El ministerio de la verdad en la 4T. Autora: Emma Rubio

Foto: Gobierno de México.

El 21 de agosto de 1936, un funcionario bolchevique llamado E.S. Holtzman le dijo a un tribunal ruso que había estado involucrado en un complot trotskista contra Stalin. Holtzman fue uno de los acusados en el primer gran juicio de exhibición del periodo conocido como la Gran Purga, en ese periodo, miles de ciudadanos soviéticos fueron enviados a prisiones, campos de trabajo y cámaras de ejecución.

Holtzman declaró que en 1932 había viajado a Copenhague para encontrarse con el hijo de Trotsky, Lev Sedov, en el Hotel Bristol. Su evidencia llevó a su propia condena y a la de los otros supuestos conspiradores, todos los cuales fueron inmediatamente fusilados. Sin embargo, unos días después del juicio, un periódico danés señaló el hecho significativo de que el Hotel Bristol había sido demolido en 1917. La “confesión” de Holtzman no pudo haber sido cierta.

El objetivo del juicio era demostrar la existencia de una conspiración trotskista internacional como pretexto para purgar al Partido Comunista de cualquiera que pudiera desafiar el gobierno de Stalin. El problema para la policía secreta de Stalin, el NKVD, era que no existía ni una pizca de correspondencia incriminatoria, por lo que toda la “evidencia” tenía que venir en la forma de forzadas confesiones escritas de supuestas reuniones cara a cara. El error del Hotel Bristol dejó al descubierto la fraudulencia de estos testimonios condenatorios. “¿Para qué demonios necesitaban un hotel?”, Stalin, avergonzado, reprendió a los oficiales del NKVD que habían fabricado la confesión.[1]

George Orwell, el gran autor de 1984, conoció tal hecho y hay quienes dicen que dentro de estos y otros hechos históricos más, es de los que se inspiró para crear el “Ministerio de la verdad”. En muchos sentidos hay momentos en los que siento que la obra orwelliana se ha visto transcurrir como una realidad en mi caminar por la vida pero ¿será acaso que ya llegamos a estos niveles?  Hay países que ya comienzan a crear sus ministerios de verdad y si bien como filósofa de profesión creo firmemente en el valor de la verdad y la importancia de habitar en ella. El ejercicio de la mañanera denominado “Quién es quién en la mentiras” cada semana me ha dejado una sensación de incomodidad existencial. Si bien, aplaudo que el presidente desmienta toda esa infodemia que se ha venido desatando y que lejos de ayudar a un país lo perjudica en demasía. Sin embargo, siempre he creído que lo importante no es el qué sino el cómo y de las tres semanas que se lleva presentando esta sección, son tres los errores que se han cometido al manifestar alguna información como falaz.

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Desconozco por completo quiénes son los que están detrás de toda esta sección, por lo pronto quien da la cara, es decir, Ana Elizabeth García Vilchis si acaso tenía alguna aspiración política al aceptar ser la voz de esta sección ha cometido el mayor de los crímenes a su propia carrera. No sólo no tiene las competencias para llevar a cabo un ejercicio de análisis y crítica para refutar con fundamentos las supuestas mentiras. Sino además la falta de carácter para poder presentarse de modo profesional, su nerviosismo, su falta de temple y su proceder tan solo han puesto en evidencia que incluso desconoce lo que dice. ¿Acaso será una especie de marioneta que encubre intenciones maquiavélicas de alguien más? Vaya, prefiero creerme algo así, a pensar que sólo se trata de alguien incapaz de hacer bien una función encomendada.

Con absoluto despropósito se presenta a modo de juicio no la nota sino a quien hace la nota; por lo tanto, se pasa de un plano profesional a uno personal y es entonces cuando me pregunto ¿con qué fin se confronta de este modo a los periodistas? Insisto, el ejercicio per se, se antojaba justo y atinado pero hoy ya dudo mucho de que sea un ejercicio que solo busca esclarecer o que solo va tras la verdad. Desde que inició este gobierno lo he dicho, la estrategia de comunicación que respalda al presidente ha sido su principal enemiga. No sólo no han sabido comunicarse pues muchas críticas que le hacen al gobierno de Andrés Manuel surgen de la falta de información. La gente se queja de lo que supuestamente ha quitado el gobierno actual. En realidad el problema es que no han comunicado en tiempo y forma el por qué y qué es lo que ahora existe en lugar de. Los programas, las ayudas y todo lo que existía han mejorado y lo que no existía se ha creado, sin embargo, el presidente de cara al pueblo demuestra que se ha abocado más en su lucha contra los conservadores como si estuviéramos en el periodo del presidente Juárez.

Que hoy Andrés Manuel permita que le pongan de cara al periodismo como un juez irracional no es la mejor de las ideas frente a un país que nos guste o no, sí está dividido y cada día más. La apuesta por los más pobres me parece justa pero no se debe olvidar el presidente que hay ciudadanos claves para que se sepa y conozca lo bueno que ha hecho y estos son los periodistas, esos, que por años le han demostrado apoyar su proyecto de Nación, que por años han peleado junto con él desde la izquierda. Andrés Manuel ha roto paradigmas, ha venido a demostrarnos que sí es posible una transformación pero nunca debe pensar que él mismo es inmune a su propia transformación. La izquierda somos muchos.


[1] Tomado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-52363036

Emma Laura Rubio Ballesteros
Emma Laura Rubio Ballesteros

Licenciada en filosofía, maestra en educación y especialista en Teoría Crítica y hermenéutica, certificada en educación socioemocional. Autora de diversos artículos en revistas académicas

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