El FMI se congratula de la política neoliberal instrumentada por el gobierno. Autor: Arturo Huerta González

El FMI, a través su director para el hemisferio occidental, en un encuentro virtual organizado por S&P Global el 8 de abril de 2021, se congratula con el presidente del país porque en lo macroeconómico, “ha sido respetuoso con las restricciones presupuestarias y en el aspecto comercial se ha mostrado muy abierto a que la economía mexicana esté altamente integrada a la economía mundial”, lo que refleja que el gobierno sigue las políticas neoliberales que el FMI ha venido impulsando a nivel mundial por décadas. Entre éstas sobresalen, la austeridad fiscal, la estabilidad del tipo de cambio y el libre comercio, que han reducido el tamaño y participación del Estado en la economía, han incrementado la participación de las importaciones y empresas transnacionales en la economía, a costa de la desindustrialización, el desempleo y el menor crecimiento económico.

El funcionario del FMI señaló que “vamos a tener un alto crecimiento, recuperándonos de la crisis del Covid-19, y gracias al (estímulo) estadunidense. Pero después de que eso se haya ido, creo que volveremos a un (crecimiento) bastante mediocre”. Al decir que México crecerá por el alto crecimiento que tendrá EU, es evidenciar que no será por la política económica instrumentada en el país, que ellos avalan y festejan. Y afirmó que después de retomar el crecimiento, éste seguirá mediocre. Pero no reconoce que ello acontece por esa política macroeconómica que ellos recomiendan, que privilegia baja inflación, austeridad fiscal y estabilidad del tipo de cambio, lo cual no configura condiciones de crecimiento.

Tanto la Secretaría de Hacienda, como Banxico y el FMI han venido señalando que México crecerá este año al 5%, como consecuencia de la vacunación y por las exportaciones derivadas del crecimiento de EU. Ello evidencia que el carácter restrictivo de la política monetaria y fiscal y el no crecimiento de la deuda pública, nos lleva a depender del exterior.

Sin embargo, a pesar que EU logrará en los próximos meses alcanzar los niveles de crecimiento que tenía antes de la pandemia, como consecuencia de los fuertes estímulos fiscales y monetarios que ellos están instrumentando, ello no llevará a que México incremente sus exportaciones y a partir de ello le permita retomar el crecimiento.

Una cosa que no toman en cuenta los economistas de Banxico, de Hacienda y del FMI, es que el gobierno de Trump, en las negociaciones del T-MEC, le impuso a México comprarle más a EU y venderle menos, a fin de reducir el déficit de comercio exterior que ellos tienen con México, como para impulsar más su economía. Los datos de febrero de 2021, ya muestran tal situación. Según información del Departamento de Comercio de EU, las exportaciones de México a EU tuvieron una caída anual de 5.6% , evidenciando que siguen cayendo. Por su parte, las importaciones de México provenientes de Estados Unidos, tuvieron un crecimiento anual respecto a febrero de 2020, de 8.5%, lo que evidencia que se está cumpliendo lo estipulado en el T-MEC. Ello ha llevado a que el superávit comercial de México con Estados Unidos haya disminuido 7.1 por ciento en el primer bimestre del año en curso, respecto al mismo periodo del 2020.

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Ya hemos dicho que la vacunación por sí sola no nos llevará a retomar el crecimiento, pues éste requiere de aumento de demanda para que se incremente la inversión y así la dinámica económica y el empleo.

La austeridad fiscal disminuye el ingreso de empresas e individuos e incrementa los niveles de endeudamiento de éstos. Ello los lleva a recortar su inversión y consumo para hacer frente al pago de sus obligaciones financieras, lo que contrae más la economía, lo que nos perpetuará por años en este círculo vicioso recesivo, de destrucción de planta productiva, desempleo, pobreza y violencia.

La SHCP publicita que se ha endeudado menos que el gobierno anterior y que otros países de América Latina, y que mantiene la posición fiscal más sólida y menores incrementos en los niveles de endeudamiento pese a la crisis de salud y económica. Y Hacienda reitera que la política de deuda se ha enfocado primordialmente a “mantener un superávit primario positivo y balances presupuestarios en una senda de sostenibilidad”. Hay que reiterar que las finanzas públicas deben ser evaluadas no en torno al superávit primario, ni al no crecimiento de la deuda pública, sino en torno al impacto que tiene sobre la actividad económica y sobre el empleo. El mantener el superávit primario y la baja deuda nos ha llevado a una fuerte caída de la actividad económica y alto desempleo, a diferencia de los otros países de América Latina que al gastar y endeudarse más, su actividad económica cayó menos que la nuestra. Brasil cayó en 2020 en 4.1% y México en -8.5%. Y la SHCP festeja que su “posición fiscal más sólida y con menores incrementos en los niveles de endeudamiento en la etapa post-Covid, ha sido reconocida por instituciones financieras internacionales e inversionistas internacionales”, lo que refleja que gobierna para ser bien vistos por el capital financiero y no para satisfacer las demandas nacionales de crecimiento económico y de empleo.

ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975

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