A partir de la filtración de unas llamadas entre el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, y el fiscal especializado Juan Ramos, se puede inferir que Gertz podría estar presionando a algunos ministros de la Suprema Corte en el caso del homicidio de su hermano.
Pero antes de explicar el contenido de las llamadas, sería conveniente hacer un breve resumen del caso.
Federico Gertz Manero, hermano del hoy fiscal general, murió en septiembre de 2015, a la edad de 82 años. En ese entonces, Alejandro Gertz acusó a la pareja sentimental de su hermano, Laura Morán, y a la hija de ésta, Alejandra Cuevas, de homicidio. Laura Morán fue pareja sentimental de Federico Gertz por más de cinco décadas. La acusación no prosperó.
Alejandro Gertz se convirtió en fiscal general de la República en enero de 2019. Poco después, el caso de su hermano dio un giro. En 2020, Alejandra Cuevas fue ingresada a prisión bajo el cargo de homicidio doloso por omisión en contra de Federico Gertz Manero.
Desde entonces, la familia de Alejandra Cuevas ha acusado abuso de poder y tráfico de influencias por parte del fiscal Alejandro Gertz. Lo han acusado de usar su poder, no solo para poner en prisión a Alejandra Cuevas, sino para mantenerla encerrada. Han intentado toda clase de recursos legales para liberarla, sin éxito, y ahora un amparo que sí podría ponerla en libertad ha llegado a conocimiento de la Suprema Corte. Y es aquí donde entra el tema de las llamadas filtradas.
Se trata de al menos cuatro grabaciones de llamadas telefónicas entre Alejandro Gertz y el fiscal especializado Juan Ramos, quien es uno de sus principales colaboradores. De esas llamadas se desprende que Alejandro Gertz tiene en su poder el proyecto del ministro Pérez Dayán, proyecto que tiene que ver con el encarcelamiento de Alejandra Cuevas y que podría dejarla libre. El proyecto está agendado para discusión en la Suprema Corte el 14 de marzo. ¿Desde cuándo tiene en su poder el fiscal general este documento?
Por lo que se escucha en las grabaciones, el proyecto es contrario a lo que, al parecer habrían acordado Pérez Dayán y Alejandro Gertz. El proyecto, según dice Gertz en la grabación, dejaría en libertad a Alejandra Cuevas. Molesto, Gertz reclama que eso no era lo acordado, que el ministro “se volteó por completo”. Da a entender que el ministro Pérez Dayán “no le entra” por temor a que hubiera algún indicio de que Gertz pudiera estar interviniendo, pero que no hay nada que lo pudiera incriminar, “ni una llamada, nada”. Es decir, ¡Gertz está admitiendo su intervención en el caso!
En otra de las grabaciones, Gertz se refiere al contacto directo que tiene con el ministro presidente, Arturo Zaldívar, quien, según Gertz, le habría ofrecido que, de ser necesario –es decir, si todo indica que el proyecto dejaría libre a Alejandra Cuevas–, puede posponer la sesión del 14 de marzo, argumentando falta de tiempo para estudio, y que habría al menos tres o cuatro ministros que apoyarían la moción. Agrega que Zaldívar “le tiene una desconfianza del carajo” al ministro Pérez Dayán y que hay ministros que no lo apoyarán [porque no lo quieren, agrega Ramos]. “Tenemos –dice Gertz– tres o cuatro ministros que no dejarán pasar su proyecto [el proyecto de Pérez Dayán]”.
A mi juicio, de ser ciertas estas filtraciones –hasta el momento no han sido desmentidas–, Alejandro Gertz Manero quedaría en entredicho. Hay un desequilibrio entre la parte acusadora (el propio Gertz) y la defensa (la encarcelada Alejandra Cuevas), pues Gertz tiene acceso a un proyecto de resolución y la defensa no. Y no solo eso: aunque estas llamadas no tengan valor probatorio y no puedan ser usadas en un juicio, pues han sido obtenidas de manera ilegal, ello no desvirtúa que Gertz pudiera estar haciendo uso abusivo de su cargo en un asunto en el que él es parte, aunque sea como víctima y aunque el presidente López Obrador diga que lo único que quiere Gertz es justicia en el caso de su hermano.





