El Espejo | En México, si estudias, no trabajas. Autor: Iván Uranga

La miseria antropológica te lleva a creer que eres pobre, porque tu padre era pobre, porque tu abuelo era pobre… y te convierte en un pobre mental, ideal para ser explotado.
-Iván Uranga

Somos 133 millones de mexicanos, de los cuales 99.1 millones somos mayores de 15 años según el último reporte de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de Inegi de julio de 2022, pero económicamente activos solo somos 59.5 millones, de estos hay 2.6 millones desocupados temporalmente, lo que deja a 39.6 millones de mexicanos mayores de 15 años que no trabajan, de estos sólo 6 millones estarían disponibles para un trabajo; por lo que hay 33.6 millones de mexicanas y mexicanos que no trabajan y no buscan trabajo. Es como si el total de la población de Canadá o Australia que tienen más territorio que México no trabajara.

Es necesario decir que en este grupo se encuentran los jubilados y discapacitados.

Lo inusual de estos datos es que de estos 8 millones de desempleados que sí quieren trabajar, el 78.7% tiene bachillerato terminado o más.

Las cifras del organismo revelan que además las personas con estudios superiores se mantienen como el principal grupo entre los desempleados. Al finalizar 2021 representaron 96 por ciento del total de mexicanos sin trabajo. Tal cantidad supera con diez y nueve puntos el registro de julio pasado, cuando los desempleados universitarios o con estudios de postgrado representaron 76.23 por ciento del total de gente sin empleo. Ello implica que en un semestre el desempleo entre quienes tienen estudios universitarios o más, aumentó 25 por ciento.

Antes de que comiencen con los pseudoanálisis sectarios, debo decir que si bien hoy el 30% de la población mayor de 15 años no trabaja, en 2018 era el 35% así que en esto no podremos decir que López Obrador lo hace peor que Calderón o Peña, los datos sólo son una constante del modelo neoliberal vigente de los gobiernos de derecha, incluido el actual. 

Un dato interesante es ver que para un hombre con sólo primaria es mucho más fácil encontrar trabajo que para una mujer; si una mujer quiere aspirar a un empleo debe tener terminada mínimamente la secundaria y que la misma desigualdad se da en el estrato más alto de estudios, en donde un hombre con doctorado tiene un 50% más de posibilidades de conseguir un empleo que una mujer.

A su vez, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dio a conocer que en julio de 2022 se alcanzó la cifra de 21 millones de trabajadores afiliados al instituto, de los cuales 85.7 por ciento ocupan plazas permanentes y 14.3 por ciento eventuales. Pero, ¿de qué calidad son estos trabajos? ¿Cuánto ganan las mexicanas y los mexicanos? De acuerdo con cifras del propio IMSS, 46.5 por ciento (más de 8 millones de personas) ganan solamente dos salarios mínimos.

Pese a que existe la creencia extendida de que nadie podría sobrevivir con un salario mínimo, las cifras indican que 455 mil 877 personas y sus familias hacen milagros con 5 mil pesos al mes. En contraste con el 2% de jefes y gerentes (sin estudios) que ganan 80 mil pesos. Estas cifras corresponden al empleo formal, las del informal todavía son más tristes, a partir de que no cuentan con Seguro Social ni fondo de retiro y más penoso aún si las comparamos con lo que ganan los legisladores que suman un vergonzoso promedio de 16 años de estudios.

Pero, ¿por qué pasa esto?

La carencia de un Proyecto Nacional Educativo no es porque se les olvidara hacerlo, la realidad es que en el modelo de globalización, la educación formal y universitaria les estorba, tienen años promoviendo la formación tecnológica para crear obreros calificados (ingenieros) que resuelvan la necesidad de mano de obra de las grandes empresas, recordemos que la finalidad de la economía global es que cada vez menos individuos sean dueños de todo y bajo esta lógica las personas con mayor grado de formación e información les estorban, ellos no necesitan gente que piense, sólo gente que obedezca y piense sobre lo que ellos quieren que piense.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dio a conocer ayer en Londres su informe Perspectivas de políticas educativas 2022, en donde revela, entre otras cosas que en México, la mitad de los estudiantes de 15 años no cuentan con las habilidades mínimas necesarias para participar plenamente en la vida social actual, pese a que concluyeron su educación básica. Y destaca que la población de 15 a 29 años que no estudia y no trabaja se incrementó en 1.3 por ciento en 2022.

En México, la Secretaría de Educación Pública (SEP) en contubernio con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), han creado un monstruo que poco a poco e inexorablemente se va comiendo las actitudes, aptitudes y conocimientos de todo el proceso educativo, enmarañando a los docentes en un sinnúmero de obsoletas modificaciones a capricho de quien gobierna, educación que solo salva la actitud y el esfuerzo de algunos docentes que por propia voluntad apelan a la libre cátedra y se comprometen con los alumnos de forma personal para dar un poco de real y efectiva formación.

Es importante que observemos que esto no es responsabilidad del docente frente a grupo, el maestro o maestra se limita a trabajar con los programas y contenidos oficiales, así como tampoco es su responsabilidad no contar con la formación suficiente para enfrentar tal desafío, porque no es su responsabilidad que los planes de estudio en las escuelas Normales o Institutos Pedagógicos tengan remedos de programas, que tampoco es responsabilidad de ellos, porque es el Estado el único responsable de acreditar todos y cada uno de estos estudios, formación que han provocado que un servidor se encuentre con alumnos de doctorado que no saben leer y que se plagian las tareas de internet.

Si a este triste panorama le sumamos la cantidad de porquería mediática que sale de los dispositivos electrónicos, justo enfrente de cada individuo, promovido y pagado por los dueños del mundo, que usan cada red como manipulador de actitudes y consumos;

El problema como ven es mucho más serio, porque al Estado lo mandan sus patrones, los dueños del dinero, que no quieren estudiantes, ni universitarios, porque para producir sólo necesitan burros de carga para trabajo manual, y esos con que sepan medio leer, medio escribir y medio contar (y para enseñar eso con un profe mal pagado les basta) y el mexicano sin conocimiento y sin habilidades se conforma con 170 pesos al día, de otra forma los empresarios tendrían que dejar parte de sus grandes ganancias en salarios dignos a profesionistas bien formados e informados.

Es importante mencionar que la ocupación laboral de estos trabajos que no requieren estudios universitarios aumentó en relación al mismo periodo del año pasado, podemos ver una significativa mejoría en los resultados más relevantes del mes de julio de 2022 respecto al mismo mes del año anterior:

  • Aumentó de 491 mil personas de la Población Económicamente Activa (PEA), al pasar de 59 millones a 59.5 millones.
  • La población ocupada se incrementó en un millón de personas, al aumentar de 56.4 millones a 57.4 millones.
  • La población ocupada que trabaja de 35 a 48 horas semanales, aumentó 1.9 millones, al pasar de 25.4 millones a 27.3 millones.
  • Incrementó de 1.2 millones de personas trabajadoras subordinadas y remuneradas, al pasar de 37.9 millones a 39.1 millones.
  • El número de personas que trabajaban en micronegocios se incrementó en 307 mil personas, al aumentar de 23.1 millones a 23.5 millones.
  • La población ocupada formal aumentó un millón, al pasar de 24.6 millones de personas a 25.6 millones.
  • La población subocupada disminuyó en 2.7 millones, al reducirse de 7.5 millones de personas a 4.7 millones.

Estos datos son buenos para los más pobres y para los menos preparados porque hay más trabajo, pero sobre todo es muy bueno para los empresarios y los más adinerados, que podrán seguir incrementando sus criminales ganancias a costa del esfuerzo de los que menos tienen.

También esta semana una estudiante de doctorado se quejaba amargamente de la falta de oportunidades laborales para los mexicanos con postgrado, por lo que podemos ver que se ha cerrado el círculo de la miseria antropológica, en donde soy pobre por condición mental; intentaré explicar esto en las siguientes líneas.

Lo primero que debo decir es que la función original de asistir a una universidad es la búsqueda del conocimiento, y que esta búsqueda del conocimiento se pervirtió con el modelo capitalista en donde, por lo menos hasta hace 20 años, el terminar una licenciatura era la posibilidad de salir de la pobreza, por lo que en todas las familias se hacía un esfuerzo colectivo para lograr que algún miembro de la familia pudiera titularse y así poder ayudar económicamente a su familia. 

  • Todavía a mediados del siglo pasado el grado de “bachiller” era considerado un grado académico de prestigio. 

Con la globalización y la imposición del neoliberalismo, nacen los hombres y mujeres de “éxito” en donde el individualismo radical, le dio más valor al ser humano capaz de estafar, engañar, corromper y capaz de hacer cualquier cosa para conseguir su objetivo, sin importar su formación académica, por lo que el terminar una licenciatura dejó de ser una salida de la pobreza.

Según una encuesta elaborada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en México, 6 de cada 10 profesionistas a nivel licenciatura no trabaja en aquello para lo que estudió; y 3 trabajan de forma informal.

Y según los resultados del Inegi mientras más años de estudio tengas es menor la posibilidad de encontrar trabajo; un doctor de grado que estudió 25 años tiene un 10% de posibilidades de emplearse y si eres mujer sólo el 5%, a diferencia de un varón que con 6 años de estudio tiene un 95% de posibilidades de encontrar trabajo y una mujer para alcanzar ese porcentaje debe tener la secundaria terminada.

Pero, ¿por qué afirmo que se cerró el círculo de la miseria antropológica? Una licenciatura debiera habilitar a una persona para ejercer el conocimiento; una maestría tendría que habilitar a una persona para enseñar el conocimiento y un doctorado tendría que habilitar a una persona para crear el conocimiento. Pero el capitalismo consumista desvirtuó la profesionalización, y comenzaron a prostituir los grados académicos, vendiendo la idea de que si estudiabas tendrías asegurado tu futuro, por lo que el conocimiento pasó a un segundo plano y lo más importante de entrar a una universidad era conseguir el papel que te acredita para la planta laboral, y conseguir ese papel llamado “título” debía ser a cualquier precio, y la corrupción ocupó el lugar de la formación.

Y en complicidad absoluta con la Secretaría de Educación Pública, comenzaron a surgir las “universidades patito” y las universidades públicas comenzaron a crear especialidades y posgrados mucho más cercanas a la demanda capitalista que al conocimiento y los gobiernos comenzaron a poner empresarios a cargo de la educación como Esteban Moctezuma o profes para garantizar buenos obreros. Sólo imaginen qué esperanza tiene un estudiante de posgrado con una secretaria de Educación como “Lety

En la actualidad es común ver a estudiantes dar dinero, regalos o hacer favores, hasta sexuales a las y los profesores con tal de conseguir acreditar una materia o un grado sin tener el conocimiento. Yo he escuchado a alumnas de posgrado decir “debo pasar el semestre cueste con quien me acueste”, a maestros pedir una botella de alcohol a cambio de calificaciones y en mi calidad de responsable académico de una universidad, llegan padres de familia a exigir que sus hijos sean acreditados, y hay desde los que amenazan, los que ofrecen dinero o regalos (una vez me ofrecieron un auto nuevo) hasta los padres con menos formación académica que creen que por pagar el derecho a un examen están pagando la acreditación de la materia.

Y esto no se reduce a las universidades; tenemos documentadas denuncias a maestros de primaria que piden un porcentaje de las becas que da el gobierno a los alumnos a cambio de no correrlos de la escuela.

Entonces no es nada sorprendente que lleguen estudiantes al doctorado sin saber leer bien, y sin entender lo que leen, y tampoco sorprende que una estudiante de doctorado no pueda crear conocimiento, no pueda crear su propio medio de vida y siga atenida a la idea de que debe “emplearse” para subsistir, porque esto es lo que produce el inexistente modelo educativo mexicano que sólo da para formar obreros, porque el sistema económico depredador solo necesita obreros y un gran ejército industrial de reserva que garantice que los obreros sean obedientes y sumisos, porque atrás de él hay millones que pueden ocupar su trabajo.

Y desafortunadamente todo esto es sólo la punta de la madeja de un sistema educativo y laboral totalmente corrupto.

El círculo de la miseria antropológica está cerrado, la academia sólo puede producir obreros con diferentes grados de calificación. La esperanza es la re-evolución de las conciencias o la ruptura total de paradigmas.

La vida es una construcción consciente

Iván Uranga
Iván Uranga

Especialista en Ciencias Sociales, promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, escritor de
ensayos, novelas, cuentos, teatro y poesía.

Comenta

Deja un comentario