En México, una de cada cuatro niñas contrae matrimonio: Fondo de Población de las Naciones Unidas (nota de Jacob Sánchez en OEM-Informex)

Imagen ilustrativa.

México ocupa el octavo lugar en el mundo en las cifras correspondientes a niñas casadas antes de los 18 años.

Jacob Sánchez | OEM-Informex.

El matrimonio y las uniones tempranas constituyen dos de los principales problemas de México para poner fin a las prácticas nocivas que podrían afectar a 9.7 millones de niñas hasta 2030, reveló el Informe del Estado de la Población Mundial 2020.

Elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el reporte señala que México ocupa el octavo lugar en el mundo en las cifras correspondientes a niñas casadas antes de los 18 años, donde ubica que al menos una de cada cuatro niñas (26 por ciento del total poblacional) contrae matrimonio antes de cumplir la mayoría de edad.

Añade que la región de América Latina y el Caribe es la única del mundo donde los matrimonios infantiles y las uniones tempranas no se han reducido en los últimos 25 años, por lo que han emprendido la iniciativa Spotlight, que junto con la ONU Mujeres, UNICEF, gobiernos y socios estratégicos, busca darle fin a esta realidad oculta que continúa negándoles mejores oportunidades a las niñas y adolescentes.

En este sentido delineó que son 60 millones las niñas que se casan antes de cumplir los 18 años, y que de éstas más del 60 por ciento pertenece al grupo poblacional de menores recursos, que las exponen a sufrir violencia basada en género, a tener menos ingresos y niveles de educación, asi como que corren con mayor riesgo de estar aisladas socialmente y a tener hijos a una edad más temprana.

Desde 2017, la iniciativa conjunta regional interagencial Spotlight en la región ha decidido alinearse con los estándares internacionales sobre la ley del matrimonio y equidad de género, generando una plataforma regional para fortalecer la abogacía, la promoción de políticas y servicios, y el empoderamiento de jóvenes y niñas, al tiempo que busca transformar las prácticas de género más nocivas hacia ellas. En su primera etapa, la iniciativa incluye a Colombia, El Salvador, Guatemala, México y República Dominicana.

Las cifras con respecto al país también apuntan que no se cuentan con indicadores que midan el índice de paridad de género en la enseñanza primaria, entre 2009 y 2019, la tasa neta ajustada de matriculación en la enseñanza primaria, en 2018, como de la prevalencia de la mutilación genital femenina en niñas de 15 a 19 años.

Sin embargo, subraya que la tasa neta de matriculación en la enseñanza secundaria, en 2018, se posicionó en 80 por ciento para los hombres y en 83 para las mujeres, mientras que el índice de paridad de género en el mismo nivel escolar mostró que por cada menor varón se encuentra inscrita 1.03 niñas.

Además, el reporte indica que se tienen identificadas al menos 19 prácticas nocivas, desde el planchado de los senos a las pruebas de virginidad, las cuales tienen la consideración de ser violatorias a los derechos humanos de niñas y mujeres; aunque resalta particularmente como preponderantes la mutilación genital femenina, el matrimonio infantil y la preferencia por los hijos varones muy en detrimento de las hijas.

“Las prácticas nocivas que afectan a las niñas ocasionan un trauma grave y duradero que les roba el derecho a desarrollar todo su potencial”, explicó Natalia Kanem, directora ejecutiva del UNFPA.

De acuerdo con sus cálculos, se estima que en 2020, 4,1 millones de niñas sufrirán una mutilación genital femenina, que 33 mil 000 niñas menores de 18 años se verán obligadas a casarse; donde por lo general, sus maridos son hombres mucho mayores que ellas.

Además, en algunos países, la preferencia desaforada por los hijos varones ha promovido la selección del sexo con sesgo de género o casos de desamparo extremo que han desembocado en la muerte de las niñas. “El resultado son 140 millones de mujeres desaparecidas”, apuntó.

Según explica el informe, en muchos casos estas prácticas nocivas son realizadas por padres, madres o miembros de las comunidades como una manera de alcanzar la aceptación social, por lo que, en estos contextos, las prácticas se extienden.

“Algunas familias no conocen en profundidad los riesgos físicos y psicológicos que conllevan y que constituyen violaciones de los derechos humanos de mujeres, jóvenes, adolescentes y niñas. Más allá de tradiciones, culturas y religiones, las raíces de dichas prácticas están en las inequidades de género y la discriminación contra mujeres y niñas”, subrayó.

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