseamos que más personas se enteren de este tipo de eventos que aportan o intentan aportar a la comprensión de un fenómeno tan relevante como las prácticas en torno al alcohol y las drogas.


[1] Por Abigail Hernández (@AbyJinki), Eduardo León (@Edleong_) y Francisco Carrillo (@Fran_Alfaro02) historiadores integrantes del curso “Narcotráfico y Crimen Organizado en México” de la UNAM. Twitter @NCO_FFyL

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