El estrés, un reto para nuestro cuerpo. Autor: Víctor Manuel Rodríguez Molina

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Imagen ilustrativa.

La parte nunca puede estar bien al menos que el todo esté bien. Platón

Las actividades de la vida cotidiana exigen de gran esfuerzo y energía, por lo que será difícil que respondamos adecuadamente si no contamos con un buen estado de salud. Al final del día, todo puede traducirse en cansancio físico y mental,eso es el estrés, una serie estímulos que constantemente demandan una respuesta adaptativa de nuestro cuerpo. Si la demanda es excesiva se puede generar una fatiga que, en el peor de los casos, derivé en una enfermedad. Adaptarnos es la primera condición para sobrevivir.

Por otro lado, el sentirnos insatisfechos con nuestro entorno también puede ser una fuente importante de estrés. Se considera que el cerebro es el principal órgano moderador del estrés ayudando a monitorizar sus demandas, regulando las respuestas de nuestro cuerpo, así como también, ayudando con la recuperación de todos los estragos que pudieran generarse. Nuestro cerebro es el encargado de procesar la información que podemos percibir como amenazante y de la cual debemos protegernos. Contamos con regiones cerebrales especificas para procesar el estrés y regular todos los aspectos físicos o psicoemocionales que se provoquen. El objetivo principal es que nuestro cuerpo se adapte de manera inmediata (alostasis), sin embargo, cuando de adaptación a largo plazo se trata, esta puede dejar de ser efectiva (carga alostática) e invariablemente generará daños en nuestro organismo. Para hacer frente al estrés el cerebro debe de comunicarse con todo el cuerpo, principalmente con el sistema cardiovascular e inmunológico, a través de vías nerviosas y hormonales.

Recientemente los especialistas han generado la denominada hipótesis del estrés, que corresponde a una serie de respuestas mentales ante situaciones difíciles. Se ha observado que las personas sometidas a mucho estrés tienden a generar pensamientos repetitivos de preocupación con un gran número de ideas. Generalmente esta excesiva repetición de pensamientos se considera como una acción de “rumiar las ideas” basándose en experiencias similares del pasado y en las consecuencias que se vivieron. Una persona que padece altos niveles de estrés tiende a presentar problemas para dormir (insomnio), irritación, desconcentración y una sensación de cansancio excesivo. Dentro de los hallazgos más importantes del estudio de la hipótesis del estrés, se encontró la fuerte asociación que existe entre la repetición de ideas de daño y las alteraciones que se producen en el cuerpo, es decir, mientras más fuerte y recurrentes son las ideas de preocupación, más impacto negativo puede producirse en la salud, lo que a la postre generará hipertensión o diabetes.

Aceptar que nos encontramos en una condición de estrés no es algo fácil. Encontrar soluciones a nuestros problemas es algo aún más difícil, sin embargo, la búsqueda de ayuda es fundamental para evitar sus consecuencias. De manera común se tiende a evadir el estrés, ignorando las emociones que produce y negando la necesidad de ayuda externa.  Por lo general, los problemas que nos generan estrés son de difícil comprensión, sin embargo, existen numerosas opciones de ayuda para responder de una forma adecuada y evitar daños (resiliencia). Dormir adecuadamente, comer en horarios apropiados, hacer ejercicio físico cotidiano de al menos treinta minutos diarios, son algunas de las principales atenuantes para evitar el estrés. Realizar ejercicios de meditación constantes, realizar tareas placenteras o involucrarse en los intereses de otras personas, corresponden a otras opciones altamente efectivas. Cuando las medidas anteriores no son suficientes, es necesario recibir ayuda profesional, ya sea de terapeutas o de un profesional de la salud mental, ellos nos brindaran las herramientas adecuadas para evitar la enfermedad. Lo más importante es actuar ante la adversidad y buscar nuestro bienestar físico y emocional.

twitter@VicM_RodriguezM

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