El gobierno debe trabajar con gasto deficitario para encarar la crisis y la pandemia. Autor: Arturo Huerta González

Imagen ilustrativa. Un trabajador espera por clientes junto a una pancarta donde ofrece sus servicios de albañilería y pintura en el camellón de una avenida, ya que debido a la pandemia de la enfermedad causada por el nuevo coronavirus (COVID-19) trabajadores de la construcción han perdido su empleo. Foto: Xinhua/Ricardo Flores.

La posición del gobierno de tratar de incrementar el ahorro a través de la austeridad fiscal para reducir el monto de su deuda, ha llevado a no tener políticas contra-cíclicas que contrarresten la caída de exportaciones, del consumo e inversión privada. El gobierno ha dejado a las empresas, como a los trabajadores y desempleados a las libres fuerzas del mercado, sin otorgarles ningún apoyo presupuestario. Ello ha ocasionado cierre y quiebre de empresas, aumento del desempleo, destrucción de planta productiva, que prolongará la crisis, y más difícil será salir de ella, por lo que se evidencia que no ha habido visión de Estado para estar capacitados para hacer frente a adversidades externas y que no está cumpliendo con los propósitos nacionales, de actuar a favor de toda la sociedad.

La política de austeridad fiscal disminuye la demanda, la producción y el empleo, así como el ingreso y el ahorro nacional. Ello reduce la recaudación tributaria, por lo que termina generando déficit fiscal y más deuda, y no logra sus propósitos de reducirla. Los recortes presupuestales llevan a que las empresas y familias vean reducidos sus ingresos y aumentada su deuda, así como sus problemas de cartera vencida, lo que terminará desestabilizando al sector bancario.

El gobierno se opone al gasto deficitario y al aumento de la deuda pública, pero ignora el impacto del mayor gasto público sobre los otros sectores de la economía.

El gasto público deficitario es indispensable para encarar la pandemia, evitar mayor muerte de médicos, enfermeras, de contagiados, así como para aumentar empleo, dinamizar el mercado interno y contrarrestar la caída de las exportaciones, como del consumo e inversión privada y el efecto negativo que ello está ocasionando en la economía. El gasto público deficitario mejoraría los ingresos de empresas e individuos para aumentar el consumo e inversión, indispensables para salir de la crisis.

El gobierno debe entender que no debe actuar en función de las calificadoras internacionales y mantener la austeridad fiscal, sino que tiene que encarar los problemas de la pandemia, como la fuerte contracción económica, desempleo y delincuencia que enfrentamos. La delincuencia no se combate con mayor presupuesto a las fuerzas armadas, ni a la guardia nacional, ni lo resuelven tampoco las políticas sociales, sino que el gobierno tiene que apuntalar el desarrollo industrial, el desarrollo agrícola, como el empleo formal bien remunerado, para todo aquel que lo busca y no lo encuentra, para lo cual se debe dejar de lado la austeridad fiscal y trabajar con gasto público deficitario para el cumplimiento de tales propósitos.

Ello impulsaría la dinámica económica, mejoraría el ingreso nacional y el gobierno vería incrementada su recaudación tributaria, lo que le permitiría reducir el déficit fiscal impulsor del crecimiento y el monto de la deuda. Solo en contexto de crecimiento se puede pagar y reducir el monto de la deuda pública y privada.

El gasto deficitario, al impulsar al sector industrial y agrícola, y al empleo, no ocasionará presiones inflacionarias, ni presiones sobre el sector externo, ni sobre el tipo de cambio, debido a que la economía tiene altos niveles de capacidad ociosa y alto desempleo, que aumentaría la producción para satisfacer la mayor demanda.

El banco central debe bajar la tasa de interés a niveles cercanos a cero y debe comprarle deuda directa al gobierno, para que éste puede satisfacer las demandas nacionales. Muchos bancos centrales en la crisis actual, trabajan con tasas de interés de cero o cercanas a cero y le están comprando deuda a sus gobiernos, para que éstos puedan encarar la crisis. El gasto público deficitario beneficia el ingreso de empresas e individuos, lo que le permite al gobierno recaudar más y reducir el déficit fiscal y el monto de la deuda impulsores del crecimiento económico.

Arturo Huerta González
Arturo Huerta González

Economista heterodoxo. Autor de diversos libros, el más reciente titulado Austeridad Fiscal: Causas y Consecuencias, Editorial UNAM.
Profesor de Economía, UNAM. Miembro del SNI Nivel III.

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