ESPECIAL: “Mamá Rosita”, una mexicana que lucha contra el Parkinson con ayuda de sus 12 nietos

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Por Carina López
MEXICO, 11 abr (Xinhua) — “Mamá Rosita”, como le dicen sus 12 nietos, supo que tenía la Enfermedad de Parkinson (EP) a los 60 años, luego de presentar durante meses un temblor incontrolable en su mano derecha y tras ser diagnosticada por su médico familiar.
“Al final de la vida uno vuelve a ser como un niño, ahora mis nietos me tienen que cuidar en lugar de yo a ellos y me ayudan a comer porque no puedo controlar mis movimientos, ni agarrar la cuchara y mi habla comienza a afectarse”, dijo a Xinhua la mexicana con motivo del Día Mundial del Parkinson que se conmemora cada 11 de abril.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Enfermedad de Parkinson afecta a 1 de cada 100 personas mayores de 60 años. En la actualidad, unas 7 millones de personas padecen esta enfermedad en el mundo y la OMS prevé que para el 2030 llegarán a ser más de 12 millones.
“Mamá Rosita” está a cargo de seis de sus nietos, dos adolescentes y cuatro menores, quienes la acompañan mientras sus padres trabajan en el centro de la Ciudad de México.
Nora, la mayor de sus nietas, ha tenido que aprender a cocinar y a atender a sus primos más pequeños debido a que a su abuelita le cuesta mucho trabajo cortar las verduras o llevar a cabo actividades domésticas sencillas.
Sus otros seis nietos la visitan por lo menos una vez a la semana, le llevan alimentos preparados y, en ocasiones, la invitan a comer o a cenar en sus casas.
“Ha sido difícil aceptar mi nueva condición, usar popotes para beber agua no es cosa fácil, pedir ayuda para casi todo, desde vestirme hasta atar mis agujetas y, lo más importante, poder comunicar correctamente mis necesidades a mis nietos, pues ahora no puedo pronunciar bien las palabras”, expresó.
A decir de la señora Rosalia Rojas, alias “Mamá Rosita”, durante años estuvo acostumbrada a “trabajar duro y a ser muy activa” y ahora se ha sentido deprimida por tener que dejar de hacer su vida habitual.
Sin embargo, la mexicana ha recibido terapia de rehabilitación, algunos fármacos, así como un tratamiento multidisciplinario de control de síntomas adversos para disminuir el ritmo de progresión de la enfermedad y mejorar su calidad de vida a largo plazo.
“Tengo la esperanza de ser candidata a una cirugía para calmar los síntomas del Parkinson en el ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) y, para logarlo, necesito echarle muchas ganas a mi estado de ánimo”, agregó Rojas.
De acuerdo con expertos, la cirugía de la EP está indicada cuando el tratamiento farmacológico no logra controlar los síntomas del paciente durante el día.
Se lleva a cabo con una estimulación cerebral de alta frecuencia en una pequeña parte del cerebro llamada núcleo subtálmico mediante la colocación de electrodos.
A través de impulsos eléctricos, se logra inhibir la parte del cerebro que se encuentra hiperactiva y que causa la enfermedad.
MAS DEL 90% DE LOS PACIENTES CON EP SON ADULTOS MAYORES
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza por afectar principalmente la capacidad de movimiento y provoca, como síntomas fundamentales, lentitud, rigidez muscular y temblor, además de otros trastornos que acompañan la evolución de este padecimiento.
También es frecuente la aparición de trastornos postulares en el equilibrio y la marcha, disfonía (voz susurrante), alteraciones en la escritura y la pérdida de la expresión facial.
De acuerdo con el neurocirujano mexicano, Carlos Castillo Rangel, la EP es la segunda enfermedad neurológica degenerativa más frecuente después del Alzheimer y más del 90 por ciento de los pacientes afectados son los adultos mayores.
“El Parkinson es una enfermedad degenerativa donde entre 70 y 80 por ciento de las células productoras de dopamina se deterioran, las neuronas que contienen dopamina se degeneran y en consecuencia hay pérdida neuronal progresiva”, explicó.
Lo anterior es importante, continuó el médico, porque se trata de una enfermedad de lenta evolución donde, en promedio de 10 o 15 años, pueden verse los síntomas iniciales o más complejos.
“Una vez que la enfermedad se establece, la pérdida de neuronas dopaminérgicas en los pacientes provoca la aparición de varios síntomas que gradualmente pueden tornarse discapacitantes”, advirtió.
Por ello, recomendó a los pacientes acudir al médico desde la primera vez que se presente algún síntoma para poderles ofrecer un tratamiento oportuno y multidisciplinario que permita brindar un mejor control y pronóstico en términos de calidad de vida.

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