FGE Chihuahua destapa red de trata y pornografía infantil; adultos pagaban más de 50 mil pesos para abusar de menores de edad (nota de Ricardo Holguin en OEM-Informex)

Foto: Fiscalía Especializada de la Mujer.

Ofrecían a niños entre 10 a 17 años para fiestas, videos íntimos y mantener relaciones sexuales con adultos.

Ricardo Holguin | OEM-Informex.

Lo hacían llamar el “Club Pollo”, era totalmente secreto y discreto, entre los clientes figuran algunos personajes de la política y empresarios de la ciudad de Chihuahua, quienes buscaban saciar sus deseos más íntimos con menores de edad y otro tipo de prácticas en donde se mezclaba la pedofilia con el dinero.

Todo esto fue una investigación de poco más de dos años, que la Fiscalía General del Estado y la Fiscalía Especializada de la Mujer, encabezaron en la ciudad de Chihuahua y que como parte de los resultados obtenidos, se logró la detención del presunto organizador de este club, el cual fue identificado como Jaime Avelino “M” quien era conocido en el bajo mundo y entre sus clientes con el sobre nombre de “Hugo Martínez”.

Hugo Martínez, es un perfil falso que Jaime creo entre 2014 y 2015 para contactarse con sus clientes y con los “pollos”, pues a través de ese perfil publicaba imágenes, mensajes, ubicaciones y otros temas más relacionados con la actividad de pedofilia, así como resultados del año, posadas y demás cuestiones vinculadas con este negocio ilícito que presuntamente dirigía.

Este club recibió el nombre de “pollo”, porque lo integran decenas de “pollitos” que eran niños entre 10 a 17 años de edad, quienes eran captados por Jaime “M” o Hugo Martínez, a quienes llegaba a través de perfiles falsos, con engaños, ofrecimientos de dinero y promesas, que al final solo terminaban en abusos sexuales y reuniones con adultos.

Como el club no solo necesita la presencia de menores, además de los pollos, los que encabezaban el grupo eran lo “gallos”, que es como se les conoce a las personas mayores de edad, que son los que contrataban los servicios de esta persona y de los niños. Algunos solo observaban, otros sostenían encuentros sexuales y los más depravados hacían rituales de golpes y otras cuestiones más explícitas.

Para hablar con clientes y sobre este tema es que decidieron adaptar un lenguaje preciso que les permitiera conocer que era un cliente, que niño se vendía y donde se iba a realizar el encuentro, además de otros significados como eventos masivos, catálogos y ventas a través de internet o rede sociales.

Un testigo quien decidió reservar su identidad por la gravedad del asunto y los intereses que hay de por medio, declaró a El Heraldo de Chihuahua, que esta persona, ingresaba a los menores y sostenía encuentros en algunos moteles de la ciudad y para evitar que fuera denunciado o alertaran a otras personas, los videogrababa y los amenazaba con hacerlos públicos si decían algo al respecto.

“Se ganaba la confianza de los menores, los enamoraba después de que los violaba, les daba dinero, drogas y todo lo que pidieran, también les ofrecía dinero a los pollitos si traían más amigos para meterlos al club”, refiere el testigo anónimo que vivió el caso de cerca por más de un año consecutivo.

Afirma que ese contenido gráfico que tomaba de los “pollitos” era concentrado en carpetas y podrían ser enviadas a clientes, pero solo a aquellos que verdaderamente tuvieran el recurso económico para conocer el contenido que había generado Hugo Martínez, seguido de un catálogo con los cuerpos de los menores.

Todo el material se difundía a través de las aplicaciones como WhatsApp y Facebook, luego de que los interesados se pusieran en contacto a través de perfiles falsos y también podían escoger al menor que ellos desearan, pues solo deberían pagar tres mil 500 pesos por encuentro y verse en hoteles en la ciudad, ya que para las citas no se usaban los moteles como se hacía para “reclutarlos”.

Aunque no se ha dado a conocer el número de los afectados, trascendió que hasta el momento han logrado integrar a 10 víctimas y se tuvo contacto con diferentes afectados, así como se nombró a algunos como testigos protegidos, para que colaboraron con los agentes para poder desarticular con esta red de trata de menores y de pedófilos.

La detención de Jaime se realizó en la calle 5 de mayo de la colonia Villa Juárez, donde elementos de la Fiscalía General del Estado, en seguimiento a las investigaciones y evidencias que habían recibido del presunto responsable, fue que se realizó un cateo el pasado 6 de octubre a su domicilio y fue cuando fue puesto a disposición.

Jaime en su perfil oficial de redes sociales, no demuestra relación con esta red que investiga la Fiscalía, incluso compartía imágenes en otro trabajo, tomando fotografías y la mayoría de ellas consumiendo bebidas alcohólicas con las que acompañaba algunos platillos de comida y reuniones con amigos.

Por otra parte en su perfil falso de redes sociales, tiene una foto de portada, tiene una invitación para una fiesta privada, en donde aparecen dos pollitos de color amarillo, como referencia de sus prácticas y sobre todo hacia puntual referencia que la invitación era solo para invitados VIP y que era un evento organizado para Hugo Martínez.

En el año 2017 publicó una imagen que decía “El regreso” en referencia a que el negocio se había reactivado, también se colocó una imagen de un rostro con un antifaz en el rostro, así como una imagen con los iniciales de HM en referencia del nombre Hugo Martínez, y de fondo un “gallo”.

Hasta el momento los agentes se encuentran indagando sobre los personajes que están involucrados en el Club Pollo, así como para dar con las identidades de los posibles clientes de estos menores, colaboradores y demás victimas que eran explotadas de forma sexual por este presunto delincuente.

Club Pollo: Tenía miles de archivos pornográficos de menores

El detenido Jaime Avelino “N” alias Hugo Martínez fue presentado ante un Tribunal de Control donde se le formuló imputación por el delito de trata de personas con penalidad agravada en la modalidad de producción, almacenamiento, comercialización y/o distribución de materiales con contenidos sexuales.

Los hechos que se le imputaron, establecen que por seis años, el imputado almacenó en dispositivos tecnológicos y medios remotos de su propiedad, diversos videos y fotografías con contenido sexual explícito donde aparecen al menos tres víctimas menores de edad.

Durante las investigaciones ministeriales, se requirió la intervención de especialistas en análisis de tecnología digital, quienes detectaron que el procesado contaba con un perfil falso en Facebook donde rifaba los contenidos.

Por mandato judicial, el imputado deberá permanecer bajo la medida cautelar de prisión preventiva en tanto se define su situación jurídica, y cabe señalar que de ser encontrado culpable de los hechos que se le atribuyen podría alcanzar una pena que va de 45 a 90 años de prisión.

La Fiscalía Especializada de la Mujer, continúa con las indagatorias para identificar a más víctimas, por lo que se hace un llamado a las personas que lo reconozcan para que acudan a denunciarlo ante el Ministerio Público.

Pagaban más de 50 mil pesos por asistir a fiestas del Club Pollo

Parte de los recursos económicos con que financiaban el Club Pollo, en el que se concentraban pedófilos y pederastas, era un evento mensual que estuvieron realizando en la ciudad de Chihuahua y otros puntos, al que llamaban “polladas”, donde reunían a los menores de edad y hacían diversas actividades de índole sexual.

Esta reunión, a la que asistían adultos y menores de edad, se organizaba en casas de rentas, donde Jaime Avelino M.O., conocido como Hugo Martínez, buscaba diversos domicilios atractivos, con varios cuartos, espacio y todo lo necesario para llevar a cabo los encuentros masivos, donde de paso producía el material pornográfico que posteriormente comercializaban.

Para poder ingresar a estas “polladas”, inicialmente tenías que ser un “gallo” del Club Pollo, es decir, tenías que estar sumergido en el tema de la trata de menores de edad y haber recibido de forma especial la invitación a este encuentro clandestino, pues sólo los de mayor confianza podían recibir la invitación a través de perfiles falsos en redes sociales.

Según información que ha recuperado la Fiscalía General del Estado, a través del testimonio de varios involucrados en estos hechos, estas personas sólo se comunicaban a través de perfiles falsos, así como de números que cambiaban de forma constante, donde ocultaban sus identidades y rostros, pero la mayoría se identificaba con “gallos” en sus redes sociales.

Este signo -el gallo- era como una especie de identificación entre los miembros de ese grupo secreto, ya que les facilitaba la identificación entre otros miembros y clientes, quienes podían tener acceso a todo el contenido pornográfico, eventos y otras actividades que realizaba el denominado Club Pollo.

Los tickets de entrada se dividían en tres categorías, el primero, que era la categoría más baja, tenía un costo de tres mil a cinco mil pesos, con esto el interesado o cliente podía ingresar al domicilio, pero sólo podían mirar lo que ocurría al interior, sin poder realizar o hacer algún tocamiento obsceno entre los asistentes o menores.

En la categoría mediana, el costo incrementaba para los interesados, pues iba de los 10 a 20 mil pesos, con los cuales el “gallo” (adulto o cliente) podía ingresar al domicilio, tenía acceso a los menores de edad, obtenía bailes con ellos y podía abusar de los mismos, así como disfrutar la fiesta con algunas bebidas embriagantes y drogas.

En la última categoría, que era la más costosa, y a la que pocos tenían acceso, tenía un valor a partir de los 50 mil pesos, en la cual el acercamiento y maltrato con los menores no tenía límites, pues estaba permitida cualquier acción con ellos y no había una sola restricción en la relación, pues incluso se aceptaban las relaciones sin protección, como el uso de condón.

Una de las invitaciones a las que El Heraldo de Chihuahua tuvo acceso es una imagen aparentemente inofensiva para quienes desconocían del tema, pues se trata de dos pollos animados de color amarillo, que sostienen un cartelón en el que invitan a una fiesta, haciendo puntal mención de que es un evento organizado por Hugo Martínez.

Aunque esta invitación fue un archivo recuperado de 2017, la imagen hace alusión a que es la cuarta edición, es decir que se trataba de un evento que se hacía de forma anual y que aparentemente inició en el año 2014, donde sólo podían asistir invitados “VIP” y que sería en un lugar privado.

Dentro de la información que logró conceder uno de los testigos protegidos a las autoridades investigadoras, se indica que el presunto responsable captaba menores de edad en la ciudad de Chihuahua, pero que también llegó a tener operación en algunas ciudades como Delicias, Juárez y Parral.

Según el modus operandi que le han atribuido, hacía lazos de amistad con los niños a través de redes sociales, y cuando ganaba la confianza pactaba encuentros, en ocasiones sólo se reunían a platicar y a hacer un lazo de amistad más fuerte, pero la mayoría de esos encuentros terminaban en citas en algún motel.

Las famosas “polladas”, o encuentros masivos entre adultos y niños, se llegaron a realizar en Chihuahua y otros municipios, incluso obtuvieron información de que en repetidas ocasiones llegó a organizar encuentros similares en la Ciudad de México, donde llegaban personas adineradas.

Parte de los pagos que salían de ese club eran entregados a los niños, otra destinada al consumo de alcohol y drogas, así como a artefactos sexuales que utilizaban en los encuentros, así como la renta de moteles, hoteles y casas de alquiler, que utilizaban para el negocio ilegal que encabezaba el sujeto apodado Hugo Mendoza.

Existe información de que personas incluso decidieron sumarse a la “experiencia Hugo Mendoza” porque en los bajos mundo de la trata, pedofilia y pederasta, así como de algunos grupos homosexuales, tenían reconocida esa experiencia por todo lo que podrían hacer en esos encuentros.

Es de mencionar que aunque se tiene conocimiento explícito de toda la información y actividades que se realizaban en esos encuentros, se reservó parte de la información por ser contenido sensible y vulnerable para los lectores, ya que hubo prácticas de maltrato y humillación a las víctimas.

Hasta el momento no se tiene conocimiento de la lista de personas o nombres de aquellos que participaron en estos encuentros, toda vez que todos utilizan perfiles falsos y números que cambian de forma constante, por lo cual la Fiscalía General del Estado se mantiene en búsqueda de datos para dar con más involucrados.

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