Feminismo-anti-racismo-anti-capitalismo y medioambiente. Autor: Iván Uranga

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Hay quienes creen en un mundo mejor
y hay quienes crean un mundo mejor.
¿Tú crees o creas?
I.Uranga

El 2020 pasará a la historia de la humanidad como el año de la lucha por la sobrevivencia, no sólo en lo más íntimo de cada persona, también en la sobrevivencia colectiva y la sobrevivencia global, porque la intensificación en la lucha de consciencia global sobre el cambio climático que implica la sobrevivencia de todas las especies que habitan la Tierra afectadas por la acción humana y la lucha global del feminismo, se vieron interrumpidas por una pandemia que obligó a todos en el mundo a reflexionar durante los 2 meses promedio que cada ser humano debió estar en cuarentena. Cuarentena que se rompe abruptamente para salir a la calle a defender algo más preciado que la vida: la dignidad humana.

Bastaron 8 minutos 46 segundos para sacarnos del letargo y como crisálidas rompiendo su capullo de cuarentena salimos al unísono a luchar contra el estado de represión que se había apoderado de nuestras calles, aprovechando nuestra ausencia, la rodilla de Derek Chauvin sobre el cuello de George Floyd durante esos eternos 8 minutos 46 segundos sacó de lo más profundo de la dignidad humana un solo grito: ¡No puedo respirar! Y mientras se iba extinguiendo el aire de George Floyd se fueron llenando los pulmones de mundo para gritar ¡Ya basta!

Negros, indígenas, feministas, estudiantes, obreros, campesinos y seres humanos dignos, debemos entender que nuestra lucha es contra el cambio climático, pero para ganar en el clima, tenemos que desafiar y cambiar las estructuras de poder que nos impuso este modelo económico criminal, pálido, masculino y rancio, es un patriarcado gigante, padre de la violencia estatal, la violencia de género, la injusticia social, la violencia racial y el extractivismo criminal, en donde la prioridad del poder es el enriquecimiento de los dueños del dinero machistas, racistas y capitalistas que se han adueñado de las riquezas por la fuerza, a costa de nuestras culturas, nuestro esfuerzo y del trabajo nunca pagado ni considerado de cuidado de la mano de obra de la producción, es decir, cuando el patrón explota el esfuerzo del trabajador para enriquecerse, no es sólo el esfuerzo del trabajador, es el esfuerzo de su familia, de quien o quienes asisten al trabajador con limpieza, comida y cuidados para que siga produciendo.

Este abuso ha sido históricamente vivido por las mujeres que deben trabajar indirectamente para que el patrón se siga enriqueciendo sin percibir un pago, con el agravante de que deben lidiar con la carga emocional negativa del trabajador que es generada al ser explotado y cuando es una mujer la que trabaja directamente con el patrón, debe hacerse cargo de su propio cuidado, el de sus hijos, sus padres y pareja y cuando el pago de la trabajadora le permite contratar a alguien para que le “ayude” con la carga en el hogar es otra mujer a la que explota con poca paga y sin prestaciones ni seguridad social. 

En la historia reciente de la humanidad quienes han creído que pueden usar trabajo esclavo es porque se creen superiores; superiores en fuerza, superiores en poder, superiores en dinero, superiores en autoridad; esa “superioridad” ejercida a partir de los patrones de conducta asimilados a través de los paradigmas del poder en donde “mientras más blanco seas, más derecho al poder se tiene” los policías blancos creen que tienen derecho sobre la dignidad de los negros, pero desgraciadamente el falso empoderamiento del color tiene tonalidades, mientras más blanco más derechos inconscientes da la misma sociedad, los demás tonos de piel recibirán menos de su sociedad mientras más se oscurezcan, hasta dentro de los colectivos sociales del mismo origen étnico se da el colorismo que es una forma de racismo que se produce dentro de grupos de población que a su vez suelen ser discriminados. Consiste en menospreciar o excluir a ciertas personas que poseen rasgos muy marcados atribuidos a su raza, es decir, que se acercan menos a la apariencia de los blancos. En poblaciones con orígenes africanos, por ejemplo, las víctimas son los individuos con la piel más oscura, en contraposición a otros negros con tonos más claros. Entre los indígenas las personas con rasgos indígenas más pronunciados son los que tienen menos derechos implícitos sociales que aquellas que sus rasgos o complexión son más similares a los europeos. Su existencia es la prueba de que también se dan dinámicas desiguales de poder dentro de colectivos humanos ya discriminados.

Esta forma de racismo es diferente a la xenofobia que etimológicamente significa rechazo o miedo a los chinos, que aunque se generó en Europa como un rechazo enfermizo a las primeras migraciones chinas por la gran ignorancia sobre la cultura oriental, los europeos expandieron ese rechazo enfermizo por todo el mundo, que provocó un sinnúmero de asesinatos de chinos. En México a principios del siglo XX, 303 chinos amanecieron asesinados por el ejército de Francisco I. Madero en Torreón Coahuila el 15 de mayo de 1911. Fue muy común durante ese año encontrar a decenas de chinos colgados en las afueras de los poblados, así fue casi desaparecida la población china en México, población que no dejó de ser atacada hasta el arribo de Lázaro Cárdenas en 1934 a la presidencia, para entonces de los 30 mil chinos traídos originalmente por Matías Romero en 1887 de Estados Unidos como mano de obra esclava para la expansión del ferrocarril de Porfirio Díaz, sólo quedaron menos de mil.

Antes de la llegada de los españoles a México existen registros de la relación cordial de los pueblos originarios con los visitantes chinos; Yao Silian (557-637 DC ), historiador chino de la Dinastía Tangse refirió por primera vez al Estado Fu Sang (hoyMéxico) “…los indígenas tenían su escritura y escribían en la corteza de Fu Sang (Ficus padifolia o Amate). El Estado no tenía ejército ni armaba guerras. Había una ley del Estado y dos cárceles, una en el Norte para los delitos graves, otra en el Sur para los delitos menores…”, destacó el historiador. Hoy el término xenofobia se usa para describir el rechazo a todo extranjero.

Las luchas contra el machismo, el racimo, el abuso de poder, contra las injusticias sociales y contra el cambio climático parecieran ser diferentes, pero en realidad es una misma lucha desde diferente frentes contra un enemigo común: el sistema, porque el principio es el mismo, son los patriarcas machos y racistas los que quieren las riquezas de la Tierra a costa de la vida de todo y la dignidad humana. Llevamos siglos en este proyecto de terrorismo global en nombre del capitalismo llamado ahora neoliberalismo, está arraigado en cada área de nuestras vidas. Hemos estado luchando contra ese sistema durante generaciones, vivimos en regiones en donde los gobiernos siguen asesinando activistas, usando ahora como principal arma a las mafias de narcotraficantes como cuerpos represores; son una extensión de los diferentes gobiernos locales, a los que el gobierno federal nada ha afectado, por lo que no sólo es importante separar realmente al poder económico del poder político, lo que urge es separar al narcotráfico del poder político, las elecciones no han sido la opción, seguimos muriendo, miles de feminicidios, más de 50 mil asesinatos, sólo en los 17 meses del gobierno que prometió terminar con la barbarie.

Mientras en Estados Unidos asesinan a George Floyd, en México la policía asesina al obrero Giovanni López por no usar cubrebocas y al menor Alexander de un tiro en la frente al ir comprar un refresco. Mientras el presidente declara que no ve a los luchadores ambientales, y se atrevió a difamar diciendo que los que existen sólo quieren dinero. Cuando AMLO conoció a Samir Flores no le pidió dinero sino justicia, le exigió que cumpliera su palabra empeñada en la campaña presidencial, cuando se comprometió a desmantelar la hidroeléctrica en Morelos, promesa que olvidó al llegar al poder, al siguiente día que AMLO reafirmó que seguiría con el proyecto extractivista, Samir fue ejecutado; como si la afirmación del Presidente fuera la señal esperada de los ejecutores. Pero Samir se suma a los miles de luchadores y luchadoras ambientales que han perdido la vida. Sólo en los últimos años son decenas de activistas asesinados y que tampoco le pidieron ni un centavo al gobierno, y que López Obrador deshonra su memoria, porque fueron asesinados por defender la vida después de su borrón y cuenta nueva o “punto final” como le llamó a la impunidad y que ahora el Presidente “no los ve”:

  1. Quintín Salgado (Guerrero)
  2. Julián Cortés Flores (Guerrero)
  3. José Lucio Bartolo (Guerrero)
  4. Modesto Verales (Guerrero)
  5. Arnulfo Cerón Soriano (Guerrero)
  6. Bartolo Hilario Morales (Guerrero)
  7. Isaías Xanteco Ahuejote (Guerrero)
  8. Jennifer López (Guerrero)
  9. Eugui Roy (Oaxaca)
  10. Luis Armando Fuentes (Oaxaca)
  11. Gustavo Cruz (Oaxaca)
  12. Bernardino García (Oaxaca)
  13. Janeth González (Oaxaca)
  14. Noel Castillo (Oaxaca)
  15. Benjamín Juárez (Oaxaca)
  16. Gabriel Ramos (Oaxaca)
  17. José Alberto Toledo (Oaxaca)
  18. Bety Cariño (Oaxaca)
  19. José Luis Álvarez (Chiapas)     
  20. Noé Jiménez (Chiapas)
  21. Nora López León (Chiapas)
  22. Sinar Corzo (Chiapas)
  23. Estelina López Gómez (Chiapas)
  24. Ignacio Pérez Girón (Chiapas)
  25. Joaquín Díaz (Chiapas)
  26. Rodrigo Huet (Chiapas)
  27. Agustín Vázquez (Jalisco)
  28. Miguel Vázquez (Jalisco)
  29. Celedonio Monroy (Jalisco)
  30. Salvador Magaña (Jalisco)
  31. José Luis Rosales(Jalisco)
  32. Mancilla Roblada (Jalisco)
  33. Juan Monroy (Jalisco)
  34. Adán Vez Lira (Veracruz)
  35. Abiram Hernández (Veracruz)
  36. Josué Bernardo Marcial Campo el ‘TíoBad’, (Veracruz)
  37. Miguel Ángel Medina Lara (Veracruz)
  38. Josué Bernardo Marcial Campo (Veracruz)
  39. Homero Gómez (Michoacán)
  40. Feliciano Corona Cirino (Michoacán)
  41. Guadalupe Campanur (Michoacán)
  42. Juan Zamarrón (Chihuahua)
  43. Julián Carrillo (Chihuahua)
  44. Isidro Baldenegro (Chihuahua)
  45. Otilia Martínez Cruz (Chihuahua)
  46. Cruz Soto Caraveo (Chihuahua)
  47. Benito Peralta (Estado de México)
  48. Jesús Álvarez (Estado de México)
  49. Jesús Javier Ramos (Estado de México)
  50. Eulodia Lilia Díaz (Estado de México)
  51. Adrián Tihuilit (Puebla)
  52. Sergio Rivera (Puebla)
  53. Antonio Esteban Cruz (Puebla)
  54. Manuel Gaspar (Puebla)
  55. Margarito Díaz (Nayarit)
  56. Isaac Medardo Herrera (Morelos)
  57. Karla Valentina Camarena (Guanajuato)
  58. Paulina Gómez Palacio Escudero (San Luis Potosí)
  59. David Sosa (Baja California Sur)
  60. Miriam Rodríguez Martínez (Tamaulipas)
  61. Emma Gabriela Molina Canto (Yucatán)
  62. Paul Vizcarra (CDMX)

Seguro hay más que desconozco, más las cientos de desapariciones forzadas de ambientalistas que no perdemos la esperanza de que nos los devuelvan vivos, más decenas de luchadores por los derechos humanos, feministas y decenas de periodistas. Y cuando te pones del lado de los trabajadores te inventan delitos como en el caso de la compañera Susana Prieto esta semana.

Estiman que la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 dejará mil millones de pobres más en el mundo, se incrementó la violencia hacia las mujeres, el racismo se exacerbó, los cuerpos armados se apoderaron de nuestros espacios públicos, nos controlan con miedo, mientras los gobiernos entregan descaradamente las riquezas naturales y culturales de los pueblos en manos de los dueños del dinero. Les urge criminalizar la protesta para controlarnos, decir que no existimos, que el pueblo quiere ser despojado, que sólo buscamos beneficios personales y que si no estamos de acuerdo con lo que el presidente quiere somos conservadores; somos millones de anticapitalistas que no queremos que regresen los criminales de siempre, pero tampoco queremos que se nos despoje de nuestros territorios, que se vendan nuestras riquezas naturales ni culturales al mejor postor, queremos vivir en paz, queremos que nos dejen de asesinar, de torturar, de violar, de desaparecer y vamos a luchar hasta nuestro último aliento, como nuestros compañeros invisibles para el ejecutivo; indígenas, activistas, mexicanos dignos que dieron su vida por la vida y la dignidad de las y los que hoy habitan la Tierra y las y los que la habitarán después de nosotros.

Nada nos ha sido dado por derecho, hemos luchado desde hace siglos por cada cachito de justicia; Y hoy ya no hay más tiempo, el planeta con el coronavirus nos envió un mensaje fuerte y claro: o cambiamos radicalmente nuestra relación con la Tierra o nos extinguimos, pero a los gobiernos no les importa, siguen haciendo refinerías. Para lograr un cambio climático debemos imponer la responsabilidad del gobierno para con sus ciudadanos y, en este momento, eso significa luchar por la justicia para cada uno de nuestros muertos y desaparecidos, es la lucha por la autonomía de nuestros pueblos, la lucha por el agua, por los territorios, contra el machismo, contra el abuso policiaco, contra el racimo, contra los feminicidios y la violencia contra las mujeres, debemos defender cada palmo de tierra, cada gota de agua, cada cultura viva, hablamos que para salvar el planeta es necesario feminizar la política, porque sólo asumiendo un cuidado extremo y priorizando la vida por encima de la economía lo lograremos.

La vida es una construcción consciente.
Iván Uranga
@CompaRevolución
iuranga@cnpm.mx

Esta semana les recomiendo leer la novela “La marea hambrienta” de Amitav Ghosh.

2 COMENTARIOS

  1. Disculpa, De dónde tomaste la imagen que publicas aqui? Ese diseño fue expresamente hecho para los cadenazos radiales de medios libres, quisieramos saber si das algún credito o solo la tomaste para usarla.

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