El mundo de hoy, el mundo de los egos. Autora: Emma Rubio

Foto: Daniel Galeana | OEM-Informex.

El mundo está hecho un caos, decía Braudillard que ante un mundo delirante habría que tener una mente delirante, solo así se sobrevive al caos. La humanidad va con prisa y sigue viviendo como si el tiempo fuera lineal ¿por qué el ser y no la nada? Preguntó Martín Heidegger; evidentemente, el pensador de la Selva Negra llegó a darse cuenta de que el Ser con mayúscula va más allá de la mera presencia humana. Hoy después de un intenso encontronazo con la vida misma, nos descubrimos siendo los mismos que antes, pues ya pasado el susto de un virus y, como siempre, adaptándonos inclusive a lo peor, volvemos a ser la misma especie demostrando que seguimos siendo lo que somos: humanos, demasiado humanos.

Hoy la dicotomía vida-muerte está más en nuestro consciente pero tal parece que evocó más aún nuestro thanatos, pues el eros se fue muy rápido con nuestras intenciones de ser mejores. Hace unos días se recordó la fecha de la llegada de Colón a América, me resulta surrealista cómo evocan el acontecimiento histórico como si fuese algo que nos hiciese peores o mejores humanos. Lo único que puede determinar nuestra calidad moral y existencial son nuestros propios actos presentes, por lo tanto, si defendemos una invasión y subyugación de las culturas estaremos avalando la violación de derechos humanos y culturales. Pero tratar de ver los acontecimientos del pasado con la mirada del presente me parece absurdo y podremos entonces sacar conclusiones falaces, de ahí la necesidad de la mirada hermeneútica puesto que solo poniéndonos en el contexto de los hechos podremos, si acaso, acercarnos a una comprensión más fiel al hecho y esto suponiendo que aquello que nos cuentan fue tal cual.

Es por ello que tomar postura frente a un acontecimiento de hace siglos es cuestión de fe como creer que Jesucristo es hijo de Dios y que andaba por ahí convirtiendo el agua en vino y todas esas leyendas que cuentan pero que solo por fe las creen los que creen. Así el hecho de pensar que hoy nos puede definir lo que pensemos acerca del pasado en el que ni existíamos me parece soberbio y pretensioso. La vida nos demanda cosas más importantes que repensar lo que ya pasó, es un hecho fáctico que pensar en lo que pasó no nos ha enseñado nada de lo contrario ya hubiésemos cambiado el mundo pero ya está más que comprobado que el eterno retorno es lo indubitable. Nuestra única oportunidad de cambio no está en nuestros votos electorales, en nuestras discusiones efímeras de twitter, en la búsqueda de la razón intransigente, en el gozo sublime que parece generar el desprecio por lo distinto. No, el cambio no está en el pretender que sabemos más y que es real que estamos informados. Hoy más que nunca estamos desinformados. Paradójicamente el tener tanto acceso a información ha terminado por convertirnos en unos ignorantes, ya lo decía Sócrates: “sólo sé que no se nada” pero a diferencia del ateniense en estos tiempos no es por humildad sino por todo lo contrario, nos sentimos poseedores de la verdad cuando cada vez es más relativa. El futuro es hoy; si es que queremos un futuro y si no ponemos acción a lo realmente importante y si no nos centramos en lo primordial entonces seguramente pasaremos como los más imbéciles de la historia humana.

El cambio real comienza por nuestra mente, si no cambiamos nuestra pretensión de ser superiores, diferentes y únicos entonces no podremos aspirar a una sociedad de igualdad, justa, en donde cada uno de los seres humanos nos concibamos como eso, seres humanos. Sin necesidad de ser mejores que otros, sin pretender pasar por encima de alguien. El mundo hoy más que nunca necesita habitantes que piensen con la mente y el alma. La razón instrumental ha hecho mucho daño, ya lo advertían hace décadas Adorno y Horkheimer pero tal parece que la humanidad se aferra al hecho de hacer oídos sordos a las voces de los pensadores. Por ello sigo insistiendo que sin la filosofía no somos nadie, es tiempo de repensarnos como seres de ideas pero ideas que trasciendan las fronteras del propio ego.

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Emma Laura Rubio Ballesteros
Emma Laura Rubio Ballesteros

Licenciada en filosofía, maestra en educación y especialista en Teoría Crítica y hermenéutica, certificada en educación socioemocional. Autora de diversos artículos en revistas académicas

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