El Espejo | Inmovilidad social. Autor: Iván Uranga

La eutanasia no te obliga a morir;
El aborto no te obliga a abortar;
El matrimonio igualitario no te obliga a casarte con nadie;

Los derechos no te obligan… Las derechas sí.

La reciente visita de la ultraderecha española ha destapado la cloaca y dejó salir el pestilente hedor del conservadurismo más rancio. Como en aquellos viejos y enormes roperos en donde ponían bolitas de naftalina para evitar la polilla de las familias con abolengo criminal, de esclavistas y miserables explotadores. Hoy se abren los closets de miles de bestias para mostrarse cuál son y gritar al mundo que el individualismo radical es el camino, que cada ser humano tiene el derecho de poseer lo que quiera si puede hacerlo, sin importar el daño que pueda causar a otros.

La ultraderecha mexicana ha estado ahí, sumida en la mierda de sus ideas, rumiante, aguantando, asomándose de a poquitos, hablando con su amigo imaginario al que llaman dios, y que les inculca ese odio a todo lo humano, y les dice que lo importante son las cosas, poseer, poseer, escribiendo “me lo merezco, me lo merezco, me lo merezco” mil veces, hasta auto convencerse que pueden juntar en una misma frase “Queremos el reino de Dios y la propiedad privada”

  • ¿Qué tiene que ver Dios con la propiedad privada?

Durante los últimos días hemos visto cómo poco a poco se arrastran estos gusanos para salir de sus agujeros y sumarse a los que ya existían en las redes sociodigitales y ganar espacios en la opinión pública que no tenían; se están organizando, se están capacitando, están cooptando cada vez a más jóvenes ignorantes o codiciosos, mientras la izquierda, los comunitarios, los progresistas y los morenistas tienen largas discusiones, enfrentamientos e insultos entre ellos, sin observar que en un mundo en donde la vida humana está en franca agonía, la sobrevivencia del más fuerte se convierte en la única moral posible, y ahí los depredadores, los carroñeros y los gusanos, nos llevan ventaja, porque están acostumbrados a la mierda.

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El triunfo de López Obrador, como se habrán dado cuenta, no va a solucionar la desigualdad social, el extractivismo, la falta de justicia, la educación, la salud y ni siquiera la pobreza. Los datos duros son muy contundentes. El 5 de enero de 2018, seis meses antes de votar por AMLO escribí en Twitter Sería bueno que AMLO ganara. Porque por muchos años ha desarticulado a la “Izquierda Ligera” con su versión de “la Esperanza”; a ver si después de vivirlo como gobernante, podemos comenzar a construir una verdadera y comprometida Izquierda que transforme esta mierda.Y sí, voté por él, o mejor dicho voté para que no ganaran estos gusanos, pero sabía que AMLO no atentaría contra el capitalismo, ni contra los intereses de las trasnacionales, ni contra los intereses de la clase política, pero también sabía que podía significar un respiro de más de 30 años del neoliberalismo más extremo que vivíamos, y ha tenido acciones que bien valen mi voto; el desaparecer al Estado Mayor Presidencial, el convertir Los Pinos en espacio cultural del pueblo, el apoyo a los más necesitados, el frente contra la OEA y la reactivación de la Celac, entre muchos otros, pero eso no significa que no se pueda gobernar mucho mejor que lo que hace él, pensar lo contrario sería conformarnos con lo que somos ahora como país.

La realidad, veo que es mucho más probable que el próximo mandatario sea peor que López Obrador, y no es porque crea que la derecha opositora tiene oportunidad por ahora de ganar una elección, sino porque la derecha que está dentro del gobierno tiene muchas posibilidades de que alguno de sus candidatos pueda ser el relevo. Piensen desde hoy a dónde creen que llevaría a México cualquiera de la larga lista de aspirantes a la presidencia.

El principal problema es la inmovilidad social a raíz del triunfo de AMLO, sólo las mujeres, los maestros, algunos obreros en el norte, las madres de los desaparecidos se han movilizado en la defensa de sus derechos y los pocos ambientalistas que se atreven a oponerse a los proyectos extractivistas son asesinados con la misma impunidad de siempre. La inseguridad está al tope, hay muchos más asesinatos y desaparecidos que antes y no vemos a ninguna de esas grandes marchas por la paz, los estudiantes están inmovilizados y la educación sigue siendo un asco, las promesas de llevarnos a un sistema de salud de “primer mundo” son cada vez más lejanas, la autosuficiencia alimentaria sigue siendo un mito controlado por el Banco Mundial, cuando se podría resolver con una sola temporada de siembra, en un solo año de cosechas, con una gran movilización nacional para sembrar entre todos, las enormes extensiones ociosas con lo que consumimos y mucho más. Y de este gobierno no hemos escuchado un solo llamado a cambiar las cosas, a organizarnos, a formar brigadas, a limpiar nuestras calles, nuestros barrios, nuestras colonias, nuestras comunidades, no sólo de basura, también de delincuencia, nadie nos ha convocado a volcamos a las escuelas, a que trabajemos organizados con todos nuestras niñas y niños el tema del calentamiento global para garantizarles un futuro, salir a defender a cada obrero, a cada campesino, a sembrar futuro, a forjar juntos un país y un mundo más justo.

El problema es que a ningún gobierno pro-capitalista le conviene un pueblo organizado, es mucho más cómodo gobernar sin la presión del pueblo, tomando decisiones solo y conforme a los intereses del poder político/económico. Y los militantes más a la izquierda de Morena, diría el maestro Armando Bartra, entraron en una placidez post coitum a disfrutar del orgasmo obtenido de la insaculación de su voto por AMLO, esperando pasivamente que el caudillo resuelva el mundo, y ni siquiera se han dado a la tarea de pasar de un movimiento a la construcción de una organización política, en la que se pueda realmente militar, la única organización real de Morena son los “Servidores de la Nación” y es una organización administrativa de empleados de AMLO pagados por el gobierno, por donde pasan directamente todos y cada uno de los recursos del gobierno federal a las personas, con el problema que la decisión de a quién apoyan, queda a criterio de estas mujeres y hombres sin formación ecosociopolítica, mientras Morena como partido fue secuestrado por todas y cada una de las mafias de expriistas en cada región.

Son ya tantos años de sometimiento económico del pueblo de México, que con las becas y pensiones sienten que ya hay justicia social y López Obrador tiene asegurada lealtad y les hacen valer esa condición de beneficiados; durante las pasadas elecciones se distribuyó este mensaje millones de veces en las redes: “Hablas mal de #AMLO, pero tus abuelos y padres reciben pensión que tú no les das y en algunos casos te mantienen. Hipócrita!” para cobrar las pensiones con votos, así que la inmovilidad está garantizada, el problema es que esta inmovilidad quien la está aprovechando es la derecha, a tal grado que pretenden quitar derechos ya ganados y están convocando a una marcha nacional contra la despenalización del aborto.

Sólo hace falta ver lo que ha sucedido en el sur del continente para poner nuestras barbas a remojar; Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Colombia, Chile y ahora Uruguay, son grandes ejemplos de países en donde después de un gobierno progresista, la extrema derecha tomó el poder. A sólo 20 meses de haber ganado la presidencia de Argentina, el gobierno de Alberto Fernández pierde en las elecciones primarias celebradas el domingo 12 de septiembre pasado para definir qué partidos podrán presentarse a las elecciones generales de noviembre próximo, en donde ganó la coalición liderada por la ultraderecha, lo que es un gran llamado de atención a todas las fuerzas progresistas del mundo a redoblar esfuerzos para evitar que lo peor de la humanidad tome el poder global. 

Hasta ahora magnates como George Soros y sus aliados se han abocado a financiar a periodistas, medios, investigadores, fundaciones y organizaciones para que bajo el pretexto de los derechos humanos defiendan su agenda que tiene que ver con la despenalización de las drogas, los derechos sexuales, el aborto y la migración, para incrementar su control y poder sobre algunas regiones; esta semana su empresa Canadian Pacific Railway, adquirió Kansas City Southern, con lo que concreta su control total de las vías y los ferrocarriles en Canadá, Estados Unidos, México y Centroamérica, que si lo sumamos al Corredor Interoceánico, le da el control del traslado de mercancías en el centro y el norte de América y su traslado entre el Pacífico y el Atlántico. Pero deben reconocer que la otra parte, la que apuesta al ultra nacionalismo, a la reducción de derechos, a la administración privada de los bienes públicos está ganando terreno, y son los que creen que Dios quiere que tengan todos los hijos que puedan, que las relaciones sexuales sólo deben ser entre un hombre y una mujer y sólo y exclusivamente para procrear, que la mujer debe obediencia al hombre, que los hijos no piensan y deben obedecer a su dueño, que la propiedad privada es para los privilegiados y que el otro 99% debe resignarse a obedecer, a los malos tratos, a la mala paga y al mal vivir, porque si quisieran podrían tener todo y no lo hacen por flojera.

Pero estos “flojos” son los que les generan sus riquezas con su esfuerzo, y desafortunadamente son los mismos que por ahora en México no se mueven, porque siguen esperando “el milagro de AMLO”, la famosa “transformación” de la que habla, en donde ellos creían que implicaría justicia social y no asistencial, pero “la asistencial está bien, está mejor que lo de antes”, pues se conforman, se resignan, como les han enseñado por 500 años.

Por lo que tenemos dos frentes visibles; la lucha contra los ultraconservadores en donde parece que coincidimos con los soros, pero también y mucho más importante la lucha contra los extractivistas, en donde está la ultraderecha, la derecha, el centro y la izquierda gubernamental y hasta la izquierda social y las comunidades en menor medida, porque son sus acciones conjuntas las que están acabando con la vida en el planeta, porque si bien las políticas globales extractivistas dictadas por el 1% de la población mundial son las que tienen a la vida en agonía, las políticas de gobiernos como el nuestro que insisten en los combustibles fósiles colaboran con la extinción, pero también las conductas consumistas de cada comunidad y de cada persona contribuyen al calentamiento global.

El PRI en Morena

Ese gran tsunami social que llevó a AMLO a la presidencia se ha estancado en pequeños charcos que se están pudriendo, a tal grado que se convirtió en un espacio muy atractivo para que los del PRI migren a vivir a él, situación que a López Obrador no le incomoda y lo procura, porque el viejo PRI sí tiene estructura a diferencia de Morena, y esos líderes priistas están migrando con todo y estructura, para recuperar en negociaciones lo que perdieron en las urnas y ser de nuevo gobierno. No creo que este gran acto de transformación mágica lo hubieran imaginado los militantes de Morena, porque no fue algo tan simple como cambiarle el nombre al PRI, lo que hizo AMLO fue migrar a la mayoría del PRI a otro nombre, y ya con otro nombre, le pudo sumar otros caciques que no querían ser del PRI, y no lo digo yo, sólo es cuestión de que los militantes de Morena volteen a su alrededor y vean quién los dirige, quién los gobierna, quién está en los puestos clave de cada gobierno.

¿Qué va a pasar cuándo AMLO se marche?

López Obrador jura que en 2024 se irá a su rancho La Chingada a descansar, pero sus acciones, nos dicen otra cosa, si no ¿por qué sigue en campaña, porqué sigue haciendo alianzas con exgobernadores del PRI, por qué no ha fortalecido a Morena y la dejó en manos de la pandilla de Ebrard, por qué no comparte su poder con el pueblo? La única razón posible es que quiere seguir gobernando, ya sea que se invente una reelección por aclamación o que ponga a alguien a modo, como su compadre Luna para seguir mandando. Pero de cualquier forma algún día no estará en el poder y como no ha permitido que las personas se empoderen, para cambiar realmente las cosas, regresaremos a lo de antes o peor que antes, porque la derecha regresará con rencor. 

¿Alguno de los miembros de Morena realmente cree en las famosas encuestas para elegir candidatos?

Y para colmo los cuadros de Morena los migraron al gobierno y se distanciaron de los movimientos sociales de los que provenían, no están formando cuadros nuevos, no hay formación política real, el famoso 50% del presupuesto partidario para formación política fue un vil engaño y dejan a cargo de la formación política a un monero que ofendió profundamente a uno de los movimientos sociales más importantes en la historia del país y sin el cual no hubiera sido posible la llegada de López Obrador, al atreverse a dibujar a un personaje de ultraderecha abrazando a un maestro de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, en su ignorante supuesto de creer que protestar ante el presidente es ayudar a la derecha, cuando toda la sociedad debiera estar movilizada defendiendo sus derechos y si Morena fuera lo que dice ser, debiera estar en permanente vinculación con los movimientos sociales para recoger sus demandas y hacerlas suyas para defenderlas en las diversas instancias de gobierno, debiera estar organizándose desde abajo con un discurso nuevo y refrescante que sea la evolución, de los que repite hasta el hartazgo el presidente.

Porque no se puede esperar a que AMLO haga el llamado a organizarse, todos debiéramos estar construyendo el complemento social de las políticas públicas existentes y de las que deben existir, impidiendo que se gestionen clientelarmente los programas y construyendo las contrapartes autogestivas de la acción, las autonomías y las luchas sociales necesarias para detener a la derecha y empujar cada vez más a este y a todos los gobiernos a revertir el calentamiento global y para lograr la justicia social.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga
Iván Uranga

Especialista en Ciencias Sociales, promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, escritor de
ensayos, novelas, cuentos, teatro y poesía.

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