El fútbol es el trabajo de los jugadores profesionales, pero fiestas deben estar prohibidas: infectólogo Alejandro Macías (Javier Juárez en OEM-Informex)

El infectólogo Alejandro Macías quedó pasmado con las faltas en las que han incurrido varios jugadores en el futbol mexicano en época de pandemia

Javier Juárez | ESTO

Los malos ejemplos brotan. Uriel Antuna y Alexis Vega están en la hoguera pública. Las críticas y ofensas inundan sus redes sociales luego de la reunión con música de banda en vivo y bebidas alcohólicas que tuvieron el viernes pasado.

El infectólogo Alejandro Macías, vía telefónica, quedó pasmado con las faltas en las que han incurrido varios jugadores en el futbol mexicano en época de pandemia. Los castigos son correctos.

“Hacer fiestas o reuniones está muy mal, creo que debe quedar claramente establecido que para ellos el futbol no es un juego, es un trabajo. Los jugadores tienen que seguir los lineamientos sanitarios. Lo que ellos hacen no es diferente a lo que se están haciendo algunas empresas en las que se ha vuelto a trabajar y se han tenido que establecer controles estrictos de salud. Esas reuniones deben estar completamente prohibidas”, aseguró el doctor especializado en Medicina Interna e Infectología por la UNAM. Hugo González y Diego Reyes, en una celebración; Jesús Gallardo, con fara fara; Jonathan Orozco, con música en vivo, y Eduardo Vargas, visto en un bar sin medidas sanitarias, son otros jugadores que han sido descubiertos. La mayoría dio positivo.

Alejandro, desde su posición, tacha esas “fiestas o estar sin cubrebocas en lugares públicos; si lo hacen están cometiendo una falta seria que debe ser sujeta a una sanción que deje un precedente. Hay que ver lo que sucedió con un torneo de tenis en Europa, además de la competencia hubo fiestas y acabó en un completo desastre. No pudieron terminar el certamen, y eso no puede pasar. No debe tenerse tolerancia”, expresó el médico, Comisionado Nacional para la Atención de la Influenza en México diez años atrás.

El infectólogo les pide a los jugadores pensar en terceras personas. Ellos, por su profesión, es poco probable que tengan problemas graves. Sin embargo, su círculo puede ser el que pague las consecuencias: “Los futbolistas son jóvenes, están sanos, no tienen sobrepeso o enfermedades crónicas, eso ayuda a que la enfermedad sea asintomática o de poca gravedad, mas se tiene que aclarar que aunque sean asintomáticos pueden tener una gran carga viral. Se tienen que hacer pruebas de detección para evitar que puedan contagiar a terceros o a su entrenador, que puede tener edad avanzada, y a sus propios familiares”, explicó el doctor e insistió que el problema no es tanto para ellos: “Es más preocupante que puedan llevar la infección a sus familias o la gente”, comentó.

Al infectólogo no le inquietan tantos contagios. El primer mes de competencia arrojó 35 positivos: “Creo que no es una situación preocupante siempre y cuando la Liga le esté dando seguimiento a los casos y a sus contactos, que estén haciendo pruebas con frecuencia para detectar a los enfermos y mandarlos a aislamiento. Es importante que se hagan pruebas y se reporten de inmediato.

Si se mantienen vigilantes con pruebas, aislamiento y uso de cubrebocas es una situación controlable”, afirmó el médico, Jefe de Control de Infecciones en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas Salvador Zubirán.

Se le preguntó al especialista si los constantes abrazos en las celebraciones, prohibidos en el protocolo de salud, pero que nadie respeta, pueden ser una de las causas de contagios: “Es difícil que los jugadores no sean impulsivos cuando meten un gol y se abracen. El lineamiento dice que no lo hagan, pero es imposible que se vayan a apegar a eso.

Yo diría que es poco probable que se infecten de esa manera. Además, en exteriores el virus se difumina con más facilidad. El riesgo de contagio, inclusive en deportes de contacto, es relativamente bajo”, reconoció.

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